viernes, 30 de julio de 2010

¿Es la oferta? ¿Es la demanda? ¿O es el intermediario?

Nueva reedición de un clásico debate, Keynes Vs Hayek. Interesante articulo de Gerald P. O'Driscoll Jr. que ha sido publicado hoy en la pagina de El Cato Institute. Para repensar antiguos dogmas y reflexionar sobre la necesidad de una nueva teoría que trascienda aquellos.

30 de julio de 2010

Keynes versus Hayek: El gran debate continúa

por Gerald P. O'Driscoll Jr.

Gerald P. O'Driscoll es ex-vicepresidente del Banco de la Reserva Federal en Dallas y académico asociado del Cato Institute.

El debate acerca de qué clase de políticas sacarán a la economía estadounidense de su Gran Recesión repite aquel que se dio durante la Gran Depresión. Gracias a los esfuerzos de Richard Ebeling, profesor de economía en la Universidad de Northwood, tenemos evidencia contundente y concisa. Él ha desempolvado cartas enviadas al Times de Londres desde dos perspectivas que reflejan el debate contemporáneo.
El 17 de octubre de 1932, el Times publicó una larga carta de John Maynard Keynes y cinco otros economistas académicos. Keynes y sus coautores esgrimieron el argumento a favor del gasto —de cualquier tipo, privado o público, ya sea en consumo o inversión.

“La economía privada” era el obstáculo que impedía un retorno a la prosperidad. Si una persona decide ahorrar, no hay garantía de que los fondos “encontraran su camino hacia la inversión en nuevo capital de construcción por parte de emprendimientos públicos o privados”. Ellos citaban a la “falta de confianza” como la razón por la cual los ahorros no se convierten en inversiones. Consecuentemente, “el interés público en las condiciones actuales no conduce hacia una economía privada; gastar menos dinero del que quisiéramos no es patriótico”. Ellos concluían respaldando el gasto público para compensar la miope austeridad privada.

El punto de vista esbozado en esta carta llegó a ser conocido como la economía keynesiana. Las depresiones son causadas por un déficit en el gasto, que puede compensarse mediante gasto público. La economía keynesiana (la cual precede a Keynes) es fácilmente reconocible en los discursos del presidente Obama y su equipo económico.

Dos días después, el 19 de octubre de 1932, cuatro profesores de la Universidad de Londres respondieron a la carta de Keynes y uno de los firmantes era Friedrich A. Hayek quien casi 50 años después ganaría el Premio Nóbel de Economía.

Hayek y sus coautores señalaron tres puntos de divergencia. Primero, identificaron correctamente el argumento de Keynes acerca de la futilidad del ahorro como un argumento sobre lo que tradicionalmente ha sido conocido como los peligros del ahorro, es decir, las consecuencias potencialmente perjudiciales de un aumento en la demanda del dinero a lo largo y ancho de la economía que no es correspondido por un aumento en la oferta de dinero. “Se está de acuerdo con que el acumular dinero, ya sea en efectivo o en cuentas inactivas, tiene efectos deflacionarios. Nadie piensa que la deflación en sí es deseable”.

Segundo, los profesores de Londres cuestionaron la premisa de que no importaba en qué se gastaba, ya fuese en consumo o en inversión. Ellos vieron un “renacimiento de la inversión como peculiarmente deseable”, tal y como lo ven los partidarios actuales de la economía del lado de la oferta. Ellos hicieron una distinción entre acumular dinero y los ahorros que fluyen hacia valores, y reafirmaron la importancia de los mercados de valores en transformar los ahorros en inversión.

Su tercer y más importante punto de desacuerdo con Keynes radicaba en los beneficios del gasto público financiado mediante déficit. Ellos expresaron dudas. “La existencia de una deuda pública a gran escala impone fricciones y obstáculos al reajuste mucho mayores que las fricciones y obstáculos impuestos por la existencia de la deuda privada”. Este no era el momento para “nuevas piscinas municipales” (el ejemplo dado por Keynes). En nuestro contexto actual, sería nada de estímulo.

