domingo, 13 de abril de 2014

NO CUENTO CONTIGO

Hace unos días comenzó una campaña que se denominó:  "NO CUENTEN CONMIGO". La campaña se desarrolló luego de los linchamientos y, de alguna manera, terminó desviando el foco del problema. El escrito pueden leerlo haciendo click aquí.

Y a continuación un contraposición que he realizado y que considero necesaria.

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NO CUENTO CONTIGO


No


No cuento contigo.


Ni para salir a pedir justicia ni para celebrar la vida.

No cuento contigo para que formes parte de esto que ves como una masa de personas con las que te distancias mirándola, señalándola casi en forma acusatoria al grito de “ellos”, que nadie termina de definir en forma concreta pero que sirve para que tomes distancia de nosotros, nos definas como una facción opuesta en una guerra que dejas que se libre en cada esquina para legitimar, desde tu causa, solo un resultado posible; tu nosotros contra nuestro ellos.

No cuento contigo para disfrazar con eufemismos la brutalidad y la cobardía de esas personas que golpean con un martillo las cabezas de nuestros abuelos y con balas las de nuestra ciudadanía, hasta matar a un anciano indefenso o una embarazada asustada. Eso no tiene nada que ver con la injusticia de una sociedad que excluye creando delincuencia. El mal llamado delito por exclusión no es más que venganza por resentimiento, que viene acompañada de una pena sumaria irreparable. Muchos años antes del hecho de linchamiento la sociedad asiste tensa a la entrega de los cadáveres de sus hijos envueltos en bolsas de residuos saliendo de nuestras morgues. Y observa claramente que son escasos los hechos punitivos comparados con el tamaño de la desgracias que van creando, y mira estupefacta como se crean y recrean salvoconductos para el resguardo y la libertad de aquellos que extirparon las vidas de sus seres queridos. El aletargado procesamiento judicial generó sin dudas el precipitado procesamiento público y la inmediata ejecución de la pena en un formato que nos hizo retroceder miles de años en nuestra civilidad, sin dudas. Pero no olvides que se acumulan los años en que el delito parece nunca probarse lo suficiente para calmar la injusticia a la que se empuja a los deudos del obituario, sus amigos y vecinos. Muchos hemos visto situaciones similares; basta con ir a una cancha de fútbol, tomar un tren o montar una pequeña moto en madrugada para desplazarnos al trabajo, y aparecerá el punga, ladrón o asesino dando rienda suelta a su inconformismo. Y así, nos acorrala un embate imposible de evitar mediante razonamiento alguno, solo la huida o la entrega es la respuesta posible, de esta forma entregamos nuestras vidas al veredicto de esa acción criminal. Pero aun suponiendo que la exclusión es el móvil de ese encuentro, la pena a la que nos han expuesto como forma de venganza constituye algo mucho peor, más atroz, irremediable. Matar a un ciudadano que se desplaza a su trabajo por una moto de pequeña cilindrada o a un abuelo que ha cobrado su miserable jubilación por un puñado de monedas, es de un desprecio por la vida ajena tan condenable como el de un genocida o un torturador.


¿Qué los justifica para matar?


¿Qué los habilita?


Muchos de los que se rasgan las vestiduras gritando que es injusto pensar que la vida del delincuente no vale nada porque la comparan con el valor de una cartera, nada dicen cuando, por ese mismo valor, el delincuente mata al ciudadano que la posee. El valor de la vida nunca es subjetivo, es la vida misma, pero parece haber en ti un principio inamovible; la de cualquiera de nosotros vale mucho menos que la de ellos. Para ti, lo que es suficiente para que me cueste la vida a mí, es insuficiente para que le cueste la vida a él.

Lo que ocurrió aquella semana en barrio Azcuénaga fue la manifestación de un hartazgo motivado por delitos que campean con la misma libertad con la que se dio el linchamiento que termina decantando en una respuesta brutal. La impunidad de la que gozan los delincuentes, asumiendo ya el rol de verdugos, pareció liberar de cualquier pensamiento sobre responsabilidad cívica a cada una de las personas que intervinieron en ese acto, y se entregaron desproporcionadamente a hacer justicia por mano propia hartas ya de estar hartas. Pero la crítica que se centra en la supuesta celebración de esa muerte y que pretende construir un pensamiento políticamente correcto en una especie de apología antiliberal y anti ciudadana, pretende inducir sutilmente a la desaprobación social sobre las personas de bien. Y así, sería legítimo que sean ustedes quienes deban ejecutarnos; nosotros cargamos con ese muerto y deberíamos redimirnos porque es uno que forma parte de los intereses de ustedes, pero nunca a la inversa.


No.


No cuento contigo.


No se trata de un caso aislado: es algo que se viene repitiendo cada vez con mayor frecuencia y peores resultados, y es cierto que es como consecuencia de múltiples factores que no tengo intenciones de negar ni desconocer, que preocupan y duelen. Pero más duele ver hacia qué clase de sociedad tu intención pretende empujarme y cuan fuertes parecen ser las barricadas que has construido para separarme de la luz que ha dado el hombre. Cuando has corrompido las instituciones para que pujen las facciones en la toma del botín -que no es más que el monopolio de tu derecho desde el Estado-, se derrumban las reglas de convivencia, y en lugar de atender la seguridad y promover la justicia de todos, se incrementa el desasosiego y la injusticia de muchos: frente a lo que se ve ya como una ilegalidad cierta sobre las garantías para con el delito, el riesgo al cual me has entregado no hace más que amplificarse mostrándose crudo ante mí, que para vos soy parte de “ellos”. Tu violencia engendra violencia. La cultura a la que intentas empujarme con tus muertes, solo puedo combatirla con la contracultura de mi vida. La ley de la jungla con la cual me encarcelaste con tus malas intenciones disfrazadas de garantías, es cierto, nunca puede ser mi solución.


Así que no.


No cuento contigo.


Aunque cumplas con muchos de mis sufrimientos, porque precisamente eres uno como yo -por más que quieras diferenciarte viéndome como parte de "ellos"-, aunque te angusties por cada uno de los hechos de violencia a los que asistimos a diario, aunque hayas sufrido el dolor de ver a tu abuela con la cara desfigurada por los golpes cuando la arrastraron para arrebatarle la cartera; aunque te hayas abrumado de impotencia al ver a tu madre llorando porque la habían asaltado, aunque sientas el temblor y la angustia que te provoca el solo pensar que tu hijo será el próximo al que encañonarán para robarle un celular: Sé perfectamente que no puedo contar contigo.

Sí, eres parte de esa gente que intenta desintegrarme, sé que no puedo contar contigo, es imposible hacerlo. No solo porque nunca estuviste aquí, sino, probablemente, porque nunca hizo falta tu compañía.

lunes, 24 de marzo de 2014

LA COMPETITIVIDAD DE UNA ARGENTINA A DIETA


Si repasamos el grueso de los análisis económicos que desde las más diversas vertientes intentan aproximar el problema de la competitividad argentina, podremos encontrar una expresión que se reitera sistemáticamente y no es puesta en cuestión por ninguno de ellos: "La competitividad ganada con la devaluación se va perdiendo a costa de la inflación". Es preciso entonces hacer un intento por desentrañar el mito que relaciona una devaluación a una ganancia de competitividad.

Cuando se presenta una devaluación en un sistema te tipo de cambio controlado como el argentino, lo que está sucediendo es que el organismo de control induce a un cambio en el número con el que se contabiliza un bien producido en argentina, respecto al número con que se contabiliza un bien producido en el extranjero. De esta manera, si antes de la devaluación, 100 pesos que se cambiaban por 6 dólares representaban la producción de 5 bienes en argentina y 5 bienes en el extranjero, luego de una devaluación inducida de, digamos, un 100%, esos mismos 100 pesos podrán cambiarse por tan solo 3 dólares. Este cambio de magnitud hará que el extranjero con los 6 dólares disponibles originalmente, ahora pueda hacerse de 200 pesos, lo que le permitirá adquirir 10 bienes argentinos. En tanto que para un argentino que pretenda hacerse con 5 bienes extranjeros, deberá procurar 6 dólares, lo que lo llevará a tener que contar con 200 pesos. ¿Qué ha sucedido?

Dado que se ha doblado la cantidad de número con la que contabilizamos, ahora los bienes del extranjero son más caros para un argentino y los bienes argentinos son más baratos para un extranjero. Este abaratamiento de los bienes argentinos en términos internacionales no muestra una ganancia de competitividad, sino un cambio en los números con los cuales se hacen las cuentas para pactar un intercambio. No puede haber ganancias de competitividad reduciendo la posibilidad de captar del extranjero su producción respecto de la producción local. Para decirlo en forma clara: Ha perdido poder de compra el parámetro con el cual se miden las remuneraciones locales respecto del extranjero: Nuestra estructura se ha envilecido; el país que ha devaluado se empobreció. Llamar al empobrecimiento como una “ganancia de competitividad”, recrea un contexto en donde quien ofrece un trabajo determinado es el pato de la fiesta, y los clásicos empresarios acomodaticios con el poder político de turno, los sibaritas del festín que sobrevendrá tras los nuevos parámetros.

Para que el análisis anterior pueda ser más claro aún, me valdré de un ejemplo sencillo que conjuga esta problematización y pone en contexto de interpretación, aquello que se esconde tras el velo que nadie parece tener intención por correr sobre la tan mencionada competitividad ganada vía devaluación. Medida harto reclamada por los clásicos sectores empresariales argentinos cuyas ganancias dependen de los procesos exportadores y el comercio internacional.

Supongamos que una persona que comienza una dieta debido a un exceso de peso que amenaza su salud, da con un profesional que, antes de optar por la difícil vía de programar el cumplimiento de un estricto sistema alimenticio -conjuntamente a un efectivo programa aeróbico-, se dispone a contentar a su paciente a corto plazo, creando la ficción de una reducción de peso mediante el cambio de escala de los números de la balanza con la cual pondera su peso. El paciente verá que conforme pasan las semanas, la balanza con la cual lo mide el profesional irá mostrando parámetros que disminuyen según transcurren los días de tratamiento. Si no hay información suficiente que pueda poner sobre aviso a nuestro paciente, continuará en su peso original absorbiendo la ficción de estar ciertamente en un proceso de adelgazamiento. Sin dudas sobrevendrá el momento en que algún allegado le indicará a nuestro desdichado paciente que no ha evidenciado cambio alguno desde el inicio del tratamiento, y es probable que haya un conflicto ante la cruda evidencia de la verdad: ¿Nuestro paciente habrá realmente bajado de peso si de un mes a otro, debido a los parámetros cambiantes de la balanza con la cual se mide, observa que antes pesaba 150 Kilogramos y ahora tan solo 100?

