viernes, 24 de febrero de 2012

El delito de una desidia miserable; la miseria de un candor desconocido.























El día de ayer se produjo la tercera tragedia ferroviaria en la historia de nuestro país; 50 muertos y más de 650 heridos, de los cuales aproximadamente 50 son de gravedad. Como no podía ser de otra manera, a medida que pasaban las horas comenzó la participación de los representantes de cada una de las partes involucradas; el núcleo jerárquico empresarial, el representante gubernamental y los representantes sindicales. Nuestra presidente, adicta al maternalismo patriótico, paradójicamente no emitió ni el más mínimo esbozo de acompañamiento en el dolor de las víctimas.

Pero el motivo de éste escrito no es criticar a Cristina Kirchner y su gestión de transporte, los acontecimientos recientes con la tarjeta sube, el circuito de corrupción de la causa Jaime, el asesinato del militante Mariano Ferreira aparentemente a manos de gremios ferroviarios y las 700 víctimas del día de ayer, entre una larga lista de anomalías, son suficiente prueba ya como para continuar haciendo leña del árbol caído. El motivo del presnete desarrollo es un intento de aproximación -si bien a vuelo de pájaro y con una visión sesgada hacia la economía- a la esencia que subyace a la aparición de estas injustas muertes, que parecen empujadas por una desidia generalizada.

Dado que mucho se habla del estado del ferrocarril y muchos dedos acusadores se han levantado a lo largo del tiempo, me permitiré trazar una sencilla imagen acompañada de algunos números para mostrar, lo que entiendo, es la estructura de supuestos con la que se han tomado decisiones en las últimas 6 décadas aproximadamente. En esa imagen probablemente descanse la esencia de esa obsolescencia que denunciamos, y cuya asfixia se siente en forma directamente proporcional a nuestros gritos.

Imaginemos dos personas que tienen para gastar en su transporte 3000 pesos por mes cada una, y poseen 60000 mil pesos para comparar un vehículo para trasladarse. Una de ellas decide administrar eficientemente sus recursos, consciente de optimizar el costo de oportunidad de su decisión, mientras que la otra deja librada su decisión al impulso de su corazón. Para los que no saben que es un "costo de oportunidad de decidir", piense en la siguiente pregunta; ¿A cuántas satisfacciones renuncio hoy, medidas en 60 mil pesos, si decido hundir esa suma en la compra de un auto? Podríamos, preliminarmente indicar, por caso, la renuncia al disfrute de un viaje a Europa o a la compra de un terreno con potencial de valorización, entre otras miles de cosas. También podemos pensarlo a la inversa; ¿A cuántas penurias y esfuerzos estoy dispuesto a someterme hoy, para maximizar la cantidad de disfrutes futuros?

Ya pensados algunos aspectos del costo de oportunidad, podemos volver al ejemplo que venimos desarrollando.

Para diferenciar las clásicas posturas económicas ante el consumo, la inversión y el rendimiento esperado, hemos de mostrar el carácter de estos dos sujetos. Lo que mueve a la primera persona es la optimización del rendimiento futuro de su decisión vía la minimización de anomalías para maximizar satisfacciones. La segunda persona, por el contrario, acostumbra saciar ya una satisfacción, sin tener en cuenta la medición de consecuencias presentes y futuras. Si la primera persona evalúa su accionar mediante una brújula que se mueve por parámetros de cálculo objetivo, la segunda persona será guiada por preconceptos de transmisión acumulada con una carga creciente de corazonadas, digamos: cree encontrar "la felicidad"; si la primera decide en base a un reglamento y un protocolo implícito, la segunda se mueve mediante una sensación de tribuna.

Supongamos que ambas personas, con aquellos recursos mencionados, se dan a la tarea de comprar un vehículo usado para depositar en él su traslado futuro. La primera, para tomar su decisión, ponderará el costo operativo del vehículo por kilometro, por semana, por mes, dando prioridad a la amortización de su utilidad para poder cambiarlo, llegado el momento, con el fruto de la optimización de sus ingresos futuros disponibles. Las segunda obviará esto y solo pretenderá adquirir aquello que siempre quiso y nunca pudo poseer. Supongamos que los vehículos disponibles son; un Volkswagen Fox modelo 2010 y un Ford Falcon modelo 1990 en condiciones medianamente aceptables.

Como ha de intuir el lector, puede suceder, como contraejemplo, que el vehículo más nuevo esté en peores condiciones y que el vehículo amortizado tenga un mejor rendimiento, pero esto es una excepción en la realidad y no una regla. La primera persona analizará ambos vehículos y trazará los números del costo operativo de uno y otro, la segunda solo se entregará al deseo inmediato, como veremos, muy probablemente su deseo sea el Falcon a cualquier precio y ya.

El fetichismo de los deseos incumplidos en el cálculo económico suele hacer estragos. Normalmente las personas tan entregadas a este tipo de primitivas sensaciones, con poco análisis desde lo económico, presentan un desdén nada despreciable por sobre la innovación y la optimización. Generalmente piensan que todo pasado fue mejor (allí descansan sus deseos incumplidos) y es a esa especie de útero materno económico donde siempre pretenden volver. Es probable que esa persona, deseosa del Ford Falcon, argumente para su compra que el Fox es un pedazo de lata que a la primera de cambio comenzará a hacer ruidos por todos lados. El otro vehículo será observado como "un fierro de los que ya no se hacen". Imaginemos como ha de relamerse un vendedor que, teniendo un Falcon de clavo, ve ingresar raudo un cliente con estas especiales características y tan deseoso de poseerlo...

La primera persona observará que el vehículo antiguo tiene un costo operativo más elevado que el vehículo moderno; un mayor consumo de combustible, un horizonte temporal de recambio cercano -piezas del motor, cubiertas, pintura, amortiguación- que ponen al Ford en un costo operativo mensual de, supongamos, 3000 pesos, monto que es el total neto de lo que tiene destinado a movilización mensual. El Volkswagen posee un costo operativo de 2000 pesos para los próximos dos años, momento en el que comenzará a requerir semestralmente un mantenimiento creciente. La primera persona optará por el auto moderno, dejando los mil pesos extra mes a mes para, en aproximadamente dos años, tener 24 mil pesos y cambiar el vehículo por otro de renovadas características, alejando nuevamente el horizonte de gastos de recambio, habiendo ahorrado para ello sobre la base de una óptima administración.

La segunda persona no ponderará esto y comprará el Ford, fetiche deseado gran parte de su vida. No medirá si podrá o no, a futuro, recomprar otro vehículo de similares características, tampoco indagará en demasía el estado general de la mecánica y las consecuencias de su decisión y no ponderará si podrá o no, manetnerlo adecuadamente en un período de utilidad acotado. Digamos que, con verlo medianamente bien parado avanzará en su compra. El vendedor, como ya el lector habrá supuesto, intentará extraer del Falcon todo lo que potencialmente pueda, las ansias de un comprador empedernido hacen  su juego, supongamos entonces que exige el mismo precio que pretende por el Fox; ambos vehículos entonces son vendidos a 60 mil pesos.

El lector atento pensará que en el ejemplo hay vicios capciosos al traer parámetros ad-hoc que pueden dirigir el relato hacia un lugar detalladamente estudiado para corroborar una conclusión subjetiva, pero veremos más adelante que esto no es así al respecto de nuestros trenes y su historia, sino que el ejemplo es abrumadoramente real. Argentina nacionalizó ferrocarriles amortizados pagando por tres lo que valía por uno. Pero volvamos al ejemplo.

Imaginemos ahora a las dos personas 10 años después.

Para no hacer más complejo técnicamente el desarrollo, suponemos constantes las variables precios e ingresos, entonces, luego de 120 meses, podremos encontrar el siguiente panorama. La primera persona, en el año 2022, poseerá un Volkswagen Fox modelo 2020. La segunda tendrá una realidad un tanto diferente. Mientas la persona que utilizó sus capacidades de cálculo económico, disfrutará cómodamente y a bajo costo operativo de un placentero viaje, el navegador satelital y la interactividad de un bello compacto eléctrico, la segunda persona llegará tarde a su trabajo y con un insoportable hedor a nafta debido a que su Ford modelo 1990 lo deja a la vera del camino la mitad de las veces en que intenta desplazarse.

Quien creyo disfrutar la felicidad inmediata de la satisfacción de un deseo incumplido, se transformó en un pobre diablo que no ha podido avanzar en el recambio de su vehículo; durante 10 años gastó todo su ingreso en el mantenimiento de su obsolescencia, y aún así no alcanzó. Como no bastó con 3000 pesos mensuales, ya que las roturas fueron cada vez más y más repetitivas, esta persona sacó créditos para mantención y pago de gastos operativos crecientemente onerosos. En todo ese tiempo, no solo no pudo cambiar su Falcon, sino que el vehículo amortizado significó un peso tal que lo empujo al endeudamiento para mantener un fetiche del corazón. Cambiar por completo a mitad de camino, una vez que se arrancó pagando por tres lo que valía por uno, se hace exponencialmente más oneroso a medida que pasan los meses.

Recopilemos. Una de las personas durante 10 años pudo ahorrar 1000 pesos por mes debido a la utilización de un material con bajos costos operativos, tuvo una ganancia neta, solo en términos de ahorro, de 120 mil pesos, que se trasladó directamente a cubrir la amortización para mantener tal tasa de ganancia operativa del vehículo a lo largo de los 10 años -el cambio del auto cada dos años para no tener gastos innecesarios-. La otra persona, en esos mismos 10 años, tuvo que endeudarse probablemente en 120 mil pesos para mantener operativamente un aparato obsoleto, es interesante puntualizar que la diferencia entre ambas no será de 120 mil pesos, sino de 240 mil. La segunda persona tampoco obtendrá rendimiento alguno por tal deuda, sino solo erogaciones sin más, lo que la depositará en la profundización de sus penurias para pagar sus costos vitales, los cuales serán cada vez más onerosos si sumamos el pago del servicio de deuda cada mes. En síntesis: EL COSTO DE OPORTUNIDAD DE HABER DECIDIDO SACIAR UN DESEO EN FORMA APRESURADA Y SIN MEDIAR EL MÁS MÍNIMO ANÁLISIS ECONÓMICO DE SU DECISIÓN, DEPOSITÓ A ESE POBRE HOMBRE EN UN LABERINTO SIN SALIDA.

