jueves, 30 de noviembre de 2017

El gradualismo y un lastre que se llama esperanza.


Cuando los defensores a ultranza de la actual gestión reconocen algunos puntos de verdad en algunas críticas hacia la misma, la postura que toman en ese reconocimiento pasa por dos lugares; el de la "realpolitik", que implicaría la imposibilidad de tomar algunas decisiones debido a un supuesto contexto de debilidad política de la actual gestión y, conectado a esto, el de la confianza en el crecimiento futuro como motor para reducir, gradualmente, el proporcional de anomalía que los críticos pretenden reducir de manera drástica. Lo llamativo es que se admite claramente que; "saben que las cosas así no pueden seguir". Bien.

Si "las cosas así no pueden seguir", entonces hay un reconocimiento de una distorsión importante en los motores económicos. ¿Qué factor es el que debería darnos la confianza en la existencia de un crecimiento futuro que permitirá el gradualismo deseado si precisamente las condiciones para ese crecimiento no están presentes porque se parte de una anomalía que lo ralentizará -o al menos no lo empujará como es deseable para cerrar esas brechas-?

Si los motores económicos potenciales de ese crecimiento esperado no tienen el burro de arranque para moverse (o de moverse, el combustible del que disponen es de muy baja calidad), entonces no sería deseable anclar la totalidad de las esperanzas para la solución gradual de las anomalías en las cuentas públicas en ese único factor esperado. A no ser que se tenga como opción el empujón de la continuidad de la toma de deuda.

Si esta es la alternativa, entonces debe quedar bien claro que la política de endeudamiento no está siendo impulsada por nada que tenga que ver con el liberalismo, sino por su contrario. Debe quedar bien claro que la deuda pública argentina, en estas condiciones, refleja el nivel del costo de oportunidad de no tomar las mediadas que recomienda el liberalismo, y no los "negociados de las élites locales con las internacionales que nos han impuesto una restauración conservadora neoliberal". Esto debe quedar bien, pero bien claro.

lunes, 27 de noviembre de 2017

De la Argentina de cotillón a la Argentina del trabajo.

No son pocos los argentinos que creen que el sentir nacional se demuestra poniéndose una camiseta de la selección y sacándose la foto mientras se grita el himno desde la tribuna en un Mundial -y si es con los ojos vidriosos mejor-.

Bien, sería hora de ir pensando que eso no es más que cotillón; la camiseta de la selección y el himno regurgitado en una tribuna de algún lugar del planeta, es al sentir argentino lo que al matrimonio es el carnaval carioca bailado en la fiesta de casamiento.

Para enaltecer el sentir argentino tendríamos que quitar un poco de cotillón y ponernos la ropa de trabajo, la fiesta ya pasó. Por caso, podríamos ir pensando con más rigor en el Estado de Derecho cuando analizmos lo que están haciendo Prefectura y Gendarmería al exponer sus vidas para proteger nuestra propiedad. Y podríamos pensar en la tripulación del ARA San Juan (S-42) e imaginar que llegaron hasta allí abajo, por nosotros, protegiendo nuestra zona pesquera y haciendo lo que pueden con un elemento que no fuimos capaces de entregar con la calidad con la cual otros países lo hacen: esas personas llegaron hasta allí abajo para mantener nuestra zona de confort.

Y ya que estamos podríamos pensar también que, a 500 metros de profundidad la presión que el agua ejerce sobre nuestro cuerpo es como la que ejercería un auto que con su rueda pisa a una cucaracha, pero no solo en una presión vertical, sino ejerciendo esa misma presión en todos los sentidos: desde abajo hacia arriba y desde los laterales; todo al mismo tiempo. Y pensemos también que esa tripulación en este momento, de estar aún con vida, solo están separados de esa presión por un trozo de acero soldado. Luego de pensar eso, volvamos a pensar en el esfuerzo que hace Messi cuando se transforma en nuestro "héroe tercermundista".

Por si quedó alguna duda, lo aclaro. No estoy diciendo que Messi no sea digno de ser nuestro héroe o que nosotros no tengamos el derecho a emocionarnos con su arte, sino me atrevo a sugerir que también miermos hacia otros lugares cuando pensemos lo argentino. Y también sugiero que miremos esos lugares cuando pensemos en la tarea que hacen para nosotros las personas de bien que resguardan los principios de la jurisprudencia y los derechos de todos los argentinos. Por caso, Gendarmería y Prefectura.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Anfibios empantanados.


Luego del resultado de las elecciones del domingo en Argentina, y como no podía ser de otra manera durante el desconcierto progresista entre tanto artículo y pensamiento por parte de quienes creen poseer el monopolio del buen pensar, aparece otro patético escrito en Revista Anfibia -dejo link-. Esta vez el turno es del Antropólogo Social Alejandro Grimson.

Grimson falla de manera garrafal en el núcleo de su escrito. Y la falla no sé si se debe a la escasez de ideas con la cual aborda el tema o una mala intención premeditada y/o empujada por los ideologismos con los cuales trabaja este artículo; ¿Cómo es posible que de entrada sostenga que la corrupción y el desmanejo económico de la anterior gestión solo es un simbolismo recreado estratégicamente por el actual gobierno? Es lisa y llanamente un descaro y una falta de respeto a las víctimas de aquellas corrupciones y desmanejos económicos.

Luego Grimson da por sentado que el cambio económico que promueve la actual administración es "regresivo". ¿Regresivo para quien o bajo qué conceptualización? ¿Para sus preconcepciones económicas y para los beneficiarios de una política clientelar de transferencias amañadas de la que gozaron sectores no necesariamente "populares" (artistas, académicos e intelectuales) durante la administración pasada? ¿regresivo para las conceptualizaciones que machacan con la falacia de que no puede haber creación de riqueza con menos poder público sobre los medios de producción sino con más poder de coerción y regulación?

Grimson se rectifica en parte reconociendo, al menos, que el mundo parece ir en marcha con modelos contrarios a los que él presupone, y sienta bien que reconozca que no necesariamente habrá otro 2001 (aunque entre líneas podemos advertir que para este sujeto no estaría mal provocarlo), sin embargo, recrea conceptualmente algo que dista completamente de lo que es la esencia de la actual administración de gobierno; si algo ha venido a hacer cambiemos, es a desterrar la palabra "macrismo" del espectro de horizonte de preconcepción política del promedio analítico local. Aún resta saber si lo lograrán, pero al leer a este antropólogo social escribiendo ese concepto como herramienta de análisis, muestra que está un tanto retrasado respecto del devenir de las circunstancias (al menos en el sentido simbólico de la gesta del actual gobierno).

Por lo demás, ejercitación y preguntas de intelectual militante cuando en un pretencioso regodeo construye un cuestionario de verdulería -aunque camuflado de sofisticación académica-; "¿se agudizan los procesos represivos?" o "¿se intentará entender al que piensa distinto limitando la posibilidad de hablar?". Postura que no es más que otro descaro, puesto que emanan de alguien que apoyó cuanta forma -sutil y no sutil-, de intento de limitar nuestra posibilidad de expresarnos durante el gobierno pasado. Este señor calló la boca y tan solo realizó denuncias tibias hacia el final del gobierno anterior -cuando ya no había manera de camuflar tamaña basura persecutoria con constructos académicos y solo quedaba una retirada elegante-. Por caso, el señor Grimson, que se autopercibe una persona comprometida intelectualmente con la libertad de expresión y todo esto que en este escrito de Anfibia denuncia, era invitado asiduo en 678; si tomamos como corresponde su preocupación actual, no debería ni haberse sentado en esa letrina sino denunciado el uso mediático escrachador, fascista, al mejor estilo de persecución sovietista de ese panel. Pero no, se sentó ahí para alimentar con pusilánimes aplausos su ego de pequeño intelectual.

Una de las cosas que vino a cambiar este gobierno -y Grimson lo sabe- es, precisamente, el simbolismo jerárquico del intelectual vacío de contenido pero empachado de política. Ese es otro de los "ismos" que esta administración cambiará; el intelectualismo militante que tanto daño ha hecho por estos pagos.

Y lo harán porque no saben que lo están haciendo...

sábado, 7 de octubre de 2017

La tarde de los miserables.


El pasado 5 de octubre se cumplieron 42 años del ataque de un grupo armado al Regimiento de Infantería de Monte 29 de la Provincia de Formosa. El grupo que realizó el ataque se conoció como "Montoneros", organización armada guerrillera que perpetró innumerables atentados al orden civil y democrático de la República Argentina. Organización que, con su ADN impregnado de apocamiento, siempre atacó desde las sombras y de manera imprevista, camuflados, sin medir costo alguno al respecto de sus objetivos. Sus líderes, con todas las características de la cobardía, enrolaban a "sus soldados" adoctrinándolos desde muy temprana edad, para ello se valían de la penetración política en las instituciones educativas y se orientaban con astucia a buscar jóvenes con las características que necesitaban. Casi como si se tratara de una secta, desfallecían por seducir a jóvenes con ansias de futuro y cargados de esa natural rebeldía pero desatendidos familiarmente en el arte de canalizar su desconcierto. Ese era el grueso del ejército que enrolaban sin que sus soldados lo supieran.

Por aquel entonces, hace 42 años, se hacía "la colimba" (para los más jóvenes pregunten más detalles a sus padres y abuelos sobre qué era la colimba). "La Colimba" se llamó al proceso que llegaba al momento en el cual los hombres, al cumplir sus 18 años, estaban en condiciones de ser reclutados y debían ingresar en las fuerzas armadas para realizar un año de servicio militar obligatorio -la edad de reclutamiento estaba entre los 18 y los 21 años-. Chicos sin preparación militar que durante un año se formaban en diferentes artes castrenses; telecomunicaciones, artillería, logística, paracaidismo y todo lo que tenía que ver con los diferentes puestos en la estructura operativa de cualquier fuerza militar, sea aérea, terrestre o marina. Hay muchas historias en torno a ese paso; anécdotas buenas y malas. Las buenas descansan más lejos en el tiempo y las malas son más cercanas; "la colimba" quedó sin efecto en el año 1994, luego de innumerables casos de abuso desmedido por parte de los militares sobre los jóvenes, escasez de recursos y pérdida de necesidad, rumbo y sentido de esa instrucción.