Finalmente, e igual de importante, sugirieron una estrategia. Los gobiernos a nivel mundial, liderados por EE.UU. con el destructivo paquete de aranceles Smoot-Hawley de 1930, se habían volcado hacia el proteccionismo y las restricciones a los flujos de capitales. Hayek argumentó que era hora de “abolir aquellas restricciones sobre el comercio y el libre movimiento del capital”.

En resumen, ellos argumentaban que la cura para la Gran Depresión era un revigorizado sistema global de comercio. La economía mundial no ha se ha volcado hacia el proteccionismo esta vez, pero esfuerzos por expandir el comercio mundial se han debilitado. Como Allan Meltzer, profesor de economía en la Universidad de Carnegie Mellon, recientemente le recordó a los lectores página de opinión del Wall Street Journal (“Why Obamanomics Has Failed”, 30 de Junio de 2010), solamente la expansión del comercio nos puede permitir pagar la deuda pública que pesa sobre la economía.

El redescubrimiento del profesor Ebeling de estas cartas ha desatado un torrente de comentarios en los blogs. Como dijera Mario Rizzo, economista de la Universidad de Nueva York, “El gran debate todavía es Keynes versus Hayek. Todo lo demás es una nota al pie de página”. Los economistas han cubierto al debate con cada vez más complejidad matemática, pero los asuntos de fondo siguen siendo los mismos.

¿Estaba Keynes en lo correcto cuando decía que los ahorros se convierten en dinero inactivo y deprimen la actividad económica? O, ¿acaso la perspectiva de Hayek, primero articulada por Adam Smith en La riqueza de las naciones en 1776, era la correcta? (Smith: “Lo que es ahorrado anualmente es tan regularmente consumido como lo que es gastado anualmente, y casi al mismo tiempo también”.)

¿Todo gasto es igualmente productivo o deberían las políticas estatales buscar estimular el gasto privado? Si esto último es cierto, entonces Obama ha estado siguiendo los pasos de Franklin Delano Roosevelt e impidiendo la recuperación. Lo hace al demonizar los negocios y crear un régimen de incertidumbre con nuevas regulaciones y programas costosos. En esto no sigue ni a Hayek ni a Keynes, ya que generar incertidumbre era considerado como algo destructivo por ambos.

Finalmente, ¿acaso crear más deuda pública en una economía debilitada será el camino a la recuperación? O, ¿es la “economía” (austeridad en el debate de hoy) y el ahorro el camino a la prosperidad ahora, como usualmente se ha creído?

Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 7 de julio de 2010.

Este artículo ha sido reproducido con el permiso del Wall Street Journal © 2010
Dow Jones & Company, Inc.
Todos los derechos reservados.

sábado, 19 de junio de 2010

Foot-ball y barras bravas

Nuevamente Alberto Benegas Lynch(h)nos ponde en perspectiva con una sutileza y claridad encomiables. El siguiente es un articulo para disfrutar, aprender y aprehender.


Las llamadas “barras bravas”

El deporte constituye una forma sana de recreación y de educación. El ejercicio físico no solo es un complemento indispensable para la salud por aquello de mens sana en corpore sano —el adagio latino que ilustra acerca de la relación entre nuestro intelecto y nuestro físico— sino porque, en el caso del deporte, se enseña el comportamiento civilizado al respetar las reglas del juego y las resoluciones del referato y, en su caso, aceptar con hidalguía la derrota y felicitar al adversario. En verdad se puede conocer mucho acerca del carácter y la personalidad al observar las actitudes y conductas de quienes se desempeñan en la cancha.

