lunes, 25 de abril de 2011

La letra escarlata

Al igual que a Hester Prynne en la novela de Nathaniel Hawthorne -La Letra Escarlata-, parece que a quienes el pensamiento Liberal nos parece bueno, hemos de tener que llevar en nuestro pecho la letra "L" para ser identificados de un adulterio moral del que se nos ha acusado. El juicio ya tuvo veredicto popular y será ardua la lucha mediante la cual habrá que demostrar inocencia. Una prueba de fortaleza individual y espiritual, de entereza para sobrellevar con orgullo la "L" con la que se nos somete al escarnio público, de valentía para superar el injusto señalamiento de apresurados acusadores. En mi caso, no tengo por que hacerme cargo de un genocida como Pinochet, tampoco de otro como Videla y de tantos más; la "L" acusatoria que gracias a ésos animales se ha infringido, no es para quien escribe estas líneas. Sin embargo, igualmente pende de mi cuello su cadena: cuidado con el fascismo, está entre nosotros...

Jorge Edwards aclara al respecto en esta breve síntesis.

viernes, 22 de abril de 2011

Cambiando de bando

He de dar una noticia que me traerá enemigos, me doy vuelta políticamente a partir de hoy y paso a las filas de la izquierda pro-castrista stalinista. ¿El motivo? ¡ES QUE DIANA CONTI -DIPUTADA DEL FRENTE PARA LA VICTORIA- ME HA INFORMADO QUE MARIO VARGAS LLOSA ESCRIBIÓ LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA!! Por Dios...
No obstante, al final, como un buen can kirchnerista, aún le quedan fuerzas para emanar algún ladrido ante el micrófono que sostiene una atónita notera, toda una muestra de discíplina Stalinista aquí, en nuestra tierra. Pensar que esta improvisada y bruta mujer es diputada de la nación, en tanto que del otro muchacho es mejor callar; cree que el Nobel de literatura 2011 escribió "100 años de soledad"...


viernes, 8 de abril de 2011

El patético paseo de un muerto político

¿Es posible que empachados de pronunciar la palabra memoria, hayamos perdido el recuerdo de ver a Aníbal Ibarra caminando por Buenos Aires con un celular intercambiando logística a distancia para que le envíen saludadores "a medida"? ¿Cómo es posible que un patético personaje que, al gesticular forzadamente sus argumentaciones, nos muestra claramente lo mendaz de su ser, más allá del contundente video que pulveriza cualquier defensa? Hoy anda con la escupidera intentando transformarse en la vedette denunciante ante el problema de la puja policial que subsume al jefe de gobierno porteño y la ministro Nilda Garre; la hiena campea famélica en busca de carroña...


sábado, 26 de marzo de 2011

PROFANACIÓN

Durante un nuevo aniversario del golpe militar de 1976 se ha gestado un día completo de simbolismos para recordar la memoria y el pedido de justicia para las víctimas del terrorismo de estado. En paralelo, desde presidencia de la nación se ha otorgado otro día de asueto para conmemorar el beneplácito del auge del consumo y el crecimiento sostenido de la economía -"a tasas chinas"-. De ésta manera, hemos presenciado dos emanaciones de una misma gestión; por un lado diferentes manifestaciones de repudio al golpe militar y, por el otro, autopistas y rutas nuevamente atestadas por el desplazamiento turístico, en apuro y fuga.

En cuanto a la primera de las manifestaciones, se observó una preparada y concienzuda concatenación de simbólicos eventos que apuntalaron una especie de show de apalancamiento político. De esta forma, la conmemoración se desarrollo en medio de recitales y escraches en forma de escupitajos a "periodistas cómplices", pasando también por flemáticos discursos y premios simbólicos para "nuevos defensores de la libertad de los pueblos".

En paralelo y complementando aquellos preparativos, un fallo judicial a la medida del momento, ha sentado jurisprudencia decretando finalmente la prescripción de causas delictivas por parte de organizaciones armadas, alguna de las cuales tenía al periodista Horacio Verbitsky como imputado. De esta forma, se ha extirpado de la órbita de la justicia cualquier intento por su búsqueda. Una cantidad de muertes, no menor, producidas en la década cuya memoria se reclama, quedará finalmente sin memoria y sin justicia. El argumento que sustenta el fallo parece ser la imposibilidad de incorporar como crímenes de "Lesa Humanidad" (imprescriptibles) a una serie de atentados con bombas, privaciones ilegítimas de libertad seguidas de muerte y bajas en lucha armada. Aquellas muertes proscribieron, sus mentores, al menos para la justicia, formalmente han desaparecido...

Como contrapartida y fraguando aquel concepto de sociedades duales y, en medio del "clamor popular" por sellar definitivamente aquellas altruistas metas de memoria, justicia y castigo, miles de argentinos emprendieron un lento -aunque fugaz- peregrinaje a lugares más apacibles. Así, hemos podido observar una especie de migración esporádica interna; hoteles repletos, autopistas atestadas y ambulancias corriendo como rayos para salvar, en la medida de lo posible, una víctima más -de las miles- en accidentes de tránsito.

Mientras una Argentina festeja escupiendo, la otra parece descansar muriendo...

El pintoresco contraste nos trajo a nuestros sentidos algunos sucesos para reflexionar y pensar seriamente nuestro futuro. La primera de las manifestaciones mostró, entre otras cosas, desoladoras imágenes de niños llevados de la mano por sus mayores, lanzando escupitajos a fotografías de periodistas -perfectamente editadas para la ocasión- considerados cómplices del pasado genocida. Así, los pequeños, encontrando una fugaz sensación de estrellato, competían para ver cuál de sus emanaciones era más festejada por la anuente sonrisa y obsecuente aplauso de regocijados mayores, sin percibir, debido a la inocente pureza de la pequeñez, que se trataba de un momento en el cual sobre éllos, aberrantes carcajadas inoculaban en sus incontaminadas percepciones, toda la inmundicia de una adultez oxidada.

Pero otros niños no estaban allí, escupiendo y mirando de reojos si el blanco elegido era el correcto y la saliva acumulada, la justa; no.

Hubo otros niños intentando hacer un castillo de arena, llamando a su madre para que los ayude a construir una barricada que no permita que el agua, derribe en un segundo lo que con tanto esfuerzo habían trazado en una tarde. Y otros pidiendo a su padre que les cuente el secreto de ésa circunferencia que traza la pelota cada vez que él la impulsa, desconcertados con el viento que parece jugar para su máximo héroe.

Mientras unos niños escupen y escrachan, los otros esculpen y crean...

El mañana los verá grandes, probablemente los primeros guíen los destinos de los segundos siempre que continúen en desarrollo los principios gestados en el presente. Si queremos un República construida con el ahínco y preocupación de aquellos niños ante su casillo, no debemos permitir al sistema educativo que descargue sobre ellos las miserias de sus antepasados. Será una durísima tarea extirpar día a día, las falaces e interesadas historias de buenos y malos a las que se verán expuestos los pequeños en los próximos años. La seriedad de tal pronostico nos reclama ahora más que nunca como verdaderos protectores de nuestros jóvenes aún no abordados, debemos cambiar de slogan; ya no más "nunca más", sino de ahora en más, NUNCA CON LOS NIÑOS, DEJENLOS EN PAZ, DEJEN A LOS NIÑOS EN PAZ.

miércoles, 23 de marzo de 2011

ÉL...

Como es de público conocimiento, nuestra presidente ya no menciona el nombre de su difunto marido,  ante cada apelativo hacia su figura en un acto o conferencia, podremos observarla trazando una pequeña y sutil pausa, una mueca de tristeza y, mirando levemente hacia abajo, con tierna melancolía, pronunciar la palabra "ÉL".

En simultáneo, ha dado comienzo la recopilación de información para la creación de un documental -probablemente financiado con el erario público- sobre la vida del difunto ex-presidente Néstor Kirchner, (en adelante "ÉL").

Sin dudas que su más famosa y épica lucha contra la "oligarquía terrateniente" sirvió como base para catapultarlo a la eternidad, al éter; aquella gesta heroica lo empujó desde una sencilla dieta hasta una rigurosa angioplastia, para, finalmente, depositarlo dentro de la escafandra del eternauta.

Como el mito viene en camino, es momento de abrirle paso y, que mejor que hacerlo aportando un video desde esta marginal morada digital. Aquí va entonces mi pequeño grano de arena para los productores del documental; entiendo que aportará lo suficiente al film para que "ÉL" quede finalmente fraguado en la memoria colectiva. Seguramente "ÉL" hubiera estado eternamente agradecido con tan modesto homenaje de un humilde servidor...

domingo, 13 de marzo de 2011

Bienvenido Vargas Llosa...

A la República Bolivariana de Argentina...
Piqueteros intelectuales*
Mario Vargas Llosa.
Domingo 13 de marzo de 2011


Un puñado de intelectuales argentinos kirchneristas, vinculados con el grupo Carta Abierta, encabezados por el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, pidió a los organizadores de la Feria del Libro de Buenos Aires, que se abrirá el 20 de abril, que me retirara la invitación para hablar el día de su inauguración. La razón del veto: mi posición política "liberal", "reaccionaria", enemiga de las "corrientes progresistas del pueblo argentino" y mis críticas a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.



Bastante más lúcida y democrática que sus intelectuales, la presidenta Cristina Fernández se apresuró a recordarles que semejante demostración de intolerancia y a favor de la censura no parecía una buena carta de presentación de su gobierno, ni oportuna, cuando parece iniciarse una movilización a favor de la reelección. Obedientes, pero sin duda no convencidos, los intelectuales kirchneristas dieron marcha atrás.

Me alegra coincidir en algo con la presidenta Cristina Fernández, cuyas políticas y declaraciones populistas en efecto he criticado, aunque sin llegar nunca al agravio, como alegó uno de los partidarios de mi defenestración. Nunca he ocultado mi convencimiento de que el peronismo, aunque haya impulsado algunos progresos de orden social y sindical, hechas las sumas y las restas ha contribuido de manera decisiva a la decadencia económica y cultural del único país de América latina que llegó a ser un país del primer mundo y a tener en algún momento un sistema educativo que fue un ejemplo para el resto del planeta.

Esto no significa, claro está, que aliente la menor simpatía por sus horrendas dictaduras militares cuyos crímenes, censuras y violaciones de los derechos humanos he criticado siempre con la mayor energía en nombre de la cultura de la libertad que defiendo y que es constitutivamente alérgica a toda forma de autoritarismo.

Precisamente, la única vez que he padecido un veto o censura en la Argentina, parecido al que pedían para mí los intelectuales kirchneristas, fue durante la dictadura del general Videla, cuyo ministro del Interior, el general Harguindeguy, expidió un decreto de abultados considerandos prohibiendo mi novela La tía Julia y el escribidor y demostrando que ésta era ofensiva al "ser argentino". Advierto con sorpresa que los intelectuales kirchneristas comparten con aquel general cierta noción de la cultura, de la política y del debate de ideas que se sustenta en un nacionalismo esencialista un tanto primitivo y de vuelo rasero.

Porque lo que parece ofender principalmente a Horacio González, José Pablo Feinmann, Aurelio Narvaja, Vicente Battista y demás partidarios del veto, por encima de mi liberalismo es que, siendo un extranjero, me inmiscuya en los asuntos argentinos. Por eso les parecía más justo que abriera la Feria del Libro de Buenos Aires un escritor argentino en consonancia con las "corrientes populares".

Si tal mentalidad hubiera prevalecido siempre en la Argentina, el general José de San Martín y sus soldados del Ejército Libertador no se hubieran ido a inmiscuir en los asuntos de Chile y Perú y, en vez de cruzar la cordillera de los Andes impulsados por un ideal anticolonialista y libertario, se hubieran quedado cebando mate en su tierra, con lo que la emancipación hubiera tardado un poco más en llegar a las costas del Pacífico sudamericano. Y si un rosarino llamado Ernesto "Che" Guevara hubiera profesado el estrecho nacionalismo de los intelectuales kirchneristas, se hubiera eternizado en Rosario ejerciendo la medicina en vez de ir a jugarse la vida por sus ideas revolucionarias y socialistas en Guatemala, Cuba, el Congo y Bolivia.