Durante la tarde del 5 de octubre de 1975, cuando los conscriptos (así se llamaba a los soldados que estaban haciendo "la colimba") estaban durmiendo, un grupo de cobardes entró de manera imprevista al lugar en donde los jóvenes descansaban, produciéndose una balacera que, como corresponde a la instrucción que tenían, fue repelida bajo la guía de sus superiores. Los que hicieron esa operación fue la organización Montoneros -la secta de cobardes mencionada en el primer párrafo-, y dieron a este ataque el nombre de "operación primicia". En el ataque murieron 28 personas, en su mayoría conscriptos que hacían "la colimba" -aunque también murieron una decena de esos cobardes que realizaron ese ataque-.

Montoneros fue una organización armada que hasta hoy ha sido no pocas veces reivindicada por diferentes miradas de quienes configuran los edificios conceptuales de nuestra historia política. Y hasta hemos llegado a leer a pensadores que creen ver en esa organización algo de romanticismo político (cuando en realidad solo se trató de un puñado de desquiciados que obtuvo financiamiento secuestrando empresarios y pidiendo rescate). Una organización que mostraba su mejor funcionamiento toda vez que atentaba a oscuras y de manera imprevista contra objetivos civiles, disfrazándose para entronizar en diferentes estamentos públicos -y privados- con los que podrían tener la capacidad para manejar -simbólicamente-, el sentido general de la sociedad civil para desintegrarla desde los cimientos en los que estaba construida, como lo eran las instituciones educativas, los medios de comunicación, organismos públicos y movimientos artísticos.

Hoy finaliza un día en el cual se cumplen 42 años de una masacre perpetrada por un grupo de personas que representó, probablemente, lo peor de los argentinos; la historia de los cobardes que buscaron algo de vigor e hidalguía probándose contra ciudadanos indefensos, atacándonos a oscuras, escondidos, sin mostrarse como eran. Así, como roedores alimentándose de basura, desplegaron su impotencia asesinando civiles de madrugada. Hoy se cumplieron 42 años del día de los cobardes, de los miserables; de los impotentes. Hoy se cumplen 42 años de una infamia con la cual comenzó el proceso mediante el cual la infertilidad dio el primer paso para tomar el poder político argentino.

Creo que el final de esos miserables llegó el 10 de diciembre de 2015. Y espero que así sea.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Abusos en el Nacional Buenos Aires.



Hace unas horas se supo que durante la toma del Colegio Nacional Buenos Aires hubo un abuso sexual durante los primeros días de la misma. El hecho se mantuvo oculto por más de 20 días por parte del Centro de Estudiantes. En el comunicado, el centro acusa al Director del Colegio y al Periodismo por "ventilar" este crimen con el "objetivo" de "deslegitimar el justo reclamo de los estudiantes". También acusan al "machismo imperante en la sociedad y a la responsabilidad del Estado en la perpetración de estos hechos y de este hecho". 

Estos chicos están un poco confundidos. Si ese es el nivel de racionalidad que poseen en el Centro de Estudiantes de ese colegio, me permito pensar que ese lugar ya no ha de tener ni un resto de papel higiénico del prestigio que supo poseer. Un comunicado que es un compendio de falacias, idioteces, lugares comunes, argucias politiqueras de muy bajo vuelo y excusas que se dejan ver como un encubrimiento.

Esos chicos deben ser sujetos de una acción penal por encubrimiento agravado. Silenciaron por 20 días un abuso sexual sin acusar formalmente, ante autoridad competente, el crimen silenciado. Y lo hicieron conociendo al perpetrador del hecho. En eso hay complicidad, mal que pese a quien le pese.

En el Nacional Buenos Aires hubo dos violaciones; una que sufrió la estudiante. Y la otra la sufrió la ciudadanía, tanto de ese establecimiento cuanto que también de la comunidad educativa y la ciudadanía toda de la República Argentina. Y esa violación la perpetró un grupo de estudiantes politizados que ya no tienen ni la más mínima consciencia de sus actos en tanto miembros de una sociedad civil.

Ya debería aparecer la denuncia correspondiente e iniciarse la acción penal o civil que corresponda. El rector de ese establecimiento; presentar su renuncia. Y el presidente del Centro de Estudiantes junto con la comitiva que estuvo al tanto de este encubrimiento y extendieron su silencio, expulsados de ese establecimiento y que afronten las acciones civiles correspondientes sin cubrirse con ningún tipo de altruismo institucional educativo.

Espero ansioso la postura del colectivo "Ni Una Menos" y la "Agrupación de Mujeres Pan y Rosas" -entre otras-, que tan combativas son ante estos casos. De hacer silencio ante esta aberración, el camino que queda es también denunciarlos. Aunque en el caso de estos últimos, una denuncia no ya por acción formal, sino una impugnación social de sus manipulaciones; denunciarlos por hipócritas y oportunistas políticos.

La politización de todo esto la porta el Centro de Estudiantes, y la portará también este tipo de organizaciones de no manifestarse como corresponde.

Es muy grave lo que ha sucedido.

sábado, 2 de septiembre de 2017

"Desaparición Forzada"; ¿inmadurez política, desconocimiento protocolar, ignorancia o cálculo estratégico?


Se exige al Estado que responda por Santiago Maldonado. El Estado responde, precisamente, que no se sabe dónde está y se está haciendo todo lo posible por obtener su paradero. Por la información que todos tenemos a disposición, entiendo que el Estado argentino está procurando por todos los medios posibles para dar con él. También, considero, que al tener el resultado dará a conocer el mismo, y tengo entendido que hay un proceso de investigación en desarrollo. El Estado argentino no puede responder por algo de lo cual aún no tienen respuesta concluyente, de la misma manera que no puede responder por infinidad de procesos de los cuales tiene responsabilidad pero aún no tiene las respuestas concluyentes correspondientes. Es el Estado argentino -en orden de uno de sus fiscales y con la aceptación del juez interviniente-, que en ese proceso de búsqueda de respuesta e indagación, ha aceptado cambiar la causa a "desaparición forzada". Esperemos que tanto el fiscal como el juez no reciban las presiones políticas que en otro momento han recibido otros fiscales y jueces. Hay que esperar por una respuesta que debe llegar, pero que aún no está. Sin embargo, hay quienes por fuera de la investigación creen ya tener una respuesta, y apelan a la carátula de la investigación confundiendo hipótesis con sentencia.

El Estado está investigando con todos los medios a disposición y se promovió, dentro de uno de sus estamentos (el judicial y sus protocolos), el cambio de caratula. Por lo tanto, quienes exigen que el Estado “reconozca” la “desaparición forzada”, estando ese reconocimiento ya formalizado en la caratula de la causa, están invirtiendo la carga de la prueba en el recorrido de los protocolos con los cuales se dictamina sentencia definitiva. Reitero, le Estado en su máxima representación deberá expedirse cuando la carga de la prueba sea concluyente. De no esperar ese lógico, legítimo y legal procedimiento, se está sugiriendo al Estado un reconocimiento ipso facto, de la desaparición forzada o, en su defecto, que se muestre a Santiago Maldonado de alguna manera aún sin saber dónde está o qué sucedió con él, aún sin haber corroborado o descartado el caso conforme dicta el protocolo de corroboración pública según indica la ley y la Constitución Nacional.

Esa exigencia de reconocimiento al más alto nivel público, es un pedido que se hace con la arbitrariedad de la presuposición. Fiscalía es un estamento público, oficial, gubernamental, estatal. Y la fiscal ya caratuló la causa como "desaparición forzada". Eso, al menos hasta ahora, neutraliza esa exigencia. Eso, al menos hasta ahora y con las pruebas disponibles, ya es suficiente. Cualquier pedido más allá conlleva otro tipo de exigencia que nada tiene que ver con esta causa. No se puede exigir reconocer algo de lo cual no se conoce, al menos no hasta que la investigación de las pistas que concluyan lo necesario para ese reconocimiento. Si la intención de quienes hoy marcharon con esas exigencias (entre las cuales están los pedidos de renuncia de rigor), es interpelar políticamente al gobierno sobre la base de sus corazonadas y promover un guion político acorde a otro tipo de intereses, no tiene el gobierno por qué acceder a ese pedido. Menos cuando la caratula de la cusa ya implica lo que están pidiendo.

Respecto de la caratula de "desaparición forzada" con la que se ha definido esta causa, y por las pruebas disponibles que la misma entrega hasta el momento, hay que establecer claramente que ha sido definida más por la voluntad antes que por las pruebas. Si bien es una hipótesis (lo que podría independizarla ex ante de tener que depender del rigor probatorio), la misma no tiene aproximación a la condición probatoria potencial -dados los indicios concretos-, como para ser definida en los términos de “desaparición forzada”. Esa caratula, sin embargo, nos dice algo concluyente respecto de todo lo que estamos viviendo en éste, y otros casos en los cuales la política parece definir por sobre la lógica investigativa; es la pauperización con la que interpretamos y gestionamos los protocolos de investigación y el rigor profesional de los elementos que conforman nuestra jurisprudencia.

Y no hay nada más humano para preservar nuestros derechos, que la humilde y persistente tarea de quienes llevan adelante un método para esclarecer aquello que no sabemos, que no conocemos. Para ayudar a la justicia a que se haga justicia.


domingo, 13 de agosto de 2017

Carta Abierta, Kirchnerismo y el Ejército de los Estados Unidos.