Para que en nuestro ejemplo pueda ser alcanzada la meta de adelgazamiento preestablecida, deberá formalizarse un protocolo de seguimiento serio y responsable. Y nuestro paciente al menos deberá observar si la vestimenta que ajustaba la simetría de su cuerpo pasó a quedar holgada luego del supuesto cambio de peso, o continúa con el mismo calce. Si los datos que muestra la balanza decrecen, a la vez que la ropa que contiene su cuerpo se torna imposible de calzar, se vislumbrará un problema, y puede ser relativamente sencillo detectar rápidamente quien o que cosa es el causante de tal anomalía. En nuestro caso, el profesional responsable que optó por cambiar la escala de medida con la cual traza el seguimiento del paciente, descartando la opción por mejorar el estado del mismo vía una dieta progresiva y el cumplimiento estricto de metas a ser alcanzadas, tal cual sería el objetivo.

Volviendo al tan repetitivo tema de la competitividad, debemos decir claramente que solo se gana competitividad produciendo hoy más y mejor de lo que lo hacíamos ayer con los mismos recursos: Y aquí la palabra es productividad; solo se puede ganar competitividad si mejoran los niveles de productividad.

Creer que hemos ganado competitividad porque ahora podemos, potencialmente, vender más al extranjero de lo que el extranjero puede vendernos debido a la pérdida de sustancia del número con el cual nos medimos en el comercio internacional, es exactamente lo mismo que creer que hemos adelgazado luego de que un cambio en los números de la balanza con la cual nos pesan, nos muestran hoy, un número inferior que el observado ayer.

¿Hasta cuándo continuaremos construyendo una ficción montada sobre un concepto anómalo, creyendo una y mil veces que tocando esos parámetros, dejaremos atrás nuestros históricos dilemas de escasa competitividad -que ha ciencia cierta no son otra cosa que la muestra objetiva de nuestra escasa productividad-?

viernes, 21 de marzo de 2014

Riqueza, Pobreza y Competencia

Una explicación al respecto de la pobreza y la estructura económica que, espero, puedan comprender todos, o la mayor cantidad de personas posible. Voy a parangonar la productividad de una economía con el desarrollo de una carrera de Fórmula 1.

Como es sabido –aunque hoy es puesto en duda-, la Fórmula uno es la categoría máxima del automovilismo mundial, por lo tanto, quienes tengan un lugar ahí, estarán en la élite de sus respectivos conocimientos y desarrollos. Como sabemos también, en la categoría hay equipos que prácticamente están condenados a ser meros participantes, aunque su objetivo pasa por mantenerse ahí, en el pináculo: Son cola de león, y de alguna manera prefieren ese estatus a ser cabeza de ratón; ser últimos en Fórmula uno en muchos aspectos es mejor a ser primeros en Fórmula Máster, y es más duro ser el último de los primeros que el primero de los últimos.

Para que un vehículo pueda largar una carrera de Fórmula uno, no debe ser más lento que el 7% de la velocidad del vehículo más rápido. Un ejemplo; si la vuelta del vehículo más velos al momento en que clasifican para largar la carrera es de un minuto –el tiempo más veloz de todos los que realizan una vuelta completa a ritmo lanzado-, el auto más lento no puede largar si no da la vuelta en, al menos, 64,2 segundos –se descuenta el 7% que serían 4,2 segundos-. O sea, si lo hace en un minuto 4 segundos y dos décimas -64,2 segundos-, no larga, queda excluido. ¿Por qué? Precisamente porque su lentitud lo hará transformar en un estorbo para el espectáculo, para la competencia, poniendo en riesgo de accidente la misma entre otras cosas –como no cumplir con el estándar velocista que la categoría prevé-.

Un punto aquí, imaginemos que “los ricos” son el techo y medición de parámetro de “los pobres”. Cuando más veloces los equipos ricos, más necesitaran mejorar velocidad los equipos pobres. Esto puede lograrse en parte porque los equipos ricos transfieren material ya probado a los equipos pobres cuando descartan por otros nuevos, así, la transferencia técnica más la experticia e ideas con escasos recursos de los equipos pobres, logran que éstos mejoren proporcionalmente van mejorando los ricos. Suele suceder que de tanto en tanto, equipos de cola muestran avances importantes haciendo rendir más los viejos materiales de lo que lo hacían rendir en su momento los equipos ricos cuando los utilizaban. De esta manera y bajo esa dinámica, muchas veces, el incentivo de los ingenieros jóvenes en los equipos chicos crece y es el combustible que los mantiene activos y atentos a nuevas ideas, puesto que éstos son una especie de vidriera para los más grandes. Cuando este tipo de ideas y saltos aparecen, los equipos grandes solicitan a los pequeños esos ingenieros –muchas veces intentan robarlos con suculentas cifras bien tentadoras-. En paralelo, y si los equipos pequeños ha conseguido previamente –gracias a esas ideas que se plasmaron en pista-, el golpe de efecto suficiente para captar una esponsorización acorde y de la mano de haber sido un equipo revelación, muchas veces retienen ese acervo de conocimiento pudiendo mejorar el pago de esos ingenieros y comienzan a avanzar en la grilla, llegando a competir con los grandes. Ha sucedido muchas veces, y de hecho volverá a suceder. Ahora imaginemos a una economía.

Como es históricamente innegable, la separación entre ricos y pobres es uno de los grandes temas que siempre están presentes; ¿Qué cosa es lo que separa a estos extremos? ¿Cómo acortar esas brechas? ¿Cuáles son los incentivos para hacerlo y de qué manera incorporarlos? ¿Qué estado se puede definir como riqueza y cual como pobreza?

Aquí una de las cosas que siempre es motivo de discusión es la mirada en términos absolutos o relativos del fenómeno. Y también aquí suela apelarse a la metáfora de la cola del león y la cabeza del ratón. Desde la visión relativa suele sostenerse que un pobre en estados Unidos tendría el nivel de consumo y las necesidades resueltas en mayor medida que un rico en la República de Chad; el primero correría en la categoría máxima cumpliendo la regla del 7% en tanto que el segundo correría en una categoría zonal. Sin embargo, el pobre en Estados Unidos, innegablemente, es efectivamente pobre y compararse con el ciudadano de Chad no lo hace rico y es deseable que tanto uno como otro salgan definitivamente de ese estado. Sin embargo no hay que perder de vista que sus pobrezas se miden con el techo que ha generado la riqueza: Cuanto más alto el techo de generación de una economía, tanto más alto el piso con el que se mide la pobreza; las necesidades básicas de la república de Chad pasan por ver cómo mantener la vida más allá de los 40 años de edad. Las necesidades básicas de Estados Unidos pasan por cambiar el nivel proteico de la dieta, elevar la cantidad de metros cuadrados de vivienda con comodidades estándar, poder acceder a un medio de movilidad independiente y poseer conectividad. La alimentación, la protección contra las inclemencias naturales, el resguardo ante el frío en invierno y el solaz ante el calor en verano, suelen ser un aspecto ya suplido (no olvidar los homeless, los hay en todas las economías y en todo momento histórico, lamentablemente).

¿Qué es lo que hace que una persona que pertenece al sector denominado pobre de un lugar, esté en mejores condiciones que otra denominada en la misma categoría en otro? Reitero, el techo con el cual se miden.

Si en el ejemplo la búsqueda de mayor velocidad de los equipos fuertes en cierta medida beneficiaba al impulso de los equipos débiles, en la economía sucede lo mismo. La búsqueda de mayor ganancia mediante la competencia del sector empresarial vía innovación, eleva el techo de productividad estructural de la economía acelerando el proceso de transferencia de bienes y servicios que van siendo captados por todas las capas de la población. Los costos bajan progresivamente y, con ellos, los precios, transformando así en accesibles bienes que anteriormente eran una utopía poder ser alcanzados por las capas inferiores de consumo. En 1991 un giga de almacenamiento costaba aproximadamente unos 10 mil dólares, hoy lo podemos adquirir multiplicado por 8 en un pendrive que a precio de mercado no cuesta más allá de 80 pesos -lo que en 1991 habría costado 80 mil dólares hoy lo adquirimos con tan solo diez dólares-.

De la misma manera, en la medida que la competencia se acelere y los jugadores pretendan mantener ciertos estándares de excelencia, el proceso se realimenta dejando atrás los círculos de pobreza eterna. Sí, la pobreza absoluta parece no encontrar una salida; de la misma manera que no todos pueden ganar en una carrera de Fórmula 1 -y menos aún hacerlo todos al mismo tiempo-, no todos podemos ser ricos en extremo y al mismo tiempo. No al menos en este tramo de la historia de la humanidad.

Solo los incrementos de productividad son los responsables de sacar a la humanidad de la pobreza, no existe otra cosa; el voluntarismo solo la ha sumido en luchas, desencuentros, desconcierto, desidia y, finalmente, pobreza.

Es paradójico que siguiendo los mismos parámetros, alguien con ideas afines al socialismo comunista que lea este escrito, seguramente detestaría mi posición. Sin embargo, se identifica con un sistema que se ha caracterizado por agrandar la brecha que entre los extremos se presenta. En efecto, cuando cae el muro de Berlín, pudo observarse cruda y cabalmente que solo unos pocos burócratas podían vivir como una persona de clase media en una sociedad capitalista y el resto de la sociedad vivía como lo había hecho el sistema de mercado casi medio siglo antes; en 1990 vivían rodeados de artefactos similares a los que el mundo capitalista había descartado en 1950. Y, finalmente, el extremo pobre de esa sociedad socialista, en la categoría de los homeless del mundo capitalista; recibiendo limosna del turismo y palos de la policía en la plaza roja. .

¿En qué está pensando un comunista cuando ataca una postura realista sobre la acción de producción y transferencia vía incentivos tildando a ésta como una apología de los poderosos contra los desposeídos a la par de estar buscando un igualitarismo que ha demostrado una y mil veces que decanta en pobreza generalizada?

