sábado, 21 de julio de 2018

Santiago Maldonado, la película.


Como no podía ser de otra manera, en breve sale al ruedo una película que aborda el caso de Santiago Maldonado. Y como no podía ser de otra manera, la dirige y produce Tristán Bauer, un Director que estuvo al frente de la televisión pública durante el último mandato de Cristina Kirchner. A su vez, la hija de la ex presidente -que estudió cine en Estados Unidos-, Florencia Kirchner, trazó el guión de la película y, como frutilla del postre (y como obviamente no podía ser de otra manera), tendrá música de León Gieco y relatos de Darío Grandinetti. O sea, una película para llorar...

Luego de observar el trailer de la película y de haber seguido los acontecimientos y vicisitudes que esta causa trazó (como las sugerencias y el empuje político para caratular la causa como "desaparición forzada" que Horacio Verbitsky trazó desde Página12 en un intento por establecer en la interpretación popular que el gobierno actual representaba una política de desapariciones), me atreví a trazar una ironía sobre el símbolo que pretendieron -y aún pretenden- construir sobre este muchacho, al cual ahora quieren transformar en el nuevo mártir desde el cual posicionarse. Lo predecible de la película y la falta de sutileza del guión me empujó a compararla con Bañeros 5, indicando que una se trataba de una comedia y la otra, de un drama; una para reír y la otra para llorar (luego aclarando que la película de los guardavidas era para llorar y la que empujaba a reír, claro está, era la que intenta mostrar "el camino de Santiago"). A partir de eso me increparon como si hubiese cometido una blasfemia. 

Las personas que me increparon son las mismas que hace unos años ironizaban y se reían de Juan Carlos Blumberg, padre de Axel, un muchacho asesinado durante un secuestro. Quienes me increparon también relativizaron el sufrimiento de las madres del dolor, esas madres que perdieron a sus hijos a manos de la delincuencia. Las personas indignadas que me acusaron de blasfemar sobre Maldonado, relativizaron el sufrimiento de esas madres tapándolo con el pañuelo blanco de las madres de plaza de mayo. De la misma manera también taparon el sufrimiento de las madres de los soldados de Malvinas, el de las víctimas del accidente de once (¿recuerdan todo lo que le dijeron a Lujan Rey, madre de Lucas Menghini?), también el de las víctimas de la inundación de la ciudad de La Plata y muchos sufrimientos más. La personas que me increparon creen ser los legítimos portadores del dolor de la patria.

Los indignados con mi ironía sobre la película de Santiago Maldonado son personas que estaban acostumbradas a trabajar sobre los símbolos que pueden crearse a partir del dolor humano, estaban acostumbrados a hacer política a partir de esos símbolos. Hasta hace un tiempo se sentían en un pedestal porque desde el gobierno anterior nos señalaban a todos; creían formar parte de una casta superior, la casta portadora de la verdad. Desde ese lugar decidían qué símbolo era el correcto y qué símbolo el incorrecto, y desde ahí dejaban -o no- que desde los resortes públicos sea visibilizado el sufrimiento de una persona o escondido el sufrimiento de otra; una forma "políticamente correcta" de censura (políticamente correcta hasta 2015, cuando la mentira estalló en sus caras).

Los indignados que me increpan, ahora pretenden mantener viva la simbología con la cual se alimentaron y desde la cual nos señalaron. Nos silenciaron. Y pretenden hacerlo aprovechando (una vez más) una tragedia para tergiversar mediante interpretaciones creativas; la tragedia de un muchacho que murió ahogado luego de un piquete del cual huía cuando llegó Gendarmería. Y lo quieren hacer apelando -una vez más- a la culpa. A mi culpa. Me sugieren que estoy faltando el respeto a la familia de Santiago porque juego con su dolor. Les contesto que es al revés. Ellos juegan con ese dolor al pretender politizarlo manoseándolo simbólicamente para continuar administrando el dolor de todos y designar qué dolor merece ser llorado y qué dolor merece ser ironizado (como si eso fuera posible). Le digo a esos morales increpadores que mi posteo apunta al símbolo que ellos pretenden defender, a esa mentira que quieren volver a construir, no al dolor de esa desdichada familia. Y les repetido que quienes más han faltado el respeto a Santiago Maldonado y su familia son ellos, no yo. Precisamente por lo que vienen haciendo en torno a todo esto, precisamente porque no lo dejan descansar en paz.


miércoles, 9 de mayo de 2018

Argentina y el Fondo Monetario Internacional.


El Fondo Monetario Internacional es una institución de la cual Argentina nunca dejó de formar parte. La función de esa institución, originalmente, fue establecer -como su nombre lo indica-, un fondo disponible para que los países miembros, en caso de tener crisis de balanza de pagos, dispongan en mejores condiciones que las de mercado. Con ese fondo se atemperaba la crisis (o se evitaba) hasta tanto se produjeran los resultados de los cambios estructurales que el fondo exigía para asegurar el saneamiento de los desequilibrios que llevaron a esa crisis -su estatuto prevé 4 tramos de crédito con progresión creciente de auditoría en caso de no corregirse la anomalía-. Si no te gustaba formar parte de ese club, la alternativa era salir del patrón dolar internacional y de las economías capitalistas de ese entonces, y golpear la puerta del socialismo internacional.

Argentina siempre se caracterizó por no jugarse para uno u otro lado. Lo mismo sucedió con la postura ante el Fondo; se pagó la cuota para ser miembro de un club para obtener sus beneficios, pero detestando a los socios a los que insultábamos por lo bajo. En tanto que jugábamos los domingos a la tarde a la ruleta rusa con los soviéticos en el jardín de casa.

Hoy volvemos a necesitar fondos del Fondo, la pregunta es ¿POR QUÉ?. La respuesta no es difícil de contestar: porque desde hace por lo menos 5 años hemos vuelto a tener crisis de balanza de pagos.

La crisis de balanza de pagos que tenemos hoy es consecuencia de un desequilibrio de cuenta corriente vía incremento de las importaciones potenciado por una caída considerable del precio de nuestras exportaciones, sumado al desequilibrio de la cuenta de capitales vía servicios de deuda que comienzan a ser importantes como prospectiva en el porcentaje de compromisos. Esta crisis de balanza de pagos también se potencia porque se pretende mantener el dolar como ancla para frenar la inflación, de esta manera el dolar fuerte en nuestro mercado interno no permite la salida de exportaciones y el ingreso de inversiones porque la estructura de costos es cara en dólares y el precio de los productos para exportar no son competitivos en términos de esa divisa.

Lo que hoy sucede no es más que la utilización de una herramienta posible dentro del contexto que se está afrontando. La mejor herramienta posible dentro de lo posible. Pero reitero, de no ajustar la estructura de gastos y bajar la estructura impositiva, una crisis mayor sobrevendrá tarde o temprano. A no ser que el precio de los commodities vuelva a subir a niveles de 2010.

lunes, 30 de abril de 2018

La dualidad adolescente.


“Ser de izquierda es, como lo es ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral”

José Ortega y Gasset.


Una de las estructuras institucionales -instituidas en Argentina-, es la que propone una especie de halo mediante el cual se torna sacro cualquier argumento que provenga de una conceptualización interpretada como "de izquierda". Y una letra escarlata mediante la cual se patenta de indeseable e indecente todo intento de pensamiento que puede ser interpretado como "tirado a la derecha". En Argentina esta dualidad ha cobrado una claridad tal, que el fenómeno ya es claramente percibido por la ciudadanía (incluida aquella desinformada y desinteresada por este tipo de pujas del pensamiento); el contraste ha llegado a su "condición objetiva".

Desde el primer tercio del siglo XX (precisamente luego del advenimiento de la Revolución Rusa de 1917), uno de los objetivos principales de la izquierda fue el de la apropiación de símbolos que gestan el sentido de las estructuras ideales del pensamiento político; eso que hoy denominamos como "lo políticamente correcto". Quienes apuntaron sus cañones intelectuales en esa dirección tenían bien claro que sin trastocar los sentidos primigenios de las interpretaciones primarias de las generaciones venideras, cualquier esfuerzo revolucionario profundo sería en vano. De esta manera la izquierda trazó un abanico de intenciones muy bien pergeñado desde las internacionalistas reuniones en las que diagramaron cómo administrar los recursos públicos no económicos, pero simbólicos; en las artes, el derecho, la educación, la información y todo órgano burocrático de importancia en el desarrollo cotidiano de la sociedad civil. De esta manera, entronizando en cuanta institución pudieron, lograron armar un paradigma educativo que formateó el sentido de aprendizaje de las generaciones, por generaciones. 

Probablemente sea Argentina el lugar en donde arraigó la potencia mayúscula del devenir de esa intención, nuestras propias venalidades elevaron al infinito el contraste entre buenos y malos pergeñado por ese objetivo internacionalista. La legitimidad se confundió con legalidad (la primera desplazó a la segunda como centro de gravedad del derecho) y la falta de educación en derechos civiles del grueso de una ciudadanía desarticulada, hizo el resto. El anhelo por la búsqueda de lo legítimo monopolizó el reclamo formal, olvidándose el esquema protocolar para nutrir y desarrollar el formato de lo legal; lo legítimo -que siempre es de tribuna- se impuso por sobre lo legal -que siempre es racional-. Y dado que la condición de legitimidad había sido cooptada simbólicamente por la izquierda, nuestras propias miserias y tragedias potenciaron el resto. En Argentina prendió muy bien el añejo objetivo internacionalista de Willi Münzenberg y la "comintern"

De esta manera la situación simbólica respecto de la interpretación vulgar sobre las cualidades de la izquierda, apuntaló su sentido mediante el contraste: la izquierda es buena y la derecha es mala, la izquierda está con los trabajadores y la derecha con los empresarios (que siempre son malos), la izquierda nos hará libres y la derecha nos apresará, la izquierda nunca es corrupta y la derecha está corrompida, la izquierda es rebeldía y la derecha acartonada, la izquierda sufre y la derecha golpea, la izquierda es amor y la derecha es odio, la izquierda es linda y la derecha es fea. Pero también la izquierda es dolor y la derecha es rigor, la izquierda es expoliada por la derecha expoliadora, la izquierda es joven y la derecha es rancia, y la izquierda es "compromisos social" en tanto que la derecha es hielo y rigurosidad.Y así en todas y cada una de las dualidades con las que podemos interpretar la condición humana. 