Durante el acto de cierre de campaña de Cristina Kirchner, un militante contiguo portaba una campera "U.S. ARMY" (que es el símbolo oficial del Ejército de los Estados Unidos). Si bien es un dato de color y como es lógico, pasó relativamente desapercibido; ¿imaginan si ese muchacho hubiera estado al lado de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal o Estaban Bullrich en el cierre de campaña de Cambiemos y con esa misma campera?. El horror político por el simbolismo que forzaría la interpretación intelectual militante de ese hecho, llegaría al paroxismo. Puedo imaginar y sintetizar, por caso, lo que habrían escrito los "intelectuales comprometidos" de Carta Abierta. Sería algo así.

"La impertinencia del poder de clase que en este contragolpe neoliberal estamos sufriendo, llega al extremo de presentarse sin caretas mediante el símbolo del ejército imperialista sellado en la vestimenta de la nueva militancia. Un sello que idéntico a la marca de hierro con la cual el terrateniente identifica su ganado (exponiendo su virilidad inconclusa desahogándose con ese sello de propiedad), pero que en este caso termina siendo diferente expuesto en una campera y no ya en el cuero de ese noble rumiante; el sufrimiento que muestra el ganado al ser sellado al menos expone un espasmo de dignidad natural, en tanto que el cipayismo rastrero del nuevo militante clasista se muestra exultante portando ese sello a fuego en esa campera preñada de sentido genocida. Es el mensaje de estos tiempos, la dominación tiene un cómplice, es la cómoda y mercantilizada vida que ya, sin sentido, nos expone a una utilidad menor a la del ganado para un terrateniente. La nueva oligarquía ya ha cerrado su cerco".

Sin embargo, como ese militante con "campera cipaya" no estuvo en el acto de Cambiemos, sino en el acto de cierre de campaña de Cristina Fernández de Kirchner y Unidad Ciudadana, al frente y contiguo a ella, Carta Abierta creo que de expresarse, podría escribir algo como lo que a continuación dejo (por caso alguien osara una mínima crítica a ese pintoresco contraste que muestra las siglas del Ejército de los Estados Unidos en ese acto). Entiendo que los intelectuales de esa agrupación aún poseen la plasticidad mental con la cual podrían flexibilizar sus ideales de la siguiente manera.

"El siglo XXI nos impone un desafío. El engendro capitalista muta, sus tentáculos nos abrazan de diferentes maneras. El fetichismo, la alienación, montados -a la vez que son el alma- en los nuevos formatos mass media, llegan a nuestros sentidos atravesándonos de contradicciones. ¿Qué culpa puede tener un joven que por años ha sido impostado por guiones del mas puro formato liberal hollywoodense si éste se muestra con una campera del ejército imperialista?. Debemos dejar atrás la discusión mundana sobre la vestimenta, ese tipo de contrapuntos es el alimento que sabe amasar la derecha neoliberal para impostar sentido común en las clases medias. El joven que hoy acompañó a Cristina es una víctima de un sistema perverso, no un cómplice de genocidas al servicio del imperialismo estadounidense".

Bueno, así trabaja este tipo de gente a la que conocemos como "intelectuales comprometidos". Espero haber sido gráfico con el ejemplo.



domingo, 6 de agosto de 2017

Argentina; propiedad del trabajo y creatividad política.


Mucho se habla de la forma de gestión de la producción en el modo “empresa recuperada”. Desde hace unos años ha cobrado creciente importancia esta forma de llevar adelante empresas que, a términos de mercado, no lograron mantener su cuota y cayeron en quiebras. Una de las experiencias en esta forma de gestión se desarrolla desde principios de la década de 2000 con el caso de la administración del quebrado Hotel Bauen de Buenos Aires por parte de una cooperativa de trabajadores.

El término “empresa recuperada” hace referencia a una línea de pensamiento político-económico que sostiene que, en esencia, toda empresa en el mercado es una forma de robo institucionalizado que se hace a los trabajadores, los cuales -despojando el marco institucional “burgués”-, serían los poseedores originales de eso que hace ser a la empresa tal cosa; el trabajo. De esta manera –se sostiene-, solo el trabajo es la fuente que da valor a la producción, y ese valor se extirpa del trabajador en forma de un sistema de precios de mercado mediante el cual el empresario (el ladrón), depreciando el precio que paga por la fuerza de trabajo (el salario) y apreciando el precio que cobra por vender lo producido por esa fuerza (el producto final), se queda con el valor agregado que correspondería al trabajador. Por lo tanto, desde este particular punto de vista, un acto de estricta justicia pasaría por lograr que los trabajadores se apropien de la empresa para poder apropiarse así del total de la fuente de creación que les pertenece, y es desde este lugar que toma cuerpo el concepto de “empresa recuperada”.


Hay que establecer claramente que en tanto definición, al momento de "recuperar" eso que se ha mencionado, no se está recuperando una empresa sino se la está escindiendo. Lo que se está recuperando (si es que podemos hablar de recuperación) es otro tipo de cosa, pero no una empresa, por lo que el nombre "empresa recuperada" no es más que una simple falacia ab ovo.

También hay que establecer que el concepto “empresa recuperada” tampoco tiene cercanía -en esencia-, a lo que comúnmente se interpretaría sobre la vida o desaparición de una empresa. El concepto de recuperación no remite al proceso mediante el cual una empresa que entró en quiebras, luego de un proceso de mejora continua, logró avanzar y revertir sus deficientes estados contables para pasar a ser autosuficiente y competitiva. Reitero; la definición de recuperación que sostienen quienes llevan adelante este objetivo político remite a la devolución de lo que alguien, por fuerza, habría robado.

Es amplio en nuestro medio el abanico de economistas, pensadores y funcionarios que consideran aquella postura como una posición justa y verdadera. Y desde ese lugar se han abierto puertas legales para justificar la apropiación de empresas con problemas contables por parte de los planteles operativos. Paralelamente, cuando no ha sido posible enmarcar el latrocinio de forma legal, se ha apelado a la necesidad de ciertos derechos con los que han salido en tiempo y forma a avalar la toma de empresas (el robo verdadero).

Es importante indicar que el decretar o certificar la toma de una empresa en problemas por parte de sus trabajadores es, lisa y llanamente, avalar desde las instituciones el asalto a la propiedad garantizada por la Constitución Nacional. Una empresa en quiebra continúa bajo posesión original de su dueño, y la única opción formal institucional que puede tomarse ante esta situación no es otra que la de activar todos los mecanismos que sean necesarios para otorgar plenas garantías a sus originales poseedores para que puedan ajustarse a derecho y ofrecer una salida justa y equitativa a sus acreedores (o la salida más justa y equitativa en el marco de lo posible). Todo lo que quede por fuera de esos marcos no son más que pujas facciosas con mediaciones políticas. En donde siempre pierden aquellos que más alejados del poder político están y menos poder de presión poseen.

Cuando la empresa en quiebra se otorga a sus trabajadores mediante la vía política: ¿quién se encarga de pagar a los dueños originales el dinero por la inversión inicial y el riesgo de producción que aún queda en forma de máquinas y predio? ¿De qué manera la “empresa recuperada” subsiste por la vía de su producción luego del latrocinio?

La primera pregunta tiene una respuesta corta; nadie afronta esos costos. Los dueños originales no tienen derecho a vender su empresa para pagar sus deudas particulares luego del quebranto, empujando también al quebranto potencial a los acreedores más importantes o dejándolos en manos de una negociación directa con los nuevos dueños de sus activos, o sea, los trabajadores protegidos institucionalmente por el Estado. La segunda pregunta también tiene una respuesta corta; el grueso de las empresas recuperadas subsiste gracias a subsidios y transferencias que otorgan diversos programas de Estado. Son prácticamente nulos los casos exitosos en el sentido de la recuperación a términos de mercado de este tipo de empresas; generalmente los acreedores no logran cobrar el total de las deudas y las empresas no logran revertir la dinámica que las llevó al quebranto. ¿Cómo subsisten? Subsisten políticamente empujando al sector político a no quedar expuesto ante una decisión que nadie quiere tomar por ser "políticamente incorrecta", o sea; dejar que la empresa subsista o fenezca dependiendo de su propia productividad y sistema de negocios.

Si una empresa quebró porque continuó con la producción de cable coaxial cuando el mercado estaba profundizando la incorporación de fibra óptica, la empresa recuperada continuará fabricando algo que ya no se utiliza, calzando gran parte de su demanda en el mercado interno en la medida que su presión se complete con el sector político en forma de barreras de entrada a la competencia (protecciones arancelarias), transferencias vía subsidios o generación de leyes de promoción especial para que otras empresas se vean obligadas a comprar producción obsoleta dentro de sus insumos. Y así, es toda la sociedad la que se empuja al freno técnico, gestándose caída de incentivos, de competencia y, lógicamente, de competitividad. Tal el resultado de una anómala forma de captar un proceso y una aún más anómala forma de organizar el sentido de lo político para tomar decisiones.

Esto es parte de un problema de sentido que hoy tenemos en Argentina, y no es un problema menor. Lamentablemente el grueso del arco político argentino observa este proceso tan solo en el nivel de las apariencias. Los empresarios son vistos como los señores malignos que pretenden quedarse con lo generado por los trabajadores. Y así, desde ese lugar, toda intervención pública se construye pensando en la manera de atar lo más posible a ese feroz peligro para dar a cada uno su merecida parte. Gran parte de la ciudadanía también es víctima de esta ensoñación y es anuente con esa anómala forma de ver el mercado, la producción y hasta el sentido de la vida.