Por momentos creo que piensa, una y otra y otra vez, en jugar en las categorías chicas. Se sabe apto para ser líder en un entorno de baja altura, y se sabe tan solo un elemento ínfimo y efímero en una sociedad de techo alto.

jueves, 20 de marzo de 2014

EL ORDEN KIRCHNERISTA

Roberto Feletti, ex Viceministro de Economía de la República Argentina y actual Diputado Nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el Kirchernismo, indica que dejarán en 2015: "Un país ordenado".

En efecto, ORDENADO con los punteros amigos para que tomen la cantidad de predios necesarios para poner en tensión a la próxima administración.

ORDENADO con los punteros gremiales amigos dejando el terreno político necesario para erosionar al próximo gobierno desde la presión.

ORDENADO con los punteros artistas amigos y subsidiados -que no son pocos-, para que, a partir de la próxima administración, comiencen a pensar guiones de teatro, novelas, música y otras artes a favor de ironizar y erosionarla.

ORDENADO con lo más rancio del progresismo nacionalpopulista para que, desde los lugares en donde éste está enquistado -claustros, instituciones de derechos humanos, organizaciones no gubernamentales y ecologistas, entre otras-, se desprestigie cualquier intento de buscar eficiencia por parte del próximo gobierno.

ORDENADO con gran parte del periodismo oficialista para que no olviden entronizar las nuevas estructuras a medida que se desarrolle la diáspora.

ORDENADO con los empresarios amigos para que éstos presionen -mediante lobbying-, cualquier intento de abrir las compuertas de la economía que pueda amenazar el status quo logrado con la década kirchnerista. De esta forma, quedará todo ORDENADO para imposibilitar a la nueva administración lo necesario para comenzar a torcer el rumbo de la economía, como inversiones, capital y tecnología de punta tanto de producto como de proceso.

¿ORDENADO en las cuentas que encontrarán los nuevos administradores? Imposible. Está todo en rojo.

¿ORDENADO en la infraestructura con la que contará el sistema productivo argentino? Imposible, está gran parte de ella destruida y agotada.

¿ORDENADO en lo que atañe al sistema educativo y la actualización que desde el sería dable esperar para mejorar la calidad cognitiva de las próximas generaciones? Imposible, está un siglo retrasado.

¿ORDENADO en tanto las instituciones de seguridad que deben velar por la protección de las fronteras, de los ciudadanos y la amenaza externa? Imposible, están carcomidos por la corrupción y la desidia.

¿ORDENADO en cuanto a los números clave de la macroeconomía? Imposible, el sistema de subsidios creado y la maraña de dependencias cruzadas que ello implica, tornan casi como una utopía que la nueva administración pueda desenvolverse con margenes amplios de decisión sobre el corsé creado por el actual gobierno.

¿De que habla este burócrata de carrera cuando habla de orden?

Entiendo que ha de referirse al propio status quo kirchnerista. La declaración de este especulador político no es más que un intento por generar una especie de sensación para apuntalar el operativo retorno, cuando efectivamente, luego de haberse retirado del poder, comiencen a erosionar a la próxima administración desde la maraña de trabas que van a dejar, arte que las huestes kirchneristas realizan casi a la perfección.


miércoles, 19 de marzo de 2014

INFLACIÓN HETERODOXA

Para algunas -bastantes-, personas que se dedican a analizar la cosa económica y son, por así decirlo, oficialistas, definen a la inflación como "una construcción histórica". Es increíble.

Realmente increíble que haya lectores que creen que pueden tomar esa definición como algo serio. ¿Acaso no podríamos decir que "la emoción ante el triunfo es una construcción histórica" o que "el miedo al rechazo es una construcción histórica"? Obviamente, sí. Pero precisamente, el punto, creo, es que pareciendo decir mucho, en realidad no se dice nada, y muchos de los oficialistas -o no tanto-, que coquetean con esa cosa a la que llaman progresismo, se comen esa apariencia conceptual voluptuosa y hasta osan regodearse ante nosotros con cierta petulancia intelectual, sin advertir que solo acarician un vacío total y completo, que los lleva siempre a no decir absolutamente nada que pueda dejar algo de fertilidad como conocimiento. Volvamos a pensarlo: "la inflación es un a construcción histórica"; ¿Te dice algo?

En realidad se diría algo -aunque con una apariencia conceptual mucho más humilde y sin tanta petulancia, es cierto-, si decimos, sencillamente, que la inflación es un proceso mediante el cual el medio generalmente aceptado por una sociedad para realizar sus intercambios, comienza a perder aceptación general: No hay mucho más que eso; LA INFLACIÓN EN ARGENTINA ES LA PERDIDA DE ACEPTACIÓN DEL PESO COMO MEDIO DE PAGO, RESERVA DE VALOR Y UNIDAD DE CUENTA.

Quienes descansan en pesarla como una "construcción histórica", luego achacarán la suba del nivel de precios a la mano negra de los oligopolios y las corporaciones, deglutiendo la apariencia del fenómeno y no advirtiendo que lo que ven como subida de precios, en esencia es una perdida de valor del dinero. Hay que dejar en claro que seguir con esa cantinela es continuar esquivando el problema sin atacar su verdadera causa.

No obstante esto, ya hay sesudos analistas -oificialistas y de los otros-, que proponen como "medida heterodoxa" un ¡¡ CONGELAMIENTO DE PRECIOS!!. Es increíble...

Pensar en un congelamiento de precios a esta altura del siglo XXI es algo así como proponer para el mejoramiento tecnológico de la marina mercante y bajar los costos de transporte y velocidad de traslado, la incorporación de astrolabios en reemplazo de los navegadores GPS...

Hilarante penumbra heterodoxa...


sábado, 15 de febrero de 2014

VENEZUELA.

Tan solo un par de preguntas.

Si un gobierno pretende el control de la ciudadanía hasta las últimas consecuencias y, si para tener ese control posee un ejército armado hasta los dientes; ¿Que creería usted que se aproxima más a una verdad?

1- Que en un momento de descontrol creciente y del cual tal gobierno percibe riesgo cierto de ser superado pueda haber muertes por la vía de la represión como efecto ejemplificador que pueda inducir al sosiego, o.

2- Que puede haber grupos de personas que, en forma premeditada, contratarían francotiradores para matar a sus propios compañeros y con eso poder culpabilizar a ese mismo gobierno que, siendo ejemplo de bondad -aunque armado hasta los dientes-, sería desde este punto de vista una pobre víctima de un conjuro liberal internacional premeditado, que pretendería continuar profundizando la exclusión de la sociedad civil a millones de personas, y de las cuales interesaría particularmente mantener en la extrema pobreza.

Yo me inclino por el planteo 1. ¿Vos?
























domingo, 26 de enero de 2014

CRISTINA KIRCHNER FUE A CUBA A BUSCAR UNA VERDAD

En las últimas horas, y ante una sucesión de eventos impredecibles que atañen a la política económica, nuevamente la presidente argentina ha optado por la opción de fuga, aunque con algunas diferencias de destino: Si en otros momentos de tensión la fuga se dio con destino interno -El Calafate-, ahora optó por un desafío superior; Cuba.

El significado simbólico desde lo político que presenta este destino, amerita un pequeño intento por presentar lo que sería la estrategia de la presidente dadas las circunstancias impredecibles a las que nos tiene acostumbrados y, también, como no, la humilde recomendación de este pequeño ciudadano.

Parece ser entonces que la última jugada de Cristina es bastante estratégica y no menos elucubrada con esa clásica agudeza de visión de contexto y momento; sus movimientos no solo serán para la tropa propia, sino también para círculos rojos cercanos. Me explico.

Volverá de Cuba con con los jirones de Fidel Castro para que lo atiendan como un Rey en el hotel del Calafate (ya negoció paz y tranquilidad para el viejo dictador en sus últimos días). Luego, apelando a la tradición mortuoria de los movimientos socialistas totalitarios, embalsamarán a esa reliquia que llaman líder y la pasearán por todo el país. De esta manera sellarán el mito y asegurarán 7 generaciones más de idiotez utopicista.

Es probable también que hayan sellado un doble beneficio; por un lado, un intento por lograr la distracción adecuada para lo que resta de gobierno cristinista, y por el otro, descomprimir al viejo dictador de la amargura de presenciar -en sus últimos días-, la lenta pero inexorable liberalización de la que otrora fuera su isla.

En efecto, un marchito Fidel habría transmitido a nuestra mandataria lo insoportable de presenciar el sangrado de aquello que se apropió durante toda una vida para moldearlo a su gusto y medida, y sentir no solo el desvanecimiento de esa meta, sino la punción de una pregunta incómoda que retumba en su cabeza, que sería la siguiente; "¿Y si en realidad eso que he transmitido como anhelo universal, y con flemática firmeza a lo largo de mi vida, es tan solo un trozo de ego propio?". Podría ser que la interpelación violenta de esta pregunta habría empujado al dictador caribeño a cambiar de aposentos en sus últimos días y mudar su distracción al Calafate.

De todas maneras hay un problema con la propuesta de Cristina, y es probable que el aún chúcaro Fidel la ponga en vereda con la sola mención a su momificación, puesto que esto supondría su muerte antes de 2015, y el dictador aún conserva la fuerza mental suficiente y el grado de malicia necesaria como para pensar que todavía no quiere morir. Y aquí entonces mi humilde recomendación.

¿No sería más sencillo, menos costoso, sin riesgo y calzado al momento histórico, sugerir a ambos personajes que intenten ayuda mutua para minimizar el golpe de enfrentarse a sus inexorables caídas?

¿No podríamos acaso poner por un lado al dictador ante la verdad en sus últimos días para brindarle paz, mostrando que Cuba no se desangra sino que, por el contrario, se encuentra absorbiendo más suero conforme la proporción de líquido que pierde el viejo tirano que la llevó a ese lecho?

¿Será muy complicado enfrentar a la diva argentina ante la verdad que muestra los síntomas claros del lento pero inexorable sangrado de su propia utopía, esa que al igual que reverbera en aquella pregunta que campea los esos del marchito anciano, no sería más que un trozo de ego personalista travestido en anhelo universal?

¿Será posible?



jueves, 23 de enero de 2014

VÍCTOR HUGO MORALES. UN PERSONAJE PELIGROSO.