Cuídense de esas personas que al sugerir muestran esa estructura de pensamiento, suelen ser más perjudiciales que la premeditación de un sagaz conspirador. Quienes montan esa dicotomía tienden a generar problemas mayúsculos sin percibirlo; en política y economía la adolescencia de presupuestos empuja de manera inevitable a decisiones trágicas y equivocadas por falta de madurez. En Argentina las venimos sufriendo hace décadas. 

viernes, 13 de abril de 2018

Argentina milita el aborto.

¿Cómo estamos pensando el escenario del día después, una vez finalizado el tratamiento de ley sobre interrupción voluntaria del embarazo y su correspondiente despenalización -o no-? Imaginemos.

En caso de ser promovida la despenalización, habrá una “primera mujer” que irá a hacerse la primera interrupción voluntaria LEGAL de su embarazo. Cuando me refiero a una primera, no estoy repitiendo algo obvio, me refiero al simbolismo que se buscará construir desde ella, y que representará nuestras conductas ante lo institucionalmente establecido. Nuestros mediáticos, comunicadores, políticos y militantes causales, se entregarán al acontecimiento con el mismo ahínco con que lo hicieron ante el “primer matrimonio igualitario”. Militantes contrarios a esa primera intervención legal estarán esperando en la puerta del hospital o clínica donde se realizará, preparados para escrachar al equipo médico y a la mujer que decidió hacerlo. Pero también estarán allí las agrupaciones a favor de ella y de ese equipo; los primeros gritarán que se trata de un genocidio, en tanto que los segundos tendrán la misma actitud, aunque gritando por la liberación femenina. Imagino un desorden generalizado, empujones, banderas, pintadas, estruendos, cánticos, amenazas e insultos. Y todo junto configurando una gargantuesca puesta en escena. Imagino a esa “primera mujer” en soledad, agregando a su incertidumbre toda la tensión de un pensamiento que la hará sentir poco menos que una rea atadas de sus extremidades, tironeada por dos caballos; uno que pretenderá llevarla al olimpo de las heroínas y otro, hacia un lecho de procusto. Nadie pensará en ella, estará completamente sola.

En caso de ser ratificada la penalización, habrá también una “primera mujer” que será obligada a continuar con su embarazo no deseado. Cumpliéndose también aquel pandemonium circundante, aunque no habrá caballos que despedazarán su pensamiento tironeándolo hacia una tierra de heroínas o a un mundo de ataduras. En este caso habrá un cepo cuyos laterales presionarán con igual fuerza aunque causando un dolor diferente; el izquierdo la estrujará gritándole que es una víctima y el derecho la empujará ordenándole que aguante. Nadie pensará en ella, estará completamente sola.

Finalmente, luego de un torrente de “compromiso social” que solo los argentinos podemos generar y que nos expondrá nuestras patéticas conductas ante estas situaciones aptas para “militar”, quedarán ellas. Las olvidadas de siempre, desplazadas eternas de los resultados de cualquier debate público. Esas mujeres en las cuales nadie reparó -ni reparará-; las nunca vistas. Mujeres que sufren y mueren en soledad sin ser tenidas en cuenta ni para ser acusadas –menos aún para ser protegidas-. Esas anónimas de siempre que son las que empujaron en silencio el tratamiento de esta ley. En silencio, sin saberlo. Y sin saberse. Mujeres en el ostracismo solo percibidas mediante un dato estadístico o una especie de sociológica antropología del sufrimiento; esa horrible manera de tomar consciencia del dolor de los otros que nutrimos cada vez que interpretamos pruebas analizando sus muertes una vez pasado su tiempo de vida. De esa horrible manera tendremos en cuenta a esas mujeres anónimas que movieron nuestros sentidos de justicia e injustica. Esas mujeres que siempre contamos, pero que nunca vemos. Que nadie ve.

Y así, entre datos amañados, pantallas partidas, llantos desgarradores, pirotecnia callejera, memes, tweets y marketineros pañuelos, cubriremos de voluntaria informalidad un tratamiento de rigor formal sobre un tema crucial. Desarrollaremos nuestra eterna adolescencia de militancia impotente y nos expondremos a los gritos. Señalándonos, culpándonos.

Y olvidando, una vez más, de ver hacia donde deberíamos mirar.

domingo, 8 de abril de 2018

Del Foro de San Pablo a las cartas desde la cárcel.

El "Foro de San Pablo" fue la respuesta de las izquierdas latinoamericanas a lo que creían, sobrevendría luego de la caída del Muro de Berlín. Si en Asia se tomaba esa caída como el símbolo del inexorable agotamiento y extinción de las sociedades centralmente planificadas (interpretando esa caída como una nueva oportunidad para impulsar el desarrollo y el crecimiento económico sobre nuevas bases), aquí se tomó aquella caída como el traspié gestado por la zancadilla de una conspiración. Las izquierdas locales, con elevado poder de formación dentro de las burocracias públicas y también con poder de opinión en el mundo intelectual, sostuvieron y sellaron el sentido común basado en esa interpretación de aquella caída.

La implosión soviética no se interpretó aquí como lo que realmente era (el agotamiento de una forma arcaica de organización cuya única opción de sostenimiento era mediante la coacción, el genocidio o, más suavemente, un formato delincuencial organizado abiertamente desde las burocracias centralizadas), se la tradujo en nuestro medio como el resultado de la afrenta que proponía el "sistema capitalista" al paraíso igualitario. El lugar común instaurado en nuestro medio nos decía que las élites -ahora globalizadas- impostadas en la tríada; Margaret Thatcher-Ronald Reagan-Juan Pablo II, luego del intento por abatir aquel sueño sovietista, dirigirían su ambición hacia "los pueblos latinoamericanos" (reverberaba más fuerte que nunca la chabacanería de "Las Venas Abiertas de América Latina") y, mediante la implantación del "Consenso de Washington", vendría un tsunami de simbolismos de libertad que no serían tal cosa. Así, sostenían, el libre mercado iba a ser el engaño mediante el cual quitarían los derechos adquiridos que resguardaban los "Estados benefactores". La libertad, la muletilla con la cual engañarían a las nuevas generaciones, y la eficiencia, la ficción mediante la cual rifarían la estructura de producción pública lograda durante décadas.

A partir de esta posición, y con el poder real y simbólico que rápidamente pudieron adquirir (principalmente por tener el poder de organización en sindicatos y en la parte burocrática de los sectores públicos), lograron quebrar todos los posibles intentos de cambio para adaptar nuestras economías y sociedades a las nuevas posibilidades que el nuevo contexto mundial proponía. En Asia no hacían lo mismo, y hasta la más dura de aquellas economías -China comunista-, adaptaba a esos cambios globales los fundamentos de sus principios de organización económica e institucional. En Argentina, al mismo momento que caía el muro (si bien entregando el gobierno antes de tiempo), el radicalismo alfonsinista se mostraba abiertamente tirado a la izquierda; veía amistad en el eje Cuba-Unión Soviética y enemistad en aquello que tuviera que ver con la simbología capitalista "a la Reagan". Y, de la misma manera que ese gobierno caído en desgracia a fines de los 80, estaba posicionado simbólicamente el grueso del arco político e intelectual con poder de erosión en Argentina (aunque momentáneamente no estaban en el "poder formal" al haber sido desplazados por el menemismo y lo que parecía ser un ala liberal dentro del peronismo, aún tenían el poder subrepticio como para organizarse y definir por dejar hacer cambios o no dejarlos).

Es en ese contexto que la década del 90 se desarrolla a medias entre lo que podría haber sido y lo que realmente fue. Debido, principalmente, a la erosión permanente que estos poderes subrepticios -gestados y gestionados a partir de los encuentros del Foro de San Pablo- trazaron. Es en los 90 cuando Lula da Silva comienza a tomar fuerza aglutinando el movimiento sin tierra, y vigorizando al Partido Comunista brasilero. En Argentina, intelectuales y políticos que tuvieron importancia central en todas las manifestaciones que erosionaron los cambios promovidos en esa década de oportunidades, con la llegada del Kirchnerismo se mostrarán abiertamente ya, tomando posición concreta -como el grupo de intelectuales denominado "Carta Abierta" y gran parte de los personajes burocráticos que cubrieron los más altos puestos ministeriales y sindicales durante esa oscura etapa kirchnerista-. En tanto que el general Hugo Chavez, abiertamente posicionado al mecanismo del eje Cubano, tercermundista y protegido intelectualmente por la intelligentsia de aquel Foro, comenzaba a erosionar institucionalmente a Venezuela con la excusa de estar promoviendo justicia y luchando contra el "neoliberalismo capitalista" (recordemos que es en 1992 cuando se da el primer intento de toma de poder mediante un golpe de Estado por parte de la tiranía chavista).

Los miembros políticos, intelectuales, periodísticos y artísticos que surgían del Foro de San Pablo, luego de haber extirpado de latinoamérica aquella concreta posibilidad de cambio y crecimiento (debido a esa interpretación equivocada de lo que en el mundo pasaba), tuvieron su chance de gobierno y poder durante las dos primeras décadas de 2000 -gestada en los 90 cuando empujaron al agotamiento económico mediante sus estrategias-. La incapacidad de interpretación fértil de aquel proceso de globalización de la década del 90 que estos grupos trazaron, y esa rancia forma de captar la simbología de los grandes sucesos, en los últimos 15 años se transformó en incapacidad concreta de gestión y en la agudización de la corrupción estructural de nuestras economías. Tal ha sido la incapacidad de las élites políticas que impulsó -a la vez que dio- este Foro, que al obtener sus participantes políticos todo el poder posible, lograron perderlo prácticamente al otro día. La caída de Cristina Kirchner en 2015, la de Rafael Correa en 2017, la debacle de Venezuela y, la sentencia a 12 años de prisión a Lula da Silva en las últimas 48 horas, sellan definitivamente el final de esa experiencia tercermundista conocida como "El Foro de San Pablo". Y es una gran noticia.

Solo resta saber si seremos capaces de captar aquella oscura experiencia intelectual y política de manera correcta. Para no volver a perder la oportunidad de la misma forma y bajo las mismas traducciones con que perdimos las oportunidades que entregó el desmoronamiento del sovietismo representado en la caída del muro. Y para interpretamos en el mundo con la madurez suficiente como para dar el necesario y tan postergado salto hacia adelante. Captar este derrumbe simbólico del muro latinoamericanista y tercermundista regional con la claridad adecuada, nos posicionará ante las nuevas oportunidades con la responsabilidad y profesionalismo que necesitamos.