Todos gritan que en el mercado hay algo injusto que nos oprime, y esa opresión -creen-, no puede venir de otro lugar que no sea del sector empresario. No se advierte -y no quiere advertirse- que el empresario también es una persona que trabaja (en muchos casos tanto o más que muchos trabajadores). Son muy pocos quienes se atreven a ir a la esencia del proceso y analizar desde donde salen los impulsos creativos que hacen que haya más y más empresas ofreciendo más y más productos y más y más trabajo. La actitud y el empeño para sobrepasar el miedo al riesgo que empuja a una persona a confiar en su intuición movido por su ambición, anhelo y capacidad creadora, no puede hacer otra cosa más que gestar nuevos puestos de trabajo, y esta forma de ver el proceso de creación laboral prácticamente no está presente en la agenda de discusión pública de nuestra sociedad. También hay otros motivos más allá de un triunfo parcial de un obsoleto relato de izquierda, la culpa; no son pocos los empresarios que adquirieron un ADN culposo luego de décadas de ser señalados, y sienten que no es motivo de orgullo ser lo que son. Pero también hay empresarios, claro está, que creen serlo cuando tan solo son proveedores públicos de baja calidad.

El grueso de las "empresas recuperadas" hoy captan sus recursos por la vía del subsidio público, el cual, recordemos, se genera transfiriendo recursos desde la ciudadanía que paga impuestos hacia estas formas de producción lenta, y así, sus planteles van perdiendo la noción de entregarse al cliente y la voracidad por buscar una ganancia y va ganando la certeza de exigir al ciudadano la renta necesaria para mantenerse en pie, so pena de escarnio público.

El límite de todo esto ya lo estamos presenciando con las gestas que está intentando profundizar la izquierda más combativa. Si bien es marginal la influencia neta de este tipo de organizaciones en las variables macroeconómicas, esencialmente hay en ellas una dinámica que es característica de gran parte del funcionamiento de nuestra economía en cuanto a descalces entre productividad, medio de intercambios y satisfacción, y esa perversión se manifiesta en forma de inflación. Bajos niveles de productividad acompañados de altos niveles de transferencia no pueden generar otra cosa mas que la necesidad de inyectar billetes para equiparar la escasez de productos de calidad de consumo para algunos y la escasez de clientes disponibles para otros.

Uno de los puntos que la administración actual deberá definitivamente afrontar con seriedad y entereza, es el de la gestión del sentido político de esto que se ha dado en llamar "empresas recuperadas" y la exigencia de trabajo por obligación del Estado. Del tratamiento que de estos temas se realice se sentarán las bases institucionales que necesita la economía Argentina para garantizar la tan ansiada inyección de inversión local e internacional. No es un tema menor para tratar entre gallos y medianoche, sino uno bien mayor que monta toda una estructura de pensamiento que debemos dejar atrás.



jueves, 27 de julio de 2017

Venezuela y el bloqueo.

En las últimas horas parece haber creciente consenso sobre la necesidad de un bloqueo comercial por parte de EEUU (quita de demanda de petróleo venezolano) para obturar el financiamiento del régimen de Nicolás Maduro.

Solicitar ese tipo de mecanismo para Venezuela por parte de Estados Unidos es replicar un mecanismo ya conocido para el régimen Cubano. Y todos sabemos bastante bien cómo resultó esa experiencia. Lo que se conoció como "El bloqueo" que Estados Unidos en su momento realizó con Cuba, era -con sus más y con sus menos-, básicamente una restricción de comercio con la isla hasta tanto el régimen castrista devolviera lo robado en las expropiaciones (entre otras cosas). Bien, no solo que esa devolución no sucedió nunca, sino que el régimen cubano utilizó el mecanismo comercial estadounidense con la sagacidad suficiente para crear un relato político; Castro -apoyado en no pocos intelectuales y comunicadores de izquierda- pudo hacer creer al mundo que Estaos Unidos lo "había bloqueado".

Luego de ese proceso, la interpretación vulgar y el sentido común del joven universitario de izquierdas, del comunicador social, de gran parte de los intelectuales y políticos, y hasta de la charla de café con el taxista, discurrió de la siguiente manera; solo mencionar la palabra "bloqueo", bastaba para cerrar cualquier mirada crítica del proceso castrista; la imagen que sobrevenía era algo así como la quinta flota estadounidense rodeando a la pobre y solitaria vaca cubana, hasta asfixiarla. Sin embargo se trataba de una decisión unilateral y libre de un país soberano sobre la determinación de dictaminar con quien comerciar y con quien no (la decisión fue acordada por todo el arco de empresarios y personas ligadas al comercio en solidaridad por los empresarios y comerciantes estafados y robados por el régimen cubano y en conjunto con la burocracia pública y bajo ningún punto fue coactiva hacia el interior de Estados Unidos). Cuba SIEMPRE PUDO COMERCIAR CON QUIEN SE LE ANTOJÓ; y de hecho la Unión Soviética era su principal proveedor vía comercio y donativos (armas también, claro está), Asia comunista, África, Latinoamérica y Europa Continental también comerciaban libremente con aquella isla cárcel. Ahora bien, los mismos que hoy piden ese nuevo "bloqueo" a Venezuela, también sostienen que Venezuela está así por la infiltración cubana (cosa ésta que parece ya estar harto demostrada). Entonces va mi punto.

El retiro comercial de EEUU de Venezuela no solo no logrará nada con el régimen de Maduro, sino que brindará el oxígeno simbólico necesario para que el tirano se aferre aún más en el poder y pueda ejecutar aún más a su ciudadanía: con un nuevo relato político, contra un nuevo "fantasma neoliberal" que los acecha. Una nueva respuesta comercial por parte del "Tío Sam" preñará de nuevo sentido a la lucha anti imperialista. Pero no solo logrará eso, también revivirá la estupidez militante del anti imperialismo latinoamericano que, gratamente, pareciera estar en franca extinción.

El régimen venezolano debe implotar por su propia desidia, por su propia incapacidad, por su propia inviabilidad; y con él debe llevarse a la rastra al régimen cubano, claro está. Hay que dejar que toda la potencia de la realidad del proceso económico de la acción humana realice su trabajo. Los regímenes cubano y venezolano representan la inviabilidad del altruismo obligado, del control de la sociedad civil mediante ingeniería social explícita, del colectivismo científicamente programado. Representan todo eso sin ambages, sin embargo, esa verdad aún no pudo revelarse objetivamente y el sentido general aún interpreta esos regímenes como democracias amenazadas que por una cosa u otra no pudieron ser; pero de alguna manera, para el sentido común, continúan siendo algo deseable, posible y viable que tarda en llegar. La posibilidad para que ese sentido general de interpretación absorba finalmente que aquellos no eran los atributos de esos regímenes sino que se trató siempre de una estafa y una inviabilidad manifiesta, está muy cerca.

Pedir que EEUU intervenga cambiando las reglas de juego de una relación comercial es, de alguna manera, proponer una contra natural atención obstétrica para el nacimiento de esa libertad que está próxima a ver la luz.

domingo, 9 de julio de 2017

Explotación Intelectual.


Desde que Marx logró establecer el concepto de plusvalía como elemento válido para entender las relaciones económicas, las relaciones económicas dejaron de ser interpretadas como mutualmente beneficiosas para pasar a ser observadas críticamente como relaciones de dominación. Desde ese momento –o más precisamente desde que Lenin a principios del siglo XX vuelve a traer de las cenizas a ese concepto fenecido en el último tercio del siglo XIX- las orientaciones de política, economía y filosofía política comenzaron a cambiar sus premisas radicalmente; fueron dejando de lado la concepción operativa de sus enunciados para dar paso a una especie de orientación voluntarista en sus conclusiones: la búsqueda de objetivos se transformó en una búsqueda de justicia; las teorías de la distribución, de la renta y su apropiación fueron el inicio de un sinfín de elucubraciones que terminaron derramando sobre otras ramas del conocimiento. La filosofía política comenzó a centrarse en las relaciones de poder, la jurisprudencia a cuestionar la legitimidad de su propio edificio legal y la educación abrió las puertas a la deconstrucción de los paradigmas sobre los cuales educaba (aquí la complejidad se hizo creciente puesto que la educación se iba reconfigurando a la vez que ayudaba a reconfigurar sobre la base de las formaciones que impulsaba). La educación comenzó a gestionarse desde su propia culpa, al creerse elemento utilitario con el cual anteriormente los dominantes habían adoctrinado a los dominados; debía dejar de ser eso para pasar a ser el elemento crítico para lo que se llamó “el cambio social”.


Ha pasado un siglo y las consecuencias de aquella interpretación de las relaciones humanas no parecen ser buenas. Si bien los resultados son dispares y hay países y regiones que se desprendieron de ese lastre hace décadas, también están los que continúan intentando abordar las relaciones económicas y políticas desde ese lugar. Escuchamos hablar cotidianamente de “puja distributiva”, se inunda nuestros sentidos con comparativas entre los que más y los que menos tienen que de nada sirven a efectos del cambio posible que supuestamente promueven. Son estilizaciones que parten de un dogmatismo heredado (y que en muchos casos hasta el propio investigador no tiene consciencia de ello) y terminan siendo poco más que bullying pseudocientífico. ¿De qué sirve a efectos de ser un acervo de conocimiento científico saber que hay mil cuarenta familias que poseen más de 30 millones de dólares? Absolutamente de nada, a lo sumo podrá ser una buena información para quien desee cometer un delito, robar. A los efectos prácticos institucionales podrá servir para ir, expropiar con el rigor de la fuerza pública, distribuir aquella abundancia y no haber promovido ningún cambio real sino tan solo una mejoría transitoria, efímera; todos más cómodos mañana y más pobres y desgraciados después, una vez agotado el ingreso extra. Aunque eso no es todo; empobrecidos pero también transformados en cómplices y partícipes necesarios de un grupo de delincuentes que atentó contra la propiedad de otras personas.