Si quiere el lector aderezar aún más el ejemplo, piense por un momento a quien le generaría trabajo adicional la primera persona y a quien la segunda. En el caso de la primera, a la industria automotriz y el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas. La segunda empujaría a viejos talleres mecánicos a mantener una estructura operativa obsoleta y a un sector financiero que vivirá de la tasa de préstamos que otorgará a este último pobre diablo atrapado en su propia y miserable desdicha, aunque aún contento por poseer "el Ford".

Llegado un tiempo, cuando el pobre diablo toma consciencia de la lejanía de poseer un Fox, tiene dos caminos. O se entrega a la templanza y la entereza de sobreponerse y asume con valentía las consecuencias de una mala decisión, intentando cambiar el curso de sus acciones. O bien profundizará su yerro y su desdén hacia "lo otro", eso otro que no entiende. Y la respuesta de ese insoportable dolor no irá dirigida a ese automóvil otrora despreciado, dado que ahora es el nuevo objeto de deseo. El desdén se dirigirá raudo al poseedor del auto, al cual éste desdichado individuo observará con recelo y sobre el que lloverán acusaciones de egoísmo e injusticia social... Hemos llegado así al momento de traer al relato toda la potencia de la realidad histórica.

El General Juan Domingo Perón compró los ferrocarriles a Gran Bretaña en 1947 pagando por ellos el triple de su valor. Aquellos trenes eran capital ya amortizado por el circuito de negocios Inglés en nuestro país y su tasa de rendimiento era de apenas dos puntos: para decirlo más sencillo; PERON COMPRO UN FORD FALCON CON EL EXCEDENTE DE ORO QUE SIGNIFICÓ LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

En aquel entonces, la edición clandestina de La Vanguardia, convirtiendo las cifras en dólares trazó la siguiente comparación: “Italia pagó 325 millones de dólares como monto total de reparaciones de guerra y nosotros hemos pagado 375 millones de dólares de más solo por razones sentimentales”. Tiempo después, en la Cámara de Diputados, Arturo Frondizi denunciaría lo siguiente: “se pagó a los ingleses en libras esterlinas y no en pesos moneda nacional, lo que resultó gravoso para la economía del país”.

Es a partir de ese momento que comienza el calvario de nuestro sector ferroviario y no a partir de esa falacia estúpida que suelen repetir algunos apresurados pensadores intentado achacar al "neoliberalismo de los noventa" el estado en que se encuentran nuestras obsoletas instalaciones ferroviarias. Cadavéricos trenes pagados como si fueran relucientes maquinarias, con un horizonte de caducidad muy corto y un costo operativo muy elevado. Tal el gusto del corazón al que nos condujo el peronismo cuando anunció con bombos y platillos que finalmente habíamos comprado el Falcon tan deseado, o mejor dicho, que éramos dueños ahora de aquellos trenes tan deseados, ajusticiando a esos explotadores ingleses, recomponiendo una historia de desequilibrio y miseria, aunque a ciencia cierta, era felicidad presente por miseria futura.

Imagine ahora el lector las consecuencias de aquella estúpida decisión de pagar por tres lo que valía por uno, no a 10 años, como en el ejemplo de los automóviles, sino a 60. Si es un poco sagaz en el análisis, tendrá ya captada la esencia del problema, y no es otra que un profundo analfabetismo en materia económica, conjugado con una exasperante petulancia y presunción de superioridad sobre el resto del arco político cada vez que se intentó justificar esas terribles y contraindicadas decisiones. Así la historia, estúpidas argumentaciones al respecto del problema ferroviario, fueron siempre funcionales a negocios que nada tuvieron que ver con una estrategia efectivamente positiva para nuestra república, para nuestra ciudadanía, para el pueblo. Acciones estúpidas, sostenidas por un péndulo que se movía desde el ingenuo candor del desconocimiento hasta la mirada amenazante del patoterismo tribunero, tornaron imposible cualquier intento de argumentación positiva. Gritos acusadores se transformaron en moneda corriente; el peronista nacional y popular, si hay algo de lo que puede hacer gala, es de ser un acusador serial.

Hoy se pretende profundizar aquel candor, aquellos gritos y aquellas acusaciones, y como guía de los nuevos dictámenes del corazón, nuestra presidente nos hipnotiza con frases de cotillón. Pero hay gemidos que pululan por los andenes ferroviarios, susurros que a 36 horas de una innecesaria tragedia, intentan establecer conexión con los nuevos desaparecidos.






domingo, 19 de febrero de 2012

Consciencia de clases...

Hace un par de días salió publicada una nota en Pagina12 cuyo título es: "Ejercito de ocupación". Se trata de un análisis -si es que se lo puede llamar así- sobre la influencia del sector financiero y la obstinación alemana para "empobrecer" al resto de Europa. La nota dejaría ver que se pretende "envilecer" la estructura socioeconómica del viejo continente en la misma medida que se ha "empobrecido a Alemania" desde hace unos años. Como siempre, el demonio es la flexibilización neoliberal y el maldito ajuste. Y como siempre, no podría ser otro diario que Pagina12 y el inefable Alfredo Zaiat quienes promueven la comprometida denuncia. Sin embargo, y aquí lo interesante de la misma, no queda muy claro si es un ataque o una defensa a la política alemana y la flexibilización laboral. Primero recomiendo que lean la nota, la cual he linkeado. Seguidamente, si lo desean, pueden solazarse unos minutos leyendo mis comentarios de la misma. Comienzo con el segundo párrafo, que lo disfruten.

"Alemania logra erigirse así en la gran y única potencia europea, con el sacrificio a su clase trabajadora flexibilizada y salarios deprimidos, registrando marcas de productividad y competitividad de su economía que hunde al resto de los países del continente sitiados por el euro. No hay política de ajuste posible, con la moneda común como ejército de ocupación de la soberanía nacional, que pueda alentar la recuperación de esas economías con una Alemania industrial, exportadora y mercado laboral ultraflexibilizado. El resultado es la recesión general (Italia, Bélgica, Holanda, Grecia, España, Portugal ya la declararon) con una sola economía a salvo, la que impone las condiciones políticas, financieras y sociales de la Eurozona".

El autor de la "brillante" nota no hace sino apuntalar positivamente lo que intenta criticar; la flexibilización como sistema de empobrecimiento. ¿Cómo es posible que un país con el grueso de su población empobrecida a consecuencia de la flexibilización pueda dominar al resto de países con mayor opulencia y poder de consumo de sus salarios? ¿El Alemán promedio vive peor entonces que el griego promedio? ¿Eso no será una injusticia que habrá que rectificar de alguna manera debido a la efectiva productividad superior del trabajador alemán y ahora habrá que sincerar finalmente, a costa de pagar con dolor presente la fantasía de un jolgorio pasado? Zaiat parece atacar una política mercantilista alemana que descansaría en el concepto de "utilidad de la pobreza" (o "nivel óptimo de frustración" con salarios reales lo suficientemente altos que promueva incentivos para los lujos, pero lo suficientemente bajos para que nunca puedan alcanzarse) para acumular stock y poder. Aunque por otro lado, le estaría dando la razón económica -desde una perspectiva positiva en tanto que acumulación y crecimiento de competitividad real- a los resultados de la misma, precisamente porque reconoce el poderío de la fuerza centrífuga que significa Alemania desde que instauró esta política.

Luego Zaiat continúa:

"Esa estructura del mercado laboral hace aún más competitiva la economía alemana, mientras el euro actúa como un cerco invulnerable para el resto de los países porque perdieron la herramienta de la devaluación de su propia moneda para moderar las diferencias de productividades".

Como habrá detectado, el autor es todo un adicto a la manipulación nominal de parámetros como la fuente de soluciones de la estructura de producción del sistema industrial; BRILLANTE!!. No comprendo que hace escribiendo en Pagina12. Habría que hacer recordar a Zaiat (o explicarle) que la productividad no es sino la cantidad de producto por tiempo de trabajo en una comparación temporal, la nominalidad del dinero no es sino una resultante de este ejercicio real de la economía.

Haciendo referencia a un analista Español, Zaiat hace punto en la siguiente argumentación:

"Alemania se embarcó en un sistema de reformas que fueron calificadas como el mayor cambio en el Estado de Bienestar desde la Segunda Guerra Mundial. Mientras muchos de los países vecinos se movían en la dirección opuesta, los socialdemócratas alemanes en el gobierno desregularon el mercado laboral, y presionaron a sindicatos y empresarios para que pactaran una moderación salarial a cambio de seguridad en el empleo y crecimiento. Así un modelo laboral flexible y con subvenciones del gobierno permitieron a los empresarios ajustarse al ciclo económico sin necesidad de despidos masivos"

Brillante! nos habla de ajuste mediante flexibilidad, pero no hace mención a crisis alguna sino a ciclo económico, aunque, inmediatamente y tan solo mediando un punto y aparte, Zaiat indica lo siguiente:

"La diferencia con el actual momento es que Alemania realizó esa reforma con una economía mundial en auge, mientras que ahora esa exigencia a los otros países europeos es durante una recesión, déficit fiscal y crecimiento de la deuda"

No se entiende cómo es que los empresarios alemanes son tan tontos para haber "ajustado" mediante "flexibilización laboral" justo cuando la economía estaba en auge -que Zaiat en el párrafo anterior y para no dejar ver su contradicción, llama "ciclo". Tampoco se comprende cual ha sido el detonante de la actual "crisis de ajuste" del resto de Europa y los pobres griegos. ¿No será esta crisis actual del resto, producto del incremento de productividad de Alemania y no de la maldad de un sistema financiero injusto? ¿No será que el sistema financiero es el más fácilmente acusable porque es quien en definitiva debe terminar midiendo objetivamente las diferencias entre los países para que los "analistas" como Zaiat den rienda suelta a una crítica falaz y estéril?