En la imagen, en color rojo, los países gobernados por partidos alineados al Foro de San Pablo en 2011 y 2018.


miércoles, 28 de marzo de 2018

El Estado y el dolor de las madres argentinas.

El pasado lunes 26 de marzo, a 48 horas de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976, mientras leía un portal de noticias que informaba sobre el viaje de familiares de caídos en el conflicto de Malvinas, los cuales iban por primera veza a depositar una flor en la tumba de sus seres queridos (que ahora habían sido identificados y ordenados como corresponde), se desarrollo en la mesa contigua un tenso intercambio. El acalorado momento tenía relación con lo que estaba leyendo en ese portal. Y una de las personas de esa mesa, visiblemente contrariada, dijo lo siguiente:

"Mirá, querido, a las madres de los caídos en Malvinas, el Estado se los llevó a la fuerza cuando cumplieron 18 años, les metió unos borceguíes en las patas y les puso en las manos un fusil a cada uno. Los cargó en un Hércules y se los llevó a 4 mil kilómetros de distancia y los tiró en el medio del campo a 10 bajo cero y los puso a cavar pozos para esconderse y esperar a los ingleses para cagarse a tiros (si sobrevivían a los bombazos de los aviones y los barcos). Después de haber estado un mes enterrados en el pozo que ellos mismos cavaron y con agua helada y barro hasta la cintura, empezó el combate y los recontracagaron a tiros a todos. A aquellos muchachos que el Estado no tuvo ni tiempo ni supo identificar, los amontonó y los dejó tirados allá. Ese mismo Estado, a las madres de esos muchachos no les dio ni las gracias. Después de 36 años, a las que aún viven, les pagan un vuelo y las tiran en medio del campo para que vayan a llorar al lado de un trozo de mármol que tiene grabado el nombre de su hijo -que vaya uno a saber si es que realmente ahí está-: ¿y vos te ofendés porque yo digo que me tienen podrido un grupo de madres que se ponen un pañuelo blanco en la cabeza cuando todo el mundo sabe que muchas de ellas pusieron fusiles en las manos de sus hijos, los mandaron a poner bombas caseras sin pensar en muertes inocentes y a pelear en las calles sabiendo que si los agarraban los iban a hacer mierda, y que encima el Estado las homenajeó con días feriados, 25O mil dólares a cada una, honores públicos, acceso a los medios de manera privilegiada, reconocimiento en cuanta fundación hay, manejos presupuestarios por cientos de millones de pesos sin contraprestacion, universidades, cátedras, postulaciones a premios, rangos e instituciones internacionales, acceso a lobbys de todo tipo, nombres en plazas, calles, cines y no sé cuantas cosas mas?

¿En serio te ofendés porque yo digo que pensé más, en este 24 de marzo, en las madres de Malvinas que fueron a la tumba de sus hijos olvidados que en las madres de Plaza de Mayo que fueron a gritar con un grupo de imbéciles y delincuentes "Macri, basura, vos sos la dictadura"? ¿Por qué no te vas un poco a la mierda, flaco?
"

Esas palabras que escuché las recuerdo hasta en sus puntos y comas, puesto que al momento que ese señor las estaba diciendo con voz firme, yo estaba observando esta imagen de una madre de Malvinas que en ese preciso instante estaba llorando en la tumba de su hijo, 36 años después.


viernes, 15 de diciembre de 2017

El golpe de Estado se intentó.


Voy a intentar poner claridad sobre lo que pasó ayer.

Nosotros vivimos bajo un sistema democrático en donde hay estamentos de representación para dar curso a los problemas de la comunidad. En este sistema hemos delegado en el Estado la potestad y el monopolio de brindar seguridad, legalidad, justicia y legitimidad de gobierno (no quiero abrir el debate sobre si debe o no existir el Estado o si debe o no brindar educación y salud). De esta manera, por caso, si alguien quita la vida a otra persona, el Estado certifica o descarta la legalidad o legitimidad de ese acto condenando o exculpando.

El gobierno y la legitimidad del mismo se articula sobre un proceso electoral, en donde diferentes partidos presentan sus propuestas y el, o los ganadores, acceden a los puestos por los cuales se presentaron. Aquí es importante no confundir gobierno con Estado; forman parte del gobierno de Estado todos aquellos que tienen una banca en la cámara de representantes y no solo quienes ganaron o tienen mayoría. Hoy, el arco completo que va desde el Partido Obrero hasta Cambiemos forma parte del ejercicio de gobierno de Estado; todos forman parte del gobierno en el sentido de la representación formal bajo el sistema democrático con delegación de facultades representativas -tal como se ha indicado más arriba y como lo señala nuestra Constitución-.

Desde el gobierno de Estado, la principal función a la cual deben entregarse sus parlamentarios es la de hacer cumplir las atribuciones del Estado, y esto es indispensable para poder ejercer gobierno. Y poder ejercer gobierno es indispensable para poder expresar la voluntad de los representados dentro de todo el arco de representatividad (desde el Partido Obrero hasta Cambiemos).

Si hasta aquí se comprendió el nexo que corresponde a los roles institucionales de cada figura pública y su relación con la representación que portan, entonces va algo que creo que no se captó claramente en el día de ayer. Tanto los Diputados del oficialismo cuanto que también de la oposición deberían haber estado atrás de las fuerzas de seguridad apoyando para que sus representados no sobrepasen las atribuciones institucionales por las cuales votaron en elección libre y voluntaria.

Más claro; tanto Leonardo Grosso, Nicolás del Caño y Axel Kicillof, cuanto que también Emilio Monzó, Nicolás Massot y Elisa Carrió, deberían haber estado del mismo lado ante el descontrol callejero; del lado de la fuerza pública intentando controlar la situación y no peleando contra la fuerza pública porque ésta “es represora”. Sin embargo los tres primeros estaban del otro lado, no solo incumpliendo su rol de representante para con sus representados, sino incumpliendo su rol de Diputado para con el reglamento público. ¿Eso es intento de golpe de Estado? Formalmente si.

Habrá que ver si ese intento es por estupidez o de manera premeditada. Pero que es un intento de golpe, no tengo ninguna duda. Y acabo de explicar claramente por qué.



sábado, 9 de diciembre de 2017

¿Todos somos el Estado o todos somos del Estado?



En la imagen podemos apreciar con claridad toda la violencia pública que se ejerce sobre el ciudadano cuando se ha instituido que éste, es propiedad y está bajo poder de la coerción pública. Lo que muestra la imagen no es solo un antojadizo título de un ideologizado periodista, sino la expresión cruda de la matriz conceptual establecida en los contenidos curriculares de nuestras academias.

El título de la información nos dice que, de antemano, el Estado tiene una posesión del 100% de todo nuestro potencial económico -sea como consumidores o productores-. Y que solo una resignación voluntaria de una parte de ese 100% por parte de la burocracia pública, es lo que nos queda a nosotros como margen de libertad para consumir y producir. Justo y precisamente a la inversa de lo que en esencia permea en el espíritu de cualquier constitución moderna; somos poseedores del 100% de nuestra libertad y resignamos un pequeño porcentaje de ella en el Estado para que éste, con sus medios, arbitre lo necesario para garantizar el 100% de libertad que nos queda.

Así que debemos establecer claramente algo para que no se dejen engañar por títulos paupérrimos, falaces y ovejunos como el de esta nota; EL ESTADO NUNCA PIERDE PORQUE ESENCIALMENTE SIEMPRE GANA. Algunas veces gana más, y otras veces gana menos. Pero siempre gana.

Creer que "el Estado pierde" es asentir el rigor de tu carcelero cuando eres tu quien paga su salario.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Traicioneros de papel.


Será difícil probar objetivamente el delito de "traición a la patria" que el Juez Claudio Bonadío imputa a la cúpula del anterior gobierno. Sin embargo, cada vez que pienso el cambio de sentido que pretendieron crear por la vía de eso que conocimos como el eje bolivariano-cubano y la "patria grande", no tengo dudas que la experiencia política que conocimos como kirchnerismo, intentó destruir los valores esenciales de la República Argentina.

Y eso, de alguna manera, conlleva algún tipo de traición.

Claro está que no es una traición con peso probatorio, pero reitero, hay que dejar claro que aquellos valores sobre los que se cimentó la construcción de la República Argentina, y el simbolismo con que se cohesionó el espíritu patrio de nuestra nación, estaban siendo atacados desde su base por esa experiencia política kirchnerista.

De eso no tengo dudas, más allá del "pacto con Irán" por el cual se los está acusando y del cual, creo (y no soy hombre de leyes), finalmente será difícil dictaminar sentencia.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

La responsabilidad de los Estados irresponsables.



Finalmente Papa Francisco se reunió con la familia de Santiago Maldonado. Y también se prestó a la foto protocolar. Es llamativo que el protocolo haya permitido incorporar en la foto el simbolismo político portado por la ya cuasi icónica imagen de Santiago Maldonado. Más aún, cuando la investigación contradijo de manera contundente lo que esa imagen intenta, simbólicamente, mostrar. En torno a esta imagen que ha emanado desde el Vaticano en el día de la fecha, me interesaría mostrar un punto.

No son pocos los que aún continúan indicando que "el Estado es responsable" ante la muerte de Santiago Maldonado. Y este sería el argumento mediante el cual se accede al acceso del Papa; al menos sería lo que daría cierta relevancia para que el sumo pontífice acceda a ser un puente más para transitar algo de calma y sosiego familiar (si es que se puede llegar a tenerlo, el Papa sería un camino de paz). Sin embargo, comparado con otro caso que no ha tenido el mismo tratamiento por parte del Vaticano y su máximo representante -ni tampoco por parte del Estado argentino-, el de Santiago Maldonado queda, objetivamente, pequeño en lo que respecta a este tipo de protocolos institucionales y la condición de responsabilidad pública ante la tragedia. Es el caso de Abril Bogado.