Fuego de artificio

El nacionalismo es una ideología que ha servido siempre a los sectores más cerriles de la derecha y la izquierda para justificar su vocación autoritaria, sus prejuicios racistas, sus matonerías, y para disimular su orfandad de ideas tras un fuego de artificio de eslóganes patrioteros. Está visceralmente reñido con la cultura, que es diálogo, coexistencia en la diversidad, respeto del otro, la admisión de que las fronteras son en última instancia artificios administrativos que no pueden abolir la solidaridad entre los individuos y los pueblos de cualquier geografía, lengua, religión y costumbres pues la nación -al igual que la raza o la religión- no constituye un valor ni establece jerarquías cívicas, políticas o morales entre la colectividad humana.

Por eso, a diferencia de otras doctrinas e ideologías, como el socialismo, la democracia y el liberalismo, el nacionalismo no ha producido un solo tratado filosófico o político digno de memoria, sólo panfletos a menudo de una retórica tan insulsa como beligerante. Si alguien lo vio bien, y lo escribió mejor, y lo encarnó en su conducta cívica fue uno de los políticos e intelectuales latinoamericanos que yo admiro más, el argentino Juan Bautista Alberdi, que llevó su amor a la justicia y a la libertad a oponerse a la guerra que libraba su propio país contra Paraguay, sin importarle que los fanáticos de la intolerancia lo acusaran de traidor.

Los vetos y las censuras tienden a imposibilitar todo debate y a convertir la vida intelectual en un monólogo tautológico en el que las ideas se desintegran y convierten en consignas, lugares comunes y clisés. Los intelectuales kirchneristas que sólo quisieran oír y leer a quienes piensan como ellos y que se arrogan la exclusiva representación de las "corrientes populares" de su país están muy lejos no sólo de un Alberdi o un Sarmiento, sino también de una izquierda genuinamente democrática que, por fortuna, está surgiendo en América latina, y que en países donde ha estado o está en el poder, como en Chile, Brasil, Uruguay, ha sido capaz de renovarse, renunciando no sólo a sus tradicionales convicciones revolucionarias reñidas con la democracia "formal" sino al populismo, al sectarismo ideológico y al dirigismo, aceptando el juego democrático, la alternancia en el poder, el mercado, la empresa y la inversión privadas, y las instituciones formales que antes llamaba burguesas. Esa izquierda renovada está impulsando de una manera notable el progreso económico de sus países y reforzando la cultura de la libertad en América latina.

¿Qué clase de Argentina quieren los intelectuales kirchneristas? ¿Una nueva Cuba, donde, en efecto, los liberales y demócratas no podríamos jamás dar una conferencia ni participar en un debate y donde sólo tienen uso de la palabra los escribidores al servicio del régimen? La convulsionada Venezuela de Hugo Chávez es tal vez su modelo. Pero allí, a diferencia de los miembros del grupo Carta Abierta, la inmensa mayoría de intelectuales, tanto de izquierda como de derecha, no es partidaria de los vetos y censuras. Por el contrario, combate con gran coraje contra los atropellos a la libertad de expresión y la represión creciente del gobierno chavista a toda forma de disidencia u oposición.

De quienes parecen estar mucho más cerca de lo que tal vez imaginan Horacio González y sus colegas es de los piqueteros kirchneristas que, hace un par de años, estuvieron a punto de lincharnos, en Rosario, a una treintena de personas que asistíamos a una conferencia de liberales, cuando el ómnibus en que nos movilizábamos fue emboscado por una pandilla de manifestantes armados de palos, piedras y botes de pintura. Durante un buen rato debimos soportar una pedrea que destrozó todas las lunas del vehículo, y lo dejó abollado y pintarrajeado de arriba abajo con insultos. Una experiencia interesante e instructiva que parecía concebida para ilustrar la triste vigencia en nuestros días de aquella confrontación entre civilización y barbarie que describieron con tanta inteligencia y buena prosa Sarmiento en su Facundo y Esteban Echeverría en ese cuento sobrecogedor que es El matadero .

Me apena que quien encabezara esta tentativa de pedir que me censuraran fuera el director de la Biblioteca Nacional, es decir, alguien que ocupa ahora el sitio que dignificó Jorge Luis Borges. Confío en que no lo asalte nunca la idea de aplicar, en su administración, el mismo criterio que lo guió a pedir que silenciaran a un escritor por el mero delito de no coincidir con sus convicciones políticas. Sería terrible, pero no inconsecuente ni arbitrario. Supongo que si es malo que las ideas "liberales", "burguesas" y "reaccionarias" se escuchen en una charla, es también malísimo y peligrosísimo que se lean. De ahí hay solo un paso a depurar las estanterías de libros que desentonan con "las corrientes progresistas del pueblo argentino".

© El País, SL

*La nota original no posee la segunda imagen, la misma ha sido incorporada en este sitio.

viernes, 11 de marzo de 2011

martes, 1 de marzo de 2011

FASCISMO ABIERTO

Al Parecer, la feria del libro de Buenos Aires dará comienzo con una visita de primer nivel, el reciente nobel de literatura Mario Vargas Llosa. Parece también que los primeros en poner el grito en el cielo ante la distintiva visita, han sido algunos intelectuales agrupados en algo que han denominado "Carta Abierta". Agrupación de la cual me he encargado en algunas oportunidades.

La intención que dejan entrever estos inefables personajes al pretender proscribir al Nobel de literatura, no hace más que confirmar las características intelectuales y militantes de ése conjunto de "pensadores", las cuales han sido abordadas aquí. Pero; ¿Cuál es la idea fuerza que sustenta la censura que pretenden impulsar?. Según se observa preliminarmente, no es otra que la esperada y predecible argumentación política de los pensadores unidireccionales, aquellos que escriben y piensan al igual que un egipcio dimensionaba sus dibujos hacia el 1000 A.C; sin perspectiva y falto de profundidad.

Así entonces, Mario Vargas Llosa sería un enviado del lado oscuro, al servicio de lo peor del imperialismo transnacional, con pretensiones de erosionar los avances dignificantes que el populismo ha logrado en la última década. También sería un exégeta liberal al servicio del más demoníaco pensamiento político; ése que pregona que una sociedad de hombres libres respetando y apuntalando de pleno derecho la propiedad privada y las instituciones creadas para tal altruista meta, es la mejor posible luego de observar las aberrantes opresiones en las que decantaron las experiencias personalistas de los socialismos planificados, los "comunismos científicos" y los "populismos dignificantes".

Lo paradógico del culebrón generado por estos intelectuales, descansa precisamente en el simbolismo conceptual del nombre que los agrupa; Carta Abierta. ¿Una carta abierta a quien? ¿Misiva simbólica para qué cosa?

Las características de la carta que vienen construyendo es precisamente contraria a lo que indica su slogan; descalifican, proscriben, cercenan, oscurecen, tergiversan y trabajan operativamente haciendo lobby oficial.
Quiera el destino que no tengamos que vivir -nuevamente- el triste acontecimiento de ver un grupo de escrachadores operando en la feria del libro al más puro estilo de las juventudes musolinianas; los Fasci Giovanili di Combattimento. Esperemos poder disfrutar el sublime acto que significa brindarle a la palabra un haz lumínico hoy ténue en nuestro suelo. Dejemos al Nobel acariciarla y darle luz, no permitamos a los innobles golpearla y oscurecerla.

martes, 15 de febrero de 2011

La Economía encaminada a un nuevo paradigma

Interesante y compacto paneo realizado por el Doctor Adrian Ravier; valioso aporte para aquellos que aún no han comprendido cuales son las veredas lindantes a cada diferente escuela de pensamiento.También disponible en su entrada original aquí.*


¿Qué ocurrirá tras el fin de la economía neoclásica?

por Adrián Ravier

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.







La “Metodología de la economía positiva” de Milton Friedman (1958) se ha constituido en un clásico de la literatura por disociar el irrealismo de los supuestos de una teoría, de su validez o relevancia, señalando que aquello que debemos pedir a una teoría es que permita predecir, no describir correctamente el mundo.
El trabajo fue el origen de generaciones de economistas que han intentado desarrollar teorías económicas que describían poco y nada el mundo en el que vivimos, pero intentaban predecir sucesos futuros.

Tras la crisis financiera internacional, y tras la incapacidad de dichas generaciones de economistas por predecirla, se han alzado cientos de voces de los más prestigiosos economistas del mundo, reclamando el fin de la economía neoclásica, alegando que para predecir los sucesos futuros que sobrevendrán en la economía real es necesario primero comprenderlo, y que los supuestos irreales son sólo un “juego de niños” que distraen el intelecto de los economistas en un sentido opuesto al que se requiere.

Estos economistas señalan el abuso de la matemática en economía y abogan por el fin de los modelos de equilibrio general o parcial, con información plena o relevante, pidiendo el retorno de la filosofía de la incertidumbre y los desequilibrios.

Lo cierto es que más allá de este reclamo, la mayoría de los economistas siguen haciendo su ciencia como si nada hubiera ocurrido. Si el reclamo tendrá o no algún tipo de respuesta, aun no lo sabemos. Es por ello que propongo un ejercicio. Imaginemos que los economistas deciden abandonar la síntesis neoclásica. ¿Qué escenario enfrentaría la profesión?

¿Qué engloba la economía neoclásica?

Tratemos de dar respuesta primero a qué escuelas de pensamiento engloba la economía neoclásica. Qué es lo que en definitiva se pierde con tal hipotético suceso.

Desaparecería la economía monetarista o Escuela de Chicago, aquella iniciada en los trabajos de Irving Fisher, Frank Knight y Jacob Viner, que alcanzaran su máxima expresión en los escritos de Milton Friedman, y que ha dado lugar a numerosos premios Nobel, como Gary Becker o Edmund Phelps.

También desaparecería la Nueva Macroeconomía Clásica, en la que contribuyeron John Muth, Robert Lucas, Thomas Sargent y Robert Barro, con sus modelos de expectativas racionales e “información relevante”. Esta escuela en cierta medida reemplazó al monetarismo de Chicago, absorbiendo a sus principales figuras y ocupando la escena en la vieja Escuela de Chicago.

En el mismo entorno, aparece el Public Choice o Escuela de la Elección Pública de James M. Buchanan o la Nueva Economía Institucional de Douglass North. Es cierto que James M. Buchanan aboga por estudiar la cataláctica de Mises y Hayek, y rescata la economía política, no matemática, pero por desgracia, gran parte de la teoría contemporánea de la Elección Pública ha sido moldeada por la corriente dominante. También es cierto que Douglass North o Ronald Coase han destacado el rol de las instituciones en el análisis económico, tan necesario como importante, pero los modernos desarrollos de la tradición, siguen también la corriente y el método mainstream.

No podemos olvidarnos de la síntesis neoclásica del keynesianismo. Aquella que John Hicks y Paul Samuelson, entre tantos otros, contribuyeron a formular, y que dominaron por unas tres décadas entre 1940 y 1970, hasta que la contrarrevolución monetarista entró en escena. Es importante señalar que los macroeconomistas hoy exigen abandonar el anticuado modelo IS-LM.

¿Qué autores y Escuela de pensamiento no han sido absorbidas por la síntesis neoclásica?

Quedan los autores previos a la revolución marginal, lo que de algún modo lleva a retornar hacia los griegos, la escolástica o los clásicos. Seguramente en la tradición clásica hay teorías que sería necesario recuperar.
También queda la Escuela Austríaca de Economía, que más allá de que su fundador, Carl Menger, participó de la revolución marginal, nunca adhirió a la economía matemática y a los modelos de equilibrio (aunque la macroeconomía de Hayek sí se adhirió en los años 1930). Ludwig von Mises, sobre las bases de los trabajos de Menger y Böhm Bawerk reconstruyó la teoría económica en su tratado “La acción humana”, donde justamente abogaba por estudiar la economía partiendo del hombre de carne y hueso, y fijando todo el interés en el realismo de las implicaciones lógicas que se obtienen de la acción, la que es necesariamente individual, subjetiva y dinámica, además de estar enmarcada en la incertidumbre.