Que comúnmente exótica es la imagen del Marxista qué, no pudiendo atacar al sistema capitalista, se bambolea como aquel oso al cual Viernes utilizó para divertir a Robinson en uno de los peores momentos de la travesía europea. Zaiat, al igual que aquel desdichado plantígrado, se encuentra a medio camino mostrando cómicos movimientos en su intento por equilibrar con un bastón nominal, una caída que sabe segura al sentir la incapacidad de las plantas de sus pies para atenazar un fino y oscilante cable de acero keynesiano. Qué melancólica belleza agrega a aquel contraste de sensaciones, el pensar al comentarista trabajando en un diario de izquierdas, cuya subsistencia depende de las transferencias de un gobierno dirigista y en cuya redacción, sendos bolcheviques rioplatenses intentan mantener conectado el respirador a un cuerpo ya sin vida de ideas marchitas y decadentes.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Un socio oneroso



Muchos personajes hablan de los dichos de Cristina Kirchner al respecto de los riesgos del sector agropecuario ante problemas climáticos y sobre quien debería hacer frente a los mismos. Se horrorizan por que la presidente indicó que no pueden pedir ayuda al estado cuando las cosas no van bien o se presenta un problema imprevisto como la sequía que viene afrontando el sector hace un par de meses. Sin embargo, nadie ha mencionado que esos riesgos podrían afrontarse como parte de la evaluación del ciclo de negocios ex-ante, sin necesidad de acudir al socio más oneroso de todos; el estado.

Si la rentabilidad del sector no estuviera distorsionada debido a la intervención de precios y transferencias que la penetración burocrática de ese oneroso socio impulsa cuando las cosas marchan bien, no sería tanta la necesidad de su dependencia ahora, cuando las cosas están mal. De esta manera, sería interesante impulsar un planteo desde la siguiente posición; o no hay intervención y se deja al mercado que ajuste, tanto en las buenas como en las malas, mediante servicios de aseguradoras multi-riesgo, o, de lo contrario, si se impulsa al estado a meter mano, debe quedar claramente establecido que es el mismo estado quien tenga que sobrellevar las consecuencias de las anomalías a las que propende cuando disloca la brújula de precios perjudicando a unos y beneficiando a otros.

Como una innovación para la modernización del estado, puede proponerse como proyecto de ley que los burócratas de turno respondan con su patrimonio por las consecuencias de crear turbulencias en los procesos de mercado, por distorsionar las mejores prácticas para una clara evaluación y por cercar la posibilidad de toma de decisiones en forma objetiva y sobre la base de no tener la variable "reglas de juego" como punto oscuro para la evaluación de un ciclo normal de negocios.

Igualdad de oportunidades


Argentina profunda hoy: Piquetes de protesta vs contra-piquetes de apoyo alrededor del complejo minero. Movilizados continentales en el conflicto de Malvinas en 1982 -buscando lo prometido por un diputado hace unos años- vs gendarmería nacional; pobres contra pobres, retrato viviente de una república desgraciada, institucionalmente violada, civilmente maltratada.

Pero no se preocupe, no hay nada que temer, para solucionar la "tensión de posturas", le damremos la causa Rucci -un gremialista asesinado en 1973 por la organización Montoneros- al juez Oyarbide y repatriaremos finalmente a ese gran patriota llamado Mario Firmenich, el mejor asesor posible para este pacificador y amoroso gobierno nacionalpopulista (en adelante NAPU) corrientemente conocido como "kirchnerismo" o "cristinismo". Hermoso...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Quebracho haciendo patria para todos.



El grupo "Quebracho" hizo alarde una vez más de su impunidad y quemó un árbol de navidad en el espacio público de CABA. Aparentemente, uno de sus líderes indico que lo hacían por que "es un símbolo del capitalismo". Con tan brillante reflexión, no me caben dudas de las luminarias de sus cuadros. Propongo entonces recuperar las Malvinas con esta "intelligentzia independentista". Es sencillo: los juntamos a todos, colgamos un par de arbolitos de navidad en la punta de un barco a remo, lo suficientemente cerca como para ser percibido como objetivo, pero lo suficientemente alejado para que no lleguen a el con sus extremidades. Remarán así intentando llegar a los árboles navideños para quemarlos -al igual que un galgo corre atrás de la liebre artificial movida por un artilugio mecánico-. Así, se impulsarán hasta las islas y no tendremos que gastar recursos en enviarlos; irán autopropulsados.


En ese momento regalamos un arbolito enorme a los kelpers para que pongan en el centro de Port Stanley, haciendo gala de buena vecindad, aunque escondiendo sagazmente nuestras verdaderas intenciones. Llegarán así nuestras embobadas tropas, remando y remando con la mirada puesta en los arbolitos que penden de los mástiles de sus propias embarcaciones. Ante el árbol aún mayor que divisarán en el horizonte brillando desde Port Sanley, ésos valientes nacionalistas probablemente griten como primates y se dirijan raudos a su quema. Cegados por tanta animosidad antisistema, desembarcarán destruyendo todo lo que se interponga a su paso, con un solo objetivo; aquel árbol de Port Stanley. Sin haber percibido el mínimo atisbo de sus quehaceres, habrán hecho patria tomando Malvinas... ¡¡¡Y que se queden para siempre!!!!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

EL CAPITALISMO

En los siguientes cinco videos concatenados se incorpora el desarrollo de un Curso dictado por Ayn Rand en el Ford Hall Forum de Boston el 19 de noviembre de 1967. Este curso es esencial para entender en su raíz la validación moral y epistemológica del capitalismo









viernes, 25 de noviembre de 2011

"EL MODELO" Y SU EMPUJE SOCIAL

Imagina que posees unas vacas y un par de hectáreas para iniciar un pequeño emprendimiento ganadero, cuando de repente llega un representante del gobierno y las acorrala indicando un posible brote de aftosa. Sin dar ningúna explicación delimita un área de exclusión complicando el proceso de alimentación de tu ganado. Comienzas tu reclamo y te responden con un subsidio para que pagues una empresa tercerizada mediante la cual alimentarlas. Viene el sindicato de peones a recriminarte por no alimentarlas con su personal, pacientemente intentas explicar que no tienes nada que ver en este entuerto, que para alimentar un par de vacas basta y sobra con la fuerza de tus brazos y tus piernas, pero que no puedes hacerlo porque hay una zona de exclusión. Los peones comienzan a pelearse con los tercerizados, vuelan las piedras. Las vacas continúan famélicas. Y tú a los gritos intentando ser escuchado; "pero se mueren las vacas!". Un emisario del gobierno te dice "¡Cállate oligarca!". Muere de un piedrazo un trabajador tercerizado, todos salen corriendo y se esconden como las ratas lo hacen en un albañal. En el lugar no queda nadie, menos aún el contralor del gobierno. Corres desesperado a ver el ganado, pero encuentras solo pedazos de carne y cuero que yace sin vida en la sequedad de un terreno inhóspito, entonces piensas; "debería haber dedicado mi esfuerzo a la soja”.

Llegas abatido a la pequeña e improvisada habitación del terruño, dejas tu cuerpo caer pesadamente en la cama mientras enciendes la pequeña radio atenazada en tus manos. Pensando en aquel esquivo brote pastoril escuchas que comienza una nueva ronda de mensajes en cadena nacional, percibes el tono firme en el tronar de la presidente mediante unas palabras que, al unísono de su emisión, parecen cobrar mágicamente un significado opuesto al que supuestamente responden; sientes estar en presencia de un poder transformador cuando observas que lo que aparece como un embeleso conceptual, llega a tus oídos como una afrenta guerrera; "...aumentaremos las retenciones a los granos porque hay demasiada opulencia, renta extraordinaria y falta de generosidad, conviviendo irresponsablemente con excesivas necesidades básicas insatisfechas y falta de dignidad..."

Continúas con atención el discurso y se oyen voces que presentan a los nuevos líderes de las juventudes dignificantes. Uno de ellos comienza a hablar e instantáneamente su voz resulta familiar: es el jefe de los tercerizados que inició el descalabro en tu campo conviviendo en el palco con el líder del sindicato de peones; la contraparte de la barbarie. Harto de la situación, decides irte sin importar el costo, te empujas a dejar tu tierra con lo poco que de ella queda. Vas derecho al aeropuerto pensando en organizar una nueva vida, imaginas ya nuevas metas e intuyes nuevos medios para tales fines, sientes que el pesar va calmando el hastío y no quieres mirar atrás. Llegas al mostrador para comprar un pasaje y te encuentras con una muchacha que, portando la imagen y la voz de la empresa que en minutos debía montarte hacia una nueva ilusión, te informa: “los vuelos están paralizados hasta nuevo aviso”.

Tercerizados y sindicatos aeroportuarios han parado las operaciones y se escucha el sonido de bombos que llega desde el interior de las aeronaves; lo único que vuela en la pista son piedras. Cansado ya y casi sin ganas de continuar viviendo, decides ir a una armería y gastar lo último que queda de tu dinero para comprar un arma y volarte los sesos. El vendedor, advirtiendo tu estado y conociendo el paño, sugiere que no desperdicies 8 balas si vas a utilizar tan solo una. Un inexplicable proceso te hace tomar conciencia de la utilidad que puede poseer un excedente innecesario y te abocas a la tarea de hacer algo bueno con tu vida: algo bueno en forma explícita; sientes que puedes ser solidario entregando súbitamente y sin pedir nada a cambio, aquel residuo metálico, aquellas 8 balas. Compras el arma con sus nueve movimientos y comienzas a caminar en silencio. Utilizas una con el líder de los tercerizados del campo, luego otra con el sindicalista de peones rurales. Comienza a gustarte la solidaridad, sientes la potencia del poder de ese pedazo de metal en tu puño y fluye nuevamente ése impulso vital que parecía perdido. Utilizas una tercera bala para el representante del gobierno que construyó el corral estatal para tu ganado. Casi como por una jugarreta del destino, quien lo acompaña en el auto es una cara conocida, la recuerdas claramente, es el burócrata que había pretendido denostarte en forma acusatoria al grito de: "¡oligarca!". Con pulso sereno, sin titubeos ni remordimiento, depositas en su vientre dos eficientes regalos de plomo.

Ya eres consciente que no vale la pena matarse, sino corregir injusticias, y sabes que aún puedes sentirte vivo 4 veces más. Vuelves en silencio a tu casa, escuchas al taxista hablar de inflación, te dice que no puede pagar el reemplazo de sus neumáticos y agradece pertenecer a un sindicato fuerte que le acerca a precio de costo, las ruedas que el mercado le vende a precio de usura. Levanta el volumen de la radio y escuchas que el ministro de economía habla de "tensión de precios" y que es gracias a las intervenciones estatales que todos pueden acceder a lo más básico de sus insumos para trabajar dignamente. Ya has detectado para quien será el sexto plomo.