El motivo de este breve escrito es mostrar el peligro que aún subyace en nuestra región, somos de aquellos países que aún no logra quitarse este lastre de encima. Si usted observa la imagen que acompaña este escrito, verá que la confusión ha llegado a tal nivel, que hasta en ámbitos universitarios hay personas que creen que el mensaje que ella porta es una especie de iluminación a enseñar, un velo a correr. Si usted siguió hasta aquí la lectura de este breve escrito, podrá captar el peligro que implica absorber esa falacia y creer que en ella hay categoría de verdad. Esa imagen porta el inicio de la ruta hacia la miseria de cualquier sociedad económica posible; sus yunques son la prueba de su obsolescencia.

jueves, 8 de junio de 2017

Inflación y Economía Argentina.


La inflación desde hace unos años ha vuelto a ser un problema económico central en Argentina. De hecho, parte no menor de lo que definió las últimas elecciones tuvo que ver con este proceso: por un lado se sostenía; “un poco de inflación no es dramático en tanto que los salarios no pierdan su poder de compra real”. Por otro se indicaba, palabras más palabras menos, lo siguiente; “la inflación es el principal mal a combatir en una economía, puesto que siempre los precios suben más rápido que los salarios –precios por ascensor y salarios por escalera-, perjudicando a los más necesitados. También es nociva para los proyectos de inversión dado que no se puede trazar un futuro previsible para cualquier emprendimiento, puesto que se presentan como opción los incentivos a generar rentabilidad haciendo arbitraje financiero, utilizando la diferencia nominal de variables que se ven exaltadas por la inflación antes de arriesgar todo a un proceso de producción física (con todo lo que implica en términos de lidiar con sindicatos, marcos legales, el fisco y demás)”.

A continuación dejaré someramente descritos algunos aspectos fundamentales de un proceso inflacionario, las causas que pueden originar los primeros movimientos de precios -que se estima pueden ser controladas-, y las consecuencias de depender en demasía de esas causas hasta perder el control y desatar un proceso que se acelerará hasta decantar en lo que se conoce como “hiperinflación”.

Un elemento central de la formación de un precio es la escasez y la utilidad de un producto. Sabemos también que el mercado es el lugar en donde se generan los intercambios, en donde hay quienes ofrecen productos y quienes demandan. Por lo tanto, abundancia de un bien genera efectos; por un lado puede restar utilidad por ser abundante. Esta cualidad de útil deviene por la necesidad de su posesión: un litro de agua en el desierto es escaso y útil en tanto que es abundante e inútil en la ciudad que se desarrolla al lateral de un manantial. ¿Qué sucedería si el cortejante ofrece dos litros de agua mineral como obsequio a su amada en medio de una cena romántica en el último piso de un elegante restaurante de New York en lugar de ofrecerle un collar de diamantes? ¿Y qué cualidad adquiere ese mismo cortejante ofreciendo los mismos bienes a su amada pero en medio del Sahara? ¿Cómo creen que respondería su amada en uno y otro caso? ¿Por qué bien se sorprendería y desearía en cada ejemplo? ¿Cuál sería la voluntad del cortejante respecto de decidir conseguir uno u otro bien en ambos casos y por qué bien decidiría inclinarse para culminar de la mejor manera su cortejo? Hay algo que en economía hace tiempo que ha sido saldado como elemento de observación, y que parece ser una especie de ley natural: no se desea aquello que abunda.

Pensemos ahora que el dinero que utilizamos para nuestros intercambios también es un bien que se ofrece y se demanda en el mercado, aunque hoy quien lo ofrece es un monopolista; el Banco Central que, en cierta medida, depende del Estado. Y es la institución que posee el monopolio legal del curso nominal del dinero que nos sirve de intercambio. Este dinero, cuando hacemos transacciones internacionales, debe cambiarse por dinero de cambio internacional -que es el dólar estadounidense en gran parte del mundo-. Hay que decir que el Banco Central también es quien posee el monopolio sobre la posibilidad de establecer un tipo de cambio determinado para transacciones internacionales (aunque no sea recomendable que lo haga, puede hacerlo, experiencias recientes lo atestiguan).

¿Qué sucede cuando hay abundancia de dinero en el mercado? Dado que una de las funciones del dinero es servir de medio de cambio, éste conforma su carácter de abundancia o escasez comparado con la cantidad de bienes y servicios de los cuales es reflejo. Si hay necesidad de incrementar bienes y servicios y por lo tanto se demanda dinero para hacerlo, es algo diferente en términos de cadena causal al proceso en el cual se impulsa la oferta de dinero desde el Banco Central para que haya más creación de bienes y servicios empujados por la demanda de los mismos. Al haber abundancia de dinero en el corto plazo, lo que más rápido responde en ese lapso es la subida de precios, puesto que incrementar producción lleva más tiempo, no es una reacción instantánea (menos aún si la capacidad instalada de producir está en máximos). De esta manera podemos intuir que la suba de precios no es consecuencia de unos “malos vendedores y empresarios que remarcan” (tal cosa es solo efecto aparente, la apariencia): la suba de precios se presenta porque el valor del dinero comienza a perderse por efecto de su abundancia. Entonces, quienes pretenden entregar ese dinero a cambio de otro bien que desean, deben entregar más de él porque quien lo recibe no lo valoriza tanto por su abundancia y exigirá más y más para compensar. De esta manera, en el proceso generalizado serán más y más personas las que querrán desprenderse de ese dinero abundante, intentando reemplazarlo por dinero escaso (en Argentina el dólar es el eterno retorno a la escasez verde como refugio de valor).

Hay quienes indican que el Estado no debería repetir siempre la receta de generar abundancia de dinero para poner en los bolsillos de los ciudadanos con anterioridad a que éstos realicen una prestación que sea concomitante a ese dinero (planes sin contraprestación), puesto que se empuja a la inflación y la inflación es algo que perjudica a los más necesitados. La cadena de causalidad que arranca como una buena intención terminaría generando el efecto contrario, se sostiene. Otros indican que si no se pone dinero en el bolsillo de los ciudadanos habría otros ciudadanos que verían muy mal su pasar, dado que dependen de la demanda de estos otros (changas, servicios menores barriales, mercados, albañilería y demás), y que la cadena de causalidad, con todo lo que pueda decirse, termina siendo un proceso virtuoso.

Los que abogan por el control de la oferta monetaria indican que una de las principales circunstancias que puede empujar a descalzarla es el déficit fiscal (lo que gasta el sector público respecto de sus ingresos); y que por lo tanto cuando menor sea el déficit menor es la necesidad de emitir dinero o tomar deuda. De ahí que hoy se habla tanto de “achicar el déficit”. Un déficit alto empuja a la emisión desmesurada de dinero y esta emisión desmesurada empuja a la caída de valor del dinero, esto empuja al desprecio por el mismo por parte de los particulares, que pedirán más de él para obtener la misma satisfacción que ayer. Así, como nadie quiere ese dinero, todos ven la posibilidad de desprenderse de él (algo así como la imagen de los tres chiflados quitándose de encima la bomba con la mecha encendida a punto de estallar pasándola de mano en mano antes de que explote). Si se toma deuda también hay un problema, dado que llegado el momento de comenzar a pagar los servicios de la misma (y si ésta es voluminosa) se debe o bien tomas más deuda, emitir o elevar impuestos –o de todo un poco-. Si se elevan impuestos se retrae la inversión y la creación de bienes y servicios, dejando relativamente a la cantidad de dinero en circunstancia de abundancia (siempre que se empuje a la emisión o al empleo público sin contraprestación para paliar la desocupación que la retracción de inversión genera lo que suele denominarse "efecto desplazamiento"). Esto empuja nuevamente al proceso anterior: si se toma más deuda se entra en un espiral que profundiza la dependencia de la confianza sin más, dejando expuesta a la economía a cualquier shock sensorial; un aleteo de una especie de pequeña mariposa financiera puede generar una gran crisis de desocupación y quiebras. Y si se emite dinero en demasía ya vimos lo que sucede.

Todo lo anterior podría no ser crucial en un contexto en el cual la capacidad instalada de producción se encuentre muy por debajo de su límite máximo. De esta manera, se dice, toda emisión de dinero cuya intención es volver a hacer funcionar tal capacidad, no se verá reflejada en incrementos de precios puesto que las respuestas son automáticas. Por lo tanto habría que ver desde donde se parte cuando se "inyecta demanda" por esta vía en una economía. Si se arranca desde una capacidad ociosa importante, el efecto inflacionario será menor (se dice). Desde este lugar podríamos indicar que en Argentina el problema inflacionario crucial, angustiante, no fue tal hasta finales de 2009 (momento en el que se habría llegado al agotamiento de la capacidad instalada acumulada durante la década del 90). La continuidad de inyección de demanda por el lado de la emisión monetaria (profundizada desde 2011) comenzó a acelerar la inflación y empezaron a descalzarse los demás parámetros (para amortiguarla se tocó el tipo de cambio, comenzaron a escasear divisas, y se elevaron los controles de precios). Hoy podríamos indicar que la economía Argentina prácticamente está en estanflación desde 2011 (inflación con estancamiento).

sábado, 25 de marzo de 2017

TU DOLOR YA NO ME DUELE.


TU DOLOR YA NO ME DUELE.

Tu dolor ya no me duele porque al EXIGIRME que lo sienta terminaste por hartarme.

Tu dolor ya no me duele porque el dolor no se IMPONE; duele.

Tu dolor ya no me duele porque vi que tu único OBJETIVO se orientaba a lastimarme.

Tu dolor ya no me duele porque al verte transmitirlo con EUFORIA advertí que ese dolor nunca fue mío.

Tu dolor ya no me duele porque te ENOJABAS cada vez que no sufría como vos me lo exigías.

Tu dolor ya no me duele porque MANDABAS a escupirme cada vez que pensé libre.

Tu dolor ya no me duele porque te vi USARLO para arriarme.

Tu dolor ya no me duele porque ya, NO DUELE. Y te encargaste que así sea.