Abril era una niña de 12 años que, cuando llegaba a su domicilio junto a sus padres en la madrugada del 5 de noviembre, fueron atacados por un par de delincuentes que quisieron apoderarse del vehículo. Abril estaba sentada en la parte trasera, uno de los delincuentes disparó para abrir la puerta y la bala dio directamente en su cabeza, lo que provocó su muerte pocas horas después. El delincuente que ejecutó a Abril debía estar en la cárcel, pero estaba libre. El lábil desempeño interpretativo de un juez hizo que el hampón llegara a ese lugar, en ese momento, para apagar la vida de la niña. Es en este caso en donde objetivamente podemos decir que EL ESTADO ES RESPONSABLE, y no en el caso del ahogamiento de Santiago Maldonado, cuya muerte devino luego de una corrida en un intento de desalojo de una Ruta Nacional por parte de Gendarmería, función para la cual se encuentra preparada y cuya ejecución es obligatoria para los carriles institucionales en los que vivimos.

El caso de Santiago Maldonado no es un caso de responsabilidad del Estado, sino al contrario, es una consecuencia imprevista luego del correcto accionar del Estado que envió a liberar una Ruta Nacional como corresponde. El caso de Abril Bogado es, efectivamente, un caso en donde el Estado es responsable de su muerte.

¿Podría alguien explicar por qué esta foto emana hoy desde el Vaticano y no la foto de la familia Bogado portando la imagen de Abril en sus manos? Gracias.



domingo, 3 de diciembre de 2017

La izquierda y la epistemología de lo no científico.


Si en algo se especializan los que preparan su intelecto desde el anhelo izquierdista, es en hacer casuística a medida de sus presuposiciones. Sus presupuestos son el núcleo de los conceptos desde donde construyen sus "objetos de estudio", y estos "objetos de estudio" conforman el puntal de los argumentos desde donde luego recomendarán política pública. De esta manera vemos a periodistas, sociólogos, antropólogos sociales, economistas (si es que podemos llamarlos así) y especialistas en derecho que, al poner la mirada en los resultados de una administración de izquierda cuyo derrotero dejó un tendal de miseria, construyen su traducción desplazando la anomalía de esa gestión e intentan hacer foco en las pocas gotas de beneplácito que podrían encontrar en medio de un mar de miseria e incertidumbre. Y lo podríamos sintetizar con la siguiente frase (que resume miles de hojas y papers de "investigación social"):

"Bueno, pero al menos todos tienen su copa de leche".

Cuando es al revés y otras gestiones que no son de izquierda acompañan a la comunidad en el camino de riqueza, esta misma gente -la que anteriormente mostraba el goteo lácteo en medio de un mar de miseria-, ahora mostrará en sus "investigaciones", la gota miserable en medio de un mar de riqueza. Y lo podríamos sintetizar con la siguiente frase:

"Podrán vivir muy bien en Miami, pero el sentido de sus vidas está vacío de utopías, y eso no les permite tener consciencia social por el pobre que en la esquina les está pidiendo una limosna. En Cuba no hay pobres desatendidos. Y TODOS TIENE SU COPA DE LECHE".

Así es la cosa con esta gente: no sé si se trata de una enfermedad psicológica o de algo de frustración que se institucionaliza en los centros de investigación. Tampoco sé si es solo contexto, "gramscianismo inconsciente", resentimiento o envidia. Aunque también podríamos pensar que tal renga manifestación de la "investigación social" contemporánea, es parte de la caída educativa general que se refleja en esa construcción epistemológica y la correspondiente politización de su "enseñanza científica".

jueves, 30 de noviembre de 2017

El gradualismo y un lastre que se llama esperanza.


Cuando los defensores a ultranza de la actual gestión reconocen algunos puntos de verdad en algunas críticas hacia la misma, la postura que toman en ese reconocimiento pasa por dos lugares; el de la "realpolitik", que implicaría la imposibilidad de tomar algunas decisiones debido a un supuesto contexto de debilidad política de la actual gestión y, conectado a esto, el de la confianza en el crecimiento futuro como motor para reducir, gradualmente, el proporcional de anomalía que los críticos pretenden reducir de manera drástica. Lo llamativo es que se admite claramente que; "saben que las cosas así no pueden seguir". Bien.

Si "las cosas así no pueden seguir", entonces hay un reconocimiento de una distorsión importante en los motores económicos. ¿Qué factor es el que debería darnos la confianza en la existencia de un crecimiento futuro que permitirá el gradualismo deseado si precisamente las condiciones para ese crecimiento no están presentes porque se parte de una anomalía que lo ralentizará -o al menos no lo empujará como es deseable para cerrar esas brechas-?

Si los motores económicos potenciales de ese crecimiento esperado no tienen el burro de arranque para moverse (o de moverse, el combustible del que disponen es de muy baja calidad), entonces no sería deseable anclar la totalidad de las esperanzas para la solución gradual de las anomalías en las cuentas públicas en ese único factor esperado. A no ser que se tenga como opción el empujón de la continuidad de la toma de deuda.

Si esta es la alternativa, entonces debe quedar bien claro que la política de endeudamiento no está siendo impulsada por nada que tenga que ver con el liberalismo, sino por su contrario. Debe quedar bien claro que la deuda pública argentina, en estas condiciones, refleja el nivel del costo de oportunidad de no tomar las mediadas que recomienda el liberalismo, y no los "negociados de las élites locales con las internacionales que nos han impuesto una restauración conservadora neoliberal". Esto debe quedar bien, pero bien claro.

lunes, 27 de noviembre de 2017

De la Argentina de cotillón a la Argentina del trabajo.

No son pocos los argentinos que creen que el sentir nacional se demuestra poniéndose una camiseta de la selección y sacándose la foto mientras se grita el himno desde la tribuna en un Mundial -y si es con los ojos vidriosos mejor-.

Bien, sería hora de ir pensando que eso no es más que cotillón; la camiseta de la selección y el himno regurgitado en una tribuna de algún lugar del planeta, es al sentir argentino lo que al matrimonio es el carnaval carioca bailado en la fiesta de casamiento.

Para enaltecer el sentir argentino tendríamos que quitar un poco de cotillón y ponernos la ropa de trabajo, la fiesta ya pasó. Por caso, podríamos ir pensando con más rigor en el Estado de Derecho cuando analizmos lo que están haciendo Prefectura y Gendarmería al exponer sus vidas para proteger nuestra propiedad. Y podríamos pensar en la tripulación del ARA San Juan (S-42) e imaginar que llegaron hasta allí abajo, por nosotros, protegiendo nuestra zona pesquera y haciendo lo que pueden con un elemento que no fuimos capaces de entregar con la calidad con la cual otros países lo hacen: esas personas llegaron hasta allí abajo para mantener nuestra zona de confort.

Y ya que estamos podríamos pensar también que, a 500 metros de profundidad la presión que el agua ejerce sobre nuestro cuerpo es como la que ejercería un auto que con su rueda pisa a una cucaracha, pero no solo en una presión vertical, sino ejerciendo esa misma presión en todos los sentidos: desde abajo hacia arriba y desde los laterales; todo al mismo tiempo. Y pensemos también que esa tripulación en este momento, de estar aún con vida, solo están separados de esa presión por un trozo de acero soldado. Luego de pensar eso, volvamos a pensar en el esfuerzo que hace Messi cuando se transforma en nuestro "héroe tercermundista".

Por si quedó alguna duda, lo aclaro. No estoy diciendo que Messi no sea digno de ser nuestro héroe o que nosotros no tengamos el derecho a emocionarnos con su arte, sino me atrevo a sugerir que también miermos hacia otros lugares cuando pensemos lo argentino. Y también sugiero que miremos esos lugares cuando pensemos en la tarea que hacen para nosotros las personas de bien que resguardan los principios de la jurisprudencia y los derechos de todos los argentinos. Por caso, Gendarmería y Prefectura.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Anfibios empantanados.


Luego del resultado de las elecciones del domingo en Argentina, y como no podía ser de otra manera durante el desconcierto progresista entre tanto artículo y pensamiento por parte de quienes creen poseer el monopolio del buen pensar, aparece otro patético escrito en Revista Anfibia -dejo link-. Esta vez el turno es del Antropólogo Social Alejandro Grimson.

Grimson falla de manera garrafal en el núcleo de su escrito. Y la falla no sé si se debe a la escasez de ideas con la cual aborda el tema o una mala intención premeditada y/o empujada por los ideologismos con los cuales trabaja este artículo; ¿Cómo es posible que de entrada sostenga que la corrupción y el desmanejo económico de la anterior gestión solo es un simbolismo recreado estratégicamente por el actual gobierno? Es lisa y llanamente un descaro y una falta de respeto a las víctimas de aquellas corrupciones y desmanejos económicos.

Luego Grimson da por sentado que el cambio económico que promueve la actual administración es "regresivo". ¿Regresivo para quien o bajo qué conceptualización? ¿Para sus preconcepciones económicas y para los beneficiarios de una política clientelar de transferencias amañadas de la que gozaron sectores no necesariamente "populares" (artistas, académicos e intelectuales) durante la administración pasada? ¿regresivo para las conceptualizaciones que machacan con la falacia de que no puede haber creación de riqueza con menos poder público sobre los medios de producción sino con más poder de coerción y regulación?

Grimson se rectifica en parte reconociendo, al menos, que el mundo parece ir en marcha con modelos contrarios a los que él presupone, y sienta bien que reconozca que no necesariamente habrá otro 2001 (aunque entre líneas podemos advertir que para este sujeto no estaría mal provocarlo), sin embargo, recrea conceptualmente algo que dista completamente de lo que es la esencia de la actual administración de gobierno; si algo ha venido a hacer cambiemos, es a desterrar la palabra "macrismo" del espectro de horizonte de preconcepción política del promedio analítico local. Aún resta saber si lo lograrán, pero al leer a este antropólogo social escribiendo ese concepto como herramienta de análisis, muestra que está un tanto retrasado respecto del devenir de las circunstancias (al menos en el sentido simbólico de la gesta del actual gobierno).