Dada mi tendencia al masoquismo conceptual, pero también a mi necesidad de estar medianamente informado y no hablar por boca de jarro, hoy me tapé la nariz y cerré los ojos como quien se tira a nadar en un charco de materia fecal, y sintonicé radio continental para escuchar el editorial de Victor Hugo Morales luego de la reaparición de Cristina Fernandez de Kirchner. Esperaba muchas referencias a las palabras “neoliberalismo” “corporaciones” y “poderosos”, aunque no tantas veces repetidas –como efectivamente sucedió-, con tan pocos segundos de separación entre pronunciación y pronunciación.

Si bien no es novedad que el uruguayo emane esta especie de piñas al aire y al revoleo (de hecho ha escrito un libro que se llama “Un Grito en el Desierto”), el guion de su editorial es preocupante, precisamente por el camino que tomó más allá de los slogans acostumbrados por este señor -y previsiblemente expuestos-, cuyos editoriales son más parecidos a una coreografía de una porrista oficial que a un análisis profesional de una persona que maneja su materia.

La alarma se encendió cuando el señor Morales indicó claramente y sin tapujos que en una guerra ya declarada, y para el caso de Argentina, no solo hay enemigos externos, sino que el más fuerte es el enemigo interno, ese que está atacando por tierra, aire y mar -y camuflado sin que lo podamos identificar en forma clara-, con todas sus fuerzas para derribar en esta guerra a un gobierno popular. Y que hay que estar atentos y a la altura de la circunstancias.

La teoría del enemigo interno es la que se esgrime en cualquier proceso dictatorial para generar el contexto adecuado para legitimar una cacería persecutoria por parte del poder de turno de cualquier sociedad. No obstante, el señor Morales también dejó sutilmente trazada una línea en este sentido, y dejó sentada la palabra "neoliberal". Este concepto correspondería a cualquier cosa que no esté en línea a estas "políticas populares" y, por cierto, con ese sello puesto, cualquiera de nosotros simplemente por expresar un desacuerdo, pasa a ser susceptible de persecución hasta extinción.

Espero que este señor, que ha sido el primero en vomitar sobre la práctica profesional periodística allí por la década de 1980, cuando sentó puerilmente el precedente que muestra a los periodistas dirimiendo rencillas personales delante de un micrófono -sellando una catadura moral digna de un miserable cobarde-, tenga la entereza de rectificar su editorial del día de la fecha.

Mi argumento es sencillo; con sus palabras y conceptos, Víctor Hugo Morales ha puesto en riesgo mi vida en favor del poder público, dado que soy un ciudadano que, aplicando los argumentos por este señor esgrimidos, puede ser, potencialmente, foco de futuros señalamientos y persecuciones, de penas y escarnios, y de todo lo que pueda hacer el aparato del estado contra un ciudadano desprotegido.


miércoles, 15 de enero de 2014

LA VÍCTIMA ES EL VICTIMARIO, EL DELINCUENTE SOS VOS.

Cuando un delincuente comete un delito de manera violenta, llegando a terminar con la vida de su víctima, los mecanismos institucionales que nuestra sociedad posee para poner justicia al desgraciado evento, se encuentran cada vez más alejados de la esperanza de la sociedad civil por lograrla. Uno de los escollos que nuestra sociedad presenta se manifiesta en la imposibilidad que tenemos cuando intentamos establecer de manera clara y contundente la línea que delimita víctima de victimario. Los protocolos penales y judiciales con los que desarrollamos dictamen y sentencia parecen también portar esa característica.

Las instituciones abocadas a garantizar nuestra seguridad, enmarcar la legalidad y desarrollar la legitimidad de nuestras conductas, parecen mostrar una aguda alteración al momento de dictaminar los premios y castigos mediante los cuales evaluamos nuestras expectativas de vida. En lo penal asistimos a una clara subversión de sentidos, que se manifiesta en las categorías con las cuales se deben identificar -y separar-, culpables de inocentes. El delincuente que cometió un delito es presentado como la víctima que debió cometer una transgresión para sobrevivir, en tanto que la víctima es presentada como un portador de opulencia que deberá responsabilizarse por el costo de su condición. En muchos sentidos es un proceso similar al que se desarrolla cuando se acusa a una mujer como la responsable de haber causado su violación por haberse mostrado con una minifalda demasiado corta.

La interpretación institucional que busca el esclarecimiento de un delito, no interpreta como responsable de sus actos al sujeto que lo cometió, sino como alguien que no tuvo la chance de conocer el mundo de la responsabilidad puesto que fue expulsado por falta de oportunidades, y empujado a esa ingrata e indeseable acción que hemos interpretado como un delito. Esta particular forma de ver los hechos observa a la acción delictiva como una manifestación inevitable, que en su potencia expresa la última alternativa que posee una persona para reclamar pertenencia a un sistema que la oprime excluyéndola. De esta manera los victimarios se presentan como las víctimas de una perversión formal -y de ahí la culpa legal con la cual se los exculpa-, y las víctimas como privilegiados inconscientes gestados en esa misma perversidad. Desde ese lugar, cualquier pedido formal de justicia sobre un hecho delictivo es recibido con desdén, puesto que no hay buena predisposición a tener que aceptar un reclamo gestado en el nivel de lo aparente (el desprecio del sentido común). Y es a partir de este punto que el andamiaje político y judicial argentino (cuyo deber supremo, es bueno recordarlo, es proteger la integridad de la ciudadanía para garantizar su vida en libertad), cambiando de lugar lo esencial de lo aparente, comienza a dejar atrás la consecución de una meta justa para abrazar la búsqueda de un anhelo.

Una persona que muere por proteger a su familia, sus pertenencias o por no disponer de las abundancias suficientes para satisfacer el hambre del depredador, solo es interpretada como una víctima en su aspecto formal y, establecida esta categoría, comienzan a funcionar los engranajes intelectuales que irán erosionando el sentido original del hecho utilizando la divulgación para traducirlo y desplazarlo. Así comienza la fase ideológica del proceso y se desfigura a la verdadera víctima al señalarla como un eslabón que ayuda a transmitir la fuerza y el funcionamiento de un sistema opresor y excluyente; el capitalismo salvaje.

Y será esa “persona eslabón” la que de alguna manera ha empujado al excluido a tomar su parte, la que le corresponde por las buenas o por las malas. Si es por las buenas, la pedirá. Por las malas, la robará. Y en estado de desesperación, matará. Desde esta particular mirada, siempre y bajo toda circunstancia, asistimos a un legítimo reclamo que los vulgares ciudadanos no alcanzamos a percibir en toda su dimensión. Porque somos, de alguna manera, culpables por no haber correspondido a ese pedido de ayuda en forma de robo. Y con este loop conceptual se cierra el círculo argumentativo que finalmente dejó a la ciudadanía encerrada entre rejas domiciliarias y a los delincuentes paseando libremente por las calles.

Finalmente hay un aspecto moral en esta tergiversación; es el establecimiento de una moral anti material mediante la cual se nos interpreta poseedores de una vida chata en tanto se desarrolla sobre la base de la búsqueda de un buen pasar económico. Cuanto más reclamamos por paz y tranquilidad para con nuestro desarrollo mercantil, tanto más vulgarmente chatos se nos observa. Y desde aquí también se llega al mismo lugar; la chatura materialista tiene su precio en un mundo de diferencias, y ese precio puede ser la muerte por abocarnos a poseer chatarra sin sentido: el hecho de morir por tal trivial forma de vivir, otorga a un asesino el título de "trabajador igualitarista" cada vez que ejecuta una vida para robar sus pertenencias.

Luego de lo escrito va mi recomendación para el lector que hasta aquí ha llegado. Es un aporte para estar preparados en caso de que la mala fortuna nos exponga a la desdicha de recibir un tiro en la cabeza por intentar evitar un robo a nuestra propiedad o un daño a un ser querido. Hagamos un escrito para con nuestros deudos indicando que las víctimas de ese lamentable suceso no hemos sido nosotros, sino quien nos ejecutó. Esa pobre persona que al solicitar algo de inclusión y dignidad no tuvo más opción que gatillarnos una 9 en la cabeza.

Solo así podremos pasar a la posteridad como grandes personas en nuestro medio.

No lo olvidemos.




martes, 7 de enero de 2014

Argentina, Derechos Humanos y Freezers...

¿Para qué y por qué el ser humano inventó la tecnología de enfriamiento?

Entre otras muchas cosas, principalmente para mejorar el comercio de ultramar. Los animales debían viajar vivos en los barcos, dado los tiempos de viaje, si lo hacían faenados, la carne llegaba podrida o tenía un proceso de salazón que le hacía perder todas sus propiedades, cuanto que parece ser, no la querían comer ni los esclavos obligados so pena de látigo. Pero también, al viajar el ganado en pié -vivos-, había que llevar también el alimento para mantenerlos todo ese tiempo (otros animales para que coman o granos durante un mes) lo que era un lastre totalmente improductivo elevando los costos de transporte.

Aparece así la posibilidad de enviar la mercadería perecedera en estado congelado, mejorando la calidad y cantidad de circulación de alimentos a todo el globo. Así, pudimos comer frutas exóticas de lugares recónditos, y en esos lugares, pudieron comer carne de primera calidad de la que no disponían, entre otras miles de ventajas y mercaderías.

Luego, el proceso de mercado y el emprendimiento empresarial, sobre la base de la búsqueda de una ganancia, desarrolló nuevas formas técnicas de ese conocimiento industrial, decantando en la producción y ofrecimiento de refrigeradores domiciliarios. Por caso entonces, el objetivo de un freezer es, precisamente, el de conservar por largos períodos mercadería para ser consumida sin que perezca en el corto plazo. Por lo tanto, es ilógico comprar un freezar para utilizarlo solo para el día a día, quien tiene uno, precisamente, lo utiliza para almacenar, independientemente del carácter de opulencia con el cual una mirada pobrista paranoide puede analizar el proceso.

Pero llegó un día, en un país llamado Argentina, que una tal Hebe de Bonafini se puso a hacer análisis económicos y dijo indirectamente; "los freezers deberían estar vacíos".

Y un séquito de aduladores improvisados la oyeron y creyeron que lo dicho era algo útil, justo y bueno; algo revelador que alguien debía decir pero que nadie se atrevía...

Sí, es muy difícil atreverse a decir tamaña estupidez e incongruencia, solo Hebe puede hacerlo...

domingo, 5 de enero de 2014

Corriendo tras los precios, una vez más...