En el otro extremo, vuelve Karl Marx, aunque limitado a las preguntas que todavía no encuentran respuesta tras el debate sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo de 1920, y que se reprodujera en los años 1930, entre Lange y Hayek. En su ya clásico libro titulado “Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial”, donde justamente repasa dicho debate, el propio Jesús Huerta de Soto señala que Marx, tiene “curiosas coincidencias con el análisis del proceso de mercado de los teóricos austríacos”.
También retorna John Maynard Keynes, como ha reclamado su biógrafo Robert Skydelsky. “Debemos distinguir al Keynes hombre, del Keynes mito”, señalaba Ricardo Crespo, quien agrega que Keynes en 1946 declaró no ser keynesiano”. Esto por supuesto da lugar también a los trabajos de Axel Leijonhufvud, quien intenta recuperar a Keynes de la síntesis neoclásica que se había construido sobre él.
Tampoco podemos olvidarnos de la Economía Social de Mercado, en la que ha contribuido Wilhelm Röpke, Ludwig Erhard y Walter Eucken y donde hoy se destacan algunos defensores modernos como Marcelo Resico.

Para terminar, existen numerosos movimientos heterodoxos que son menos conocidos, que han criticado el enfoque neoclásico y que reclamarían su lugar.

Reflexión final

Un suceso hipotético como el mencionado, llevará a la profesión a retroceder, quitar aquello que no sirve, tomar aquello que queda, y ver dónde estamos.

Por supuesto que el debate entre Estado y Mercado continuará independientemente del lenguaje y los métodos que los economistas elijan para debatir. Pero lo dicho nos deja un escenario renovado y diferente.
Nos deja con algunos marxistas en defensa de un socialismo golpeado, tras la caída de todos los régimenes en el este de Europa y la imposibilidad de dar respuesta al planteo original de Ludwig von Mises en 1920. De hecho, la hipotética respuesta de equilibrio desarrollada por Oskar Lange y otros socialistas, considerada como un desvío indebido al debate, caería junto con la crisis del paradigma neoclásico.

Keynes resurge, pero su intervencionismo también está limitado a los procesos inflacionarios que supo generar en los años 1970 y que dieron lugar a la contrarrevolución monetarista y el resurgimiento austríaco. Difícilmente este keynesianismo vuelva a plantear la política monetaria y fiscal activa que reclamaba en los años 1930, o el mercantilismo proteccionista exacerbado que Keynes promovió en vida. Más bien, parecieran moderarse a que tales políticas sólo pueden ser útiles en circunstancias puntuales como la de aquella gran depresión de los años 1930, o los sucesos que hoy mismo estamos enfrentando tras la gran depresión global.

La Economía Social de Mercado es todavía un movimiento demasiado chico, y no tiene hoy centros de investigación, más allá de las contribuciones de la Fundación Konrad Adenauer. Tampoco parece representar todavía una escuela de pensamiento independiente, ajena al keynesianismo y a la Escuela Austríaca de la cual se nutrieron originalmente, aunque sí puede permitir un diálogo fructífero entre éstos, y ofrecer un punto intermedio de política económica.

Y tenemos a la Escuela Austríaca, que resurge y crece, tomando un destacado lugar en algunos centros académicos como el de la George Mason University, el Cato Institute y el Ludwig von Mises Institute, el de la Universidad Rey Juan Carlos (España), el de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala), o el de ESEADE (Argentina), además de participar activamente en las revistas científicas más renombradas.
Demás está decir que un suceso hipotético como el imaginado dará lugar a ciertos replanteos dentro de las escuelas de pensamiento caídas, como el monetarismo, el public Choice o la nueva economía institucional, que posiblemente se reconstruyan y den lugar a nuevos movimientos.

*La nota original no posee imágenes, las mismas han sido incorporadas en este sitio.

El problema de Egipto

Reproduzco un artículo escrito por Alberto Beengas Lynch (h) horas antes de la renuncia al cargo del dictador Hosni Mubarak; también disponible aquí*.

Recomiendo especialmente su lectura, en ella podremos encontrar interesantes contrapuntos entre religión y poder, ideología y religión y, finalmente, la utilización del nacionalismo y el concepto de estado por parte de grupos inescrupulosos que lo único que persiguen es maniatar la posibilidad de ver nacer una sociedad civil con ajuste a derecho, gobiernos limitados y garantes plenos de libertad individual.

El petróleo y los avatares de Egipto
por Alberto Benegas Lynch (h)

Alberto Benegas Lynch (h) es académico asociado del Cato Institute y Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina.

Nuevamente se despliega la absurda teoría que sostiene que alzas en el precio del petróleo empujan la inflación a niveles mayores. Nada más alejado de la verdad y curiosamente no son pocos los que con una dosis grande de inocencia, aún siendo opositores a Obama en EE.UU. le dan letra para justificar sus agudos desórdenes monetarios encubriéndolos con los sucesos en Egipto. Como es sabido ese país no exporta oro negro, el tema son las posibles arbitrariedades e incumplimientos de tratados internacionales por parte de la  empresa estatal que administra el Canal de Suez desde la época de Nasser, por donde actualmente pasa el 8% del tráfico mundial de petróleo.

Desde tiempo inmemorial se viene insistiendo en la peregrina idea de que los incrementos en el precio del petróleo provocan alzas generalizadas en los precios debido a que ese producto está íntimamente vinculado a otros bienes que, a su vez, son ampliamente demandados.

Prestemos atención a este razonamiento porque adolece de fallas elementales. El fenómeno inflacionario es exclusivamente monetario. Si la masa monetaria no aumenta pueden ocurrir una de dos cosas a raíz del alza en el precio del petróleo: o se consume menos de ese bien y sus derivados para destinar la diferencia a otras necesidades o se sigue consumiendo la misma cantidad de petróleo pero, en este último caso, deberá contraerse la demanda de otros bienes y servicios puesto que si la masa monetaria no se modificó no es posible atender todos los requerimientos y que todos los precios se eleven.

La inflación en EE.UU. se debe a la monetización de la deuda que consiste en que la banca central adquiere en gran escala títulos del Tesoro con emisión monetaria, lo que naturalmente genera inflación, pero el petróleo nada tiene que ver en el proceso monetario de marras. Conviene por último precisar que extrapolando precios actuales del barril y consumo de hoy, EE.UU. cuenta con reservas para doscientos años sin contar con el “off shore”.

Habiendo hecho esta introducción y en un plano bien diferente, veamos con algún detalle lo que viene sucediendo en Oriente Medio: en Túnez, Argelia, Yemen, Siria, Líbano, Jordania y, sobre todo, en Egipto. Sucesos que revisten gran importancia y constituyen una alerta para la comunidad civilizada, lo cual, de más está decir, exceden en mucho el tema del petróleo. Se destaca la presencia de grupos radicalizados liderados por ayatollahs y sus equivalentes que a toda costa pretenden sojuzgar al prójimo. En otras oportunidades he escrito sobre la injusticia de endilgar esta actitud criminal a la religión musulmana cuando aquellos bandoleros simplemente la usan para sus perversos designios, tal como lo ponen en evidencia tantos líderes del Islam desgarrados por este contrabando inaceptable (como lo hacían en su momento cristianos dignos de Europa frente a la aviesa pretensión —durante siglos— de asimilar el cristianismo a la inquisición y como lo hicieron los protestantes frente al despotismo calvinista en Suiza). En esta línea de pensamiento, también en Diario de América, he citado los numerosos trabajos publicados por la  Minaret of Freedom Foundation en EE.UU. dirigida por prestigiosos islamitas que muestran la incompatibilidad de la religión musulmana con toda manifestación de violencia y, en el mismo sentido, reproduje las muy sensatas declaraciones del sheij de la comunidad islámica argentina, Abdelkader Ismael, del mismo modo que lo han hecho tantos escritores y destacados representantes del mundo musulmán, exteriorizaciones que representan a buena parte de esa comunidad de mil quinientos millones de personas que exceden en mucho las que habitan países totalitarios en los que existe la nefasta alianza entre religión y poder.

De cualquier manera, sin duda, hay un peligro de proporciones mayúsculas debido a la presencia de los antes referidos grupos radicalizados, pero no es del caso sostener que países civilizados como EE.UU. pretendan contrarrestar semejante situación financiando a tiranos-torturadores que masacran a sus pobladores y los condenan a las miserias más escabrosas sin libertades de prensa, de asociación y en ausencia del debido proceso, puesto que eso constituye precisamente el pretexto y el caldo de cultivo para que florezcan los terrorismos que usan la desesperación para sus fines pervertidos. El poder militar detenta empresas en todos los sectores clave de la economía egipcia por lo que resulta sumamente difícil quebrar el espinazo de semejante estructura.

No es decente sostener a gobiernos como el del sátrapa Hosni Mubarak y sus secuaces en Egipto a quien el gobierno de EE.UU. recurría, entre otras cosas, para enviar prisioneros de guerra en la lucha contra el terrorismo al efecto de que fueran torturados puesto no que se admite semejante salvajada en territorio estadounidense, aberraciones que se encuentran documentadas en libros como Ghost Plane: The True Story of CIA Torture Program de Stephen Grey. Se estima que el patrimonio de Mubarak asciende a la friolera de $70.000 millones y posee mansiones en Madrid, Londres, Frankfurt, Dubai, Nueva York y Beverly Hills, todo fruto de la inmensa corrupción en un contexto donde la mitad de los ochenta millones de habitantes “viven” con sesenta dólares mensuales. En gran medida esto explica las manifestaciones callejeras a favor de las quejas de egipcios en ciudades como Londres, Tokio, Washington, Nueva York, Bruselas y París.

Además de ser ampliamente financiado por EE.UU., el empecinado presidente por el momento atornillado en el poder fue apoyado por las Fuerzas Armadas de su país que cuentan con quinientos mil hombres (de donde provenía, igual que sus predecesores inmediatos, ya que era jefe de la Fuerza Aérea). Hoy los egipcios se debaten entre la continuación de la tiranía militar con otra cara visible o una tiranía teocrática. Como ha señalado Fareed Zakaria en CNN, parecería que los partidarios de una verdadera democracia y Estado de Derecho no tendrán cabida real en esta situación. Una manifestación de veto entre grupos rivales y de las trifulcas internas, se trasladó al atentado contra la vida del vicepresidente —Omar Suleiman— en la que murieron dos de sus guardaespaldas, todo lo cual, debido a la censura, se supo con una semana de atraso. Por el momento, en medio de las revueltas, ataques inauditos a periodistas locales e internacionales y renuncias en la cúpula del oficialista Partido Nacional Democrático, el general Suleiman, ex jefe de espías gubernamentales y encargado del aparato represivo y quien completó su formación militar en la entonces Unión Soviética, ha convocado a la oposición a dialogar (lo cual incluye a la nazi-fascista “Hermandad Musulmana”) en busca de una transición por ahora comandada por el repudiado Mubarak, que pretende durar hasta las elecciones de septiembre próximo que seguramente serán fraudulentas como las anteriores. Esta es la situación al escribir estas líneas que es al despuntar el día quince desde que se desataron las revueltas.

El primero de enero de 2011, Hasni Abidi —Director del Centro de Investigación y Estudios del Mundo Árabe y Mediterráneo (CERMAM)— publicó un artículo en Le Monde que fue reproducido el 13 del mismo mes y año por L`Osservatore Romano donde el autor escribe que “decir que la presencia de los cristianos debe ser 'tolerada' en el mundo árabe es, en el fondo, profundamente injusto, porque ellos siempre han pertenecido a esa tierra que los vio nacer y crecer, tierra de sus ancestros y de la Biblia […] no son una minoría religiosa venida de afuera para suscitar compasión al verlos. Están en sus países y deben quedase. Su partida sería el fin de nuestra historia” y continúa afirmando la importancia del pluralismo religioso y que pretender la unificación en un culto es lo mismo que imponer un partido único. Y no se trata solo de cristianos sino de judíos. La historia de los musulmanes está entrelazada con la de judíos y cristianos (“las religiones del Libro”), el respeto recíproco de las diversas creencias constituye la base de la civilización, mientras que los fundamentalismos radicalizados son la ruina de las religiones y la liquidación del derecho. En el caso que nos ocupa, Israel está jaqueada en su propia tierra, la tierra en la que habitaba la tribu del mismo nombre desde hace miles de años, ahora amenazada por terroristas que bajo el manto del unicato religioso apuntan a establecer estados totalitarios que asfixian la libertad de todos (por otra parte e independientemente de lo señalado, es de interés consignar que en estas circunstancias el cincuenta por ciento del consumo israelita de gas proviene de fuentes egipcias).