Antes de ingresar a tu departamento, observas que el encargado platica con un hombre que parece su hermano, un Mercedes Benz en la puerta te hace sospechar que se trata de alguien importante, el encargado te presenta al interlocutor, es el líder del sindicato de encargados de edificios, quien jocosamente te dice; "que pasó con las vaquitas papito". Le dejas el séptimo y octavo regalo y lo depositas a un eterno descanso al lado de su opulento vehículo. Sales corriendo ante la atónita mirada del conserje, pasas la noche en un hotel de baja calidad en constitución, prendes el televisor y ves el revuelo en la puerta de tu edificio. El encargado habla de ti, dice que eres una persona buena, de trabajo, que hacías chistes, que todas las mañanas te ibas con las alpargatas a tu campo a trabajar, que volvías cansado pero siempre de buen humor. También indica que solo te habían hecho una broma por las vacas que habías perdido, pero que no era para tanto...

Los periodistas se preguntan qué habría de pasarle a un hombre común que se vio empujado a semejante actitud. Pasan las publicidades y en el bloque siguiente se repite el discurso presidencial en medio de un día de tensiones en el aeropuerto. La presidente indica que; "...vamos a ser duros con los que no comprendan que la dignidad del pueblo argentino está por encima de intereses particulares..." Casi sin querer, mirando el espejo enmohecido de la modesta habitación, te ves con el arma en la mano, agitado, mirando el televisor y compenetrado con el discurso. Súbitamente tomas consciencia de dos cosas; el destino de aquella última bala y la metamorfosis kafkiana que transformó a un ciudadano común en un asesino serial.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Aerolíneas Argentinas da FAMA a una nueva estrella

¿Quién hubiera pensado que un marxista de pura cepa como Axel Kicillof apuntalaría su gestión sobre características de racionalización empresaria de ajuste a ganancias mediante el rendimiento marginal del capital? -forma tan odiosamente odiada por el marxismo clásico- ¿Y qué decir si el mismo muchacho hace responsable de tal racionalidad (masticando inconscientemente la realidad que provoca de facto, lo que de hecho esquivó teorizando en sus años de estudiante-investigador) a la naturaleza volcánica?
En su intento de justificar un movimiento que no necesita justificación alguna, sino al contrario, solo ser explicado mediante parámetros objetivos, el gurú Kicillof nos muestra que aún no ha comprendido que racionalizar una empresa no es sinónimo de achicamiento, sino de posicionamiento y mejora: ¿O estará haciendo "fulbito para la tribuna" y nosotros financiando su FAMA? (Fiesta Aérea Monopólica Anti-mercado)


miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Sensación de libertad o profundización del encierro?

Intercambiando opinión al respecto de los seguimientos para comprar dólares, una persona me dijo: “… a mi no me parece mal que se tenga que blanquear para comprar dólares, es un eterno problema que ha padecido Argentina desde siempre, y este gobierno parece encaminar la solución. Si ganas 5000 y tus cuentas declaradas denotan que no podes ahorrar más de 500 dólares por mes, esta bien que no te dejen comprar más”.

A lo que respondí: “pero si tengo ganas de hacerme cargo un preciso mes de comer arroz partido, pagar mis cuentas al mes siguiente, encargándome de costear mis intereses sobre la base de hacer uso de mi libertad de elección -por más que esta me suma en la indigencia provisoria- y, COMPRAR 1200 DÓLARES. ¡No lo puedo hacer! dado que el sistema – en apariencia altruista- me lo prohíbe de facto. Esto es una clara restricción a mi libertad de elegir sobre la base de mis propias acciones conciente de los costos que deberé afrontar por ellas

La persona con quien hablaba hizo unos segundos de silencio y dijo: “La verdad es que tienes razón, no había pensado desde ese lado el punto”. Luego, continuando la conversación, le expliqué como es que las ranas se dejan cocinar a fuego lento sin advertir la adaptación a la temperatura que las llevará a su propia muerte, mostrando la contraparte del ejemplo de otra rana que, tirándola al agua caliente sin previa adaptación salta huyendo despavorida ante el peligro, ante lo cual, mi interlocutor contestó: “¿y esto es precisamente lo que esta sucediendo verdad?". En efecto, indiqué, eso parece estar sucediendo. Con una mirada acompañada de un agudo ceño, lo que dejaba ver que su nivel de concentración se elevaba, preguntó: “¿¡Como es eso del liberalismo que tanto mencionas…?!” Y comencé a sentir que no todo estaba perdido…

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LA LIBERTAD SE ABRE CAMINO



Hace 22 años caía el símbolo material de una ideología marchita: el muro de Berlín. Del lado socialista, la imagen que dejó ver aquella tapia derrumbada, no era sino una triste impresión grisácea, una ciudad sin alma, una descolorida melancolía corroída por el paso del tiempo. Sólo La Habana parece empeñarse en conservar aquellas imágenes de decadencia material. Aunque también hay personas que persisten en mantener en respirador ideológico, la frustración de saber ya fenecido aquello que, no pudiendo nunca ser, consideran, podría haber sido... CELEBREMOS UN NUEVO ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DEL MURO DE LA VERGÜENZA, CELEBREMOS LA LIBERTAD!!!

miércoles, 26 de octubre de 2011

Nace un mito, Néstor Corazón de Hormigón...





En medio del tremolar de humildes tumbas anónimas que susurran miles de historias de vida, una monumental fuerza de hormigón se yergue y eleva, sintetizando el sufrimiento de todas y cada una de aquellas anónimas almas, llevando a cuestas hacia el más allá, todo el compromiso del clamor popular...

viernes, 14 de octubre de 2011

Realismo mágico


"...La ideología de izquierda consiste en la construcción de la utopía (ejemplos van desde educarse gratis y con calidad, hasta la dictadura del proletariado). Y como las utopías no caben en el mundo real, deben implantarse a la fuerza, a través de lo que se llama la revolución...”. Esto es parte de un escrito reciente de Max Pavez al respecto del posicionamiento de la izquierda en América Latina,  por mi parte complemento el pasaje con un par de apostillas. 

Si hay algo que la izquierda latinoamericana ha intentado -y aún persiste-, es inducir en forma programática y conscientemente planificada, a aquella "revolución" y a la "toma de consciencia de las masas". Este intento no es sino también, otra forma de ficción y desconexión del mundo real del que nos habla Max Pavez, aunque lamentablemente es una ficción que ha costado millones de vidas a los seres humanos; estas experiencias revolucionarias eliminaron en forma sistemática e indicativa decenas de millones de personas. Lo llamativo es que a pesar de tal terrible y contundente prueba, por estos territorios todavía encontramos alelados que aún pretenden "la revolución", y lo sorprendente es que pretenden hacerla con las mismas herramientas y bajo los mismos preconceptos que sus seudo héroes. Así, 80 años después, pretenden con una hoz y un martillo, deconstruir un mundo de fibras ópticas, vectores autopropulsados y células madre. Hablan de burguesía y proletariado en un mundo de individuos que hacen lo que pueden para mejorar su calidad de vida, de suerte que hoy, el desarrollo del sistema provee más alternativas que hace 100 años. Son también los mismos que critican al capitalismo con una pluma, un bombo o un espacio en un canal de TV financiado por el estado -o sea nosotros-, sin advertir que, paradójicamente, se han transformado ya en grisáceos empleados públicos construyendo su SER sobre la base de la más arcaica forma de capitalismo inicial. Y ésta metamorfosis no ES sino otra forma de contradicción que mimetiza con la primera; Alelados doblemente! -¿Tal vez inconscientes?  ¿Alienados? ¿O más bien frustrados?-. 

Con todo -y aquí el misterio- nuestras sociedades los ha legitimado y los ha depositado ahí; dictando sentencias, digitando procesos educativos, planificando procesos productivos e intentando subvertir las instituciones -por considerarlas "burguesas"-. Es una dicha saberlos derrotados ab ovo y a medio camino en cuanto a metas, y es interesante indagar sobre el camuflaje que hoy esconde una esencia color sepia, reseca, quebradiza y con un fuerte hedor a paso del tiempo. También suele ser  divertido observar el barroco en el que decanta la concatenación de retorcidos conceptos para mantener a resguardo lo que por definición es pura contradicción; una apariencia clara para atraer adeptos a una esencia oscura, y una esencia oscura que pretende precisamente barrer con cualquier claridad del ser, sea en esencia o en apariencia. De ahí el camuflaje, el entrismo venéreo que tanto ha derramado por estos pagos, y que precisamente es el corazón de la dualidad que hoy late en estos cuadros "revolucionarios". O sea, esa contradicción de opuestos necesarios con la cual, el mentor de sus teorías -Carlos Marx-, pretendió ajusticiar a "los burgueses". ¿No retumba en nuestros oídos la siguiente frase?. "...éste la va de revolucionario y jamás tocó una pala, compra buzos GAP y cobra un sueldo del estado de 15 lucas...". ¿Usted que cree?. Estos telúricos personajes; ¿Serán entonces una nueva manifestación de la "clase burguesa" o estamos en presencia de verdaderos revolucionarios?. 

Observando el camuflaje que utilizan, el entrismo de su conducta y el grado de consciencia que poseen al respecto de su contradictoria apariencia (la cual deben defender a capa y espada para que no sea percibida en esencia -o sea en su "forma objetiva"- por el sujeto común, aquél que debe "tomar consciencia de clase"), sostengo que no es sino otra forma de burguesía diferenciada creada a la luz del capitalismo avanzado. Pero lo más divertido, aunque a la vez terrible, es que la gran mayoría de esos proto-revolucionarios -nuevos burgueses- ¡ni siquiera tiene idea de lo que acabo de escribir!. Cuán rica y generosa es América Latina!

lunes, 26 de septiembre de 2011

La persistencia de pepe...

José Nun ha indicado hace unas horas que si se suman los patrimonios de Bill Gates, Warren Buffet y Carlos Slim, éstos son superiores al PBI de 47 países del contexto de naciones. Altisonante definición para activar la adrenalina justiciera de cualquier persona que tenga un mínimo de eso que algunos llaman “conciencia social”.

Hay, sin embargo, algunas incongruencias de la misma que es de especial interés poner en claro para que el lector u oyente desprevenido, no caigan en el tan acostumbrado lugar común antisistema. En principio, una diferencia sustancial para poner claridad a la falsedad de aquella conclusión de Nun, es diferenciar claramente que se trata de igualar comparativamente una medida flujo y otra stock. El PIB es una medida flujo, dado que es una aproximación temporal de un proceso de circulación acumulativo en una determinado período de tiempo. El patrimonio de una persona, por el contrario, es una variable fondo, o stock. El ingreso, paralelamente, podemos tomarlo como una medida remunerativa por un servicio prestado que puede ponderarse en stock de activos, en canasta de compra, o en cualquiera de los bienes y servicios a disposición de compra en el mercado. Así, esta medida es más cercana al concepto de stock que al de flujo, en el sentido que pretende ponerlo el ex ministro; primera falacia de Nun, al descubierto.