Tu dolor ya no me duele, tu dolor ya no lo sufro, tu dolor ya no lo pienso. TU DOLOR YA NO LO SIENTO.

Hoy, para mi, tu dolor no es más que un día feriado.


jueves, 16 de marzo de 2017

El triste camino piquetero.


Había una vez dos países con contrastes bien marcados. Uno cuyos escasos recursos no permitían el lujo del descanso y la falta de producción, y otro cuyo sobrante gestaba la falta de preocupación por un faltante; la opulencia que escaseaba en el primero eran los lujos que abundaban en el segundo. El primero se llamaba Japón. Y el segundo Argentina.

Con el tiempo, y casi como empujados por un designio de Heráclito, ambos países se transformaron en su contrario. Dado que los recursos no son lo que nos viene dado sino que se crean en producción, Japón comenzó a superar su estado de escasez para entrar en abundancia -su producción no paraba y crecía de manera sostenida-. Sin embargo Argentina pasó de la bonanza de lo dado a la penuria del faltante debido a sus permanentes frenos a la posibilidad de producir, y fue depositada lentamente en la dependencia de lo dado. El país con recursos escasos se transformó en un lugar de abundancia en tanto que el lugar de abundancia se volvió un país de penuria permanente.

Todo continuó y los ciudadanos del país que pasaron de la escasez a la abundancia no mostraban la jactancia de su condición, puesto que prácticamente no habían advertido su crecimiento al tomarlo como parte de sus obligaciones a partir de la escasez. En tanto en Argentina, y de manera llamativa, los ciudadanos que habían pasado de la abundancia a la escasez se mostraban jactanciosos de su estado; se enorgullecían quienes paraban la producción y sentían culpa quienes querían impulsarla. Y así, allí donde la escasez crecía también lo hacía el orgullo por forjarla. Sentirse "piquetero" -denominación que se le dio a los especialistas en cortar la circulación y la producción- pasó a ser una cuestión nacional y popular, aunque la triste historia de este país encaminado a la miseria aún deparaba un problema adicional.

Llegó un día en el cual "los piqueteros" se quedaron sin sentido; desaparecieron los recursos con los cuales se calmaban -porque ya nadie los producía-, y desaparecieron los lugares donde cortaban para hacerse escuchar mediante el daño -porque ya nadie circulaba-. De esta manera, y en ese contexto, el grito de "piqueteros carajo!" sellaba la foto histórica de una triste imagen en un país miserable: un lugar en el cual sus habitantes confundían el dolor de vientre causado por el hambre con el malestar estomacal posterior a un atracón.

Y así, la jactancia de ese país terminó manifestándose en el "pogo más grande del mundo". Tan inmenso fue su resultado que hasta sorprendió a todo Japón, aquel pequeño país que había pasado de la escasez a la abundancia y que ahora vendía vuelos turísticos para observar, casi como quien visita un zoológico, el espectáculo que brindaban los argentinos; todos juntos y a los saltos empujándose desesperados, compitiendo por tomar los paquetes de arroz y polenta más abundantes que iban cayendo en paracaídas desde los Hércules de la ONU.

Y colorín colorado, este cuento ha terminado.

lunes, 6 de marzo de 2017

La Mentira Política y la Obstinación por la Chapucería.

En las últimas horas comenzó a circular un vídeo de 5 minutos en donde un grupo de artistas y académicos enrolados en el colectivo K -al que llaman "colectivos culturales organizados"-, y dirigidos por el ex Director de la Biblioteca Nacional y líder del grupo "Carta Abierta", Horacio González, intentan recrear lo que sería Argentina desde el 10 de diciembre de 2015 a partir de la gestión de Mauricio Macri. El título de la obra se llama "la Argentina Detenida".

El formato que han elegido para transmitir el mensaje es del tipo "mannequin Challenge", un formato que en los últimos meses se ha convertido en una especie de estrella que se ha viralizado. Entre otras pequeñas sutilezas, a trazo grueso, este formato consiste en congelar una situación y cuyos protagonistas parezcan maniquíes. Las variantes se dan según dirección y mensaje que pretende transmitirse. También la forma de la postura de inmovilidad general. Así, se puede transmitir desde un sufrimiento hasta una alegría y desde la reacción previa ante la proximidad de una tragedia hasta una satisfacción. Una de las ideas es congelar instantes y mostrarlos inamovibles para que el espectador pueda reflexionar sobre los mismos y reflejarse en ellos ante las diferentes situaciones. El vídeo en cuestión lo dirige la esposa del señor Horacio González, la folklorista Liliana Herrero. Voy a dejar algunos comentarios al respecto.

El nombre de esta obra es demasiado predecible, no hay ni la más mínima sutileza o idea para metaforizar el título respecto de la esencia del guion. Muy pobre de pensamiento quien pensó poner como "Argentina Detenida" a un guion en donde todos están congelados y en el cual se pretende transmitir un mensaje de detenimiento; es como explicar un chiste antes de esperar si éste será o no captado.

Luego podemos ver una mujer tirada en el piso envuelta en un cuero de vaca, clara alusión del horror al sector ganadero que esta gente monta. Y no es un horror vegano, sino un horror político. En esta gente, el horror político hacia el sector que los ha alimentado por décadas mediante la creación de recursos con los cuales han realizado "sus artes", es como el título aniñado que pretendieron para esta obra; de mínima estatura y con cierta estupidez. El vegano sería un horror aceptable...

También llama la atención que en estos 5 minutos intentan decirnos que "los logros" de las clases populares que ellos apoyaron quedaron truncos, inamovibles. Como es obvio, en el formato intentan mostrar cierta linealidad de los procesos históricos; avance, freno y retroceso. Pero en ese devenir llama la atención los artefactos que han seleccionado para mostrar la inmovilidad de lo bueno que venía en movimiento hasta que llegó la "bestia negra" del macrismo. Lo que han elegido sorprende por el descalce histórico. Es como una especie de "Jurasic Park" de ciertas formas de producir que habría quedado congelada. Hay obreros en máquinas oxidadas cuya geometría muestra que solo un milagro hizo que aún pudiera subsistir en 2015, es una máquina extinta en la década del 50. También vemos un surtidor de nafta mecánico, otro elemento que ha dejado de existir hace prácticamente 6 décadas. Podemos ver personas (entre las cuales se encuentra la actriz Rita Cortese) envueltas en diarios de papel y facturas de servicios. Rita Cortese habla por un teléfono de línea de marcado mecánico, algo que prácticamente ha desaparecido de la faz de la tierra. Las personas envueltas en diarios nos estarían diciendo algo así como que hemos sido envueltos por el "discurso hegemónico" -otra muy predecible imagen-. Hay un especialista en fotografía con una máquina de la década del 70 y, como no podía ser de otra manera, podemos ver a la infaltable madre de plaza de mayo en posición dramática. El centro de la escena, claro está, es Horacio González leyendo un libro en un sillón, reflexionando...

Todo podría perdonarse si al menos se viera que hay una mínima pizca vintage (está de moda), pero la falta de gusto estético y la inmovilidad de neuronas no logra que lleguen ni a advertir esa pequeña ayuda ante la falta de infraestructura de la cual, se nota, cuentan (ya no está la billetera pública).

Nunca imaginé que el patetismo de un grupo de intelectuales podría cobrar tamaña envergadura. Pretenden denunciar el retroceso supuesto al que llevará una nueva gestión, mostrando supuestos avances amenazados en imágenes de formas de vida en franca extinción o ya extinguidas. Si el título de la obra es de una falta de vuelo llamativa, el guion de la misma es de una falta de lucidez y sofisticación que realmente alarma; ¿esta gente es la que cree que forma parte de una vanguardia artística y desde ese lugar osa ironizar y mofarse de quienes no están alineados en sus pantomimas?

Recomendaría para el próximo vídeo, si es que lo hacen en formato "mannequin challenge", las siguientes imágenes para que intenten congelar: Un grupo de personas amontonadas adentro de un vagón de tren, otro grupo de personas flotando como cadáveres en algo que simule ser una calle inundada. Mujeres con sus rostros desfigurados de horror, congeladas mirando a los ojos a un policía que, con su rostro claramente inerte ante la situación, simula estar comunicando a la mujer que su hijo ha muerto en un intento de robo. También otro grupo de personas gritando congeladas que necesitan luz y gas. No debe faltar una familia en el living de su hogar con caras largas que denotan haber tenido una cena de discusión y, como fondo, una pantalla led (no un TV en blanco y negro) en la que se ve la sigla "Cadena Nacional".

Creo que tendría un poco más de vuelo como denuncia artística ente una injusticia. ¿No les parece?



sábado, 14 de enero de 2017

martes, 27 de diciembre de 2016

Kirchnerismo y Conflictividad.

Al respecto de las supuestas infiltraciones de kirchneristas para fogonear cuanta tensión se presente en la calle u otros lugares clave -como el supuesto empuje y toma que intentaron hacer ayer en la comisaría 38-, dejo una frase dicha en una conferencia llevada adelante por una de las usinas ideológicas kirchneristas más importantes; Carta Abierta. En ella la intelectual (si es que podemos llamarla así), Mariá Pía López dice la siguiente frase: "Yo creo que lo mejor que le puede pasar al kirchnerismo es un crecimiento, no solo de un frente de izquierda, SINO UN CRECIMIENTO DE LA CONFLICTIVIDAD SOCIAL...". La pueden escuchar entre el minuto 44 y el minuto 45.

Todo dicho.


 

lunes, 26 de diciembre de 2016

Ciencias Sociales y Voluntad.

En la entrada anterior se hizo una breve mención a la importancia de la investigación científica en una sociedad pobre, en esta se hace mención al horizonte y perspectiva que poseen algunas líneas de investigación en ciencias sociales que Argentina está financiando.