Por lo demás, ejercitación y preguntas de intelectual militante cuando en un pretencioso regodeo construye un cuestionario de verdulería -aunque camuflado de sofisticación académica-; "¿se agudizan los procesos represivos?" o "¿se intentará entender al que piensa distinto limitando la posibilidad de hablar?". Postura que no es más que otro descaro, puesto que emanan de alguien que apoyó cuanta forma -sutil y no sutil-, de intento de limitar nuestra posibilidad de expresarnos durante el gobierno pasado. Este señor calló la boca y tan solo realizó denuncias tibias hacia el final del gobierno anterior -cuando ya no había manera de camuflar tamaña basura persecutoria con constructos académicos y solo quedaba una retirada elegante-. Por caso, el señor Grimson, que se autopercibe una persona comprometida intelectualmente con la libertad de expresión y todo esto que en este escrito de Anfibia denuncia, era invitado asiduo en 678; si tomamos como corresponde su preocupación actual, no debería ni haberse sentado en esa letrina sino denunciado el uso mediático escrachador, fascista, al mejor estilo de persecución sovietista de ese panel. Pero no, se sentó ahí para alimentar con pusilánimes aplausos su ego de pequeño intelectual.

Una de las cosas que vino a cambiar este gobierno -y Grimson lo sabe- es, precisamente, el simbolismo jerárquico del intelectual vacío de contenido pero empachado de política. Ese es otro de los "ismos" que esta administración cambiará; el intelectualismo militante que tanto daño ha hecho por estos pagos.

Y lo harán porque no saben que lo están haciendo...

sábado, 7 de octubre de 2017

La tarde de los miserables.


El pasado 5 de octubre se cumplieron 42 años del ataque de un grupo armado al Regimiento de Infantería de Monte 29 de la Provincia de Formosa. El grupo que realizó el ataque se conoció como "Montoneros", organización armada guerrillera que perpetró innumerables atentados al orden civil y democrático de la República Argentina. Organización que, con su ADN impregnado de apocamiento, siempre atacó desde las sombras y de manera imprevista, camuflados, sin medir costo alguno al respecto de sus objetivos. Sus líderes, con todas las características de la cobardía, enrolaban a "sus soldados" adoctrinándolos desde muy temprana edad, para ello se valían de la penetración política en las instituciones educativas y se orientaban con astucia a buscar jóvenes con las características que necesitaban. Casi como si se tratara de una secta, desfallecían por seducir a jóvenes con ansias de futuro y cargados de esa natural rebeldía pero desatendidos familiarmente en el arte de canalizar su desconcierto. Ese era el grueso del ejército que enrolaban sin que sus soldados lo supieran.

Por aquel entonces, hace 42 años, se hacía "la colimba" (para los más jóvenes pregunten más detalles a sus padres y abuelos sobre qué era la colimba). "La Colimba" se llamó al proceso que llegaba al momento en el cual los hombres, al cumplir sus 18 años, estaban en condiciones de ser reclutados y debían ingresar en las fuerzas armadas para realizar un año de servicio militar obligatorio -la edad de reclutamiento estaba entre los 18 y los 21 años-. Chicos sin preparación militar que durante un año se formaban en diferentes artes castrenses; telecomunicaciones, artillería, logística, paracaidismo y todo lo que tenía que ver con los diferentes puestos en la estructura operativa de cualquier fuerza militar, sea aérea, terrestre o marina. Hay muchas historias en torno a ese paso; anécdotas buenas y malas. Las buenas descansan más lejos en el tiempo y las malas son más cercanas; "la colimba" quedó sin efecto en el año 1994, luego de innumerables casos de abuso desmedido por parte de los militares sobre los jóvenes, escasez de recursos y pérdida de necesidad, rumbo y sentido de esa instrucción.

Durante la tarde del 5 de octubre de 1975, cuando los conscriptos (así se llamaba a los soldados que estaban haciendo "la colimba") estaban durmiendo, un grupo de cobardes entró de manera imprevista al lugar en donde los jóvenes descansaban, produciéndose una balacera que, como corresponde a la instrucción que tenían, fue repelida bajo la guía de sus superiores. Los que hicieron esa operación fue la organización Montoneros -la secta de cobardes mencionada en el primer párrafo-, y dieron a este ataque el nombre de "operación primicia". En el ataque murieron 28 personas, en su mayoría conscriptos que hacían "la colimba" -aunque también murieron una decena de esos cobardes que realizaron ese ataque-.

Montoneros fue una organización armada que hasta hoy ha sido no pocas veces reivindicada por diferentes miradas de quienes configuran los edificios conceptuales de nuestra historia política. Y hasta hemos llegado a leer a pensadores que creen ver en esa organización algo de romanticismo político (cuando en realidad solo se trató de un puñado de desquiciados que obtuvo financiamiento secuestrando empresarios y pidiendo rescate). Una organización que mostraba su mejor funcionamiento toda vez que atentaba a oscuras y de manera imprevista contra objetivos civiles, disfrazándose para entronizar en diferentes estamentos públicos -y privados- con los que podrían tener la capacidad para manejar -simbólicamente-, el sentido general de la sociedad civil para desintegrarla desde los cimientos en los que estaba construida, como lo eran las instituciones educativas, los medios de comunicación, organismos públicos y movimientos artísticos.

Hoy finaliza un día en el cual se cumplen 42 años de una masacre perpetrada por un grupo de personas que representó, probablemente, lo peor de los argentinos; la historia de los cobardes que buscaron algo de vigor e hidalguía probándose contra ciudadanos indefensos, atacándonos a oscuras, escondidos, sin mostrarse como eran. Así, como roedores alimentándose de basura, desplegaron su impotencia asesinando civiles de madrugada. Hoy se cumplieron 42 años del día de los cobardes, de los miserables; de los impotentes. Hoy se cumplen 42 años de una infamia con la cual comenzó el proceso mediante el cual la infertilidad dio el primer paso para tomar el poder político argentino.

Creo que el final de esos miserables llegó el 10 de diciembre de 2015. Y espero que así sea.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Abusos en el Nacional Buenos Aires.



Hace unas horas se supo que durante la toma del Colegio Nacional Buenos Aires hubo un abuso sexual durante los primeros días de la misma. El hecho se mantuvo oculto por más de 20 días por parte del Centro de Estudiantes. En el comunicado, el centro acusa al Director del Colegio y al Periodismo por "ventilar" este crimen con el "objetivo" de "deslegitimar el justo reclamo de los estudiantes". También acusan al "machismo imperante en la sociedad y a la responsabilidad del Estado en la perpetración de estos hechos y de este hecho". 

Estos chicos están un poco confundidos. Si ese es el nivel de racionalidad que poseen en el Centro de Estudiantes de ese colegio, me permito pensar que ese lugar ya no ha de tener ni un resto de papel higiénico del prestigio que supo poseer. Un comunicado que es un compendio de falacias, idioteces, lugares comunes, argucias politiqueras de muy bajo vuelo y excusas que se dejan ver como un encubrimiento.

Esos chicos deben ser sujetos de una acción penal por encubrimiento agravado. Silenciaron por 20 días un abuso sexual sin acusar formalmente, ante autoridad competente, el crimen silenciado. Y lo hicieron conociendo al perpetrador del hecho. En eso hay complicidad, mal que pese a quien le pese.

En el Nacional Buenos Aires hubo dos violaciones; una que sufrió la estudiante. Y la otra la sufrió la ciudadanía, tanto de ese establecimiento cuanto que también de la comunidad educativa y la ciudadanía toda de la República Argentina. Y esa violación la perpetró un grupo de estudiantes politizados que ya no tienen ni la más mínima consciencia de sus actos en tanto miembros de una sociedad civil.

Ya debería aparecer la denuncia correspondiente e iniciarse la acción penal o civil que corresponda. El rector de ese establecimiento; presentar su renuncia. Y el presidente del Centro de Estudiantes junto con la comitiva que estuvo al tanto de este encubrimiento y extendieron su silencio, expulsados de ese establecimiento y que afronten las acciones civiles correspondientes sin cubrirse con ningún tipo de altruismo institucional educativo.

Espero ansioso la postura del colectivo "Ni Una Menos" y la "Agrupación de Mujeres Pan y Rosas" -entre otras-, que tan combativas son ante estos casos. De hacer silencio ante esta aberración, el camino que queda es también denunciarlos. Aunque en el caso de estos últimos, una denuncia no ya por acción formal, sino una impugnación social de sus manipulaciones; denunciarlos por hipócritas y oportunistas políticos.

La politización de todo esto la porta el Centro de Estudiantes, y la portará también este tipo de organizaciones de no manifestarse como corresponde.

Es muy grave lo que ha sucedido.

sábado, 2 de septiembre de 2017

"Desaparición Forzada"; ¿inmadurez política, desconocimiento protocolar, ignorancia o cálculo estratégico?


Se exige al Estado que responda por Santiago Maldonado. El Estado responde, precisamente, que no se sabe dónde está y se está haciendo todo lo posible por obtener su paradero. Por la información que todos tenemos a disposición, entiendo que el Estado argentino está procurando por todos los medios posibles para dar con él. También, considero, que al tener el resultado dará a conocer el mismo, y tengo entendido que hay un proceso de investigación en desarrollo. El Estado argentino no puede responder por algo de lo cual aún no tienen respuesta concluyente, de la misma manera que no puede responder por infinidad de procesos de los cuales tiene responsabilidad pero aún no tiene las respuestas concluyentes correspondientes. Es el Estado argentino -en orden de uno de sus fiscales y con la aceptación del juez interviniente-, que en ese proceso de búsqueda de respuesta e indagación, ha aceptado cambiar la causa a "desaparición forzada". Esperemos que tanto el fiscal como el juez no reciban las presiones políticas que en otro momento han recibido otros fiscales y jueces. Hay que esperar por una respuesta que debe llegar, pero que aún no está. Sin embargo, hay quienes por fuera de la investigación creen ya tener una respuesta, y apelan a la carátula de la investigación confundiendo hipótesis con sentencia.

El Estado está investigando con todos los medios a disposición y se promovió, dentro de uno de sus estamentos (el judicial y sus protocolos), el cambio de caratula. Por lo tanto, quienes exigen que el Estado “reconozca” la “desaparición forzada”, estando ese reconocimiento ya formalizado en la caratula de la causa, están invirtiendo la carga de la prueba en el recorrido de los protocolos con los cuales se dictamina sentencia definitiva. Reitero, le Estado en su máxima representación deberá expedirse cuando la carga de la prueba sea concluyente. De no esperar ese lógico, legítimo y legal procedimiento, se está sugiriendo al Estado un reconocimiento ipso facto, de la desaparición forzada o, en su defecto, que se muestre a Santiago Maldonado de alguna manera aún sin saber dónde está o qué sucedió con él, aún sin haber corroborado o descartado el caso conforme dicta el protocolo de corroboración pública según indica la ley y la Constitución Nacional.