Hace unas horas se ha dado a conocer un nuevo paquete de control de precios en Argentina. Al respecto de tal altruista intención burocrática, no tengo otra opción que ahondar -superficialmente- en algunas categorías que tiene que ver con el conocimiento, su construcción, utilidad, complejidad y corroboración. Mi intención, no tan altruista como la del nuevo equipo económico, es tan solo poner un poco de luz a lo que hace miles de años el hombre viene acumulando e intentando, concluyendo cada paradigma hasta donde éste permita luego de miles y miles de pruebas y errores, más allá de otra de las características humanas; especializarse en tropezar con la misma piedra en forma permanente, casi como un movimiento eterno al cual estamos condenados. Espero que los próximos párrafos dejen entrever por donde viene cabalgando la ironía.



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¿Cuál sería el peso teórico de la tierra? Si concluimos como lo han hecho los físicos, que el peso es masa por aceleración, creo que el planeta pesa más o menos 6 mil trillones de toneladas.

Ese peso es teórico puesto que el concepto de peso lo estamos desarrollando sobre la base de suponer al planeta apoyado en una balanza que trabajaría con la gravedad del propio planeta tierra. Pero como eso es imposible, se hacen los cálculos teóricos. Es algo así como que en realidad la tierra no pesa nada hasta tanto no se acerque efectivamente a algo que la atraiga (hay que decir que todos los cuerpos se atraen, la masa de mi cuerpo lo hace con respecto a la tierra y su influencia sería algo así como 0,000000001 y la tierra influye sobre mí con una fuerza totalmente opuesta 100000000, por eso no puedo salir de su influencia tan fácilmente a no ser que lo haga en un cohete que me impulse a salir generando una contrafuerza mayor a la de atracción terrestre)*.

También podemos calcular su peso en términos de otra cosa, siempre en caso de estar la Tierra siendo atraída -influenciada- por una fuerza de gravedad mayor (de la misma manera que ella lo hace con nosotros, ahora algo más grande lo hace con ella). De ser así, ya no estaría orbitando otro astro (como el sol) y caería hacia esa atracción mayor; en ese caso ya no podríamos calcular nada porque estaríamos muertos. Aunque también puede estar sucediendo que el planeta tierra esté encaminado y cayendo hacia algún centro de gravedad mayor sin que nuestra percepción alcance a vislumbrar el proceso. Nuestra imposibilidad de percibir el fenómeno puede radicar en la variable tiempo; una atracción y caída que para nosotros transcurriría en decenas de miles de millones de años, puede ser un espasmo efímero en los términos astrales -infinito en la percepción humana-. Para decirlo en forma más clara; los últimos 5 mil millones de años de nuestra existencia respecto de la posibilidad de percibir una atracción sobre el planeta en el que vamos montados, serían en los términos universales algo así como la primera mil millonésima parte de un segundo en el comienzo de la caída de nuestro cuerpo cuando nos tiramos de un trampolín en el que tardamos 5 segundos hasta tocar el agua.

Si hemos captado todo hasta aquí, entonces, ya hemos visto que intentar diferenciar conceptos como peso teórico de peso real (tocando también peso específico, porque no), y separarlos debidamente de la necesaria consciencia de saberlos como resultados de un constructo mental para hacer una operación que sirva para influir sobre un fenómeno (y todo ello sin olvidar la filosofía que nos lleva a comprender y crear no solo aquel constructo sino también a captar la relación entre la permanencia y el cambio), no es una tarea sencilla que pueden hacer cuatro o cinco personas desde la nada. Es algo que ha llevado miles de años de conocimiento -pre-científico, científico y hasta religioso-, en el cual se monta y entrelaza una increíble estructura filosófica para dar cuerpo a marcos teóricos con las dosis de humildad necesarias para captar nuestra ignorancia adecuada. Y, si hemos captado todo, ahora mi pregunta.

¿Podemos indicar cual es el precio teórico del pan y la canasta de consumo presentada hace unas horas? ¿Y el precio cuidado? ¿Y el precio revelado? ¿Y el precio acordado?

Una vez hecho esto, lo último que solicito es un intento por ver cual sería el peso cuidado de la tierra, el peso relevado y el peso acordado.

¿Se captó?**

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*Los números incorporados son tan solo un dato demostrativo, no son datos exactos que remitan al fenómeno, sino intentan mostrar de una manera sencilla el desequilibrio de fuerza.

**Para los que luego de haber leído esto lo primero que les viene al pensamiento es que no es lo mismo la física que la economía, no tengo más remedio que recomendar la lectura: "El Burgués Gentilhombre" de Molière...

sábado, 4 de enero de 2014

El Encierro.

Había una vez un gran centro de convenciones en donde en una de sus alas se reunieron anarquistas de mercado para organizar su plan de acción, en otra, lo hacían algunas corrientes de planificadores sociales.

En la reunión de anarquistas se presentó un cierre un tanto contradictorio cuando uno de sus líderes tomó la palabra: "Vamos todos al unísono y gritemos al mundo nuestra prédica para que puedan ver la verdad; VIVA YO!!!"*

En tanto en la sala contigua, los planificadores sociales no tenían una velada muy diferente, la máxima estrella desarrollaba su punto: “mi sistema no está aún completo” (se oían risas). “Estoy perplejo ante mis propios datos y mis conclusiones se hallan en directa contradicción con la idea original de la que he partido. Partiendo de una ilimitada libertad, he llegado a un despotismo sin límites. Quiero añadir, sin embargo, que no puede existir otra solución de la fórmula social sino la mía” (las risas iban en aumento).**

A la salida, ambos grupos coincidían, paradójicamente, en la categórica afirmación que se dejaba en la conclusión del planificador social. Ambos creían, estaban profundamente convencidos de ser los portadores de la antorcha con la cual iluminarían nuestras vidas.

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*Situación inventada por quien escribe estas líneas.

**El discurso del planificador estrella es parte es un extracto del libro "La Realidad Inventada", de Paul Watzlawick, en el que remite al pasaje de Shigalióv, que es uno de los personajes de la novela de Dostoyevski “Los Endemoniados”. Shigalióv inventa un estudio enormemente complejo “de la organización social que en el futuro habrá de sustituir el presente estado de cosas” y que garantizará la completa libertad. El estudio es extremadamente complejo, y es en ese pasaje donde Shigalióv intenta exponerlo en forma abreviada a los conspiradores, aunque termina haciendo el ridículo en sus propios términos, con sus propias armas.

jueves, 2 de enero de 2014

Una historia de hombres.

Por estas horas se está hablando mucho de un nuevo contingente de personas varadas en la Antártida, y algunos se preocupan. Al respecto entonces, mi aporte es recordar la más grande historia de supervivencia que se dio precisamente en ese hostil continente: La Expedición Imperial Transantártica, comandada por Sir. Ernest Schackleton en 1914. Recomiendo observar el documental siguiendo este link: https://www.youtube.com/watch?v=oyQRHHHXntc y que se sintetiza aquí en un par de párrafos, hay en el film algunas imágenes reales de aquella gran gesta.

La idea de Sir. Ernest era atravesar la Antártida con 25 hombres, llevaban consigo también alrededor de 30 perros para tirar trineos, era la última gran expedición del viejo mundo imperial que moría con la primera guerra mundial; corría el año 1914. En la solicitada de hombres para formar la tripulación, se indicaba lo siguiente: Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario Bajo, frío helador, largos meses de completa oscuridad, peligros constantes, regreso más que dudoso. Honor y reconocimiento sólo en caso de éxito. Sí, también fue, probablemente, la última acción de una estirpe de hombres que ya no existe.

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Promediando el recorrido y a tan solo un día de llegar al polo –el objetivo propuesto tal como el de un alpinista cuyo deseo es plantar bandera en el pico más alto del planeta-, el barco queda atrapado en el hielo que se transformó en una trampa infranqueable. Comienzan a trabajar un par de días con picos y serruchos para abrirse paso, veían que estaban a unos cientos de metros de hielo blando en el cual el barco podría continuar su recorrido, pero no lo lograron. Diez meses estuvieron varados hasta que el hielo terminó comiéndose el barco; lo estrujó como nuestro puño lo hace con un trozo de papel antes de enviarlo al tacho de basura. Quedaron con sus pertrechos, algunas chalupas, los animales y su fuerza de voluntad parados encima de los hielos y esperando un invierno que aún debía venir.

Comenzaron a avanzar a pie, tirando de algunos botes de emergencia –cuyo peso era de aproximadamente una tonelada-. Al principio no pudieron desplazarse y tuvieron que acampar un mes más. Luego recorrieron casi 600 Kmts, hasta que los hielos comenzaron a ablandarse y hacer agua: Una noche un marinero se mareó durmiendo advirtiendo que el hielo ya era tan fino que copiaba el oleaje marino, debían volver a las barcazas para intentar recalar en alguna costa; por las noches dormían en el hielo más firme que encontraban acampando con sus botes, y por el día debían darlos vuelta para navegar dada la blandura del hielo. Estaban a la deriva en una isla de hielo que se resquebrajaba y navegaba suelta por el mar.

Finalmente llegaron, no sin contratiempos –la tripulación estuvo al borde del amotinamiento y Schackleton mostró un liderazgo de hielo, el cual finalmente les mantendría la vida-, a la Isla Elefante en tres pequeños botes. Un lugar inhóspito sin vida humana, y en medio de toda la odisea un nuevo desafío de temple había de presentarse. Antes de tocar tierra tuvieron que sacrificar algunos perros para comerlos; necesitaban otro tipo de carne que no sea de foca y menos bocas para alimentar, también, las ballenas amenazaban hundirlos si por casualidad tiraban de alguna cuerda que mantenía unidos a los tres botes.

Schackleton sabía que en ese lugar inhóspito morirían todos, tomó la heroica decisión de dejar a su tripulación y continuar con 5 de sus mejores hombres hasta llegar al puesto ballenero más cercano y allí conseguir ayuda para esos pobres hombres varados en el fin del mundo. Ya en parte tranquilo por haber sacado del hielo a sus hombres y haberlos puestos en tierra, tomó la decisión de navegar con un bote de 7 metros unos mil doscientos kilómetros en el océano más peligroso y helado del planeta. Seis meses después logra tocar un destino humano y así consigue volver esperando encontrar a la tripulación que había dejado hacía meses sin nada, en una isla con tan solo dos botes de madera, carne de foca y sin liderazgo; esperaba encontrar tan solo cadáveres carcomidos por la naturaleza y sus propias desdichas. Sin embargo toda la tripulación estaba viva y apta para emprender la retirada.