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre el financiamiento posible de investigaciones por las cuales los becarios del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina -CONICET-, exigen continuidad. Por un lado, el ciudadano común se expresó en las redes con cuanto elemento tuvo a mano para trazar humoradas sobre lo que consideró, eran particularidades exóticas que se dejaban ver en los títulos de algunas líneas de investigación en Ciencias Sociales y Humanidades, por caso, el análisis de "El Rey León" como un formato de expresión clasista y dominante. Por otro, la parte de la ciudadanía más cercana a la ciencia y con mayor nivel de conocimiento de su funcionamiento, tomando dos caminos; el de aglutinarse en una actitud corporativa, y el de abrir la posibilidad al debate sobre las prioridades del financiamiento científico. En esta última línea parecen estar tanto el actual Ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, como el Presidente del CONICET, Alejandro Ceccatto. De esta manera quedó planteado el escenario; quienes desconociendo el funcionamiento de la ciencia piden cabezas, y quienes conociendo su funcionamiento las protegen. Y dentro de este último grupo, quienes no pretenden un debate en torno a las prioridades del financiamiento científico y quienes se encuentran abiertos a este nuevo objetivo.

Planteado el escenario, me valdré de un ejemplo para mostrar el lugar que cada uno de esos actores ocupa al respecto de la continuidad -o no- de los recursos con los cuales se financian las líneas de investigación criticadas, su fuente, las formas de transferencia, objetivos y resultados.  

A finales de los años 60 y 70 del siglo XX, las líneas de investigación en Ciencias Sociales en América Latina se condecían con el espíritu de época; respondían claramente a la dualidad capitalismo-comunismo. En ese contexto apareció un libro que se llamó "Para Leer al Pato Donald", de Ariel Dorfman y Armand Mattelart. Allí se sostenía que una de las avanzadas del imperialismo capitalista era una especie de domesticación para la dominación con la cual se inculcaban valores, creencias, costumbres y conductas solo posibles para la vida en "formato mercancía". Sostenían que desde Disney -empresa orientada a tal fin mediante el entretenimiento-, se gestaba una especie de educación del inconsciente (por sintetizarlo de alguna manera). Y argumentaban que para alcanzar ese objetivo diseñaban sus tanques comunicacionales maquillándolos con el pueril atractivo que brindaba la mezcla de animales y fantasías. De esta manera, sostenían, se creaba la carnada que atraía a los distraídos niños para, una vez allí, manipular sus cabezas incorporando los valores del mercado, la competencia y el capitalismo.

De esta manera, para estos investigadores, el Pato Donald era una especie de "soldado de Disney" mediante el cual se adoctrinaba a los pequeños sin que sus familias lo perciban; el simpático pato y su familia escondían en cada una de sus expresiones el adoctrinamiento que quedaba sellado a fuego en el inconsciente de los infantes para nunca más salir. Tal línea de investigación continúa percibida como una herramienta válida en no pocas Facultades de Ciencias Sociales locales y latinoamericanas, y en especial en las de Comunicación Social. Y hasta hay quienes afrontando una línea de investigación parados y amparados en este marco teórico -si es que podemos llamarlo así-, consideran que están dando un aporte más a una especie de acervo bíblico para la liberación. Es claro entonces que partiendo desde ese lugar, quienes vienen con esa matriz, con ese paradigma teórico, ven conspiraciones mediáticas y mensajes ocultos tanto en las formas y diseño de las letras de la marca de un inodoro, cuanto que en la manera en que se utiliza el color y eligen personajes para la última animación de Pixar. No es de extrañar entonces que haya gente analizando la película "El Rey León" con el objetivo de interpelar parte de la avanzada estratégica de la "cultura dominante".

Pero dentro de los actores mencionados al inicio de este escrito, están quienes generan los recursos para financiar estas investigaciones, y dada la particularidad de las mismas y los sujetos que son permeables a llevarlas adelante, se presenta una contradicción insoslayable; los recursos se generan dentro de un funcionamiento cuya lógica es puramente mercantil y el argumento mediante el cual se insta a la sociedad a entregarlos, descansa en una lógica estrictamente anti mercantil. Estas investigaciones -y sus investigadores claro está-, se financian con los recursos gestados por esa "cultura de clase" que, digámoslo claramente, estos científicos detestan. Un financiamiento en cuya mayor parte es utilizado para adquirir prestigio mediante el reconocimiento de pares, ante una ciudadanía que no les agrada. Una ciudadanía a la que observan en su promedio con menosprecio intelectual, menoscabándola cada vez que ésta se expresa contraria a sus posturas ideológicas -como ha sucedido en los últimos días ante las exóticas y en algunos casos esquizofrénicas líneas de investigaciones del CONICET-.  

Asistimos de esta manera a un contrapunto en donde la deshonestidad y la falta de respeto parecen ser definitorios a la hora de afrontar la solución al problema que se ha abierto. Hay personas que teniendo el poder del conocimiento para traducir, convencer y desplazar voluntades, lo utiliza para menoscabar la posición social de esa fuente de recursos con los cuales se ganan su prestigio, olvidando los objetivos por los cuales esos recursos les son entregados. Los actores que estando dentro del ámbito científico y abiertos a dar este debate, entiendo que pueden conducirnos al principio del camino hacia una solución justa. Y hay que guardar cierto optimismo con las declaraciones de dos de los máximos responsables de los organismos de Ciencia y Tecnología de Argentina como lo son Lino Barañao y Alejandro Ceccatto.

sábado, 24 de diciembre de 2016

La Importancia de la Ciencia en una Sociedad Pobre.


En algún momento de nuestras vidas hemos asistido a alguna expresión de opulencia material que en paralelo parece mostrarse descalzada de quien la porta. Voy a poner un ejemplo para poder encaminar el punto que intento mostrar.

Supongamos un muchacho de 40 años que tiene una camioneta de 200 mil dólares y vive con los padres para poder mantenerla. Sin desprenderse del costo de su vida, como afrontar un alquiler, su alimentación y el pago de los servicios que utiliza, no alcanzaría su ingreso para poder sobrellevar el mantenimiento de su opulento vehículo, por lo que sus padres serían el verdadero sostén del mismo. Tal satisfacción también es, en parte, desaprovechada -o no maximizada-, puesto que la camioneta jamás pisará un médano o realizará una larga travesía de montaña debido al mencionado motivo de escasez de recursos de su poseedor; solo porta esa opulencia para mostrarse de tanto en tanto y satisfacer su ilusión de posesión. No más que eso.

Bien, con las sociedades suele pasar algo parecido. Hay lujos que se descalzan de perspectiva. Por ejemplo, una sociedad que ya ha superado la barrera de las necesidades básicas de toda su población, puede darse el lujo de destinar recursos para investigar, digamos, cosas del tipo; "cual fue el efecto de los calzoncillos largos en el pensamiento de tal o cual prócer". Pero rara vez encontramos una sociedad que teniendo gran parte de su población inmersa en la necesidad urgente, destine sus recursos a investigar, por caso; "el concepto de necesidad como elemento distorsivo y de ruptura, inmerso en la puja de poder interburgués". La sociedad que se dedica a eso en medio del torbellino que genera la necesidad urgente de gran parte de sus miembros, es una sociedad estupidizada, desidiosa, inconsciente.

Una sociedad que teniendo la mitad de su población cercana a la línea de pobreza y dedica más de la mitad de sus esfuerzos en investigación a objetivos como los mencionados, es como el muchacho que posee una camioneta de 200 mil dólares y vive con sus padres para poder mantenerla. Hay un descalce de opulencia crudamente expuesto, agudo. No hace falta mucho para poder verlo. Solo se necesita ser un poco -solo un poco-, honesto para con la verdad y para con uno mismo.

Hay lujos que devienen cuando ya se ha superado el umbral de la necesidad inmediata. Que Cambridge se dedique a investigar la decadencia de los héroes durante el siglo XX mirando a Maradona hacer jueguito con una pelota de tenis, no habilita a que nosotros debamos dedicar nuestros esfuerzos en investigación científica a cosas como; "análisis del discurso de las tribunas de fútbol como elemento de ruptura con el simbolismo burgués heredado".

Argentina debería profundizar esfuerzos en investigación, claro que si. Pero orientados al análisis urbano para brindar soluciones concretas a los barrios marginales -y marginados- y las villas. A la Ciencia y la Tecnología aplicadas para mejorar la productividad de la industria alimenticia, a la creación de más y mejores empresas y competencias con vinculación directa al mercado de producción. Al análisis económico profundo orientado a la apertura e inserción Argentina en el contexto del siglo XXI. A la nanotecnología, la botecnología, la automatización y el control, big data, robotización, bioquímica y otras tantas pero tantas líneas de investigación que muchas veces se ven tapadas por investigaciones del tipo mencionado. Son prioridades y necesidades.

Para finalizar vale aclarar que esta no es una postura corporativa, es el intento de brindar una postura honesta que pretende pensar la orientación de nuestras políticas científicas intentando correr el velo corporativo lo máximo posible. La necesidad de dar esta discusión en términos responsables y no corporativos, así lo requiere. 



domingo, 20 de noviembre de 2016

Contraindicaciones Intelectuales.


En parte de una entrevista a Martín Caparros en La Nación TV, se le pregunta sobre su contrapunto con el actual gobierno sobre el slogan “pobreza cero”, debido al cual hubo tensiones y declaraciones cruzadas entre él y gente del Gabinete de Mauricio Macri. Coincido con Caparrós que el slogan es infantil y mentiroso, y que podría haber sido reemplazado por algo con mayor veracidad potencial.

Pero lo que me llamó la atención es su argumentación para justificar su posición desde la praxis de economía política y cargar contra el objetivo “pobreza cero". Es llamativo el grado de desconocimiento económico del intelectual -o en su defecto de sagacidad ideológica, no tengo claro cuál de los dos factores lo empujaron a un yerro tan brutal-. Su argumento sostiene lo siguiente.