A partir de aquella definición, el ex ministro sostiene que, “efectivamente hay una lucha de clases; ¿como dudar de ello ante semejante asimetría?”

Sería interesante plantear, tomando su propio estilo, también la siguiente comparativa. “Si sumamos el incremento en las declaraciones patrimoniales de los 100 primeros políticos activos en las posiciones más altas de la función pública, podremos observar que el acumulativo sobrepasa en aproximadamente 1000% los ingresos del primer millón de personas que dependen en su consumo del valor de sus salarios en el sector privado”. Luego concluiríamos entonces –haciendo las jugarretas de Nun-, que el 0,001% de las personas de un país, las cuales están dedicadas a la función pública, se queda con el 99,9% del valor agregado que genera la actividad privada. Hermoso panorama; ¿Habrá estado en lo cierto Nun con aquella definición y yo estaré en lo cierto ahora, o será a la inversa?

Otro juego interesante, y que seguramente no despreciaría ni Gates, ni Buffet y menos que menos Slim, sería, bajo estricta recomendación del ex ministro, cambiar de lados los flujos de fondos. Si los tres reúnen un total de 100 mil personas que dependen en sus salarios de sus empresas, y el promedio de remuneraciones por sueldos desde las posiciones más altas hasta el núcleo operativo más bajo es de 3000 dólares, entonces, mes a mes, podríamos cambiar el concepto remunerativo. Daríamos cada primero de mes a aquellos tres líderes denostados por Nun, la friolera de 300 millones de dólares, o sea, 100 millones a cada uno, mil doscientos millones anuales, 12 mil millones en 10 años. El problema radicaría en que los 100 mil trabajadores deberán, de alguna manera, mantener el stock de activos de la remuneración de sus trabajos con la misma experticia que lo hacen los tres personajes citados, los cuales estarán en una isla probablemente disfrutando de la mejora relativa que significó el cambio de lados en el flujo de caja –a ciencia cierta estarían generando otro emprendimiento, la madera de la que están constituidos Gates, Slim y Buffet, no esta tallada para estar echados-.

Pero sería interesante también pensar en como administraría aquellas empresas un burócrata como Nun, o uno como Jaime, o bien otro como Mariotto; ahí si que seguramente tanto unos como otros tendrán poco para repartir. En el caso del ex ministro de transporte, destinará los recursos a financiar fiestas en Punta del Este y compras de jets y yates. En el caso de Nun, los recursos probablemente se escindan en un platónico éter. Si Mariotto fuera el administrador, probablemente aquellas empresas de electrónica se transformen en fábricas de cableado de cobre, con diversificación en amplificadores valvulares y tocadiscos con radio incorporada…

jueves, 1 de septiembre de 2011

LA FUERZA DE LOS FUERTES -Jack London-

Las parábolas no mienten, pero los mentirosos se empeñan en hablar en parábolas.
LIP-KING


El viejo Barba-Larga hizo una pausa en su narración, se lamió los grasientos dedos y se los enjugó en sus desnudos costados, por encima del andrajo de piel de oso que le cubría. Agachados en torno a él estaban enormes tres jóvenes, sus nietos: Corre-Ciervos, Cabeza-Rubia y Miedoso-de-la-Noche. Su aspecto era muy similar. Se cubrían parcialmente con pieles de animales salvajes. Eran de constitución enjuta y menuda, de caderas estrechas y piernas arqueadas, pero al mismo tiempo tenían pecho ancho, brazos largos y fuertes, y manos. Un espeso vello les cubría el tórax y los hombros, así como la parte externa de brazos y piernas. Sus cabellos eran marañas de sucias greñas, con largos mechones que a menudo se interponían ante sus pequeños ojos, negros y brillantes como los de un pájaro. Tenían los ojos muy juntos y los pómulos anchos, mientras que sus mandíbulas inferiores eran grandes y sobresalientes.

Era una clara noche estrellada. Por debajo de ellos, perdiéndose en la distancia, se alineaban sierras cubiertas de bosque. En la lejanía, el resplandor de un volcán teñía de rojo el cielo. A sus espaldas se abría la negra boca de una caverna, de la cual surgían de cuando en cuando frías corrientes de aire. Ante ellos ardía una gran hoguera. A su lado se encontraba el cuerpo de un oso parcialmente devorado y, a cierta distancia, en torno a éste, unos cuantos perros grandes, lanudos y de aspecto alobunado. Por tierra, junto a cada hombre, se encontraba un arco con flechas y un gran garrote. A la entrada de la cueva, varias lanzas primitivas se hallaban apoyadas contra la roca.

-Y así fue como nos trasladamos de la caverna al árbol -concluyó Barba-Larga.

Se rieron ruidosamente, como niños grandes, recordando la historia que les acababa de contar. Barba-Larga se rió también mientras saltaba y bailaba el largo huesecillo que le atravesaba el cartílago de la nariz, dándole un aspecto aún más feroz. No eran exactamente éstas sus palabras, pero eso es lo que venían a decir los sonidos animales que su boca emitía.

-Y esto es lo primero que recuerdo del Valle del Mar -continuó Barba-Larga-. Éramos una gente muy necia. No conocíamos el secreto de la fuerza. Porque, ¡fijaos!, cada familia vivía por su cuenta y sólo se preocupaba de sí misma. Éramos treinta familias, pero no nos fortalecíamos unas con otras. Vivíamos en un mutuo temor continuo. Nadie hacía visitas. En la copa de un árbol hacíamos un chozo de maleza y ramas, y en la plataforma de fuera teníamos un montón de piedras destinadas a las cabezas de quienes se les ocurriera visitarnos. Además, teníamos nuestras lanzas y flechas. Nunca pasábamos por debajo de los árboles de las otras familias tampoco. Mi hermano pasó una vez bajo el árbol de buuú y le rompieron la cabeza; y así fue como terminó.

"El viejo Buuú era muy fuerte. Se decía que podía arrancarle a uno la cabeza de un tirón, aunque yo nunca oí que lo hiciera, porque nadie le daba ocasión. Y mi padre tampoco. Un día en que mi padre había bajado a la playa, Buuú comenzó a perseguir a mi madre. Ella no podía correr mucho porque la víspera había recibido el zarpazo de un oso mientras recogía bayas en las montañas. Entonces Buuú se apoderó de ella y se la llevó a su árbol. Mi padre nunca pudo recuperarla. Tenía miedo porque el viejo Buuú le hacía gestos amenazadores.

"Pero a mi padre no le importó. Brazo-Fuerte era otro hombre fuerte y uno de los mejores pescadores. Pero un día buscando huevos de gaviota, se cayó del acantilado. Después de aquello, nunca recuperó su fuerza. Tosía mucho y se le encogieron los hombros. Entonces mi padre se apoderó de su mujer, y cuando vino a reclamarla, tosiendo bajo nuestro árbol, mi padre se reía de él y le arrojaba piedras. Era nuestra manera de ser en aquellos días. No sabíamos cómo apoyarnos mutuamente y hacernos fuertes."

-¿Y un hermano hubiera sido capaz de robar la mujer a otro hermano? -preguntó Corre-Ciervos.

-Si se había ido a vivir solo a otro árbol, sí.

-Pues nosotros no hacemos esas cosas ahora -objetó Miedoso-de-la-Noche.

-Porque yo he educado mejor a vuestros padres -respondió Barba-Larga, sacando con su peluda garra un puñado de sebo de las entrañas del oso y chupándolo con aire meditabundo. De nuevo enjugó las manos en sus desnudos costados y prosiguió:

-Lo que os cuento ocurrió hace mucho tiempo, antes de que aprendiéramos la lección.

-Debíais ser muy necios para no haberos dado cuenta -comentó Corre-Ciervos, mientras Cabeza-Rubia daba un gruñido de aprobación.

-Sí que lo éramos; pero nuestra necedad llegó a ser aún mayor, como ahora veréis. No obstante, algo llegamos a aprender, y fue de esta manera. Los comepeces no habíamos aprendido a aunar nuestra fuerza hasta convertirla en la fuerza de todos juntos. Pero los comecarne, que vivían al otro lado de la divisoria que separa el Gran Valle, se mantenían unidos: unidos cazaban, pescaban y luchaban. Un día entraron en nuestro valle. Cada uno de nuestras familias se refugió en su cueva o en su árbol. Los comecarne sólo eran diez, pero luchaban juntos mientras que nosotros luchábamos cada familia por su cuenta.

Barba-Larga fue contando lenta y penosamente con los dedos.

-Nosotros éramos sesenta hombres -consiguió al fin expresar por medio de labios y dedos-. Y teníamos mucha fuerza; sólo que no lo sabíamos. Vimos cómo los diez hombres atacaban el árbol de Buuú. El se defendió valientemente; pero estaba perdido. Los demás mirábamos. Cuando unos comecarne intentaron subir al árbol, Buuú tuvo que salir al descubierto para arrojarles piedras sobre las cabezas. Con lo cual, los otros, que estaban esperando precisamente esto, le acribillaron a flechazos. Y así terminó Buuú.

"A continuación, los comecarne liquidaron al Tuerto y a su familia, que se habían refugiado en su cueva. Hicieron una hoguera a la entrada de ésta y la llenaron de humo hasta hacerlos salir, como hicimos nosotros hoy con el oso. Luego fueron a buscar a Seis-Dedos a su árbol, y mientras le daban muerte a él y a su hijo mayor, los demás huimos de allí. Capturaron a algunas de nuestras mujeres, y mataron a dos viejos que no podían correr deprisa y a varios niños. A las mujeres se las llevaron consigo al Gran Valle.

"Después de aquello, los demás volvimos cautelosamente, y, tal vez porque estábamos atemorizados y sentíamos necesidad de compañía, el caso es que nos pusimos a hablar de lo ocurrido. Era nuestra primera reunión; nuestro primer consejo de verdad. Y en aquel consejo, por primera vez, formamos una tribu. Porque habíamos aprendido la lección. De los diez comecarne, cada uno había tenido la fuerza de los diez, porque luchaban como un solo hombre. Ellos habían sumado su fuerza. Nosotros, en cambio, de las treinta familias y sesenta hombres que éramos, habíamos tenido solamente la fuerza de un hombre, porque cada uno había luchado por sí.