Esa exigencia de reconocimiento al más alto nivel público, es un pedido que se hace con la arbitrariedad de la presuposición. Fiscalía es un estamento público, oficial, gubernamental, estatal. Y la fiscal ya caratuló la causa como "desaparición forzada". Eso, al menos hasta ahora, neutraliza esa exigencia. Eso, al menos hasta ahora y con las pruebas disponibles, ya es suficiente. Cualquier pedido más allá conlleva otro tipo de exigencia que nada tiene que ver con esta causa. No se puede exigir reconocer algo de lo cual no se conoce, al menos no hasta que la investigación de las pistas que concluyan lo necesario para ese reconocimiento. Si la intención de quienes hoy marcharon con esas exigencias (entre las cuales están los pedidos de renuncia de rigor), es interpelar políticamente al gobierno sobre la base de sus corazonadas y promover un guion político acorde a otro tipo de intereses, no tiene el gobierno por qué acceder a ese pedido. Menos cuando la caratula de la cusa ya implica lo que están pidiendo.

Respecto de la caratula de "desaparición forzada" con la que se ha definido esta causa, y por las pruebas disponibles que la misma entrega hasta el momento, hay que establecer claramente que ha sido definida más por la voluntad antes que por las pruebas. Si bien es una hipótesis (lo que podría independizarla ex ante de tener que depender del rigor probatorio), la misma no tiene aproximación a la condición probatoria potencial -dados los indicios concretos-, como para ser definida en los términos de “desaparición forzada”. Esa caratula, sin embargo, nos dice algo concluyente respecto de todo lo que estamos viviendo en éste, y otros casos en los cuales la política parece definir por sobre la lógica investigativa; es la pauperización con la que interpretamos y gestionamos los protocolos de investigación y el rigor profesional de los elementos que conforman nuestra jurisprudencia.

Y no hay nada más humano para preservar nuestros derechos, que la humilde y persistente tarea de quienes llevan adelante un método para esclarecer aquello que no sabemos, que no conocemos. Para ayudar a la justicia a que se haga justicia.


domingo, 13 de agosto de 2017

Carta Abierta, Kirchnerismo y el Ejército de los Estados Unidos.


Durante el acto de cierre de campaña de Cristina Kirchner, un militante contiguo portaba una campera "U.S. ARMY" (que es el símbolo oficial del Ejército de los Estados Unidos). Si bien es un dato de color y como es lógico, pasó relativamente desapercibido; ¿imaginan si ese muchacho hubiera estado al lado de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal o Estaban Bullrich en el cierre de campaña de Cambiemos y con esa misma campera?. El horror político por el simbolismo que forzaría la interpretación intelectual militante de ese hecho, llegaría al paroxismo. Puedo imaginar y sintetizar, por caso, lo que habrían escrito los "intelectuales comprometidos" de Carta Abierta. Sería algo así.

"La impertinencia del poder de clase que en este contragolpe neoliberal estamos sufriendo, llega al extremo de presentarse sin caretas mediante el símbolo del ejército imperialista sellado en la vestimenta de la nueva militancia. Un sello que idéntico a la marca de hierro con la cual el terrateniente identifica su ganado (exponiendo su virilidad inconclusa desahogándose con ese sello de propiedad), pero que en este caso termina siendo diferente expuesto en una campera y no ya en el cuero de ese noble rumiante; el sufrimiento que muestra el ganado al ser sellado al menos expone un espasmo de dignidad natural, en tanto que el cipayismo rastrero del nuevo militante clasista se muestra exultante portando ese sello a fuego en esa campera preñada de sentido genocida. Es el mensaje de estos tiempos, la dominación tiene un cómplice, es la cómoda y mercantilizada vida que ya, sin sentido, nos expone a una utilidad menor a la del ganado para un terrateniente. La nueva oligarquía ya ha cerrado su cerco".

Sin embargo, como ese militante con "campera cipaya" no estuvo en el acto de Cambiemos, sino en el acto de cierre de campaña de Cristina Fernández de Kirchner y Unidad Ciudadana, al frente y contiguo a ella, Carta Abierta creo que de expresarse, podría escribir algo como lo que a continuación dejo (por caso alguien osara una mínima crítica a ese pintoresco contraste que muestra las siglas del Ejército de los Estados Unidos en ese acto). Entiendo que los intelectuales de esa agrupación aún poseen la plasticidad mental con la cual podrían flexibilizar sus ideales de la siguiente manera.

"El siglo XXI nos impone un desafío. El engendro capitalista muta, sus tentáculos nos abrazan de diferentes maneras. El fetichismo, la alienación, montados -a la vez que son el alma- en los nuevos formatos mass media, llegan a nuestros sentidos atravesándonos de contradicciones. ¿Qué culpa puede tener un joven que por años ha sido impostado por guiones del mas puro formato liberal hollywoodense si éste se muestra con una campera del ejército imperialista?. Debemos dejar atrás la discusión mundana sobre la vestimenta, ese tipo de contrapuntos es el alimento que sabe amasar la derecha neoliberal para impostar sentido común en las clases medias. El joven que hoy acompañó a Cristina es una víctima de un sistema perverso, no un cómplice de genocidas al servicio del imperialismo estadounidense".

Bueno, así trabaja este tipo de gente a la que conocemos como "intelectuales comprometidos". Espero haber sido gráfico con el ejemplo.



domingo, 6 de agosto de 2017

Argentina; propiedad del trabajo y creatividad política.


Mucho se habla de la forma de gestión de la producción en el modo “empresa recuperada”. Desde hace unos años ha cobrado creciente importancia esta forma de llevar adelante empresas que, a términos de mercado, no lograron mantener su cuota y cayeron en quiebras. Una de las experiencias en esta forma de gestión se desarrolla desde principios de la década de 2000 con el caso de la administración del quebrado Hotel Bauen de Buenos Aires por parte de una cooperativa de trabajadores.

El término “empresa recuperada” hace referencia a una línea de pensamiento político-económico que sostiene que, en esencia, toda empresa en el mercado es una forma de robo institucionalizado que se hace a los trabajadores, los cuales -despojando el marco institucional “burgués”-, serían los poseedores originales de eso que hace ser a la empresa tal cosa; el trabajo. De esta manera –se sostiene-, solo el trabajo es la fuente que da valor a la producción, y ese valor se extirpa del trabajador en forma de un sistema de precios de mercado mediante el cual el empresario (el ladrón), depreciando el precio que paga por la fuerza de trabajo (el salario) y apreciando el precio que cobra por vender lo producido por esa fuerza (el producto final), se queda con el valor agregado que correspondería al trabajador. Por lo tanto, desde este particular punto de vista, un acto de estricta justicia pasaría por lograr que los trabajadores se apropien de la empresa para poder apropiarse así del total de la fuente de creación que les pertenece, y es desde este lugar que toma cuerpo el concepto de “empresa recuperada”.


Hay que establecer claramente que en tanto definición, al momento de "recuperar" eso que se ha mencionado, no se está recuperando una empresa sino se la está escindiendo. Lo que se está recuperando (si es que podemos hablar de recuperación) es otro tipo de cosa, pero no una empresa, por lo que el nombre "empresa recuperada" no es más que una simple falacia ab ovo.

También hay que establecer que el concepto “empresa recuperada” tampoco tiene cercanía -en esencia-, a lo que comúnmente se interpretaría sobre la vida o desaparición de una empresa. El concepto de recuperación no remite al proceso mediante el cual una empresa que entró en quiebras, luego de un proceso de mejora continua, logró avanzar y revertir sus deficientes estados contables para pasar a ser autosuficiente y competitiva. Reitero; la definición de recuperación que sostienen quienes llevan adelante este objetivo político remite a la devolución de lo que alguien, por fuerza, habría robado.

Es amplio en nuestro medio el abanico de economistas, pensadores y funcionarios que consideran aquella postura como una posición justa y verdadera. Y desde ese lugar se han abierto puertas legales para justificar la apropiación de empresas con problemas contables por parte de los planteles operativos. Paralelamente, cuando no ha sido posible enmarcar el latrocinio de forma legal, se ha apelado a la necesidad de ciertos derechos con los que han salido en tiempo y forma a avalar la toma de empresas (el robo verdadero).

Es importante indicar que el decretar o certificar la toma de una empresa en problemas por parte de sus trabajadores es, lisa y llanamente, avalar desde las instituciones el asalto a la propiedad garantizada por la Constitución Nacional. Una empresa en quiebra continúa bajo posesión original de su dueño, y la única opción formal institucional que puede tomarse ante esta situación no es otra que la de activar todos los mecanismos que sean necesarios para otorgar plenas garantías a sus originales poseedores para que puedan ajustarse a derecho y ofrecer una salida justa y equitativa a sus acreedores (o la salida más justa y equitativa en el marco de lo posible). Todo lo que quede por fuera de esos marcos no son más que pujas facciosas con mediaciones políticas. En donde siempre pierden aquellos que más alejados del poder político están y menos poder de presión poseen.

Cuando la empresa en quiebra se otorga a sus trabajadores mediante la vía política: ¿quién se encarga de pagar a los dueños originales el dinero por la inversión inicial y el riesgo de producción que aún queda en forma de máquinas y predio? ¿De qué manera la “empresa recuperada” subsiste por la vía de su producción luego del latrocinio?

La primera pregunta tiene una respuesta corta; nadie afronta esos costos. Los dueños originales no tienen derecho a vender su empresa para pagar sus deudas particulares luego del quebranto, empujando también al quebranto potencial a los acreedores más importantes o dejándolos en manos de una negociación directa con los nuevos dueños de sus activos, o sea, los trabajadores protegidos institucionalmente por el Estado. La segunda pregunta también tiene una respuesta corta; el grueso de las empresas recuperadas subsiste gracias a subsidios y transferencias que otorgan diversos programas de Estado. Son prácticamente nulos los casos exitosos en el sentido de la recuperación a términos de mercado de este tipo de empresas; generalmente los acreedores no logran cobrar el total de las deudas y las empresas no logran revertir la dinámica que las llevó al quebranto. ¿Cómo subsisten? Subsisten políticamente empujando al sector político a no quedar expuesto ante una decisión que nadie quiere tomar por ser "políticamente incorrecta", o sea; dejar que la empresa subsista o fenezca dependiendo de su propia productividad y sistema de negocios.