Dos años después, Schackleton trae con vida a toda la tripulación, NO HABÍA MUERTO NI UN SOLO HOMBRE, transformando la odisea de la expedición transantártica de un fracaso en la obra de supervivencia y liderazgo más grande jamás experimentada y jamás contada.


sábado, 28 de diciembre de 2013

De la Villa a Recoleta. Y volviendo...









Hay algunos militantes oficialistas que se han regocijado con los cortes de luz en el barrio porteño de Recoleta. Son los mismos que ponen el grito en el cielo cuando escuchan opiniones reaccionarias sobre las villas –contracara de ese paquete barrio-. ¿Qué separa el regocijo ante la desgracia ajena y la ira ante la denuncia de una supuesta gracia inmerecida? El regocijo ante la desgracia ajena es sin dudas una actitud montada en la más pueril cobardía, en tanto el señalamiento de un supuesto bienestar de una persona sumida en la pobreza, la pauperización y el peligro, no es menos pueril que la primera de las posturas. Ambas son, en cierta forma, emanaciones rengas de un pensamiento acotado.

La ira que la militancia -representada en esta mujer del polémico tweet-, siente cuando se ataca la forma de vida en las villas, parece descansar en la percepción de una supuesta falta de reflexión y compromiso para con la pobreza y la marginalidad de aquellos que no la conocen. Así, estos justicieros heridos, alimentan un sentimiento de justicia por los más necesitados captado desde el lugar equivocado, y conducirán su esfuerzo a destruir a aquellos que perciben irreflexivos antes que a mejorar las condiciones de aquellos que han captado necesitados. A los primeros se los ve como principales culpables y objetivo primario para destinar sus ataques (la siempre esquiva e indiferente clase media y media alta), a los segundos como víctimas de aquellos y merecedores de sus cabezas en la próxima cena. No piensan en mejorar las condiciones institucionales para que la exclusión y la marginalidad puedan ser sobrellevadas y superadas por el excluido y el marginado, sino en ver de qué manera pueden hacer el mayor daño posible a quienes señalan a los marginales y excluidos como una anomalía de la sociedad.

Del otro lado también hay tela para cortar, quienes detestan Recoleta no han nacido de un repollo, con algo se han alimentado y ese alimento se provee en muy buena dosis desde ese paquete barrio. No lo hacen todos sus habitantes por cierto, pero si la cantidad suficiente para lograr la escala justa que alimentará la resentida y anómala sed de justicia mencionada; "negro pata sucia", "inservible", "basura social", "malviviente", son apenas algunos de los apelativos que dan forma a la portación de cara con la que una persona de rasgos telúricos deberá convivir en ese lugar cada vez que se lo hacen saber con sus miradas punzantes y temerosas; ¿Acaso no es doloroso sentirse temido e interpelado por otras personas solo por estar?

Pensemos en un ciudadano que se desplaza en pleno Recoleta en una bicicleta oxidada, con un pantalón harapiento, sin calzado y pasado de copas zigzagueante por la acera, u otro montando un carro con tracción a sangre intentando levantar la cantidad de cartón suficiente para garantizar el alimento del próximo día. La interpelación primero y el miedo después será la sucesión de sensaciones que inevitablemente emanan las caras y las miradas del habitante de ese elegante barrio -es fácilmente perceptible con solo mirar a los ojos-. ¿Como te sentirías ante una persona que ves claramente que en silencio te interpela, luego te teme y cuando te has ido te señala? Si no tendemos un puente de entendimiento, es improbable que nos entiendan.

Es imprescindible en este punto mencionar que el puente de entendimiento en ese último ejemplo no es la anuencia ante el descontrol en el que se encuentra el ciudadano en bicicleta, hay argumentos igual de atendibles que dirán que hay otros ciudadanos amenazados por él -y atemorizados-. Un potencial atropello a un anciano, un niño o una mujer embarazada, puede tenderlos accidentados en la vereda que el beodo personaje tomó como suya circulando excedido de copas: ¿Quién y bajo qué circunstancias es el desposeído y expuesto a peligros imprevistos? ¿Quién y bajo qué circunstancias será el autorizado para dictaminar quién será el desposeído y quién la amenaza cuando ambos son partícipes de una anomalía y un riesgo latente?

Ambos son ciudadanos, ambos son de derecho, ambos están cubiertos bajo la misma constitución y sujetos al amparo y castigo de la misma ley. Ninguno es superior ante ella, ni tiene una ley para cada sujeto, ambos son iguales ante la ley. El día que comprendamos esto y finalmente intentemos aplicarlo, ese día comenzarán a acabarse los resentidos que gastan su tiempo y las pocas neuronas de su cerebro en regodearse de una desgracia ajena, como lo hace con los cortes de luz en Recoleta esta cobarde señora llamada Claudia Rodríguez (que de seguro no se ha puesto a pensar en la posibilidad de muerte de un anciano que necesita electricidad para sobrellevar lo más básico de su vida). Pero también se irán extinguiendo esos ciudadanos reaccionarios, que son en parte creadores de la miserable militante mencionada. Son personas más parecidas a una mascota de exposición que lo tuvo todo con muy poco dado, que a un ser humano que ha conocido la experiencia (o al menos ha pensado en ella) de tener que procurar su vida en un entorno en donde todo su esfuerzo apenas alcanza para cubrir las necesidades que dicta el estómago al cerebro.

Sí, también podríamos hablar de los hijos de esas mascotas de exposición que agarran autos de decenas de miles de dólares y, también muy borrachos, matan a un transeúnte –otro ciudadano- que va a su trabajo o está con su carro haciendo unas changas.


martes, 3 de diciembre de 2013

FRANCISCO Y EL PODER DEL DINERO

Nuevamente el Papa Francisco es protagonista de una entrada en este marginal blog. Ahora el motivo es su queja respecto a la valorización excesiva que le damos al dinero, hasta elevarlo a la categoría de Dios; el Dios dinero. (vea sus declaraciones aquí)

El Papa nos mira desde el “no debe suceder” -no debe ser-, y no desde el “sucede” -es-.

La negación entonces, al ser el punto de partida del horizonte preconceptual con el cual construye todo el devenir de su pensamiento reflexivo -y por consiguiente las recomendaciones-, se transforma implícitamente en un muro y no en un espejo complementario a la vida que discurre alimentando la observación. De ésta manera, una dualidad fértil queda coartada en unicidad trunca.

La crítica al “Dios dinero” que realiza Francisco, constituye la construcción del muro mediante una deidad que se incorpora como elemento ad hoc para negar un hecho que está aquí en la tierra: Dios acompaña al dinero; elevada de esta manera la crítica a categoría metafísica. Así creado, el relato de Francisco presentará inevitablemente un señalamiento, en el que implícita y sutilmente se nos induce a una imposición y un juicio ético y moral sobre nuestras actitudes, que de esta manera quedarán depositadas en el terreno de lo mundano y las blasfemias, y se nos mostrará participantes de un intercambio injusto, entregados a una naturaleza humana que no debería desarrollarse.

De esta manera, negando lo que sucede –lo que es-, he intentando imponer lo que debería suceder –lo que debería ser-, una vez más se crea un choque fútil sobre el devenir, sobre todo ser así.

Nuevamente un manto de oscuridad pretende cubrir la luz de un proceso que aparece y sobre el cual existe posibilidad y potencia. Y una vez más habrá que recordar que no se trata de negar el valor del dinero, puesto que en mayor o menor medida, el valor ya está ahí. Es, precisamente, la presencia del dinero la que empuja su negación (esta renovada negación papal).

El camino justo solo puede partir desde el reconocimiento, y su dirección, solo puede construir terreno fértil; acompañar para elevar en lugar de pesar para frenar, es la acción que separa grandeza de pequeñez. Elevar el proceso que potencialmente puede poner a los seres humanos en máxima expresión y trascendencia en el devenir de su acción, o empequeñecerlo hasta negarlo, es la disyuntiva a la que hoy Francisco se enfrenta desde -y para-, la porción de humanidad a la cual representa y en la cual montan esperanzas sus fieles.

Si el camino es el segundo, constituye un peso más para el ancla que arrastra la acción humana al moverse en la dirección que de suyo, ya ha escogido en forma libre y espontánea durante miles y miles de años de prueba y error, y a pesar de los estados y la iglesia, no gracias a ellos.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

PAPA FRANCISCO; El mercado y la mansedumbre

Hace unas horas ha circulado por diferentes medios un compendio de conceptos vertidos por el Papa Francisco, entre los que se encuentran importantes definiciones sobre su mirada de la economía y la actualidad. Dejo a continuación sus principales conceptos, para luego comentarlos punto por punto.

-El sistema económico es injusto en su raíz.

-Predomina la ley del más fuerte.

-Hay una nueva tiranía invisible a veces virtual.

-Impera la especulación financiera gracias al dominio de un mercado divinizado.

-Hay corrupción ramificada y evasión fiscal.

-Quienes defienden las teorías del derrame están burdamente confiados en algo que jamás ha sido confirmado por los hechos. También están burda e ingenuamente confiados de la bondad de quienes detentan el poder económico gracias a la sacralización de los mecanismos del sistema económico imperante.

-A consecuencia de todo lo anterior, en tanto se profundiza esa interpretación de la vida y el sistema, los excluidos siguen esperando.

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Un par de comentarios, con todo respeto y punto por punto.

-El sistema económico es injusto en su raíz, habría que comenzar a purificarlo separando a la iglesia del poder de los estados para que ésta pueda desenvolverse acorde a su propia economía, entregando su servicio a la humanidad y recibiendo la retribución que ésta considera correcta por tal aporte, en libertad y sin coacción administrativa alguna. Comenzará así, esta gran institución, marcando el rumbo correcto con la fuerza de los ejemplos, como lo hizo en su momento ese gran pastor despojado de todo bien material, al cual indujeron a una cruz como escarmiento, y a adorarlo luego para saciar remordimientos.

-En efecto, predomina la ley del más fuerte, en este preciso instantes hay millones de personas preocupadas por sus futuros emprendimientos, intentando descifrar como repercutirá esta aseveración de su santidad, en las próximas reglamentaciones que podrá propender a establecer con el poder político que escucha sus sugerencias.