El 4 de febrero del corriente año en Fox News, Glenn Beck lo entrevistó al doctor Zuhbi Jasser, presidente del American Islamic Forum for Democracy quien relató que precisamente él con su familia se escaparon de esos gobiernos con la fachada islamita para vivir en EE.UU. en busca de libertad. Señaló la importancia de “separar la mezquita del poder político” y subrayó “la identidad intelectual colectivista de los fascismos con los socialismos” y destacó que estos radicalizados “son antisemitas que sostienen que Hitler les dio su merecido a los judíos”. Apuntó también que regimenes como los de Egipto proporcionan fuerza a los terroristas.

Muchas son las organizaciones marxistas-leninistas que consideran que no atraen suficientes adeptos si se presentan en crudo pero si se infiltran en organizaciones religiosas la idea es aceptada bajo el áurea de la divinidad puesto que una vez que la idea colectivista-totalitaria prende no es difícil sustituir lo sobrenatural con el líder y el partido (recordemos que Hegel escribió que “el Estado es la voluntad divina” y Ferdinand Lassalle que “el Estado es Dios”), o en casos extremos puede mantenerse la religión pero encabezada por comunistas como es el caso de Irán, contrabandeando una religión laica con apariencia de espiritualidad.
Es del todo correcto mantener que el vínculo entre la política y la religión es catastrófico desde cualquier punto de vista, puesto que pensar que se está imbuido de la verdad absoluta y detentar el poder siempre constituye un peligro presente y manifiesto. El gobierno de los últimos treinta años en Egipto ha sido laico, de lo cual no se sigue que necesariamente sea beneficioso como lo muestran los reiterados desmanes de ese tirano que gobernó tres décadas con legislación “de emergencia”. De lo que se trata es de contar con gobiernos laicos estrictamente limitados a las funciones de proteger el derecho de todos. EE.UU., frente al riesgo de un gobierno teocrático ha preferido apoyar a un déspota que, mientras maltrataba a sus pobladores, hacía concesiones al mundo exterior, pero esto es inaceptable y, como queda dicho, instiga y alimenta a grupos radicalizados y, además, la gente percibe la hipocresía de declararse abanderados de la libertad cuando simultáneamente se financian criminales.

La Secretaria de Estado estadounidense, el enviado especial a Egipto (Frank Wisner) y el propio Obama se mostraron vacilantes, muy ambiguos y contradictorios en sus declaraciones en medio de este caos en el que expresaban, por una parte, su deseo que el tirano en funciones administre una transición y, por otra, que debía dejar el poder, mientras las cosas se tornan incontrolables y el incendio está escalando a proporciones mayúsculas. La última declaración de Obama es que “Egipto no volverá a ser lo que era”, lo cual es tan anodino como afirmar que “no hay dos sin tres”. Hemos consignado que a la gente pensante no se le escapa la señalada hipocresía de la política estadounidense de las últimas largas décadas: la conducta civilizada exige que no se le de apoyo moral ni material a regímenes que son claramente contrarios a un mínimo respeto a los derechos de las personas, de lo contrario se cae en manifestaciones repulsivas como las de Theodore Roosevelt en relación a Somoza de Nicaragua: “he is a son of a bitch, but he is our [US] son of a bitch”. La conducta civilizada no garantiza que el resto del mundo se mantenga alejado de la barbarie, pero por lo menos se habrá hecho lo posible por mantener una línea consistente con principios morales básicos.

No debería dejarse que los extremistas totalitarios se apoderen de una religión para cometer sus desmanes ni aceptarse ningún gobierno que arrase con los derechos y, en otro plano muy distinto, tampoco debería dejarse que los alquimistas de la economía pretendan endosar la corrupción monetaria al aumento en los precios del petróleo ni tampoco otras fantasías que se oculten en razones fuera del aumento en la masa monetaria provocado desaprensivamente por las autoridades gubernamentales. Son dos problemas, por cierto, de naturaleza muy distinta pero, en este caso, se presentan vinculados, lo cual nos retrotrae a las enseñanzas de Ibn Khaldún, el célebre egipcio musulmán que en la Edad Media enseñó filosofía, teología, economía, historia y derecho en base a los principios y valores de la sociedad abierta tal como han recordado, entre otros, Arthur Laffer, en estos días en los que se pretenden desnaturalizar las raíces del Islam y se presentan teorías absurdas sobre la economía (la excelente Universidad Francisco Marroquín de Guatemala ha designado con el nombre de ese distinguido profesor musulmán a su Centro de Investigación Internacional).


Este artículo fue publicado originalmente en Diario de América (EE.UU.) el 10 de febrero de 2011.

*La nota original no posee imágenes, las mismas han sido incorporadas en este sitio.

martes, 8 de febrero de 2011

Desidia Institucional

Y pensar que estos tres payasos tienen poder para guiar los destinos de mi vida...


¿Cómo llegamos a profanar nuestra individualidad dejando que estas bestias cuiden de ella?





¿Cómo, de que manera superaremos la pobreza con la que se alimenta el poder de estos faraones regionales?

¿Representan fielmente los valores culturales de Latinoamérica estos seres que muestran explícitamente su insaciable voracidad y actúan flemáticamente su própia mentira?


La oscuridad ideológica que corroe a estos apologístas; ¿Podrá ponerles en el camino de la luz, indicando la salida de una caverna que los contiene mañatados frente a sombras de un pasado amorfo?



¿O acaso las amarras del inexpugnable leviatan mercantil los mantiene rehenes de su propia farsa, mostrándonos la súbita transformación de un lirón en hipócrita mercenario?

viernes, 28 de enero de 2011

De cuando un poeta muere atragantado por la palabra; la utópica fantasía de un trovador soñoliente.

Durante el mes de abril del pasado año se desarrollo, a consecuencia de un poema de Silvio Rodríguez, un interesante y educativo intercambio de cartas entre aquel poeta y cantante -cuyo compromiso para con la revolución cubana es completo- y Carlos Alberto Montaner, residente cubano exiliado en Madrid.
Ahora que el tiempo lo permite, despliego cada uno de los intercambios cronológicamente; recomiendo especialmente que lo sigan hasta el final, allí observarán que el título incorporado a esta entrada no es una provocación, sino una cruda y verdadera realidad.

Todo comienza con "preguntas de un trovador que sueña", escrito por Silvio Rodriguez. El intercambio finaliza cuando Granma, el diario comunista Cubano, le tira la toalla a su trovador oficial en forma de reto y amenaza para que calle y no continúe, advirtieron que la andanada de conceptos claros, precisos y contundentes de Carlos Alberto Montaner podía poner al descubierto la inconsistencia ideológica y las falacias objetivas de aquélla dictadura Castrista; que lo disfruten.


PREGUNTAS DE UN TROVADOR QUE SUEÑA

a Bertold Brecht, por sus Preguntas de un obrero que lee


 
Si el flautista de Hamelín partiera con todos nuestros hijos ¿comprenderíamos que se nos va el futuro?

Si ese futuro que se nos va supiera adónde lo lleva el

flautista de Hamelín ¿partiría con él?

Si un huelguista de hambre exigiera que Obama levantara el bloqueo ¿lo apoyaría el Grupo Prisa?

Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia

¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?

Si algunas firmas meditaran antes de condenar las cárceles ajenas ¿resultarían incólumes las propias?

Si un líder del norte es un líder

¿por qué es caudillo el que nació en el sur?

Si la política imperial es responsable de algunas de nuestras desgracias ¿no deberíamos liberarnos también de esa parte de la política imperial?

Si condenamos la guerra fría ¿nos referimos a toda

o sólo a la porción ajena?

Si este gobierno ha sido tan malo ¿de dónde

ha salido este pueblo tan bueno?

Aborto (marque con una cruz):

asesinato, hedonismo, piedad

Homosexuales (marque con una cruz):

Elton John advierte que Cristo era gay

¿Quién le importa al PP? (marque con una cruz):

¿Zapata o Zapatero?

Si la Casa Blanca devolviera Guantánamo y acabara el embargo ¿qué posición (común) adoptaría

el Kama-Sutra europeo?

Si el que hoy maldice ayer bendijo

¿con quién pasó la noche?

Si de veras nos haría tanto daño una amnistía

¿por qué no me lo explican?

Si la suma de ambas intransigencias nos extingue y la nada baldía nos arrastra al pasado ¿nuestros hijos tendrán lo que merecen?

¿Qué pasa con los negros? ¿Qué pasa con los amarillos? ¿Qué pasa con los blancos? ¿Qué pasa con los rojos, con los azules e incluso con los hombrecillos verdes?

Si alguien roba comida y después resulta que no da la vida

¿qué hacer?

Si otro Martí naciera entre nosotros ¿podría ser emigrante, rapero, cuentapropista, ciudadano provincial en una chabola periférica?

Patria, Universo, Vida, respeto al semejante

y todos Venceremos un poquito


PRIMERA RESPUESTA DE CARLOS ALBERTO MONTANER


El cantautor Silvio Rodríguez me ha hecho una pregunta públicamente. Se la voy a responder. Es un magnífico y admirado compositor al que debe tomársele en cuenta. Dice Silvio: “Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta denuncia ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?” La pregunta forma parte de lo que parece ser un poema o la letra de una canción inédita. El texto se titula Preguntas de un trovador que sueña y está disponible en un website llamado kaosenlared.net, vertedero ideológico en el que es posible leer elogios a los narcoterroristas de las FARC o a los asesinos de ETA, pero donde, de vez en cuando, aparecen críticas lúcidas a la dictadura cubana.
Por supuesto, Silvio: yo firmaría esa denuncia. La CIA, como todos los servicios de inteligencia, ha hecho cosas deplorables que merecen ser censuradas. Y las ha hecho el ejército estadounidense cuando maltrató cruelmente a los prisioneros. Y las sigue haciendo el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y hasta la Corte Suprema, cuando priva a ciertos detenidos del amparo de la ley. Todo eso, incluida la pena de muerte, me parece abominable y contrario a un verdadero Estado de Derecho en el que se respeten las libertades individuales.

Ahora, Silvio, me toca preguntarte a ti: ¿firmarías una carta en la que se denunciaran los atropellos a los presos políticos cubanos y el acoso a las Damas de Blanco? Una carta en la que mostraríamos nuestro respeto por Orlando Zapata Tamayo, Guillermo Fariñas y todo aquel dispuesto a morir defendiendo su dignidad de ser humano. Una carta en la que solicitaríamos la condena a los policías responsables de la muerte de 41 infelices, la mayor parte niños y mujeres, que huían de Cuba en un barco en la madrugada del 13 de julio de 1994. Una carta en la que los cubanos les pediríamos perdón a los somalíes por la matanza de miles de personas llevada a cabo en 1977 y 78 por el ejército cubano en la Guerra de Ogadén, cuando Cuba se alió a la dictadura etíope. Una carta en la que se condenara la censura, el dogmatismo, el partido único, la persecución a las personas por tratar de defender sus ideas políticas, sus creencias religiosas, sus preferencias sexuales. Una carta en la que les dijéramos a los hermanos Castro que 51 años es un periodo demasiado prolongado para continuar imponiéndoles a los cubanos un sistema fallido y cruel en el que ya casi nadie cree, comenzando por ti, Silvio, y por tu talentoso hijo “Silvito”, músico, como tú, a quien apodan “el Libre” para diferenciarlos, porque Silvito ha decidido cantar y decir lo que piensa.