De un tiempo a esta parte se vienen sucediendo actos de vandalismo que nada tienen que ver con el deporte y mucho con la guerra. No solo no se festeja y felicita al ganador en una competencia supuestamente deportiva sino que se procede a destrozar físicamente al adversario y a sus simpatizantes en el contexto de marchas y cánticos obscenos y agresivos junto con la destrucción de las instalaciones, la conquista de banderines y otros trofeos de guerra. Esto viene ocurriendo especialmente en el fútbol donde reiteradamente los estadios y aledaños se convierten en campos de batalla. Aparecen las figuras denominadas “barras bravas”, un subterfugio para ocultar la verdadera filiación de criminales y asaltantes a la integridad física de terceros. El espectáculo bochornoso de estos personajes se ha hecho patente en este mundial sudafricano con el insólito y accidentado viaje de “barras bravas” argentinas.

Juan José Sebreli escribe en La era del fútbol que “para humillación de los populistas el fútbol [football], ese supuesto deporte ‘del pueblo’, lejos de surgir en el seno de las masas populares es un típico producto de la conservadora y refinada clase alta inglesa […] Las reglas del juego fueron impuestas por la Universidad de Cambridge en 1846” y recuerda que en nuestros ámbitos latinoamericanos la primera contienda internacional tuvo lugar en Montevideo en 1889 entre los residentes ingleses en la Argentina y los residentes ingleses que vivían en Uruguay. Asimismo, Sebreli destaca los orígenes británicos de los clubs en territorio argentino como Boca Juniors, River Plate, Racing y New`s Old Boys y que el primer equipo (Alumni) se formó en el English High School.

El mismo autor señala que “el hincha” no guarda relación alguna con el fair play “la prueba es que nunca el buen juego de un equipo va a ser aplaudido por los partidarios del conjunto contrario” y “como en el fondo es un débil, necesita respirar el ámbito de la complicidad para estar a sus anchas […] El hincha es una variante de la personalidad autoritaria en la que el prejuicio es una forma de lograr una identidad personal que no tiene” y más adelante afirma que “La cabeza de turco preferida de la agresividad del hincha son los árbitros. Éstos deben salir del estadio protegidos por la policía y vuelven a su casa en medio de la angustia de sus familiares”.

Y respecto a los “barras bravas”, Sebreli concluye que “son bandas compuestas por hinchas fanáticos de un club que consagran su vida al mismo, y a la vez viven de él, organizados y armados para provocar tumultos en los estadios, agredir y en ocasiones matar a los adversarios”, grupos que “no existirían si no contaran con el apoyo o la complicidad de los dirigentes del club” que los usan para sus inconfesables designios personales.

En esta misma línea argumental, Eduardo J. Padilla en un sesudo y bien documentado artículo publicado en La Nación de Buenos Aires, con razón se alarma de la extendida costumbre de la “educación para la trampa”, lamentablemente instalada desde muy diversos ángulos en ambientes argentinos cada vez más generalizados y “así obtener el goal con la proscripta mano en vez de con el prescripto pie pasará para muchos a ser festejado como la viveza suprema” con lo que de este modo el “mundo del foul se va instalando como el paradigma de la vida ‘libre’ […] Un cierto cinismo general que campea en el ánimo de los que observan con náuseas el desarrollo de esta Argentina ‘faulera’ no ayuda a cambiar la situación sino a sostenerla”.

Por su parte, Enrique Ghersi en un meduloso ensayo aparecido en un libro de gran calado cuyo título es ¿Por qué amamos el fútbol?, después de pasar revista, analizar y escudriñar los pros y contras de las diversas posibilidades de introducir sistemas varios de seguros con la intención de contrarrestar los desmanes de las “barras bravas”, concluye que estas situaciones de violencia inusitada se mitigarían grandemente si este deporte no estuviera altamente politizado desde la FIFA en adelante, donde al no existir dueños propiamente dichos debido a absurdas legislaciones deportivas no se asumen debidamente los costos por las destrucciones de las instalaciones y por las graves lesiones a las personas en los predios correspondientes ya que existe “una conexión críticamente importante entre los clubes y estas organizaciones” delictivas.