-Sí, hay una tiranía invisible hace miles de años, y desde hace aproximadamente mil setecientos, la invisibilidad se ha hecho carne con un organismo administrativo que utiliza protocolos elucubrados en visiones metafísicas, mediante las cuales la invisibilidad del todopoderoso, se ha hecho rigor material con premios, castigos y persecuciones. Usted, su santidad, hoy representa el máximo cargo en tanto y en cuanto la administración social de las almas que aún se sumen a sus protocolares pasajes hacia el más allá.

-La especulación financiera campea conforme los especuladores pueden protegerse de la manera que pueden de los futuros alternativos siempre cambiantes. Es difícil comprender esto por parte de una institución que no ha tenido, en rigor histórico, las más mínima necesidad de pensar su futuro con el costo de oportunidad que mide en su decisión, la diferencia entre permanecer o escindirse. La permanencia es lo invariable de una institución que de tanto peso, ya parece transformarse en un lastre muy pesado: ¿Como comprender si quiera lo más mínimo de un funcionamiento financiero si el concepto de riesgo es inexistente para tal movimiento?

-Sí, hay corrupción ramificada y "evasión fiscal". Pero hay que aclarar que la evasión fiscal puede ser considerada altruista de solo pensar que con esos recursos, que se le extirpan a los generadores del alimento del fisco, se abultan las arcas que alimentarán el ejército de sotanas que nos pondrán sujetos a escarnio o a misericordia: ¿Encima de la coacción impositiva también deberemos acercarnos a una nueva hoguera de quema de vanidades?

-La confianza burda en algo que nunca ha sido probado, no campea en las mentes de quienes adhieren a la teoría del derrame, sino en las de quienes repiten como loros "por mi culpa" "por mi culpa" "por mi gran culpa", creyendo que con ese repetir ganarán un lugar en primera fila para ingresar raudos en un más allá idílico y celestial, pero que a ciencia cierta y bien probado, es solo garantía de mansedumbre aquí en la tierra y no en el cielo.

-Y sí, finalmente una gran coincidencia; los excluidos siguen esperando. Sin embargo es digno indicar y remarcar firmes convencimientos. Hay alternativas para los excluidos mucho mejores, de más valía, dignidad y efectividad que la que deja ver su propuesta. Para los excluidos no es una herramienta fértil la promesa eterna de una vida digna en un lado invisible que solo se degusta mediante una especie de histérica entelequia intelectual, y que se nutre con tiempo de sobra para pensar sin pagar el costo de tal cruel inmovilismo. Para los excluidos probablemente comience a ser un dato fértil sugerirles que es hora de olvidar ya los cuentos infantiles, poniendo adelante de sus seres la verdad; que solo esta vida es la única y posible de ser vivida en dignidad y plenitud.

De seguro que luego de esa fértil proposición, no quedará otro camino que el de desprenderse de los administradores de la invisibilidad. Esos que han vivido miles de años acercando las sotanas a sus pobrezas, disfrazando de altruismo bienaventurado, un compendio de histerias grupales construidas en cubículos de oscuridad delimitados por lúgubres y enmohecidos muros, y potenciadas en proporción directa a la distancia que los separa de la vida. La luz de la inclusión solo puede venir derribando ensoñaciones, mostrando la dignidad de la existencia por la vía del desprendimiento de atávicas cadenas de misericordia, tal es el camino posible para lograr la tan ansiada justicia. Seres humanos viviendo de sus quehaceres en independencia y libres, a la vez que aquellos que han vivido de las miserias y penurias ajenas, y quedando real y verdaderamente libres, podrán mostrar la valía de la madera de la que están hechos. ¿Se atreverá su santidad a tamaño desafío?

Si así fuere, habremos dado el primer paso en el camino correcto de la inclusión al excluido, aunque probablemente habrá que incrementar subsidios para sotanas desocupadas.



domingo, 10 de noviembre de 2013

ARTISTAS MILITANTES Y COMPROMETIDOS


Desde mi adolescencia y hasta hace algunos años, siempre me llamó la atención la anuencia y el silencio -para mí incomprensible-, que se evidenciaban en las escasas o nulas contestaciones al respecto de determinadas posturas políticas de un grupo de artistas que hoy campean las huestes del oficialismo: Gieco, Heredia, Páez, Sosa, Alterio, Sabaraglia, Romano, Grandinetti, entre muchos otros.

Hoy he captado en toda su dimensión algo que ha sucedido ya, y es inevitable. Es difícil determinar qué tipo de fenómeno lo ha empujado (podrían ser las nuevas tecnologías de la comunicación y las redes, aunque también el hartazgo de décadas que espontáneamente se abrió paso luego del primer grito de indignación), cuando veo las respuestas a Heredia y Gieco, no puedo dejar de pensar que un torrente de irreverencia hacia ciertos "elefantes blancos" otrora intocables, se ha abierto paso como el caudal de una represa que se ha quebrado; esta gente pretende pararse en medio de ese devenir y aún cree que puede poner el cuerpo. Yo les recomendaría que se hagan a un costado, o que corran.

Por caso, hace unas horas Víctor Heredia se quejó porque muchos se enojaron con los caché que cobraron por sus últimos festivales, en parte de su enojo el artista indicó que: "muchos de los que se quejan de nuestros precios, pagan mucho más para ir a ver artistas extranjeros y no los critican".

Víctor Heredia no repara en pensar de donde sale el dinero en uno y otro caso. En su caso salió de mi bolsillo en forma compulsiva y sin rendición de cuentas. Salió de una persona que jamás consumió si quiera 15 segundos de sus trabajos artísticos. En el caso de los artistas que señala como "extranjeros", nadie me vino a pedir un peso para traer a Justin Bieber, Metallica o Britney Spears. Cuando se presentaron Jamiroquai o Herbie Hancock, hice un esfuerzo y erogué dinero conforme de hacerlo para el disfrute de sus trabajos.

Así las cosas, debo indicar que se siente un sabor amargo el enterarse que he pagado el caché de Víctor Heredia para que vaya a un mitín político a rendir pleitesía por cosas contrarias a mi pensamiento y amenzantes hacia mi persona. No obstante ello, también es amargo e indigesto el trago de saber que he financiado a un artista cuya obra siempre me resultó  esquiva desde lo más profundo de mi ser y existencia; una especie de tiro en los testículos, un domingo de invierno al caer la tarde de un día nublado, húmedo, con cero grados y luego de enterarte que la chica de tu vida se marchó para siempre con tu peor enemigo. He financiado con mi trabajo, una obra de arte que me provoca esa sensación. Imposible que en libertad de decisión haya entregado, si quiera, una mísera moneda por ello.

En tanto que al respecto del señalamiento al "extranjero"; ¿Qué pretende este señor? ¿Pretende acaso que sobre el financiamiento inducido de una obra desagradable del cual he sido víctima, tampoco tenga alternativa alguna para degustar las obras que me agradan? ¿No es demasiado ya?

sábado, 19 de octubre de 2013

Estados Unidos aún marca tendencia.

El próximo domingo hay elecciones intermedias en Argentina, y se perfilan diferentes estrategias de propaganda por parte de los partidos en pugna. En este sentido, incorporo un interesante hallazgo, y es la réplica exacta de un spot utilizado para la campaña de Obama en Estados Unidos, por parte del Frente Para la Victoria, el partido oficial de gobierno en Argentina. Primero se incorpora el spot original, a continuación la copia argentina. Increíble...



lunes, 14 de octubre de 2013

NOBEL DE ECONOMÍA 2013

Hay bastante ruido entorno al Nobel de Economía entregado a tres Estadounidenses sobre un tema que tiene que ver con la formación de precios de activos en el futuro y su posible predicción en el presente. Algunos lo interpretan como magia, otros como diletancia, también tarotismo, astrología o astronomía aplicada a la ciencia económica -aunque podríamos volver al tan mentado tema de la física-.

Lo que debemos tener en cuenta, creo, es la obsolescencia del sistema institucional mediante el cual discurre el conocimiento y su correspondiente "corroboración de calidad" o sello de viabilidad y seriedad, por llamarlo de alguna manera.

En tal estructura, los investigadores están obligados a escribir "tanto por año", asistir a cierta cantidad de congresos en determinado tiempo. A buscar un "tema original", y así, cientos de miles de personas corren escribiendo y escribiendo. ¿Alguien puede pensar que en ese ejército de cientos de miles de escribas y observadores cada uno de ellos puede mantener originalidad sobre la base de una obligación?

Soy de los que piensan que más bien son un rejunte que termina decantando en un gran maratón, en donde el desafío es estar sin más. Entregar un Nobel por año en ese contexto, es una inevitable conducta formal para mantener la maquinaria en funcionamiento, aunque la repetición de un premio por año se transforma a la vez en su contrario.

Progresivamente vacía su propia categoría mostrando de manera inevitable, que lo investigado ya esta contenido en escrituras económicas de hace siglos, o bien son meras lineas de aproximación que se van alejando inexorablemente de la originalidad específica para la cual el premio estaría orientado. "Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes", escribió Sir Isaac Newton en una carta a Robert Hooke en 1676. Y es interesante el contenido de esa frase (originalmente enunciada por Bernardo de Chartres), lo que cobra relevancia hoy en día; a más y más premios presentes, más enanos actualizados y mayor altura y grandeza de los hombros de los gigantes en los que vamos montados.

Y hoy, una vez más, el Nobel de economía parece ser un repetido ejercicio de selección mediocre que premia más "los contactos" que un pensamiento original. Comenzarán las críticas marxistas, las austriacas, las neoliberales, las keynesianas -neo, post y new-, y, obviamente, también las amateurs.

Yo por mi parte digo: si me midiera en mi ciencia como un tenista ha de medirse en el circuito ATP, estaría probablemente en el puesto 3 millones. Y desde ese lugar: ¿Podría criticar al número uno? Creo que no, aunque podría criticar el sistema de puntuación indicando que es injusto...

Bueno, espero se haya comprendido el mensaje. El Nobel de economía entonces, para Lars Hansen, Robert Shiller y Eugene Fama. El tema; "análisis empíricos sobre los precios de activos". Validez del tema; "Posibilidad de predecir el curso amplio de los precios en periodos largos de tiempo". Felicitaciones!