"Fue una gran charla la que mantuvimos, y también difícil, porque entonces no teníamos las palabras de ahora para hablar. El Pulga hizo algunas palabras mucho tiempo después, y también los demás inventábamos palabras de cuando en cuando. Pero al final acordamos aunar nuestras fuerzas y luchar como un solo hombre la próxima vez que los comecarne vinieran a robar nuestras mujeres. Y así se formó la tribu.

"Pusimos a dos hombres en la divisoria, uno por el día y otro por la noche, para advertir la llegada de los comecarne. Ellos eran los ojos de la tribu. Luego, tanto de día como de noche, tenía que haber también diez hombres despiertos, con sus garrotes y sus lanzas y flechas a mano, dispuestos para la lucha. Antes, cuando alguien iba en busca de peces, almejas o huevos de gaviota, llevaba consigo sus armas, y la mitad del tiempo se lo pasaba buscando comida y la otra mitad vigilando no fuera que otro le cazase a él. Ahora todo esto cambió. Los hombres salían sin sus armas y se dedicaban por completo a conseguir alimentos. Del mismo modo, cuando las mujeres subían a las montañas a buscar raíces y bayas, cinco de los diez hombres iban con ellas para protegerlas. Entretanto, noche y día, los ojos de la tribu vigilaban desde lo alto de la línea divisoria.

"Pero vinieron los problemas. Fue en relación con las mujeres, como de costumbre. Los hombres que no tenían mujeres querían las mujeres de otros y había muchas peleas entre ellos. Y, de cuando en cuando, a alguno le destrozaban la cabeza o le atravesaban de un lanzazo. Mientras uno de los vigilantes estaba arriba en su puesto, un hombre le robó su mujer y él bajó a defender lo suyo. El otro vigilante entonces temió que alguien se apoderase de su mujer y también abandonó su puesto. Por otro lado, hubo disputas entre los diez que llevaban siempre las armas, los cuales se enzarzaron en una pelea, cinco contra cinco, hasta que unos huyeron hacia el río y los otros salieron en su persecución.

"Así fue como la tribu se quedó sin ojos y sin guardianes. No sólo no teníamos ya la fuerza de sesenta, sino que la habíamos perdido toda. Entonces celebramos un consejo e hicimos nuestras primera leyes. Yo no era más que un rapazuelo, pero me acuerdo todavía. Dijimos que, para ser fuertes, no tenía que haber enfrentamientos entre nosotros. Así que hicimos una ley por la cual cuando un hombre matase a otro, la tribu le mataría a él. Hicimos otra ley según la cual al que robase la mujer a otro la tribu le daría muerte. Dijimos que al hombre que tuviera muchísima fuerza y la utilizara para hacer daño a sus hermanos de tribu le mataríamos para que su fuerza no volviese a perjudicar a nadie. Porque si permitíamos que su fuerza dañara a sus hermanos, éstos tendrían miedo y la tribu se desharía; y entonces seríamos tan débiles como cuando los comecarne nos atacaron la primera vez y mataron a Buuú.

"El Tabas era un hombre fuerte, muy fuerte; pero ignoraba la ley. Sólo conocía su propia fuerza y, valiéndose de ella, decidió apoderarse de la mujer de Tres-Almejas. Tres-Almejas intentó defenderla, pero el Tabas le saltó los sesos de un garrotazo. Sin embargo, el Tabas había olvidado que todos los hombres habíamos aunado nuestra fuerza para guardar la ley entre nosotros. Entonces le dimos muerte al pie de su árbol y colgamos su cadáver de una rama como advertencia de que la ley era más fuerte que cualquier hombre. Porque nosotros todos éramos la ley, y nadie era superior a la ley.

"Luego vinieron otros problemas, porque sabed, ¡oh, Corre-Ciervos, Cabeza-Rubia y Miedoso-de-la-Noche!, que no es fácil formar una tribu. Había tantas menudencias que discutir, que era un gran problema tener que andar continuamente reuniéndonos. Celebrábamos consejos mañana, tarde y noche, y hasta en medio de la noche. Apenas nos quedaba tiempo para salir a buscar comida, a causa de los consejos; porque siempre nos faltaba alguna pequeñez que resolver, como nombrar a dos nuevos vigilantes para sustituir a los anteriores en la montaña, o decidir cuánta comida les correspondía a los hombres que se dedicaban a las armas y no buscaban alimentos.

"Necesitábamos un jefe que se ocupara de estas cosas; alguien que fuera la voz del consejo y que respondiera ante éste de lo que hiciese. Entonces nombramos jefe a Fufú. Era un hombre fuerte y también muy astuto, y cuando se ponía furioso hacía Fufú como un gato salvaje.

"A los diez hombres que guardaban la tribu los mandamos construir una muralla de piedras en la parte estrecha del valle. Las mujeres y los niños mayores ayudaban, así como otros hombres, hasta que tuvimos un fuerte muro. Cuando se terminó, todas las familias abandonaron sus árboles y cuevas y construyeron chozas al abrigo de la muralla. Eran éstas casas grandes y mucho mejores que las cuevas y los árboles. Así, por haber aunado los hombres su fuerza y habernos convertido en una tribu, todo el mundo vivía mejor. Gracias a la muralla, a los guardianes y a los vigilantes, había más tiempo para cazar y pescar y para recoger raíces y bayas; había más comida y mejor que antes, y nadie pasaba hambre. Incluso Tres-Patas (le llamábamos así porque le habían aplastado las piernas cuando era un muchacho y tenía que caminar con un bastón), Tres-Patas consiguió la semilla del grano silvestre y la plantó en terrenos del valle, cerca de su casa. Y hasta intentó plantar jugosas raíces y otros vegetales que encontraba por los valles altos.

"Debido a la seguridad del Valle del Mar, conseguida gracias a la muralla y a los vigilantes y guardianes, y a la abundancia de comida obtenida pacíficamente, muchas familias vinieron de los valles costeros y de las altas montañas del interior, donde vivían más como animales salvajes como hombres. Y no pasó mucho tiempo sin que el Valle del Mar se llenase de innumerables familias. Pero antes de que esto ocurriera, la tierra, que había estado abierta y era de todos, fue dividida y cercada. El primero que lo hizo fue Tres-Patas cuanto plantó el grano. Pero la mayoría no teníamos interés en la tierra, y pensábamos que señalar linderos con tapias de piedra era una tontería. Si teníamos suficiente para comer, ¿qué más queríamos? Recuerdo que mi padre y yo construimos tapias para Tres-Patas y él nos dio grano a cambio.

"De este modo, sólo unos pocos se quedaron con toda la tierra y Tres-Patas con la mayor parte de ella. Además, otros que habían cogido tierra se la terminaron dando a los pocos que continuaban con ella, recibiendo a cambio grano, raíces y pieles de oso, así como pescado que los pescadores cambiaban a los agricultores por grano. Y cuando quisimos darnos cuenta toda la tierra había desaparecido.

"Por aquella época murió Fufú y nombramos jefe a su hijo Diente-de-Perro. De todos modos, él pidió que le hiciéramos jefe, ya que su padre había sido jefe antes. Incluso se consideraba un jefe más grande que su padre. Fue un buen jefe al principio, y trabajaba mucho. Tanto, que el consejo tenía cada vez menos que hacer. Entonces se alzó una nueva voz en el Valle del Mar. Era Labio-Torcido, al que nunca habíamos tenido mucho en cuenta hasta que empezó a hablar con los espíritus de los muertos. Más tarde le llamamos Bola-de-Sebo, porque, de comer tanto sin trabajar, se puso gordo y redondo como una bola. Un día nos contó que poseía los secretos de los muertos y que era la voz de Dios. Se hizo muy amigo de Diente-de-Perro, y éste nos mandó que construyésemos una choza para Bola-de-Sebo. Bola-de-Sebo la rodeó entonces de tabúes y guardó a Dios dentro.

"Día a día, Diente-de-Perro se hacía más poderoso que el consejo; pero cuando éste se quejó y quiso nombrar a un nuevo jefe, Bola-de-Sebo habló con la voz de Dios y dijo que no. Tres-Patas y los otros que poseían la tierra apoyaron también a Diente-de-Perro. Es más, a León-de-Mar, que era el hombre más fuerte del consejo, los terratenientes le dieron tierras en secreto, además de muchas pieles de oso y cestas de grano. Así, pues, León-de-Mar dijo que la voz de Bola-de-Sebo era verdaderamente la voz de Dios y que había que obedecerla. Poco después León-de-Mar fue nombrado la voz de Diente-de-Perro y hablaba casi siempre en su lugar.

"Luego estaba Barriga-Chica, un hombre pequeño y tan flaco de vientre, que parecía que nunca había tenido para comer. Cerca de la desembocadura del río, donde la arena frena la fuerza de las olas, construyó una gran trampa para pescar. Nadie había visto antes una trampa así, ni a nadie se le había ocurrido nunca. Durante varias semanas trabajó en ella con su hijo y su mujer, mientras los demás nos burlábamos de sus esfuerzos. Pero cuando estuvo terminada, el primer día pescó con ella más peces que toda la tribu en una semana, lo cual provocó una gran alegría. Solamente había otro lugar en el río apropiado para una trampa, pero cuando mi padre y yo y doce hombres más comenzamos a construir una muy grande, los guardianes salieron de la gran choza que le habíamos hecho a Diente-de-Perro y, acercándose a nosotros, nos pincharon con sus lanzas y nos dijeron que nos marcháramos, porque el propio Barriga-Chica iba a construir allí otra trampa por orden de León-de-Mar, que era la voz de Diente-de-Perro.

"Hubo muchas quejas, y mi padre convocó un consejo. Pero cuando se levantó para hablar, León-de-Mar le atravesó la garganta de un lanzazo y murió. Y tanto Diente-de-Perro como Barriga-Chica, así como Tres-Patas y todos los que poseían tierras, dijeron que había hecho bien. Y Bola-de-Sebo añadió que era la voluntad de Dios. Desde entonces, todos tenían miedo de levantarse para hablar en el consejo, y ése fue su final.