Sostiene Ghersi que la referida indefinición o vaga y ambivalente definición de los derechos de propiedad no ocurre en otros deportes tales como el golf, el fútbol americano, el béisbol, el hockey y el box, donde no tienen lugar las aludidas violencias, mientras que en el fútbol “no existe el más mínimo interés en cuidar el negocio a largo plazo, sino de disfrutarlo en el corto y al estilo político, de suerte que queda establecida la base sobre la cual la grandeza del dirigente puede construirse sobre la adoración de una hinchada fanática que es, también, una fuente de su riqueza y poder”.

En cualquier caso, se trate del establecimiento de incentivos perversos debido a legislaciones altamente contraproducentes o a la falta de educación elemental en cuanto al respeto al prójimo y a las reglas justas establecidas (probablemente ambas cosas a la vez), es necesario un cuidadoso examen de lo que viene ocurriendo y la indispensable diferenciación de lo que es un deporte de la delincuencia insititucionalizada y tolerada por muchos distraídos e indiferentes.

Días pasados, una cámara oculta filmó una asamblea de “barras bravas” en Buenos Aires donde queda patente la prepotencia, la matonería, la impunidad y el lenguaje soez de aquellos patoteros que dirigen esas asociaciones ilícitas sustentadas por no pocos dirigentes del fútbol y políticos en funciones.

Este fenómeno de las llamadas “barras bravas” se ha generalizado a otras áreas de la vida de los pueblos: así se observa que se reclama que los aparatos estatales se aparten de su condición de árbitros de reglas de justicia preestablecidas y participen tomando partida por uno de los equipos con lo que la distorsión de valores no solo contamina al deporte sino que abarca áreas crecientes de la vida social.

Por último, el lugar común y por cierto bastante grotesco de culpar al comercio en el fútbol por las tropelías que ocurren sin percatarse que precisamente las transacciones comerciales educan, de ahí que ambas partes se dan recíprocamente las gracias luego de concretar una operación, puesto que el proceso no es de suma cero como cuando se sustituye el comercio por la politización. En el contexto de esta corriente de pensamiento es frecuente tildar peyorativamente a los médicos de “comerciantes” como si los facultativos estuvieran condenados a vivir del aire. Sin duda que hay médicos inmorales del mismo modo que ocurre en todas las profesiones. Si un cirujano recomienda extirpar un órgano que no debe ser extirpado se ha cometido un fraude, pero de allí a condenar el profesionalismo hay un salto lógico inaceptable.

Es injusto el levantar el dedo acusador desde cómodas poltronas por parte de quienes encuentran sus actividades bien remuneradas, dirigiéndose a otras tareas profesionales que cobran honorarios por los servicios prestados. En este mismo sentido, se suele afirmar que los deportistas no deberían cobrar por el espectáculo que brindan como si lo que se profesionaliza se degradara. Se continúa diciendo que si no se cobran emolumentos el deporte se llevaría a cabo por amor y gusto al torneo y la competencia deportiva. Lo contrario desviaría la atención al amor al dinero y a la ganancia, lo cual desdibujaría y prostituiría el deporte.

No se sabe cuales son los fundamentos de tales afirmaciones y cuales las diferencias con las tareas científicas ya que no podría afirmarse son algún viso de seriedad que el hombre de ciencia deja de lado la búsqueda de la verdad y la investigación rigurosa por el hecho de recibir ingresos como contrapartida de sus esfuerzos. Lo mismo podría decirse de los actores de teatro, los autores de libros o los vendedores de salchichas.

Más aún, podríamos decir que resulta indispensable la remuneración atractiva para contar con buenos profesores y que es un signo de manifiesta decadencia el infravalorarlos y subestimarlos monetariamente, de lo cual no se desprende que todo deba ser compensado por lo crematístico. Por ejemplo, si se pretendiera enamorar a una mujer exigiendo que se retribuyan arrumacos con el pago en efectivo, seguramente no se logrará el objetivo propuesto. Del hecho de que algunos actos se llevan a cabo por el mero placer de ejecutarlos, no se desprende que deba imponerse esa conducta a otras actividades ni denostarlas cuando se llevan a cabo, puesto que con esta tesitura todos los bienes y servicios desaparecerían del mercado.