Voy a contestar por ti, Silvio: yo creo que la firmarías. Y creo que la firmaría el 90% de los cubanos, hartos ya de esa vieja dictadura de difuntos y flores. Y te diría más: es importante que todos los cubanos interesados en salvar el futuro (porque el pasado lo hemos hecho añicos irremediablemente), los de la oposición democrática y los reformistas del régimen, como es tu caso, se encuentren en un punto medio para buscar una salida a la trampa que nos van a legar los hermanos Castro cuando decidan morirse y nos dejen como herencia un manicomio empobrecido y sin ilusiones patrullado por una legión de policías corruptos.

Hace pocas fechas dijiste que a la palabra “revolución” hay que quitarle la “r” para comenzar a evolucionar. De acuerdo. ¿Cómo se hace ese prodigio? Se hace vaciando las cárceles de presos políticos, permitiendo la libre expresión de las ideas y la asociación espontánea y sin coacciones de las personas. No se trata de determinar ahora hacia dónde debe ir el país. Lo que se impone en este momento es abrir los cauces de participación para que los propios cubanos cambien todo lo que haya que cambiar y decidan democráticamente el rumbo que debe seguirse. Después, poco a poco, sin violencia, sin revanchas, pacíficamente, elección tras elección, las piezas irán cayendo en su lugar hasta que salgamos de la etapa actual y la sociedad, si así lo decide libremente, redefina el Estado y el perfil de la convivencia.

¿Hacemos esa carta juntos? Atrévete.


PRIMERA RESPUESTA DE SILVIO RODRIGUEZ


Montaner:

Mi hijo Silvio-Liam es una voz que comienza a extender sus verdades. El ama a nuestro Apóstol, no le resulta incómodo, no desea borrarlo de la Historia. A él no le crispa que Martí haya dicho: “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas”. Él escogió ponerse “el libre” por no sentirse atado. Asume haber nacido así y su padre aplaude que lo sienta y lo diga en su clave generacional.

Desconoces la razón de un joven, pero intentas apropiártelo. No pareces comprender mucho lo que aseguras defender. ¿Será costumbre tuya? Diseñas una Cuba distorsionada que propagan las monstruosas cadenas. Cortando y pegando repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes. Siempre he reprobado el hundimiento del remolcador “13 de marzo”. Pero quién va a creer que te importan los muertos somalíes, cuando no te interesan los cubanos que dieron su vida por un fingido prócer. A mí me conforta saber que no fue en vano el sacrificio de los caídos en Angola. No sólo porque los haya visto combatir y morir pobres y limpios, sino porque fueron consagrados en la eternidad por Nelson Mandela.

Atrévete, Carlos Alberto, a afirmar que Mandela mintió cuando dijo que la presencia cubana en África significó el principio del fin del apartheid.

Sé que tus argucias serán multiplicadas mil veces más que cualquier verdad desde Cuba. Desde esta dignidad cercada continuaré cantando lo que pienso: Sigo con muchas más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Si este gobierno es tan malo ¿de dónde salió este pueblo tan bueno?

Atrévete un día a respetar al prójimo. Atrévete a expulsar la soberbia. Atrévete a merecer un pueblo como este.

La Habana, Cuba


SEGUNDA RESPUESTA DE CARLOS ALBERTO MONTANER



Estimado Silvio Rodríguez,

Me has respondido con cierta vehemencia. No te gustó mi anterior contestación a una pregunta tuya. Ojalá estos papeles tengan mejor suerte. Mi intención no es hostilizarte, sino conversar civilizadamente. Veamos.

Dices: "Mi hijo Silvio-Liam es una voz que comienza a extender sus verdades. El ama a nuestro Apóstol, no le resulta incómodo, no desea borrarlo de la Historia. A él no le crispa que Martí haya dicho: ‘Viví en el monstruo y le conozco las entrañas’. Él escogió ponerse ‘el libre’ por no sentirse atado. Asume haber nacido así y su padre aplaude que lo sienta y lo diga en su clave generacional”.

Yo también, Silvio, respeto la memoria de Martí, el más ilustre de todos los cubanos, pero no sólo el que, con bastante sagacidad y razón, temía los impulsos imperialistas de EE.UU. a fines del siglo XIX, sino, además, el que criticó severamente a Marx y alabó a los empresarios con iniciativa al grado de afirmar: “Pero los pobres sin éxito en la vida, que enseñan el puño a los pobres que tuvieron éxito; los trabajadores sin fortuna que se encienden en ira contra los trabajadores con fortuna, son locos que quieren negar a la naturaleza humana el legítimo uso de las facultades que vienen con ella".

Como coincido con Martí, Silvio, y no con Fidel, a mi me parece muy bien que alguien con tu talento haya podido enriquecerse legítimamente, tener propiedades dentro y fuera de Cuba y poseer una próspera empresa de grabaciones construida con el producto de su esfuerzo. Lo que quisiera es que ese privilegio que te han concedido se convierta en un derecho y se extienda a todos los cubanos. Es cruel y terriblemente empobrecedor que tanta gente talentosa y con iniciativa, como hay en Cuba, tenga que vivir subordinada a los caprichos de los comisarios y los burócratas.

Pero volvamos a la generación de tu hijo, la de Silvito “el Libre”, que es, también, la de los míos, y la de Yoani Sánchez y Gorki Águila. ¿No te parece criminal que esos jóvenes estén obligados a suscribir las ideas y prejuicios de unos confundidos octogenarios, paralizados por el miedo y el dogmatismo, que adquirieron sus juicios morales y su percepción de la realidad y de los conflictos sociales hace sesenta años, en otras circunstancias radicalmente diferentes? Tenemos que liberar a las jóvenes generaciones de esa carga nefasta para que sean capaces de construir libremente sus vidas. Eso es urgente.

Sigo con tu carta. Dices: “Diseñas una Cuba distorsionada que propagan las monstruosas cadenas. Cortando y pegando repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes. Siempre he reprobado el hundimiento del remolcador 13 de marzo”.

¡Ay, Silvio! ¿Diseño una Cuba distorsionada? ¿Te parece poco que, desde que se instauró la revolución, hace ya más de medio siglo, el 20 por ciento de la población ha huido a bordo de cualquier cosa, pagando el intento con varios miles han muertos? ¿Son falsos los fusilamientos, los maltratos en las cárceles, los actos de repudio a quienes se atreven a criticar al régimen? ¿Es mentira la censura?

¿Recuerdas cuando apaleaban a los cubanos por quererse ir del país en aquellos “actos de repudio”, que no han cesado nunca porque hoy los organizan contra las Damas de Blanco y los demócratas de la oposición? ¿Se te ha olvidado como encerraban a los homosexuales en campos de concentración, como los echaban de la Universidad tras humillarlos públicamente? ¿No es verdad que en la primavera del 2003 encarcelaron y condenaron a penas de hasta 28 años de cárcel a 75 personas por prestar libros prohibidos, pedir un referéndum y escribir crónicas en los diarios extranjeros?

¿Qué tiene que ver la denuncia de esas monstruosidades con el condenable derribo de un avión de “Cubana de Aviación” lleno de inocentes, crimen que me parece repugnante? Tú condenas, y yo creo en tu sinceridad, el hundimiento del remolcador “13 de marzo” y el asesinato en ese episodio de 41 personas, pero ¿por qué no alzaste tu voz en la Asamblea Nacional del Poder Popular para denunciar el crimen? Eras un diputado, un representante de la sociedad. ¿Por qué callaste? Si quienes pueden hablar no se atreven a hacerlo se convierten en cómplices de la barbarie y contribuyen a perpetuarla. Quienes desean cambios deben proclamarlo con valentía.

Y luego dices: “Pero quién va a creer que te importan los muertos somalíes, cuando no te interesan los cubanos que dieron su vida por un fingido prócer. A mí me conforta saber que no fue en vano el sacrificio de los caídos en Angola. No sólo porque los haya visto combatir y morir pobres y limpios, sino porque fueron consagrados en la eternidad por Nelson Mandela. Atrévete, Carlos Alberto, a afirmar que Mandela mintió cuando dijo que la presencia cubana en África significó el principio del fin del apartheid”.

Claro, Silvio, que me importan los miles de muertos somalíes exterminados por el ejército de Cuba en una guerra desigual y sin piedad que nada tenía que ver con la lucha contra el apartheid y sí con darle una victoria a la dictadura etíope, entonces aliada de la URSS. Como me importan, y mucho, los tres mil cubanos que dejaron la piel en África, sólo porque Fidel Castro, sin consultar con nadie, ni siquiera con el Partido Comunista, decidió convertirse en un líder planetario y transformó a la pobre Cuba en la punta de lanza de sus apetencias de renombre internacional y en el peón más agresivo y oportunista de la Guerra Fría.

¿Para qué tanto sacrificio? Al final, las tropas cubanas, entre otras ironías de esa insensata carnicería, acabaron custodiando los intereses petroleros estadounidenses en la zona de Cabinda, y hoy Angola es una nación capitalista deseosa de olvidar los años en los que planeaba construir un estado calcado del modelo soviético. En Angola ya nadie recuerda aquel proyecto revolucionario por el que murieron tantos cubanos inútilmente.

¿No crees que es hora de poner punto final a la utilización del pueblo como carne de cañón para saciar las ansias de notoriedad de una camarilla sedienta de poder y gloria? ¿No crees que el arrendamiento de profesionales cubanos para pagar deudas, como si fueran esclavos, en nombre de la solidaridad internacional, es una ofensa profunda al honor nacional?

Mi admirado Mandela, Silvio, no mintió: tiene, sencillamente, un ángulo diferente al mío sobre el papel de las tropas cubanas en África. En todo caso, lo que me emociona de Nelson Mandela no es su discutible opinión sobre el rol de las tropas cubanas en ese continente, sino esa democracia y esa libertad sin ira que les llevó a todos los sudafricanos en lugar de seguir el ejemplo totalitario de Fidel.

Terminas tu carta de una forma curiosa: “Sé que tus argucias serán multiplicadas mil veces más que cualquier verdad desde Cuba. Desde esta dignidad cercada continuaré cantando lo que pienso: Sigo con muchas más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Si este gobierno es tan malo ¿de dónde salió este pueblo tan bueno?"

Concuerdo contigo, Silvio, en que la prensa libre será más generosa con mis explicaciones que con las tuyas, pero no es tu culpa. El mundo al que se adscribía la revolución cubana se derrumbó con el Muro de Berlín y hoy esa dictadura es sólo un viejo y desacreditado fósil, apenas emparentado con Corea del Norte, porque ya ni siquiera China y Vietnam son regímenes comunistas, aunque, lamentablemente, sigan siendo dictaduras gobernadas por un partido único con mano de hierro.

No obstante, me parece legítimo que continúes cantando lo que piensas e insistas en defender la revolución y la dictadura comunista. Ese es tu derecho. Te diré más: la Cuba con la que sueñan millones de cubanos debe ser un país en el que tú puedas cantar lo que piensas, pero en el que también quepan Gloria Estefan, Willy Chirino, Paquito D´Rivera y Los Aldeanos. Una Cuba sin exclusiones.

Entre todos, Silvio, tenemos que forjar esa Cuba tolerante en la que no se persiga a nadie por manifestar sus ideas. No te equivocas cuando dices que el cubano es un pueblo “bueno”. Todas las dictaduras comunistas padecían malos gobiernos, pero tenían pueblos buenos en los que no faltaban los Sajarov, los Walesa y los Havel. En Cuba también abunda esa clase de héroes. Muchos están presos.

Tenemos que encontrarnos en un claro de la historia patria para darnos ese abrazo de reconciliación, libertad y cambio que casi todos anhelamos. Saltemos sobre nuestras diferencias, Silvio, y hagamos un mundo mejor para nuestros hijos. Un mundo democrático y libre, como esas veinte naciones que están a la cabeza del planeta; esas veinte naciones a las que quieren escapar tantos cubanos jóvenes, como tú mismo acabas de advertir muy preocupado. Entre todos, Silvio, pacíficamente, podemos cambiar nuestro destino y salvar el futuro.