"Otro hombre, Quijada-de-Cerdo, comenzó a criar cabras. Era algo que había aprendido de los comecarne, y al poco tiempo tenía muchos rebaños. Otros hombres, que no poseían tierra ni trampas de pesca, y que de otro modo hubieran pasado hambre, se mostraron dispuestos a trabajar para Quijada-de-Cerdo, cuidando sus cabras, protegiéndolas de los perros y fieras salvajes y conduciéndolas a los pastos de las montañas. A cambio, Quijada-de-Cerdo les daba carne de cabra para comer y pieles para vestirse, y ellos, a veces, cambiaban la carne por pescado, grano y raíces.

"Por aquella época surgió el dinero. León-de-Mar fue el primero a quien se le ocurrió, y lo consultó con Diente-de-Perro y Bola-de-Sebo. Habéis de saber que estos tres recibían una participación de todo lo que había en el Valle del Mar. Un cesto de grano de cada tres era suyo, así como un pez de cada tres y una cabra de cada tres. A cambio, ellos daban de comer a los guardianes y vigilantes, guardando el resto para ellos solos. A veces, cuando la pesca era abundante, no sabían ni qué hacer con lo que les tocaba. Entonces, León-de-Mar puso a las mujeres a hacer dinero con conchas: pequeñas piezas redondas, con un agujero en el medio y superficies pulidas. Luego las ensartaban en cordeles y las ristras se llamaban dinero.

"Cada ristra tenía el valor de treinta o cuarenta peces; pero las mujeres, que hacía un cordel por día, recibían dos peces cada una. El pescado provenía de las raciones que Diente-de-Perro, Bola-de-Sebo y León-de-Mar no se llegaban a comer. De este modo, todo el dinero les pertenecía a ellos. Luego dijeron a Tres-Patas y a los demás terratenientes que querían su porcentaje de grano y raíces en dinero; y lo mismo le dijeron a Barriga-Chica respecto a la parte de pescado y a Quijada-de-Cerdo respecto a las cabras y queso que les correspondía. Así, un hombre que no tenía nada trabajaba para otro que tenía, y se le pagaba en dinero. Con este dinero compraba grano, pescado, carne y queso. Y Tres-Patas y todos los propietarios de cosas pagaban a Diente-de-Perro, a León-de-Mar y a Bola-de-Sebo su parte en dinero. Y ellos pagaban a los guardianes y vigilantes en dinero, y los guardianes y vigilantes compraban su comida con el dinero. Y como el dinero era barato, Diente-de-Perro hizo a más hombres guardianes. Y como el dinero era barato de hacer, algunos comenzaron a hacer dinero ellos mismos con conchas. Pero los guardianes los mataron con sus lanzas y flechas, porque estaban tratando de romper la tribu. Y romper la tribu era malo, porque entonces vendrían los comecarne y los matarían a todos.

"Bola-de-Sebo era la voz de Dios, pero tomó a Costilla-Rota y le hizo sacerdote, de manera que éste se convirtió en la voz de Bola-de-Sebo y podía hablar en su lugar. Y ambos tenían otros hombres para servirles. Lo mismo hicieron Barriga-Chica, Tres-Patas y Quijada-de-Cerdo, los cuales tenían criados que holgazaneaban alrededor de sus chozas, haciéndoles recados y dando órdenes. Y cada vez era mayor el número de hombres retirados del trabajo, de manera que los que quedábamos teníamos que trabajar más que nunca. Parecía que los hombres no querían trabajar y que se afanaban en buscar nuevos medios por los cuales otros trabajasen en su lugar. Ojos-Torcidos descubrió uno de esos medios. Fue él quien elaboró el primer brebaje de fuego a partir del grano. Y desde entonces dejó de trabajar, porque entró en tratos secretos con Diente-de-Perro, Bola-de-Sebo y los otros amos, y acordaron que sólo él podría hacer el brebaje de fuego. Pero el trabajo no lo hacía Ojos-Torcidos. Eran otros los que hacían la bebida en su lugar, y él les pagaba con dinero, Luego la vendía, y todos los hombres la compraban. Con lo cual entregó muchas ristras de dinero a Diente-de-Perro y a los demás.

"Bola-de-Sebo y Costilla-Rota apoyaron a Diente-de-Perro cuando éste tomó a su segunda mujer y luego a la tercera. Dijeron que Diente-de-Perro era diferente a los demás y que sólo estaba por debajo de Dios, que Bola-de-Sebo guardaba en su casa sagrada; y lo mismo dijo Diente-de-Perro, preguntando quién eran ellos para andar refunfuñando sobre el número de sus mujeres. Diente-de-Perro se hizo construir una gran canoa y retiró de su trabajo a muchos más hombres, los cuales no hacían otra cosa que estar tumbados al sol, salvo cuando tenían que hacer de remeros en los paseos del jefe. Asimismo, a la cabeza de todos los guardianes puso a Cara-de-Tigre, quien se convirtió en su brazo derecho, de modo que, cuando no le gustaba alguien, Cara-de-Tigre se encargaba de darle muerte. Y Cara-de-Tigre, además, se buscó a otro hombre de confianza a quien dar órdenes y para que matara en su lugar.

"Pero lo más extraño de todo ello era que, a medida que pasaba el tiempo, los que quedábamos trabajábamos cada vez más y teníamos cada vez menos que comer.

-¿Y qué pasaba con las cabras, el grano, las raíces y el pescado? -preguntó Miedoso-de-la-Noche-. ¿Qué pasaba con todo eso? ¿No se conseguía más comida con el trabajo de un hombre?

-Es verdad -asintió Barba-Larga-. Sólo con que tres hombres atendieran a la trampa de pescado pescaban más peces que toda la tribu antes de que existiera la trampa. ¿Pero no he dicho que éramos unos necios? Cuantos más alimentos producíamos, menos teníamos que comer.

-¿Y no estaba claro entonces que el gran número de los que no trabajaban se lo comían todo? -preguntó Cabeza Rubia.

Barba-Larga asintió con un triste movimiento de cabeza.

-Los perros de Diente-de-Perro se atiborraban de carne, y los hombres que holgazaneaban al sol sin trabajar estaban cada día más gordos, y mientras tanto había niños que se dormían llorando por el hambre que les roía las entrañas.

Corre-Ciervos, aguzado su apetito por la anécdota del hambre, desgarró un pedazo de carne de oso y lo puso sobre las brasas atravesado en un palo. Luego lo devoró chascando los labios mientras Barba-Larga continuaba:

-Cuando nos quejábamos, Bola-de-Sebo se levantaba y, hablando con la voz de Dios, decía que éste había elegido a los hombres prudentes para que poseyeran la tierra, las cabras, la trampa de pescar y el brebaje de fuego, y que sin estos hombres prudentes seríamos todos animales como en los tiempos en que vivíamos en los árboles.

"Y apareció uno que hacía canciones de honor al "rey". Le llamaban el Pulga porque era pequeño y contrahecho, y superaba a cualquiera en holgazanería. Le gustaban los mejores huesos de caña, el pescado más selecto, la leche tibia directa de las cabras, el cereal más temprano y el lugar mejor resguardado junto al fuego. Y así, al convertirse en cantor del "rey", descubrió la manera de engordar sin hacer nada. Y como la gente se quejaba cada vez más y algunos llegaron a arrojar piedras contra la choza del "rey", el Pulga hizo un cantar sobre lo bueno que era ser un comepeces. En su cantar decía que los comepeces eran los elegidos de Dios y los seres más perfectos que Dios había hecho, y que los comecarne eran igual que cerdos y cuervos. Y cantaba acerca de lo hermoso y bueno que era que los comepeces luchaban y murieran cumpliendo la voluntad de Dios, que consistía en matar a los comecarne. La letra de su cantar era como un fuego en nuestras entrañas que hacía pedir a voces que nos llevaran a pelear contra los comecarne. Así olvidábamos nuestra hambre y los motivos de nuestras quejas, y fue una gran alegría para nosotros cuando Cara-de-Tigre nos condujo al otro lado de la divisoria y matamos a muchos comecarne.

"Pero las cosas no mejoraron en el Valle del Mar. El único modo de conseguir comida era trabajando para Tres-Patas, Barriga-Chica o Quijada-de-Cerdo, pues no quedaba ya más tierra en la que poder plantar grano. Y a menudo, como había más trabajadores de los que Tres-Patas y los otros necesitaban, estos hombres pasaban hambre, y también sus mujeres e hijos y sus ancianas madres. Cara-de-Tigre les decía que podían enrolarse en la guardia, y muchos de ellos lo hicieron. Y desde entonces ya no trabajaban más, salvo para pinchar con sus lanzas a los que trabajaban de verdad y se quejaban de tener que alimentar a tantos holgazanes.

"Y cada vez que nos quejábamos, el Pulga inventaba nuevos cantares. Decía que Tres-Patas, Quijada-de-Cerdo y los demás eran hombres fuertes y que por eso tenían tanto; que deberíamos estar contentos por tener con nosotros hombres fuertes, pues de otra manera, seríamos víctimas de nuestra propia inutilidad y de los comecarne. Por tanto, deberíamos aceptar de buen grado el que estos hombres fuertes se quedasen con cuanto pudieran. Y Bola-de-Sebo, Quijada-de-Cerdo y todos los demás dijeron que era verdad.

-De acuerdo -dijo Colmillo-Largo-. Entonces yo también seré un hombre fuerte.

"Y consiguió grano y comenzó a hacer agua de fuego y lo vendía por ristras de dinero. Y cuando Ojos-Torcidos se quejó, Colmillo-Largo respondió que también él era un hombre fuerte y que si Ojos-Torcidos seguía dando voces le iba a romper los sesos. Con lo cual, Ojos-Torcidos tuvo miedo y fue a hablar con Tres-Patas y Quijada-de-Cerdo. Y los tres juntos fueron a consultar con Diente-de-Perro. Y éste habló con León-de-Mar, el cual mandó un mensajero a Cara-de-Tigre. Entonces Cara-de-Tigre envió a sus guardianes, quienes quemaron la casa de Colmillo-Largo junto con el agua de fuego que había hecho. Además le dieron muerte a él y a toda su familia. Y Bola-de-Sebo dijo que bien hecho, y el Pulga compuso otra canción sobre lo bueno que era observar la ley y lo hermosa que era la tierra del Valle del Mar y cómo todos los que amasen el Valle del Mar debían ir a matar a los malvados comecarne. Y una vez más su cantar era como fuego en nuestras entrañas y nos olvidamos de nuestros agravios.