Y a quienes no han ganado el Nobel, a seguir trabajando...

domingo, 13 de octubre de 2013

Juan Cabandie, o el arte de la militancia láctea.



Luego de un día plagado de noticias políticas, entre las que se destaca la aparición de un vídeo en donde se lo puede observar al candidato a diputado Juan Cabandie increpando a un oficial con el que mantiene una discusión contravencional, no he podido dejar de pensar en paralelo, en las familias que han de estar pasándola mal por una sudestada a la vera de un río, en un cartonero que está pensando en sacarse la grande deseando un milagro contenido en una bolsa de basura. En una persona alcoholizada que camina la calle zigzagueante llorando las penas de un arrepentimiento profundo sobre el camino pasado. A la par de todo eso, decía, no puedo dejar de pensar en esa imagen del día.
La imagen de un muchacho arrogante increpando a una persona a la que sabe con menos recursos disponibles para devolver una respuesta. Un funcionario público tomando envión y nutriendo una valentía vacía gracias a la toma de consciencia de saberse con una ventaja que lo pondrá, petulante, en un pedestal –nunca discutido por cierto-. Y ahí se lo ve, balbuceando sobre un supuesto pasado militante del cual, haciendo las cuentas, solo habría formado parte como demandante de chupetes y pañales.

A ese personaje de alguna manera lo hemos construido todos. Y solo sobre la base de comprender profundamente la esencia de esa creación, podremos evitar nuevas apariciones de esta especie.



miércoles, 9 de octubre de 2013

TEORÍA CENTRO-PERIFERIA. Una historia incómoda.






La teoría "centro-periferia" nos dice algo más o menos así: las sociedades atrasadas -las que arrancan su desarrollo en fases posteriores-, no pueden alcanzar a las más desarrolladas mediante el comercio libre con éstas, precisamente porque quedarían supeditadas a las necesidades del centro -aquellas que se desarrollaron previamente-. El libre comercio desarrollado por la vía de tal asimétrica relación, crearía un círculo vicioso de dependencia eterna y retraso permanente. Así, persistir en la libertad de comercio, decantaría inexorablemente en una recreación constante de pobreza estructural, cuya magnitud de crecimiento sería proporcional a la magnitud de la libertad con la cual estas sociedades se especializarían vía el comercio; las primeras lo harían en generar riqueza a expensas de las segundas, y las segundas -retrasadas-, se especializarían en la recreación de pobrezas funcionales a las primeras -las adelantadas-. Si se comprendió la síntesis, sería interesante intentar contestar la siguiente pregunta.

¿Por qué causas y motivos los Sumerios no pudieron mantener su liderazgo y riqueza? ¿Acaso no existía libre comercio en aquel entonces?


viernes, 27 de septiembre de 2013

La inflación y la caída del Imperio Romano


Traigo a este espacio un sintético pero interesante desarrollo que se ha realizado en un blog amigo. La entrada original pueden observarla en el siguiente enlace:


http://historiasinhistorietas.blogspot.com.ar/2011/08/400-como-la-inflacion-acabo-con-el.html




Existe la creencia comúnmente aceptada que carga las culpas de la caída del Imperio Romano sobre las tribus germánicas, que, bárbaras, harapientas e iletradas como eran, tomaron al asalto una sociedad refinada, culta y próspera.

Pero una de Las verdaderas causas del fin de Roma como Imperio y, lo que es más importante, como civilización no fueron los bárbaros, si no los propios emperadores romanos, que dinamitaron su propio mundo aplicando recetas económicas que hoy nos resultan muy familiares.

En el invierno del año 211, el emperador Septimio Severo se encontraba en la provincia de Britania peleándose con los pictos. Entonces se puso malo y se murió; pero antes reunió a sus dos hijos, Caracalla y Geta, junto a su lecho de muerte y les dio un último consejo para gobernar el inmenso imperio que les legaba: "Vivid en armonía, enriqueced al ejército, ignorad lo demás". Caracalla prometió cumplirlos, pero pronto se olvidó del primero de los preceptos y liquidó a su hermano para poder mandar él solito.

Con Caracalla empieza la decadencia de Roma. Haciendo caso a su padre, subió un 50% la paga de los soldados y se metió en nuevas guerras. Para financiar la cosa dobló los impuestos sobre las herencias. Pero no fue suficiente, por lo que decidió devaluar la moneda: así, de paso, se podía permitir caprichos como las faraónicas termas que llevan su nombre, y cuya sala principal es más grande que el San Pedro del Vaticano.

En el siglo III no existían el papel moneda ni la máquina de imprimir billetes, así que las devaluaciones atacaban directamente al metal. Lo que se hacía era malear el metal noble mezclándolo con otros menos valiosos. El objetivo de los gobernantes que así malgobernaban era acuñar y gastar más. Caracalla pensaba que si quitaba un poquito de plata a las monedas nadie lo notaría, y él podría multiplicar a placer el dinero existente. Se trataba, en definitiva, de algo bueno para todos.

La moneda romana era el denario –de aquí viene nuestra palabra dinero–, y en origen era de plata pura. En tiempos de Augusto, el primer emperador, cada denario estaba compuesto en un 95% por plata y en un 5% por otros metales, como el bronce. Un siglo más tarde, con Trajano, el porcentaje de plata era del 85%. Ochenta años más tarde, Marco Aurelio volvió a depreciar el denario, que ya sólo tenía un 75% de plata. El denario, pues, se había devaluado un 20% en dos siglos. Algo más o menos tolerable. Caracalla, muy necesitado de efectivo para sus gastos, devaluó el denario hasta dejarlo con sólo un 50% de plata; es decir, lo devaluó un 25% en un solo año.

El áureo –de oro, lógicamente– también perdió valor por imperativo legal. Durante el reinado de Augusto, de cada libra de oro salían unas cuarenta monedas. Caracalla estiró la libra hasta sacar unas cincuenta monedas, que, naturalmente, mantenían el valor nominal; pero no el real.

Con tanto experimento monetario y sin que el emperador lo previese, los precios se dispararon. Caracalla se perdió la fiesta: estando de campaña en Asia, fue apuñalado por uno de sus guardias mientras meaba al borde de un camino. Una muerte muy propia para uno de los mayores sinvergüenzas de la Historia.

Los que le sucedieron no hicieron sino empeorar las cosas. Casi todos los emperadores del siglo III fueron militares, y casi todos llegaron al poder mediante sangrientos cuartelazos. Un dato que lo dice todo: sólo uno de ellos, Hostiliano, que reinó seis meses en 251, murió en la cama por causas naturales; el resto cayó a manos de sus guardias o en el campo de batalla –por lo general contra sus sucesores–. A este periodo los historiadores lo llaman "la crisis del siglo III". En rigor, deberían hablar del fin de la civilización romana, porque a partir de ahí el mundo romano sería mucho más parecido al medieval que al clásico.

Durante ese siglo el denario no dejó de devaluarse; hasta que acabó convertido en un pedazo de bronce bañado en plata que pasaba raudo de mano en mano. Y es que la moneda mala, como dice la copla, de mano en mano va y ninguno se la queda. En cuanto al áureo, prácticamente desapareció de la circulación, y cuando aparecía era fino y maleado. La inflación superó el 1.000%, y eso con los fragmentados datos de los que disponemos: probablemente, en ciertos momentos y lugares fue mucho mayor.

Al caos político y económico del siglo III le sucedió el ajuste de Diocleciano, que, ya sin poder recurrir a la devaluación, machacó a impuestos a los habitantes del Imperio y ensayó una reforma monetaria. La reforma fracasó, y su edicto de precios máximos fue totalmente ignorado por la gente, que, en menos de un siglo, había pasado de tener en sus bolsillos denarios de plata a manejar los llamados follis, pedacitos de bronce muy abundantes y sin apenas valor. Los romanos se habían empobrecido fenomenalmente en sólo unas décadas por culpa de su Gobierno; y con ellos el comercio, la industria y la agricultura del Imperio.

La semilla del Estado omnipotente, siempre necesitado de fondos para sobrevivir, había arraigado. El emperador Constantino suprimió el áureo y puso en circulación una nueva moneda de oro, el sólido, muy depreciada con respecto a su antecesor. Un áureo de los antiguos valía, por su cantidad de metal precioso, dos sólidos. La moneda de plata, encanallada hasta la náusea, desapareció del mapa.

Constantino consiguió la cantidad de oro necesaria para la reforma confiscándoselo a las ricas ciudades orientales y a los templos paganos, ya en retirada tras la conversión del emperador al cristianismo. Para financiar el funcionamiento del Estado se inventó nuevos impuestos, que habían de abonarse sólo en oro, única forma de pago, por lo demás, que aceptaban los mercenarios extranjeros que servían en el ejército. Bárbaros les llamaban, aunque, a decir verdad, bárbaros serían pero no tontos, cuando sólo estaban dispuestos a jugarse la vida por dinero de verdad.

El oro se convirtió en un refugio para quien podía conseguirlo, es decir, los militares y los altos funcionarios imperiales. El resto de la población había de conformarse con el bronce de los follis y el cobre del dinero informal, acuñado de manera ilegal y que hacía las veces de dinero de bolsillo. La antaño próspera clase de pequeños propietarios y comerciantes, base misma de la grandeza romana, se arruinó sin remedio. Se produjo entonces una concentración de tierras en manos de unos pocos terratenientes, que empleaban en ellas a los hijos o nietos de antiguos campesinos libres depauperados por la inflación y los crecientes impuestos imperiales. La era feudal acababa de comenzar.

El Imperio Romano de los siglos IV y V vivió, literalmente, de saquear a sus súbditos. Los gastos imperiales crecieron porque sólo se podía sobrevivir a la sombra del Estado. El ejército duplicó sus efectivos, pero no sirvió de nada, porque los reyes germanos fueron, a partir del año 400, fundando reinos con el beneplácito de los orgullosos ciudadanos romanos.

Durante casi dos siglos, el Estado romano fue una onerosa máquina burocrática que tenía el solo objetivo de sobrevivir y perpetuarse. Pero ni eso consiguió. Cuando el flujo de oro se secó, porque ya no quedaba un solo contribuyente a quien dar la vuelta y sacudir, Roma colapsó y se esfumó de la Historia, dejando tal caos que Occidente no volvería a ser Occidente hasta mil años después.