La división del trabajo, la asignación eficiente de los siempre escasos recursos y la consiguiente cooperación social, ya sea para medicamentos, alimentación, la vivienda y los entretenimientos masivos, solo pueden concebirse a través de las oportunas señales de mercado, es decir, los precios. Al fin y al cabo el “vil metal” no es ni más ni menos el medio de intercambio para coordinar información dispersa y fraccionada, lo cual no resulta diferente para el deporte como espectáculo de masas.

Y no se pretenda esgrimir como prueba que anteriormente cuando el fútbol no se había profesionalizado estas violencias inusitadas no existían puesto que así se incurre en la falacia de post hoc ergo propter hoc,es decir, la inferencia de que algo es causa simplemente porque precede en el tiempo a otro acontecimiento posterior que por ello se considera su efecto. Antes se mantenían valores y principios de la buena conducta que luego se abandonaron, no por la profesionalización sino por pésimos modales y peor educación, de lo contrario también cabría deducir disparates tales como que debido al correlato y la secuencia temporal de la minifalda con internet podría concluirse que lo primero es causa de lo segundo.

No debe confundirse la decencia y las conductas civilizadas con el legítimo premio monetario por servir al prójimo, por más que a uno personalmente no le atraiga el deporte en cuestión . Es el caso de quien estas líneas escribe que nunca fue a un estadio de fútbol ya que es aficionado a otros deportes (pero alejado de muchedumbres y de todo lo que tenga viso gestual de coro), lo cual no es óbice para opinar sobre estos acontecimientos del mismo modo que un ginecólogo no necesita haber parido para conocer del tema que lo ocupa profesionalmente.

Este artículo fue publicado originalmente en Diario de América (EE.UU.) el 17 de junio de 2010.

miércoles, 16 de junio de 2010

Socialismo Siglo XXI

Observemos en esta interesante entrevista a Hugo Chaves Frias, como funciona el razonamiento y la elaboración de los conceptos de ese movimiento político que algunos llaman "Socialismo del siglo XXI". Jugosos contrapuntos para que el lector saque sus propias conclusiones en paz y libertad.


sábado, 8 de mayo de 2010

Superando el miedo II

Dado que pudo no haber sido comprendida la intencion de una frase al respecto de las palabras de Aliverti, he de aclarar algunos puntos. En la anterior entrada he indicado lo siguiente; “el silencio de los inocentes, conlleva en si mismo un culpable silenciamiento” -al respecto de la intervención de Eduardo Aliverti en la entrega de los citados premios-.

Para que no se comprenda como una defensa a Luis Majul y los personajes que hipotéticamente estarían enfrentados ética y filosóficamente al periodismo “comprometido”, un breve punteo al respecto.


Los que conforman todo esta puesta en escena de tropelías y desencuentros FORMAN PARTE DE LA MISMA E INFLADA BOLSA DE GATOS MEDIATICA.

Que nuestra tragedia de desaparición y sustracción de personas NO PERMITE POSIBILIDAD ALGUNA DE GUIONAR UNA DISPUTA DE DOS BANDOS PARA ALIMENTAR A LOS SHOWS DE ENTRETENIMIENTO TELEVISIVO NOCTURNO.

Que tanto Aliverti como Majul ESTAN ALIMENTANDO UN MONSTRUO QUE DA VIDA A LO MEJOR DE LA TINELLIZACION DE LA POLITICA.

Que en el discurrir de la pauperización de los conceptos que ese show alimenta, se alimenta en paralelo la herramienta para que un grupo de inescrupulosos tengan la posibilidad de cercenar cualquier reclamo del presente.