Con genuina cordialidad cívica,

Carlos Alberto Montaner
Madrid, 3 de abril de 2010


SEGUNDA RESPUESTA DE SILVIO RODRIGUEZ



La Habana, 9 de abril de 2010

Montaner:

Sé que, cuando Marx murió, Martí le dedicó algunas frases de homenaje, si mal no recuerdo “por haberse puesto de parte de los pobres”. Por favor, ilústrame y muéstrame las “críticas severas” del Apóstol al autor de El Capital.

Montaner:

Antes de la Revolución, la mayoría de los cubanos no podía ni soñar con tener casa propia. Mi familia entre ellos. El único inmueble que ahora mismo poseo es mi casa. Infórmate mejor, porque hasta el día de hoy no tengo propiedades o empresas en Cuba o en el extranjero.

Montaner:

En algunas entrevistas y canciones, a través de una trayectoria de más de 40 años, he señalado lo que he considerado criticable del proceso revolucionario. En otras he apoyado este proceso, sin caer jamás en el servilismo o el panfleto. No hay dualidad en esto. En ambas facetas soy el mismo cubano pretendiendo asistir a los suyos.

Montaner:

No me molesta un gobierno de ancianos. En muchas culturas antiguas tener edad, por la sensatez inmanente, era un requisito para gobernar. Acuérdate de que tú también adquiriste tus “juicios morales, tu precepción de la realidad y de los conflictos sociales” hace medio siglo. No pretendas venderte como prospecto de la generación del dos mil, que no te queda bien.

Montaner:

Los fusilamientos se originaron en los primeros meses de la Revolución, contra criminales de guerra del batistato: torturadores y asesinos probados en los juicios que el pueblo de Cuba miró sobrecogido. La guerra despiadada que nos impuso la CIA obligó al gobierno a mantenerla como medida persuasiva. Con los años me he dado cuenta de que la pena de muerte es algo que debiera abolirse en todo el mundo, por incivilizada. Estoy convencido de que el cese de las hostilidades contra Cuba sería el principio del fin de la pena de muerte en nuestra Patria.

Montaner:

La oposición, en las prisiones, enfrenta el mismo drama que en las calles: no tienen pueblo, sus posiciones los alejan de las masas. En el 2008 más de treinta artistas e intelectuales visitamos 16 prisiones y cantamos ante más de 40 mil reclusos. Los malos tratos que ustedes manifiestan no tienen nada que ver con la mucha preocupación que vimos en las autoridades carcelarias de todos los penales que visitamos. El mismo hecho de que exista un movimiento de aficionados tan poderoso en las prisiones cubanas contradice profundamente la versión que ustedes propagan.

Montaner:

No estoy de acuerdo con los actos de repudio, pero otros cubanos se indignan hasta el punto de cometerlos. Los cubanos de Miami hacen lo mismo. Debe ser la parte triste de nuestro karma. Encuentro lógico que las madres y esposas de los presos se preocupen por sus familiares y que lo manifiesten. No me parece muy honesto que reciban ayuda económica de otro gobierno y mucho menos de connotados terroristas, como parece ser el caso de ciertas señoras. La censura, como en otros países, existe en Cuba. Y ahí donde estás ahora mismo, existe también, sobre todo para los que no piensan como tú.

Montaner:

Me parece que no te corresponde decir lo que recuerdan los angoleños. A mí me consta que recuerdan mucho y bien la desinteresada ayuda de los cubanos. En Cuba nunca se ha usado una gota de combustible de Cabinda, donde estuve personalmente y vi caer a hombres extraordinarios, defendiendo ese petróleo para que una Angola soberana decidiera su suerte.

Montaner:

Si tanto deseas que Cuba sea mejor, cambia tu lógica y empieza a luchar contra el bloqueo. El bloqueo es genocida, inmoral, impresentable. Mientras exista será la justificación para no bajar ni un ápice la tensión defensiva. Si quieres tanto a los somalíes, supongo que debes querer al menos igual a los niños cubanos. Pues bien: los niños cubanos, gracias al bloqueo, este año no podrán entrar masivamente a los conservatorios musicales. Y no me vayas a decir que el gobierno cubano se volvió loco y ahora quiere destruir lo que construyó. En tus manos queda hacer felices a cientos de miles de niños del país en que naciste.

Por eso, Montaner:

Lucha contra el bloqueo para que el talento que lleva 50 años floreciendo no se frustre.

Con probada vocación patriótica e internacionalista,

Silvio Rodríguez Domínguez

PD: La todopoderosa “Gran Prensa” que te apoya ya empezó a publicar versiones convenientes de este careo. Sé demócrata cabal (y cívico) y pídeles que muestren íntegras mis palabras.

TERCERA RESPUESTA DE CARLOS ALBERTO MONTANER



Estimado Silvio Rodríguez:

Celebro que mantengamos este intercambio epistolar. No creo, como afirmó el profesor Emilio Ichikawa con humor, que es un diálogo imposible porque yo no canto y tú no piensas. Es verdad que yo no canto, pero es evidente que tú piensas. Sé que para ti esta polémica tiene un costo en fricciones y presiones. Conozco el paño. Pero esto sí va siendo una batalla de ideas y no esos aburridos monólogos propagandísticos a que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación cubanos. Ya les he pedido a todos los websites a los que estoy vinculado y con los que tengo buenas relaciones que reproduzcan tus textos completos. Si entras en http://www.carlosalbertomontaner.com/ o en http://www.firmaspress.com/ podrás confirmarlo. Les he solicitado a los diarios que publican mi columna que no olviden incluir tus escritos. Espero que tú hagas lo mismo con Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores y el resto de los sitios de Internet vinculados al régimen cubano y a su aparato de información.

Silvio:

Como te veo tan firme en tu deseo de comunicar tus ideas y de informarte sin obstáculos ni censuras, creo que debes pedir pública y enérgicamente esos mismos derechos para el resto de nuestros compatriotas. Eso es lo honorable. Debes encabezar esa protesta para que Yoani y los periodistas independientes puedan divulgar sus textos sin ser encarcelados, golpeados o amenazados por la policía. Tras leer lo que escribes, estoy seguro de que te parece repugnante que la policía política se dedique a impedir que los cubanos oigan estaciones de onda corta, vean por cable los canales de la televisión extranjera y se vinculen a Internet. No es justo que sólo tú, Amaury Pérez y otros pocos privilegiados tengan acceso a esas fuentes de información. Eso debes denunciarlo. Es un escandaloso agravio comparativo.

Silvio:

Por supuesto, es importante —luego explico por qué— que conozcas las críticas de José Martí a Marx y al socialismo. Cuando murió el pensador alemán en 1883, Martí, que no ignoraba su obra, escribió una frase perfecta para precisar su juicio crítico: “Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres”.

Es decir, Martí, como cualquier persona compasiva, admiraba las intenciones de Marx, pero como cualquier persona sensata y conocedora de la naturaleza humana, censuraba sus métodos violentos. Razonamiento que reitera años más tarde en una carta a su amigo Fermín Valdés Domínguez: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en los que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…”.

Silvio:

Como has dedicado una de tus más bellas canciones al Mayor General Ignacio Agramonte, tan admirado por Martí, el gran héroe militar y civil de la Guerra de 1868, te transcribo un párrafo de lo que Agramonte, y probablemente muchos de los jefes insurrectos más educados, pensaban del centralismo y del comunismo: “La centralización hace desaparecer ese individualismo, cuya conservación hemos sostenido como necesaria a la sociedad. De allí al comunismo no hay más que un paso; se comienza por declarar impotente al individuo y se concluye por justificar la intervención de la sociedad en su acción destruyendo su libertad, sujetando a reglamento sus deseos, sus pensamientos, sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas”.

Hay otros pasajes muy reveladores que muestran el rechazo del Apóstol al colectivismo (como la reseña que Martí le hace a La futura esclavitud de Herbert Spencer), pero a estas alturas discutir lo que Martí pensaba de Marx y del socialismo sería un ejercicio académico casi inútil, si no fuera porque Fidel Castro ha montado la legitimación histórica de su dictadura sobre la falsificación del pensamiento de Martí.

Silvio:

El absurdo silogismo que Fidel les ha impuesto a los cubanos, y que espero que tú, como persona inteligente, no suscribas, tiene la siguiente secuencia: la revolución tomó el curso marxista porque ésa, o muy cercana a ésa, era la ideología de Martí; quienes gobernaron la República, entre 1902 y 1958, traicionaron el ideario martiano; los revolucionarios que derrotaron a Fulgencio Batista, y desde entonces controlan el país, son los verdaderos herederos del espíritu de Martí y de los mambises que pelearon contra España por la independencia.

El colofón de esta disparatada fantasía histórica, absolutamente alejada de la verdad, es que la autoridad moral para mandar a los cubanos la tiene Fidel Castro con carácter permanente porque él es el descendiente directo de Martí, una figura por la que los cubanos tenemos una devoción especial, ergo su estirpe moral, la de Fidel, es la de los luchadores independentistas del siglo XIX.

Silvio:

No es cierto: las raíces del régimen cubano están en las supersticiones del marxismo-leninismo, en el modelo de gobierno calcado de la Unión Soviética, y en las prácticas de control político aprendidas del KGB. Martí, que era un demócrata liberal convencido de las virtudes republicanas, creyente en la existencia de los derechos naturales, no tiene la menor responsabilidad en este engendro. Fueron Fidel, Raúl y el Che los que traicionaron un movimiento insurreccional que prometía elecciones democráticas, libertades y la vuelta a la Constitución de 1940. Lejos de venir de Martí, la dictadura de los Castro traicionó el ideario martiano. ¿Recuerdas cuando Fidel, al principio, juraba una y otra vez que ni él ni la Revolución eran comunistas?

Silvio:

Es verdad que muchos cubanos no tenían casa propia. La nuestra, la que visitaba Fidel para conversar con mi padre, su amigo, en la calle Tejadillo, y a donde alguna vez acudió junto a mi tío Pepe Jesús Ginjaume Montaner, jefe de Fidel en la violenta organización llamada Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), también era alquilada.

¿Y qué? Celebro que hayas podido comprar una casa con el fruto de tus éxitos. Pero, ¿la puedes vender? ¿Puedes disponer de ella como en los países libres disponemos de las propiedades? Si es así, gozas de un raro privilegio. En cambio, si te sucede como al resto de los cubanos, no has comprado una casa, sino el precario derecho a usar una vivienda en las condiciones que el gobierno dispone. Cuba, además, debe ser el único país de Occidente en el que un buen profesional, trabajador, prudente y ahorrativo, no puede adquirir propiedades con el fruto de su esfuerzo porque el gobierno lo impide. No todos tienen tu suerte.

Silvio:

Los cubanos quieren tener propiedades realmente. Quieren poder venderlas y comprarlas sin que el Estado los persiga. Quieren abrir sus propios negocios, como hacen los extranjeros. Quieren retomar el control de sus vidas, secuestradas por los burócratas del Partido bajo la vigilancia de la policía política. Quieren generar riqueza y disfrutarla. ¿Por qué los jugadores de béisbol o los boxeadores no pueden explotar su talento en el extranjero en su propio beneficio sin ser tratados como traidores por el gobierno? ¿Por qué para poder vivir bien tienen que arriesgarse a navegar en una balsa hasta la Florida o “desertar” en un viaje al extranjero? ¿Cómo se puede defender un régimen que declara que el cerebro de la Dra. Hilda Molina (entre mil ejemplos) le pertenece a la revolución y la deja retenida en Cuba durante más de una década sin poder usar ni su cerebro ni sus hábiles manos de neurocirujana? ¿No te resulta eso un atropello abominable contra el derecho de las personas a definir y buscar su propia felicidad?

Silvio:

Supongo que una parte importante de tus ingresos deriva de los dólares o euros que recibes en calidad de derechos de autor. Eso me parece muy bien, pero ¿qué pasa con ese 99,99% de cubanos a los que solamente les pagan en pesos? Oficialmente, el peso y el CUC, que es la divisa convertible cubana, valen aproximadamente lo mismo. El salario promedio de los cubanos es de unos 300 pesos. Sin embargo, en el mercado paralelo, que es oficial y es el de verdad, el que cuenta, el cambio es de 20 a 1. Los cubanos ganan, realmente, unos cincuenta centavos de dólar al día. Es la estafa perfecta, Silvio. El gobierno, como los peores tahúres, maneja dos monedas: a los obreros cubanos les pagan por su trabajo con la moneda mala, pero les venden los productos apetecibles en la buena.