Si una empresa quebró porque continuó con la producción de cable coaxial cuando el mercado estaba profundizando la incorporación de fibra óptica, la empresa recuperada continuará fabricando algo que ya no se utiliza, calzando gran parte de su demanda en el mercado interno en la medida que su presión se complete con el sector político en forma de barreras de entrada a la competencia (protecciones arancelarias), transferencias vía subsidios o generación de leyes de promoción especial para que otras empresas se vean obligadas a comprar producción obsoleta dentro de sus insumos. Y así, es toda la sociedad la que se empuja al freno técnico, gestándose caída de incentivos, de competencia y, lógicamente, de competitividad. Tal el resultado de una anómala forma de captar un proceso y una aún más anómala forma de organizar el sentido de lo político para tomar decisiones.

Esto es parte de un problema de sentido que hoy tenemos en Argentina, y no es un problema menor. Lamentablemente el grueso del arco político argentino observa este proceso tan solo en el nivel de las apariencias. Los empresarios son vistos como los señores malignos que pretenden quedarse con lo generado por los trabajadores. Y así, desde ese lugar, toda intervención pública se construye pensando en la manera de atar lo más posible a ese feroz peligro para dar a cada uno su merecida parte. Gran parte de la ciudadanía también es víctima de esta ensoñación y es anuente con esa anómala forma de ver el mercado, la producción y hasta el sentido de la vida.


Todos gritan que en el mercado hay algo injusto que nos oprime, y esa opresión -creen-, no puede venir de otro lugar que no sea del sector empresario. No se advierte -y no quiere advertirse- que el empresario también es una persona que trabaja (en muchos casos tanto o más que muchos trabajadores). Son muy pocos quienes se atreven a ir a la esencia del proceso y analizar desde donde salen los impulsos creativos que hacen que haya más y más empresas ofreciendo más y más productos y más y más trabajo. La actitud y el empeño para sobrepasar el miedo al riesgo que empuja a una persona a confiar en su intuición movido por su ambición, anhelo y capacidad creadora, no puede hacer otra cosa más que gestar nuevos puestos de trabajo, y esta forma de ver el proceso de creación laboral prácticamente no está presente en la agenda de discusión pública de nuestra sociedad. También hay otros motivos más allá de un triunfo parcial de un obsoleto relato de izquierda, la culpa; no son pocos los empresarios que adquirieron un ADN culposo luego de décadas de ser señalados, y sienten que no es motivo de orgullo ser lo que son. Pero también hay empresarios, claro está, que creen serlo cuando tan solo son proveedores públicos de baja calidad.

El grueso de las "empresas recuperadas" hoy captan sus recursos por la vía del subsidio público, el cual, recordemos, se genera transfiriendo recursos desde la ciudadanía que paga impuestos hacia estas formas de producción lenta, y así, sus planteles van perdiendo la noción de entregarse al cliente y la voracidad por buscar una ganancia y va ganando la certeza de exigir al ciudadano la renta necesaria para mantenerse en pie, so pena de escarnio público.

El límite de todo esto ya lo estamos presenciando con las gestas que está intentando profundizar la izquierda más combativa. Si bien es marginal la influencia neta de este tipo de organizaciones en las variables macroeconómicas, esencialmente hay en ellas una dinámica que es característica de gran parte del funcionamiento de nuestra economía en cuanto a descalces entre productividad, medio de intercambios y satisfacción, y esa perversión se manifiesta en forma de inflación. Bajos niveles de productividad acompañados de altos niveles de transferencia no pueden generar otra cosa mas que la necesidad de inyectar billetes para equiparar la escasez de productos de calidad de consumo para algunos y la escasez de clientes disponibles para otros.

Uno de los puntos que la administración actual deberá definitivamente afrontar con seriedad y entereza, es el de la gestión del sentido político de esto que se ha dado en llamar "empresas recuperadas" y la exigencia de trabajo por obligación del Estado. Del tratamiento que de estos temas se realice se sentarán las bases institucionales que necesita la economía Argentina para garantizar la tan ansiada inyección de inversión local e internacional. No es un tema menor para tratar entre gallos y medianoche, sino uno bien mayor que monta toda una estructura de pensamiento que debemos dejar atrás.



jueves, 27 de julio de 2017

Venezuela y el bloqueo.

En las últimas horas parece haber creciente consenso sobre la necesidad de un bloqueo comercial por parte de EEUU (quita de demanda de petróleo venezolano) para obturar el financiamiento del régimen de Nicolás Maduro.

Solicitar ese tipo de mecanismo para Venezuela por parte de Estados Unidos es replicar un mecanismo ya conocido para el régimen Cubano. Y todos sabemos bastante bien cómo resultó esa experiencia. Lo que se conoció como "El bloqueo" que Estados Unidos en su momento realizó con Cuba, era -con sus más y con sus menos-, básicamente una restricción de comercio con la isla hasta tanto el régimen castrista devolviera lo robado en las expropiaciones (entre otras cosas). Bien, no solo que esa devolución no sucedió nunca, sino que el régimen cubano utilizó el mecanismo comercial estadounidense con la sagacidad suficiente para crear un relato político; Castro -apoyado en no pocos intelectuales y comunicadores de izquierda- pudo hacer creer al mundo que Estaos Unidos lo "había bloqueado".

Luego de ese proceso, la interpretación vulgar y el sentido común del joven universitario de izquierdas, del comunicador social, de gran parte de los intelectuales y políticos, y hasta de la charla de café con el taxista, discurrió de la siguiente manera; solo mencionar la palabra "bloqueo", bastaba para cerrar cualquier mirada crítica del proceso castrista; la imagen que sobrevenía era algo así como la quinta flota estadounidense rodeando a la pobre y solitaria vaca cubana, hasta asfixiarla. Sin embargo se trataba de una decisión unilateral y libre de un país soberano sobre la determinación de dictaminar con quien comerciar y con quien no (la decisión fue acordada por todo el arco de empresarios y personas ligadas al comercio en solidaridad por los empresarios y comerciantes estafados y robados por el régimen cubano y en conjunto con la burocracia pública y bajo ningún punto fue coactiva hacia el interior de Estados Unidos). Cuba SIEMPRE PUDO COMERCIAR CON QUIEN SE LE ANTOJÓ; y de hecho la Unión Soviética era su principal proveedor vía comercio y donativos (armas también, claro está), Asia comunista, África, Latinoamérica y Europa Continental también comerciaban libremente con aquella isla cárcel. Ahora bien, los mismos que hoy piden ese nuevo "bloqueo" a Venezuela, también sostienen que Venezuela está así por la infiltración cubana (cosa ésta que parece ya estar harto demostrada). Entonces va mi punto.

El retiro comercial de EEUU de Venezuela no solo no logrará nada con el régimen de Maduro, sino que brindará el oxígeno simbólico necesario para que el tirano se aferre aún más en el poder y pueda ejecutar aún más a su ciudadanía: con un nuevo relato político, contra un nuevo "fantasma neoliberal" que los acecha. Una nueva respuesta comercial por parte del "Tío Sam" preñará de nuevo sentido a la lucha anti imperialista. Pero no solo logrará eso, también revivirá la estupidez militante del anti imperialismo latinoamericano que, gratamente, pareciera estar en franca extinción.

El régimen venezolano debe implotar por su propia desidia, por su propia incapacidad, por su propia inviabilidad; y con él debe llevarse a la rastra al régimen cubano, claro está. Hay que dejar que toda la potencia de la realidad del proceso económico de la acción humana realice su trabajo. Los regímenes cubano y venezolano representan la inviabilidad del altruismo obligado, del control de la sociedad civil mediante ingeniería social explícita, del colectivismo científicamente programado. Representan todo eso sin ambages, sin embargo, esa verdad aún no pudo revelarse objetivamente y el sentido general aún interpreta esos regímenes como democracias amenazadas que por una cosa u otra no pudieron ser; pero de alguna manera, para el sentido común, continúan siendo algo deseable, posible y viable que tarda en llegar. La posibilidad para que ese sentido general de interpretación absorba finalmente que aquellos no eran los atributos de esos regímenes sino que se trató siempre de una estafa y una inviabilidad manifiesta, está muy cerca.

Pedir que EEUU intervenga cambiando las reglas de juego de una relación comercial es, de alguna manera, proponer una contra natural atención obstétrica para el nacimiento de esa libertad que está próxima a ver la luz.

domingo, 9 de julio de 2017

Explotación Intelectual.


Desde que Marx logró establecer el concepto de plusvalía como elemento válido para entender las relaciones económicas, las relaciones económicas dejaron de ser interpretadas como mutualmente beneficiosas para pasar a ser observadas críticamente como relaciones de dominación. Desde ese momento –o más precisamente desde que Lenin a principios del siglo XX vuelve a traer de las cenizas a ese concepto fenecido en el último tercio del siglo XIX- las orientaciones de política, economía y filosofía política comenzaron a cambiar sus premisas radicalmente; fueron dejando de lado la concepción operativa de sus enunciados para dar paso a una especie de orientación voluntarista en sus conclusiones: la búsqueda de objetivos se transformó en una búsqueda de justicia; las teorías de la distribución, de la renta y su apropiación fueron el inicio de un sinfín de elucubraciones que terminaron derramando sobre otras ramas del conocimiento. La filosofía política comenzó a centrarse en las relaciones de poder, la jurisprudencia a cuestionar la legitimidad de su propio edificio legal y la educación abrió las puertas a la deconstrucción de los paradigmas sobre los cuales educaba (aquí la complejidad se hizo creciente puesto que la educación se iba reconfigurando a la vez que ayudaba a reconfigurar sobre la base de las formaciones que impulsaba). La educación comenzó a gestionarse desde su propia culpa, al creerse elemento utilitario con el cual anteriormente los dominantes habían adoctrinado a los dominados; debía dejar de ser eso para pasar a ser el elemento crítico para lo que se llamó “el cambio social”.