“Pobreza cero” es falso -nos dice Caparros-, porque hasta Noruega, Alemania o Liechtenstein no tienen ese nivel de asepsia en sus indicadores, y aquí viene lo sorprendente. Para este intelectual, la única forma de llegar a “pobreza cero”, se puede dar –y cito textualmente-: “cambiando radicalmente el sistema de propiedad, algo que obviamente no solo Macri, sino ninguno de los que están con mínimas posibilidades de gobernar van a hacer”. Y continúa Caparros; “…la única manera de llegar a pobreza cero sería redistribuir equitativamente la riqueza de la que disponemos, a todo el mundo. Y no hay aquí voluntad de hacer eso”. El periodista interrumpe diciendo que no habría riqueza para distribuir a todo el mundo, pero Caparrós continúa: “si…si…, hay riqueza para redistribuir a todo el mundo. Lo que no hay es algún proyecto socialista que se plantee redistribuir todo lo que hay así no hay ningún pobre”.

Lo que Caparros cree que sería el camino para llegar a "pobreza cero", es precisamente el camino para llegar a pobreza 100%.

Si por caso se hiciera lo que indica la recomendación de Caparrós, al otro día seríamos todos pobres, no todos iguales o ricos, dado que quedaríamos todos poco más que con lo puesto y sin poder producir absolutamente nada para mañana (nada que vaya un poco más allá de la subsistencia más rudimentaria ligada al estómago). Caparrós olvida que ya hubo un estado de condición humana como la que él anhela, y se dio hace casi 2 millones de años, momento en el cual el planeta entero estuvo a disposición de todos en igualdad de condiciones; la distribución igualitaria de la riqueza era la condición sine qua non que permitió al homo erectus.

Cuidado con este tipo de intelectuales, son como los medicamentos complejos, solo se deben consumir bajo receta; las contraindicaciones suelen ser bastante peores que el malestar que prometen curar…

miércoles, 9 de noviembre de 2016

HA GANADO DONALD TRUMP.


Ha ganado Donald Trump, y con el solo hecho de haber ganado ya ha pateado el tablero del statu quo establecido (por más que de aquí en adelante modere su posición respecto a la campaña, cosa que pareció dejarse entrever en sus primeras palabras luego del triunfo).

Los medios de comunicación representan la prueba concreta que nos indica que el tablero ha sido pateado. Y también es prueba la postura de una porción no menor de la ciudadanía del mundo; todos ellos están horrorizados. Donald Trump representa, efectivamente, todo lo que esa porción no quiere, pero a la vez representa una alternativa válida para otra porción no menor -aunque silenciada- que en el ostracismo sollozaba por la esperanza perdida.

En el juego democrático, antes que ninguna otra cosa, hay que respetar a quienes toman su chance -dentro de las reglas de juego- por volver a tener esperanzas por más que éstas se contrapongan con nuestros anhelos. ¿Aquellas esperanzas parecen ser una afrenta a nuestros intereses? Probablemente lo sean, pero también los intereses de las personas que hasta aquí han gobernado aquel país (especialmente en la última década), han sido la desesperanza de muchos ciudadanos del mundo, los cuales ya han sufrido muertes y genocidios a manos de esas administraciones; un verdadero horror que no fue acompañado por el horror mediático con el cual se ha presionado sobre la supuesta amenaza Trump.

Trump ha pateado el tablero porque ha destapado la hipocresía de una forma de hacer política, la que se hace cimentada en la centralidad de una casta político-intelectual que se mostró esquiva a los intereses ciudadanos. Y que no dudó, cuando tuvo que hacerlo, en aplicar mano de hierro para lograr sus objetivos; ¿cuál es la diferencia con Donald Trump?

La diferencia pasa por lo explícito en los mensajes a la ciudadanía, y la hipocresía con la cual manejaron en los medios la realidad, lo concreto y los anhelos de todos. Ya todo el mundo sabe, en principio, por donde vienen los caballos de Donald Trump, antes nadie sabía por donde vendrían los de Obama. Y tanto esfuerzo se hizo en la desfiguración de la realidad, que todos se han preocupado más por un muro que probablemente nunca se construya, mientras que olvidaron el medio millón de muertos en Siria gracias a la administración Obama (para algunos de manera directa, para otros indirecta), y de los cientos de miles de muertes en Medio Oriente a consecuencia de la misma administración. Los medios de comunicación internacional son arte y parte del statu quo que Donald Trump ha golpeado con su triunfo, no olvidemos que han sido éstos quienes elevaron el horror al infinito en las últimas horas. Y han mostrado que son los primeros portadores de aquello de lo cual acusan al Presidente electo en el día de ayer; discriminación a lo diferente, estigmatización y menosprecio al otro. Claro, no en términos de color o nacionalidad, sino en términos ideológicos: al electorado de Donald Trump le han dicho de todo, los han maltratado prácticamente como nunca lo han hecho con un electorado en la historia de ese país. Fueron discriminados de una manera brutal, y a la vista de todos. Y nadie dijo nada.

Un observador desprevenido y desprovisto de cierta mirada o lectura geopolítica, leyendo e informándose mediante los medios tradicionales, no hubiera dudado en sostener que el de Trump se trata de un movimiento que representa la peor basura de la humanidad. Sin embargo, ese mismo lector u oyente no tuvo la alternativa -no encontró esa sugerencia en las lecturas y análisis- de pensar en la posibilidad, o imaginar siquiera, cómo ha sido la vida, las circunstancias y el devenir de esos millones de personas que votaron por el ofrecimiento de Trump. Son ciudadanos como cualquiera de nosotros, con sufrimientos, ocupaciones, perspectivas, anhelos, felicidades y frustraciones.

Donald Trump con su triunfo nos ha puesto en la cara la noticia que indica que el pensamiento único tan temido, se terminó. Comenzó a irse con el Brexit en Europa, y finalmente fugó al horizonte con el resultado del día de ayer. Las reacciones y posturas ante los hechos (ante la partida), han dejado claramente expuesto que ese pensamiento único no era monopolio de Donald Trump, sino de quienes han elevado su horror al infinito al no poder aceptar el resultado.

Ganó un Republicano en Estado Unidos, de nombre Donald Trump, porta opulencia, muestra torres gigantescas con su nombre, posee una estética no prevista para este momento por el poder político acostumbrado y tiene intenciones que se han apartado de la media de la hipócrita corrección con la cual se nos venía amansando y domando. Todo lo demás....

Todo lo demás son solo especulaciones.



domingo, 23 de octubre de 2016

Élites Argentinas.


Se cuenta que la frase "tirar manteca al techo" se gestó en la década del 20 del siglo pasado, y que desde ella podría verse la superficialidad con la que nuestras familias adineradas tomaban la bonanza económica de aquel entonces. Resulta ser que estas familias viajaban seguido a París y eran grandes clientes de la noche y sus varietés. Los jóvenes de esas familias -los llamados "niños bien"-, parece ser que tenían un divertimento; cuando estaban en el cabaret tiraban panes de manteca al techo utilizando los cuchillos para impulsarlos. El ganador era quien lograba pegar más panes en el techo o en su defecto aquél cuyo pan lograba más tiempo quedar pegado del techo, sin caer...

Bueno es recordar que en la Europa de aquel entonces la manteca era un artículo caro, y esta gente alardeaba de esa manera precisamente por ese hecho; pavonearse opulentos era la consigna. En ese sentido parece ser que una de las estrellas de ese irresponsable y pueril jugueteo de abundancia fue Martín de Alzaga Unzué, según los registros este personaje tiraba manteca al techo induciendo a la competencia a pegarle a los senos de la imagen de una mujer pintada en el techo del lugar. Tanto una como otra versión, con independencia de verdad de una por sobre otra, el hecho nos muestra tempranamente la categoría económica, moral, estratégica y social de nuestras "élites", más cercanas a parásitos improductivos que chupan nutrientes de la tierra, que a personas de empresa que crean riqueza de la nada.

Lamentablemente todo parece indicar que aún hoy continuamos en el mismo sendero...

Ahora ha tomado la posta un tal Matias Garfunkel, quien aprovechando las circunstancias de su condición de heredero y apropiándose cómodamente de un mercado cerrado a su medida por los burócratas que conviven de larga data con las necesidades y antojos familiares, también ha recreado esa berreta adicción de jugar al opulento transnacionalizado; el tiro de manteca al techo como divertimento de ayer, dejó paso al tiro de plomo a animales exóticos como pasatiempo de hoy. Y es interesante lo que nos deja ver el formato de este nuevo entretenimiento del actual "niño bien". De la misma manera que acumuló su riqueza cazando clientes a distancia y sin riesgo o esfuerzo alguno por innovar e invertir -utilizando las leyes como un arma de fuego para evitar competir y así cazarnos cautivos y sin alternativas-, desarrolla su juego cazando animales sin riesgo alguno mientras fuma habanos cubanos disfrazado del Ché...

Por cierto, lo olvidaba, este muchacho también succionó en los últimos años pauta oficial mediante lo que se conoció como "el Grupo 23" -tu dinero y el mío-. Multimedios que no consumía nadie pero que abultó sobremanera sus bolsillos gracias a chuparle las medias al poder de turno. Sí, con estas élites "empresarias" Argentina se encamina al futuro...

Espero que nunca estas tierras fértiles de las pampas húmedas dejen de serlo, y que el campo no pare. Porque de tener que depender de estos personajes y su creatividad, de seguro terminaríamos corriendo atrás de los cajones que irían tirando en paracaídas los Hércules de la ONU para proveernos algo de dignidad con algunas porciones de polenta, arroz y medicinas...




----------------------
En la imagen podemos observar a Andrew Carnegie en la parte inferior, "Macoco" de Álzaga Unzué y sus amigos en el borde superior izquierdo y Matías Garfunkel en las restantes dos fotos.