Silvio:

Dices que has señalado lo que te parece criticable del proceso. No me consta. Ojalá. Como soy admirador de tu obra conozco varias de tus canciones, pero no todas. No sé si alguna vez alzaste tu voz en el parlamento contra la represión y la censura, o si escribiste alguna canción en defensa del proletariado esquilmado y sin derechos, pero, si ocurrió, yo no tuve noticias. Ignoro si alguna vez te inspiraste en los miles de balseros ahogados tratando de alcanzar la libertad. No recuerdo una sola línea tuya en defensa de los héroes de la revolución fusilados o encarcelados por la dictadura. Ojalá existan esos testimonios.

Silvio:

No estoy hablando de los militares de Batista, que fueron, por cierto, condenados a muerte o a largas penas en juicios sumarios sin garantías, sino de Huber Matos, Comandante de la Revolución, que pasó 20 años en la cárcel por escribirle a Fidel una carta privada en la que renunciaba al Ejército Rebelde por no estar de acuerdo con el comunismo. Me refiero a Mario Chanes, que acompañó a Fidel y a Raúl en el asalto al Moncada y luego en la expedición del Granma, y cumplió 30 años de presidio injusto. Me refiero a los cientos de dirigentes y militantes de la revolución a los que la dictadura mató o trituró en las cárceles. Supongo, Silvio, en que concuerdas conmigo en que esa crueldad era criticable. ¿La denunciaste?

Silvio:

Afirmas que no te molesta padecer un “gobierno de ancianos” y me adviertes que yo también formé mis juicios morales, mi percepción de la realidad y de los conflictos sociales hace medio siglo. Pero hay una diferencia, Silvio: el rasgo más evidente y lamentable de los hermanos Castro es la incapacidad para aprender y cambiar. Estos señores, tras medio siglo de fracasos, y tras haber devastado a Cuba con los caprichos más inverosímiles (desde fabulosas vacas lecheras hasta dulces vaquitas enanas y caseras; desde gallineros domésticos hasta hortalizas hidropónicas en el cuarto de baño), continúan aferrados al disparate del colectivismo como objetivo de la sociedad y al palo y a la represión para alcanzarlo.

Silvio:

Estos hermanos son incapaces de aprender. Son autistas políticos indiferentes a la realidad. Confunden la terquedad con los principios. ¿No escuchaste a Raúl, muy ufano, decir recientemente que primero desaparecería la Isla antes que cambiar? Y Fidel lo felicitó al día siguiente, lo que era una forma de felicitarse a sí mismo, porque lleva décadas insistiendo en esa barbaridad, como si la vida de millones de compatriotas les importara un rábano.

Silvio:

Y es que les importa un rábano. ¿Recuerdas —Raúl aludió a aquel episodio muy orgulloso— durante la peligrosísima Crisis de los Misiles de 1962, cuando el mundo estuvo al borde de la destrucción, el mensaje de Fidel a Kruschev pidiéndole que atacara preventivamente a EE.UU. y desatara la Tercera Guerra mundial, a sabiendas de que en la represalia morirían todos los cubanos? Pero lo terrible no es que entonces aquellos jóvenes desbordantes de testosterona revolucionaria hayan incurrido en esa petición irresponsable y asesina, sino que, medio siglo más tarde, ya ancianos y llenos de nietos, reinciden en la misma imprudencia criminal. Eso es lo grave: no cambian.

Silvio:

Como me comparas con los Castro, porque también a los 67 años ya soy viejo, te explico la diferencia entre los Castro y la mayor parte de los adultos. El problema no está en la edad. Hay viejos como Adenauer, Churchill, De Gaulle o Reagan que sirvieron a sus países en la ancianidad. Como soy un hombre normal, abierto a las influencias exteriores, siempre dispuesto a aprender de la experiencia y a pedir perdón cuando me he equivocado o a revocar decisiones erróneas, he cambiado mucho a lo largo de mi vida y, creo, para bien.

Silvio:

Comencé siendo, como tantos cubanitos ignorantes de hace medio siglo, un “revolucionario” radical confiado en que la justicia y el buen gobierno llegarían a mi país de la mano de un grupo de barbudos bienintencionados. Luego, cuando me desengañé, a base de paredón y calabozo, pasé a ser un socialdemócrata confiado en el papel redistribuidor de un estado justiciero. Más tarde, por las lecturas y la experiencia, me transformé en un liberal convencido de la superioridad moral y práctica de las ideas de la libertad para lograr sociedades más prósperas, libres y habitables. En suma, mientras millones de cubanos, y yo entre ellos, hemos cambiado, estos empedernidos hermanos Castro continúan anclados en el lugar de origen, repitiendo e insistiendo en las tonterías que aprendieron en las conversaciones de café cuando eran unos mozalbetes escasamente instruidos. Eso es gravísimo.

Silvio:

Esa incapacidad para rectificar que tienen estos dos señores (y otros de su entorno) es lo que explica uno de los fenómenos más asombrosos de cuantos ha generado la revolución cubana: el intenso fracaso material que ha provocado. Por primera vez, en los cientos de años que tiene Cuba de historia occidental, tres generaciones sucesivas de cubanos han padecido la extraña experiencia del empobrecimiento progresivo. Mañana siempre es peor que hoy. En Cuba, hasta la llegada de la revolución, la norma era que los padres vivían mejor que los abuelos y los hijos mejor que sus padres. Pero esa tradición terminó cuando estos caballeros tomaron el timón del país y los cubanos aprendieron la amarga lección de que la vida, lejos de mejorar, empeoraba. Hasta Raúl Castro lo ha admitido públicamente, desesperado, cuando manifestó que ni siquiera hay leche para los niños cubanos cuando pasan de los siete años. ¿Te imaginas? Ni un miserable vaso de leche.

Silvio:

Ese es el gobierno más ineficiente que hemos padecido los cubanos en toda nuestra atormentada historia. La calidad material mínima de cualquier sociedad se mide por seis elementos básicos: la alimentación, la vivienda, la electrificación, el transporte, las comunicaciones y el acceso al agua potable. En los seis, la revolución ha transformado la convivencia en una pesadilla. La comida escasea, está racionada, es muy pobre o es inalcanzable para el sueldo miserable de los trabajadores. Hay un déficit de viviendas que excede al millón de unidades, mientras más de la mitad de los hogares están en condiciones deplorables. Cuando falta el subsidio petrolero de Hugo Chávez, como cuando desapareció el que proporcionaba la URSS, cortan la luz intermitentemente. El acceso a teléfonos o correo es de los peores de América Latina, y no digamos Internet, que se obstruye por razones políticas. Las calles, carreteras y transporte público son un castigo demoniaco contra el pueblo. Los acueductos, infectos y rotos, pierden el 60% del agua disponible y la que llega es poca y esporádica. ¿Si en medio siglo de gestión, sin ninguna obstrucción parlamentaria, lejos de solucionar estos problemas esenciales, ese gobierno, minuciosamente torpe, los ha agravado, quién puede creer que, con el mismo sistema, con los mismos métodos y con la misma gerencia, algún día los resultados van a ser diferentes?

Silvio:

Celebro que estemos de acuerdo en que hay que abolir la pena de muerte. Pero no es cierto que esa medida cruel se deba al acoso de la CIA. Tú sabes perfectamente que mucho antes de que el gobierno de EE.UU. intentara derrocar la dictadura comunista, la revolución, desde su inicio mismo, había fusilado a miles de personas. Tú no ignoras que, incluso antes de triunfar, ya los rebeldes fusilaban sin miramientos en la Sierra Maestra. Los Castro no conocen mejor escarmiento ni mejor forma de intimidación que el paredón. Matan, sencillamente, porque para ellos la vida de los otros no vale nada. Ni siquiera la del general Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia, sus mejores oficiales.

Silvio:

He oído antes el argumento de que los demócratas de la oposición carecen del apoyo del pueblo. Lo escuché en la España del franquismo donde, en efecto, el Partido Socialista apenas tenía un centenar de miembros activos antes de la desaparición del Caudillo. Lo escuché en Checoslovaquia, cuando se burlaban de la Carta 77 que encabezó mi admirado Vaclav Havel, porque la oposición contra la dictadura comunista apenas llegaba a dos docenas de valientes. ¿Y qué ocurrió cuando se abrieron los cauces de participación y los oprimidos pudieron decir su verdad? Ocurrió que los demócratas instantáneamente se multiplicaron por millones y los partidos oficialistas se encogieron hasta casi desvanecerse en medio de la vergüenza. Ocurrió que el pueblo pudo estrenar su verdadero rostro y manifestar sus creencias reales. En Cuba no será diferente.

Silvio:

Tú opinas que en las cárceles cubanas se trata bien a los prisioneros. ¿Qué es para ti encerrar durante años en un calabozo tapiado, sin luz, en medio de alimañas, casi sin alimentos ni agua, a numerosos presos políticos? ¿Qué son para ti las golpizas a las que los someten? Pero más importante que tu opinión o la mía es la de Amnistía Internacional, la de Human Rigths Watch, la de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Por qué no deja Cuba que una misión imparcial de la Cruz Roja recorra las prisiones y hable sin testigos con los prisioneros? Hay varios libros estremecedores que describen la vida cotidiana en el presidio político cubano de hombres y mujeres: los escribieron, entre otros, Huber Matos, Jorge Valls, Reinol González, Armando Valladares, Alejandro González Raga y Ana Lázara Rodríguez. Son testimonios terribles e irrefutables.

Silvio:

No te parece honesto que los disidentes y las Damas de Blanco reciban ayuda de otros gobiernos. Sin embargo, sabes que el artículo duodécimo de la Constitución cubana de 1976 dice lo siguiente: “[Cuba] reconoce la legitimidad de las guerras de liberación nacional, así como la resistencia armada a la agresión y a la conquista, y considera su derecho y su deber internacionalista ayudar al agredido y a los pueblos que luchan por su liberación”. Y no ignoras que el régimen cubano ha practicado intensamente ese internacionalismo revolucionario, contribuyendo con adiestramiento, recursos económicos, hombres, armas y explosivos a grupos y movimientos insurreccionales de diversos países del mundo.

Silvio:

Si crees en ese derecho que el gobierno cubano se arroga a practicar el internacionalismo revolucionario y ayudar a sus aliados y correligionarios, por un mínimo de decoro intelectual admitirás el derecho de los países libres a practicar el internacionalismo democrático y a ayudar a los suyos, aunque en el caso cubano apenas se trate de darles a los disidentes pequeñas computadoras, acceso a Internet, material de lectura, teléfonos celulares, algún dinero para sostener a las familias de los presos políticos y apoyo diplomático, porque hace varias décadas que nadie recurre en Cuba a la violencia política. Te recuerdo, además, lo importante que fue la ayuda de la Internacional Socialista y de las Fundaciones alemanas para el establecimiento de la democracia en España tras la muerte de Franco y en Chile durante el referéndum que le puso fin al gobierno de Pinochet. Esa solidaridad no sólo es muy común: es muy conveniente para la libertad de Cuba.

Silvio:

Lo decente es que las fuerzas democráticas del mundo libre ayuden a sobrevivir a las Damas de Blanco y a todos los demócratas de la oposición, al menos hasta que se vacíen las cárceles, puedan organizarse públicamente, participen en la vida pública, formen parte del parlamento y defiendan sus ideas sin el riesgo de ser exterminados. Lo natural es ayudar a las víctimas. Al fin y al cabo, el tejido ideológico de estos disidentes es el mismo que encuentras en el Parlamento Europeo y en la arena política de todos los países libres: democristianos, socialdemócratas, liberales y conservadores. Tenderles una mano solidaria a los disidentes perseguidos dentro de Cuba no sólo es legal, es lo moralmente justificable.