"Era muy extraño. Cuando Barriga-Chica pescaba demasiados peces y tenía que dar demasiados peces a cambio de poco dinero, volvía a arrojar al mar muchos de ellos, de manera que le pagasen más por los que quedaban. Y Tres-Patas dejaba a menudo muchos grandes terrenos sin cultivar para conseguir más dinero por su grano. Y como las mujeres hacían tanto dinero de conchas que se necesitaban muchas ristras para comprar algo, Diente-de-Perro decidió cesar su fabricación. Y al quedarse las mujeres sin trabajo, empezaron a ocupar los puestos de los hombres. Así, yo que trabajaba en la trampa de pescar, ganaba una ristra de dinero cada cinco días. Pero cuando mi hermana pasó a ocupar mi puesto, sólo le daban una ristra cada diez días. Y como las mujeres trabajaban más baratos y había menos comida, Cara-de-Perro nos dijo que nos hiciéramos guardianes. Pero yo no podía hacerlo porque cojeaba de una pierna y Cara-de-Perro no me quería. Y había muchos como yo, hombres desechos, útiles tan sólo para mendigar trabajo o cuidar de los niños pequeños mientras las mujeres trabajaban."

Cabeza-Rubia, a quién se le había abierto también el apetito con la narración, comenzó a asar un pedazo de carne sobre las brasas.

-¿Pero cómo no os dio por rebelaros y matar a Tres-Patas, Quijada-de-Cerdo, Bola-de-Sebo y a los demás para conseguir qué comer? -preguntó Miedoso-de-la-Noche.

-Porque no comprendíamos -Respondió Barba-Larga-. Teníamos demasiado en que pensar y, además, estaba la amenaza de la guardia con sus lanzas y los sermones de Bola-de-Sebo sobre dios, u las canciones que inventaba el Pulga. Y cuando a uno se le ocurría algo justo y lo decía, Cara-de-Tigre y sus guardianes lo cogían y lo ataban a las rocas con la marea baja para que se ahogase cuando subieran las aguas.

"Era una cosa extraña... el dinero. Era como los cantares del Pulga. Parecía bueno sin serlo; pero fue algo que tardamos en comprender. Diente-de-Perro comenzó a reunir el dinero, lo amontonó en una choza y puso guardias para vigilarlo día y noche. Y cuanto más dinero guardaba en la choza más caro se hacía este y tanto más teníamos que trabajar por una ristra. Además, siempre corrían entonces rumores de una guerra con los comecarne, y lo mismo Diente-de-Perro que Cara-de-Tigre se dedicaban a llenar muchas casas de grano, pescado seco, carne de cabra ahumada y queso. Y con todas estas montañas de comida guardada, la gente no tenía suficiente para comer. ¿Pero qué más daba? Cada vez que la gente se quejaba y protestaba, el Pulga inventaba una canción y Bola-de-Sebo decía que era la voluntad de dios que diésemos muerte a los comecarne; y Cara-de-Tigre nos condujo mas allá de la divisoria para matar y ser muertos. Yo no valía lo suficiente para pertenecer a la guardia, pero cuando se trataba de la guerra, Cara-de-Tigre se alegraba de contar conmigo. Y cuando nos habíamos comido todas las provisiones almacenadas en las casas, dejábamos de luchar y regresábamos al trabajo para amontonar más comida.

-Entonces debíais estar todos locos -comentó Corre-Ciervos.

-Entonces estábamos todos locos, verdaderamente -asintió Barba-Larga-. Era extraño todo aquello. Estaba Nariz-Partida que decía que todo era injusto; que era cierto que cuando formamos por primera vez la tribu fue una cosa justa privar de su fuerza a aquellos que se servían de ella para perjudicar a la tribu partiendo la cabeza a sus hermanos o robando a sus mujeres. Y ahora, añadía, la tribu no se estaba haciendo más fuerte, sino más débil, porque había hombres con otra clase de fuerza que estaban dañando a la tribu..., hombres que poseían la fuerza de la tierra, como Tres-Patas, o que tenía la fuerza de la trampa de pescar, como Barriga-Chica, o la de la carne de cabra, como Quijada-de-Cerdo. Lo que había que hacer, decía Nariz-Partida, era despojar a estos hombres de su fuerza dañina y obligarles a trabajar como a todos, y no permitir comer a nadie que no trabajase.

"Y el Pulga compuso otro cantar sobre los hombres como Nariz-Partida, que querían volver a vivir en los árboles.

"Pero Nariz-Partida respondió que no, que él no quería volver atrás, sino ir hacia adelante; que ellos se habían hecho fuertes cuando aunaron su fuerza, y que si los comepeces sumaran su fuerza a los comecarne, se acabarían las luchas y no habría necesidad de vigilantes ni guardianes, y que, trabajando todos, habría tanta comida que cada hombre no tendría que trabajar más de dos horas diarias.

"Entonces el Pulga volvió a cantar, diciendo que Nariz-Partida era un holgazán; y cantó además la Canción de las abejas. Era ésta una extraña canción y los que la oían se volvían locos, como si hubieran bebido agua de fuego fuerte. Hablaba de un enjambre de abejas y de una avispa ladrona que se había metido do a vivir con ellas y les robaba la miel. La avispa era una holgazana y les decía que no había necesidad de trabajar y que se hicieran amigos de los osos, pues éstos no eran ladrones de miel, sino unos amigos estupendos. Así cantaba el Pulga, con palabras retorcidas, de modo que los que le oían comprendían que el enjambre de abejas era la tribu del Valle del Mar, los osos, los comecarne y la avispa holgazana Nariz-Partida. Y cuando la canción decía que las abejas escucharon a la avispa hasta que el enjambre estuvo a punto de perecer, la gente empezó a gruñir amenazadoramente; y cuando dijo que las buenas abejas al fin se levantaron y dieron muerte a la avispa a picotazos, la gente tomó piedras del suelo y lapidaron al Nariz-Partida hasta hacerle desaparecer bajo el montón de piedras que le arrojaron. E incluso mucha gente pobre le tiró piedras. Gente que tenía que trabajar muchas horas y muy duro y que apenas tenía que comer.

"Y tras la muerte de Nariz-Partida, únicamente otro hombre se atrevió a levantarse y a decir lo que pensaba; y ese hombre fue Cara-Peluda-

"-¿Dónde está la fuerza de los fuertes? -preguntaba-. Nosotros somos los fuertes y todos unido somos más fuertes que Diente-de-Perro, Cara-de-Tigre, Tres-Patas, Quijada-de-Cerdo y todos los demás, que no hacen nada sino comer y debilitarnos con el daño de su fuerza inicua. Los hombres que viven en la esclavitud no son fuertes. Si el primer hombre descubrió el valor y la utilidad del fuego hubiese utilizado su fuerza, hubiéramos sido todos sus esclavos, del mismo modo que lo somos hoy de Barriga-Chica por descubrir la ventaja del uso de la trampa de pescar, y de los que descubrieron la utilización de la tierra, las cabras y el agua de fuego. Antes, hermanos, vivíamos en los árboles y nadie estaba seguro. Pero ya no luchamos entre nosotros. Hemos aunado nuestra fuerza. Entonces, dejemos de luchar ya contra los comecarne y unamos nuestra fuerza a la suya. Así seremos verdaderamente fuertes. Entonces podremos caminar juntos, los comepeces y los comecarne, y terminaremos con los tigres y los leones, con los lobos y los perros salvajes, y apacentaremos nuestras cabras en todas las laderas y plantaremos grano y raíces en los valles altos. Y ese día seremos tan fuertes que los animales salvajes huirán de nosotros o perecerán. Y nada podría detenernos, porque la fuerza de cada hombre será la fuerza de todos los hombres del mundo.

"Así habló Cara-Peluda, y ellos le dieron muerte porque decían que era un salvaje y que quería volver a vivir en los árboles. Era algo sumamente extraño. Siempre que aparecía alguien que quería avanzar, los que permanecían inmóviles les decían que lo que quería era ir hacia atrás, y que había que matarle. Y los pobres les ayudaban a lapidarle, porque eran necios. Todos éramos necios, excepto los que engordaban sin trabajar. A los necios se les llamaba prudentes, y los prudentes eran lapidados. Los que trabajaban no tenían suficiente para comer y los que no trabajaban comían demasiado.

"Y la tribu siguió perdiendo fuerza. Los niños eran débiles y enfermizos. Y por no comer suficiente nos sobrevinieron extrañas enfermedades y moríamos como moscas. Fue entonces cuando nos atacaron los comecarne. Muy a menudo habíamos seguido a Cara-de-Tigre al otro lado de la divisoria para darles muerte. Y ahora venían ellos a cobrárselo en sangre. Nosotros estábamos demasiado débiles y enfermos para defender la gran muralla. Y ellos nos exterminaron a todos, salvo a algunas mujeres que se llevaron con ellos. El Pulga y yo logramos escapar, y yo me escondí en los lugares más agrestes y me convertí en un cazador de carne y ya nunca volví a pasar hambre. Un día robé una mujer a los comecarne y me fui a vivir en las cavernas de las montañas altas donde no pudieran encontrarme. Y tuvimos tres hijos, y cada uno de ellos robó una esposa a los comecarne. Y el resto ya lo sabéis, pues ¿no sois vosotros los hijos de mis hijos?"

Pero, ¿y el Pulga? -preguntó Corre-Ciervos-. ¿Qué ocurrió con él?

Se fue a vivir con los comecarne para hacer canciones en honor al rey. Hoy es ya un anciano, pero todavía sigue con sus viejas canciones; y cuando surge un hombre que desea avanzar, él canta que ese hombre lo que desea es retroceder para volver a los árboles.

Barba-Larga hundió su mano en las entrañas del oso y, sacando un puñado de sebo, comenzó a chuparlo con sus desdentadas encías.

Algún día -dijo, limpiándose las manos en sus costados- todos los necios habrán muerto, y entonces, todos los que estén vivos caminarán hacia delante. Suya será la fuerza de los fuertes, y unirán su fuerza de modo que ni un solo hombre en el mundo luche contra otro. No habrá ni guardianes ni vigilantes en las murallas. Y todas las fieras salvajes serán exterminadas y, como decía Cara-Peluda, todas las laderas servirán para apacentar cabras, y todos los valles altos serán sembrados de grano y raíces. Y todos los hombres serán hermanos y nadie podrá holgazanear al sol y ser alimentado por sus compañeros. Y todo esto ocurrirá cuando hayan muerto los necios y no haya más cantores que canten la Canción de las abejas. Porque las abejas no son hombres.