Ha pasado un siglo y las consecuencias de aquella interpretación de las relaciones humanas no parecen ser buenas. Si bien los resultados son dispares y hay países y regiones que se desprendieron de ese lastre hace décadas, también están los que continúan intentando abordar las relaciones económicas y políticas desde ese lugar. Escuchamos hablar cotidianamente de “puja distributiva”, se inunda nuestros sentidos con comparativas entre los que más y los que menos tienen que de nada sirven a efectos del cambio posible que supuestamente promueven. Son estilizaciones que parten de un dogmatismo heredado (y que en muchos casos hasta el propio investigador no tiene consciencia de ello) y terminan siendo poco más que bullying pseudocientífico. ¿De qué sirve a efectos de ser un acervo de conocimiento científico saber que hay mil cuarenta familias que poseen más de 30 millones de dólares? Absolutamente de nada, a lo sumo podrá ser una buena información para quien desee cometer un delito, robar. A los efectos prácticos institucionales podrá servir para ir, expropiar con el rigor de la fuerza pública, distribuir aquella abundancia y no haber promovido ningún cambio real sino tan solo una mejoría transitoria, efímera; todos más cómodos mañana y más pobres y desgraciados después, una vez agotado el ingreso extra. Aunque eso no es todo; empobrecidos pero también transformados en cómplices y partícipes necesarios de un grupo de delincuentes que atentó contra la propiedad de otras personas.

El motivo de este breve escrito es mostrar el peligro que aún subyace en nuestra región, somos de aquellos países que aún no logra quitarse este lastre de encima. Si usted observa la imagen que acompaña este escrito, verá que la confusión ha llegado a tal nivel, que hasta en ámbitos universitarios hay personas que creen que el mensaje que ella porta es una especie de iluminación a enseñar, un velo a correr. Si usted siguió hasta aquí la lectura de este breve escrito, podrá captar el peligro que implica absorber esa falacia y creer que en ella hay categoría de verdad. Esa imagen porta el inicio de la ruta hacia la miseria de cualquier sociedad económica posible; sus yunques son la prueba de su obsolescencia.

jueves, 8 de junio de 2017

Inflación y Economía Argentina.


La inflación desde hace unos años ha vuelto a ser un problema económico central en Argentina. De hecho, parte no menor de lo que definió las últimas elecciones tuvo que ver con este proceso: por un lado se sostenía; “un poco de inflación no es dramático en tanto que los salarios no pierdan su poder de compra real”. Por otro se indicaba, palabras más palabras menos, lo siguiente; “la inflación es el principal mal a combatir en una economía, puesto que siempre los precios suben más rápido que los salarios –precios por ascensor y salarios por escalera-, perjudicando a los más necesitados. También es nociva para los proyectos de inversión dado que no se puede trazar un futuro previsible para cualquier emprendimiento, puesto que se presentan como opción los incentivos a generar rentabilidad haciendo arbitraje financiero, utilizando la diferencia nominal de variables que se ven exaltadas por la inflación antes de arriesgar todo a un proceso de producción física (con todo lo que implica en términos de lidiar con sindicatos, marcos legales, el fisco y demás)”.

A continuación dejaré someramente descritos algunos aspectos fundamentales de un proceso inflacionario, las causas que pueden originar los primeros movimientos de precios -que se estima pueden ser controladas-, y las consecuencias de depender en demasía de esas causas hasta perder el control y desatar un proceso que se acelerará hasta decantar en lo que se conoce como “hiperinflación”.

Un elemento central de la formación de un precio es la escasez y la utilidad de un producto. Sabemos también que el mercado es el lugar en donde se generan los intercambios, en donde hay quienes ofrecen productos y quienes demandan. Por lo tanto, abundancia de un bien genera efectos; por un lado puede restar utilidad por ser abundante. Esta cualidad de útil deviene por la necesidad de su posesión: un litro de agua en el desierto es escaso y útil en tanto que es abundante e inútil en la ciudad que se desarrolla al lateral de un manantial. ¿Qué sucedería si el cortejante ofrece dos litros de agua mineral como obsequio a su amada en medio de una cena romántica en el último piso de un elegante restaurante de New York en lugar de ofrecerle un collar de diamantes? ¿Y qué cualidad adquiere ese mismo cortejante ofreciendo los mismos bienes a su amada pero en medio del Sahara? ¿Cómo creen que respondería su amada en uno y otro caso? ¿Por qué bien se sorprendería y desearía en cada ejemplo? ¿Cuál sería la voluntad del cortejante respecto de decidir conseguir uno u otro bien en ambos casos y por qué bien decidiría inclinarse para culminar de la mejor manera su cortejo? Hay algo que en economía hace tiempo que ha sido saldado como elemento de observación, y que parece ser una especie de ley natural: no se desea aquello que abunda.

Pensemos ahora que el dinero que utilizamos para nuestros intercambios también es un bien que se ofrece y se demanda en el mercado, aunque hoy quien lo ofrece es un monopolista; el Banco Central que, en cierta medida, depende del Estado. Y es la institución que posee el monopolio legal del curso nominal del dinero que nos sirve de intercambio. Este dinero, cuando hacemos transacciones internacionales, debe cambiarse por dinero de cambio internacional -que es el dólar estadounidense en gran parte del mundo-. Hay que decir que el Banco Central también es quien posee el monopolio sobre la posibilidad de establecer un tipo de cambio determinado para transacciones internacionales (aunque no sea recomendable que lo haga, puede hacerlo, experiencias recientes lo atestiguan).

¿Qué sucede cuando hay abundancia de dinero en el mercado? Dado que una de las funciones del dinero es servir de medio de cambio, éste conforma su carácter de abundancia o escasez comparado con la cantidad de bienes y servicios de los cuales es reflejo. Si hay necesidad de incrementar bienes y servicios y por lo tanto se demanda dinero para hacerlo, es algo diferente en términos de cadena causal al proceso en el cual se impulsa la oferta de dinero desde el Banco Central para que haya más creación de bienes y servicios empujados por la demanda de los mismos. Al haber abundancia de dinero en el corto plazo, lo que más rápido responde en ese lapso es la subida de precios, puesto que incrementar producción lleva más tiempo, no es una reacción instantánea (menos aún si la capacidad instalada de producir está en máximos). De esta manera podemos intuir que la suba de precios no es consecuencia de unos “malos vendedores y empresarios que remarcan” (tal cosa es solo efecto aparente, la apariencia): la suba de precios se presenta porque el valor del dinero comienza a perderse por efecto de su abundancia. Entonces, quienes pretenden entregar ese dinero a cambio de otro bien que desean, deben entregar más de él porque quien lo recibe no lo valoriza tanto por su abundancia y exigirá más y más para compensar. De esta manera, en el proceso generalizado serán más y más personas las que querrán desprenderse de ese dinero abundante, intentando reemplazarlo por dinero escaso (en Argentina el dólar es el eterno retorno a la escasez verde como refugio de valor).

Hay quienes indican que el Estado no debería repetir siempre la receta de generar abundancia de dinero para poner en los bolsillos de los ciudadanos con anterioridad a que éstos realicen una prestación que sea concomitante a ese dinero (planes sin contraprestación), puesto que se empuja a la inflación y la inflación es algo que perjudica a los más necesitados. La cadena de causalidad que arranca como una buena intención terminaría generando el efecto contrario, se sostiene. Otros indican que si no se pone dinero en el bolsillo de los ciudadanos habría otros ciudadanos que verían muy mal su pasar, dado que dependen de la demanda de estos otros (changas, servicios menores barriales, mercados, albañilería y demás), y que la cadena de causalidad, con todo lo que pueda decirse, termina siendo un proceso virtuoso.

Los que abogan por el control de la oferta monetaria indican que una de las principales circunstancias que puede empujar a descalzarla es el déficit fiscal (lo que gasta el sector público respecto de sus ingresos); y que por lo tanto cuando menor sea el déficit menor es la necesidad de emitir dinero o tomar deuda. De ahí que hoy se habla tanto de “achicar el déficit”. Un déficit alto empuja a la emisión desmesurada de dinero y esta emisión desmesurada empuja a la caída de valor del dinero, esto empuja al desprecio por el mismo por parte de los particulares, que pedirán más de él para obtener la misma satisfacción que ayer. Así, como nadie quiere ese dinero, todos ven la posibilidad de desprenderse de él (algo así como la imagen de los tres chiflados quitándose de encima la bomba con la mecha encendida a punto de estallar pasándola de mano en mano antes de que explote). Si se toma deuda también hay un problema, dado que llegado el momento de comenzar a pagar los servicios de la misma (y si ésta es voluminosa) se debe o bien tomas más deuda, emitir o elevar impuestos –o de todo un poco-. Si se elevan impuestos se retrae la inversión y la creación de bienes y servicios, dejando relativamente a la cantidad de dinero en circunstancia de abundancia (siempre que se empuje a la emisión o al empleo público sin contraprestación para paliar la desocupación que la retracción de inversión genera lo que suele denominarse "efecto desplazamiento"). Esto empuja nuevamente al proceso anterior: si se toma más deuda se entra en un espiral que profundiza la dependencia de la confianza sin más, dejando expuesta a la economía a cualquier shock sensorial; un aleteo de una especie de pequeña mariposa financiera puede generar una gran crisis de desocupación y quiebras. Y si se emite dinero en demasía ya vimos lo que sucede.

Todo lo anterior podría no ser crucial en un contexto en el cual la capacidad instalada de producción se encuentre muy por debajo de su límite máximo. De esta manera, se dice, toda emisión de dinero cuya intención es volver a hacer funcionar tal capacidad, no se verá reflejada en incrementos de precios puesto que las respuestas son automáticas. Por lo tanto habría que ver desde donde se parte cuando se "inyecta demanda" por esta vía en una economía. Si se arranca desde una capacidad ociosa importante, el efecto inflacionario será menor (se dice). Desde este lugar podríamos indicar que en Argentina el problema inflacionario crucial, angustiante, no fue tal hasta finales de 2009 (momento en el que se habría llegado al agotamiento de la capacidad instalada acumulada durante la década del 90). La continuidad de inyección de demanda por el lado de la emisión monetaria (profundizada desde 2011) comenzó a acelerar la inflación y empezaron a descalzarse los demás parámetros (para amortiguarla se tocó el tipo de cambio, comenzaron a escasear divisas, y se elevaron los controles de precios). Hoy podríamos indicar que la economía Argentina prácticamente está en estanflación desde 2011 (inflación con estancamiento).