Silvio:

¿Por qué crees que el Parlamento Europeo condenó al gobierno cubano por 509 votos procedentes de todo el arco democrático contra 30 de los comunistas? Lo hizo por solidaridad con sus pares cubanos. Por supuesto que lo ético es que nos ayuden en esta etapa trágica de nuestra historia. A todas estas fuerzas internacionales, convocadas en nuestro auxilio por la oposición democrática cubana del interior y del exterior, les irrita la burla del gobierno de los Castro, capaz de firmar en la Cumbre iberoamericana de Viña del Mar en 1996 su adhesión a los comportamientos democráticos, para luego pisotear ese compromiso, de la misma manera que más tarde ignoró el acuerdo firmado con la ONU en el 2008 de respetar los derechos humanos. Ya se agotó la paciencia internacional con un régimen que no cumple nada de lo que promete.

Silvio:

Dices no estar de acuerdo con los actos de repudio, y te creo, pero no es cierto que ocurran porque “otros cubanos”, espontáneamente, se indignan contra personas como las Dama de Blanco y las agreden. Esos actos están orquestados por la policía política y el Partido Comunista, como puede comprobar cualquiera que entre en el blog de penúltimosdías.com y vea el facsímil de la planilla con las instrucciones para los matones de las turbas conocidas como “Brigadas de respuesta rápida”. Deben llevar “palos, cabillas y cables” para golpear a cualquiera que se manifieste. Son operaciones parapoliciacas y ni siquiera son novedosas: en todas las dictaduras comunistas y fascistas han existido variantes de este procedimiento de control social. No me detengo a refutar la equivalencia que haces con las manifestaciones anticastristas de los cubanos de Miami porque me parece una broma. Las diferencias son abismales.

Silvio:

Y llegamos al tema del bloqueo, tu plato fuerte. Me pides que me manifieste contra el bloqueo. Por supuesto que lo haré. Yo también quiero que se elimine, pero antes tenemos que dejar aclarados varios aspectos de este asunto. En primer término, como los cubanos sabemos muy bien, EE.UU. es el principal vendedor de alimentos a Cuba, mientras las remesas de los exiliados constituyen una de las primeras fuentes de ingreso de la Isla. Asimismo, EE.UU. es el único país que alivia las presiones migratorias que sufre el gobierno cubano otorgándole nada menos que 20.000 visas todos los años. En esas condiciones, hablar de un embargo, y mucho menos de un bloqueo, es una exageración. De los siete mil millones de personas que pueblan el planeta, Cuba puede comerciar, y comercia, con seis mil setecientos. De los dos centenares de estados organizados que existen en el mundo, Cuba puede comerciar, y comercia, con 199 que representan el 75% del PIB planetario.

Silvio:

Ninguna persona informada pone en duda que el desastre económico cubano se debe, fundamentalmente, a la inherente improductividad de los sistemas colectivistas de corte marxista-leninista, sumada, en este caso, a la caprichosa e incompetente gerencia revolucionaria. No es el bloqueo. Como se ha probado hasta la saciedad, el colectivismo autoritario es un modelo económico fallido. Basta con comparar a las dos Corea o las dos Alemania para comprobarlo.

Silvio:

En todo caso, hay dos maneras de enfrentarse al embargo. Una es puramente propagandística, encaminada a culpar a EE.UU. del horror de la pobreza cubana, pero sin el deseo real de que sea eliminado. Es en ésa en la que se entretiene el gobierno de La Habana y en la que invierte un notable caudal de recursos y energía. El otro camino, el serio, el de quienes queremos que realmente se levante, es el que te describo a continuación.

Silvio:

Para levantar el embargo, el gobierno cubano no puede saltarse a la oposición democrática. Tiene que pactar. Es el eficiente lobby de los cubano-americanos y son las hábiles maniobras de los legisladores de este origen lo que mantiene vigente esas medidas en la administración estadounidense. Si la dictadura realmente desea que se levante el embargo, sólo tiene que hacer cuatro concesiones totalmente razonables que le ganarán el aplauso universal:
Amnistiar a los presos políticos.

Concederles a los cubanos el derecho de libre asociación.

Permitirles que se expresen libremente.

Acabar con el embargo interior y dejar que los cubanos libremente entren en Cuba o salgan de ella.

Silvio:

Me dirás que estás de acuerdo con esas medidas, pero que te parece abusivo que se le exija a Cuba lo que no se le exige a China. A lo que te respondo que las transacciones políticas no se dan en el marco abstracto de la filosofía, sino en el de las realidades, y es una necedad ignorar esta verdad. ¿El gobierno cubano quiere realmente que se levante el embargo o todo lo que pretende es jugar con la propaganda?

Silvio:

Como consecuencia de la larga dictadura de los Castro, el 20 por ciento de los cubanos han tenido que emigrar a EE.UU. durante medio siglo y allí han adquirido poder y han aprendido a usarlo, como hacen los judíos con relación a Israel y los afroamericanos con respecto a África. El régimen cubano no ha podido ni podrá vencer ese obstáculo, a menos que decida hablar con su propio pueblo. No es cuestión de dar gritos, insultar a sus oponentes y montar campañas estridentes, sino de conversar con serenidad.

Silvio:

Lo sensato, para terminar con el embargo y para solucionar los problemas del país, es que gobierno y oposición se sienten de buena fe a hablar civilizadamente con un temario abierto. Estoy seguro de que en un plazo corto una relación de ese tipo rendirá sus frutos, se levantará el embargo y estaremos en el camino de la concordia. Me imagino que muchos reformistas dentro del régimen estarán de acuerdo conmigo y deseosos de que comience cuanto antes ese proceso.

Silvio:

Te propongo, con la mejor buena fe, que creemos los dos un comité para luchar conjunta y simultáneamente contra el embargo estadounidense, a favor de conceder la amnistía a los presos políticos, a favor de otorgar el derecho a la libertad de asociación y expresión, a favor de que los cubanos puedan entrar y salir libremente de Cuba. Ese comité pudiera ser el comienzo de la reconciliación, la paz y el progreso para nuestro país que los dos deseamos. Conquistemos juntos un futuro mejor para nuestros hijos.

Espero tu respuesta con mucho interés. Va un abrazo cívico y cordial,

Carlos Alberto Montaner
Madrid, 13 de abril de 2010


TERCERA Y ULTIMA RESPUESTA DE SILVIO RODRIGUEZ



Montaner:

“Veo que te estás esforzando, pero yo no puedo pasarme la vida en esto, que para ti es como ir a tu oficina y para mí significa ausentarme de mi trabajo. Me despido con la misma propuesta que ya hice: abandona la guerra fría, ponte a luchar contra el bloqueo, hazle bien a la niñez de esta tierra en que tú fuiste niño. Si eres capaz de dignificarte ante la infancia, todos venceremos un poquito.”
Cordialmente,

Silvio Rodríguez.



 
 
 

CUARTA Y ULTIMA RESPUESTA DE CARLOS ALBERTO MONTANER




De acuerdo, Silvio. Entiendo tus razones para interrumpir el intercambio de cartas. De lo escrito por ti saco algunas conclusiones positivas. Espero, cuando se acerque la hora de los cambios profundos, que estés entre los que contribuyan a la llegada de la libertad y la democracia. Poco antes de escribir esta nota final tuve noticias de que otros reformistas, animados por tu ejemplo, quieren hacerse oír y también están dispuestos a escuchar.


Ojalá sea cierto. Ése es un buen síntoma y ése es el camino. Va un abrazo cordial en la distancia.Ojalá pueda dártelo pronto en una Cuba libre.







EL DIARIO GRANMA LE TIRA LA TOALLA A SILVIO RODRIGUEZ


Granma contra Silvio Rodríguez


por Carlos Alberto Montaner

Granma ha atacado dos veces a Silvio Rodríguez. Esta gente no tiene límites. La primera fue con una caricatura ambigua (podía ser, además, Pablito Milanés) en la que aludía a la traición a los intereses de los pobres, ahora que el cantautor era rico y poderoso. Pero el ataque más crítico y humillante, el más serio y peligroso, apareció el viernes y, aparentemente, iba dirigido contra mí. Se titulaba: Al agente Montaner, “ni un tantico así”. La expresión “ni un tantico así” proviene de una frase del Che Guevara sobre EE.UU. A los enemigos, nada. Ni una concesión. Nada.

Era un tiro por elevación. Yo aparecía como diana, pero realmente le estaban disparando a Silvio por haber tenido la iniciativa de polemizar conmigo en un tono firme, aunque educado, intentando razonar sus posiciones. Silvio había concedido “un tantico así” y lo estaban llamando al orden. No pidió permiso para empezar y continuar nuestro intercambio de cartas y a la Seguridad del Estado no le gusta esa independencia de criterio. Por eso ordenaron el fin abrupto de la discusión.

Según los esquemas del aparato, los artistas en Cuba, a cambio del sustento del Estado, que a veces acarrea gloria, fama y ciertos privilegios, deben limitarse a repetir consignas y seguir fielmente las pautas de la dirección ideológica. No se les paga para pensar por cuenta propia y mucho menos para expresar sus dudas. Los buenos revolucionarios no dudan. Aplauden y sonríen.

El artículo, escrito por la policía y firmado por cualquiera (esta vez le tocó a un patético franco-canadiense), repite las obscenas falsedades de siempre: supuestamente soy un terrorista, un siniestro agente de la CIA, y mi malvada intención es procurar la anexión de Cuba a EE.UU. Últimamente me acusan de asesinar curas y no sé de qué otra absurda barbaridad. Pronto demostrarán la incuestionable presencia de mi mano peluda en el secuestro del hijo de Lindbergh.

Da igual. Ellos saben que nadie cree esas mentiras, pero el propósito de repetirlas no es exactamente tratar de desacreditarme, sino construir artificialmente una descalificación que me deshumanice para hacer imposible cualquier trato. El mensaje al interior de Cuba a los intelectuales y a los políticos es muy claro: los adversarios de la dictadura cubana no son personas. Son monstruos y con los monstruos no se habla, se les denigra y aplasta.

Cada día que pasa a la dictadura cubana le resulta más difícil mantener el control sobre sus intelectuales. Hace cierto tiempo varios de ellos se atrevieron a criticar abiertamente la represión de los años setenta en el mundo cultural. Centraron sus críticas (un largo y áspero intercambio de mensajes por Internet) en dos ex funcionarios que habían perdido el favor popular, Luis Pavón y Jorge “Papito” Serguera, pero todo el mundo sabía que los verdaderos culpables eran los Castro y la férrea satrapía que han instaurado.

Tras la muerte de Orlando Zapata Tamayo la cosa fue más allá: varios valiosos escritores y artistas plásticos radicados en Cuba y vinculados a la UNEAC, el organismo oficial que reúne a numerosos intelectuales, se sumaron a los demócratas de la oposición interna y externa y se atrevieron a suscribir una carta pública en la que se acusaba al gobierno de la muerte del disidente. El documento, firmado por numerosas personas de izquierda, centro y derecha, ya se acerca a las cincuenta mil firmas y puede suscribirse en aquí.

Tengo la certeza de que el 80% de la intelectualidad cubana quiere cambios profundos que abran los cauces de participación para que los cubanos expresen lo que realmente desean sin tener que hablar o escribir al dictado de la policía. Algunos, cuando han salido al exterior, me lo han dicho con toda claridad: están cansados de ser peones al servicio de una tiranía torpe y cruel. Se sienten mal con el país, con ellos mismos y con sus familias. No quieren seguir siendo cómplices de un régimen que detestan.

Un viejo amigo, profesor universitario en La Habana, me lo acaba de reiterar a propósito del debate con Silvio: “Sabes que tú y yo discrepamos en muchas cosas, pero me parece estupendo que discutas con Silvio. Hay que demoler este cuarto oscuro en que nos tienen encerrados. Esto ya no hay quien lo soporte”.

Sí, hay que demolerlo, pero para ello tienen que sobreponerse al miedo, como acaba de hacer Silvio por unos días, y abandonar esa penosa docilidad en la que han vivido hace ya medio siglo. Si no se atreven a ignorar a la policía política jamás podrán vivir como personas libres y responsables. Aunque Granma ladre ustedes pueden quitarse la mordaza. Este es el momento. Tienen que arriesgarse “un tantico así”.