Finalmente culmino con la siguiente reflexión, acompañada de una obra de arte de la palabra de Rainer Maria Rilke, espero que todo pueda quedar más claro ahora.

Mi miedo es el siguiente; ME ATERRORIZA PENSAR EN EL PODER POTENCIAL DE SILENCIAMIENTO QUE LLEVA INMANENTE LA POSIBILIDAD DE QUE UN GRUPO DE INESCRUPULOSOS, UTILICE EL SUFRIMIENTO DE UNA GENERACION PARA CERCENAR POSIBLES RECLAMOS DE LAS VENIDERAS, PROVOCANDO -COMO DIRÍA A SMITH- UNA CONTRANATURAL ATENCIÓN OBSTÉTRICA PARA NUESTRO FUTURO.

**********

¡Oh!, éste es animal que no existe.
Ellos no lo sabían pero en todo caso les agradaba
su porte, su traza, su cuello,
hasta la luz de su silenciosa mirada.

Ciertamente no existía. Pero, como ellos lo amaban,
Llegó a ser un animal puro. Ellos siempre le dejaronespacio.
Y en el espacio claro y libre
irguióse suavemente su cabeza y apenas necesitaba

ser. No lo alimentaron con grano
sólo siempre con la posibilidad de ser.
Y esa posibilidad infundió tales fuerzas al animal,

que le creció en la frente un cuerno. Un cuerno.
Se llegó a una doncella todo blanco…
y estuvo entonces en el argénteo espejo y en la niña

Rainer Maria Rilke

(Sonette an Orpheus)

martes, 4 de mayo de 2010

Superando el miedo

Desde el domingo a la madrugada la sociedad Argentina ha dado un salto cuántico en su desarrollo espiritual, ha superado algo inmanente al ser humano por milenios de existencia; EL MIEDO.

Desde que Eduardo Aliverti nos iluminó con su "aguda" reflexión, transmitió en paralelo una sensación de seguridad inconmensurable; ya no hemos de tener miedo NUNCA MAS.

No hemos de tenerlo por que ésa sensación ha fenecido para nosotros, se fue con los vuelos de la muerte, se desvaneció al compás de las picanas de los miserables torturadores, desapareció con las sustracciones de niños de aquellos progenitores que no aguantaron la presión de las torturas.

Ya no hablaremos más de miedo en Argentina, por que el miedo ya no existe. Y si por caso alguien aún le teme a la oscuridad, que no lo invada la preocupación, es solo una sensación de inseguridad, alcanzará con prender la luz y seguir durmiendo tranquilo.

EL MIEDO YA NO EXISTE MAS, SENCILLAMENTE POR QUE YA NO LO PODREMOS EXPRESAR. EL SILENCIO DE LOS INOCENTES, ESCONDE EN SI MISMO UN CULPABLE SILENCIAMIENTO.


jueves, 1 de abril de 2010

Proyecto Nacional y Popular...

Reflexionemos sobre las formas que tomaría una observación política de nuestra coyuntura -y su correspondiente praxis- cuando ya nos hemos desprendido de oxidados lastres históricos. Nacionalismos, populismos, socialismos, derechas e izquierdas parecen quedar en el cajón del ridículo ante cada concepto de Albreto Benegas Lynch (h). Que lo disfruten


domingo, 31 de enero de 2010

Una de Zombies


El guion de argumentaciones que tiñó de monotonía mi paseo por el sendero informativo, inoculó una especie de horror al vacío al mostrarme tan solo frente a pueriles dicotomías gestadas por el enfrentamiento entre tecnócratas y burócratas estatales. Buscando un antídoto que de sentido a esa rutinaria mañana, hice una parada en el pasquín oficialista para observar qué nuevas historias albergaba en su seno.

Tipeando su enlace con la mano derecha, sentí que abría las puertas de una catacumba a la vez que cerraba mis fosas nasales con el índice y el pulgar de la izquierda, consciente de la posible presencia de olores nauseabundos. De esta forma me adentré -una vez más- a ese subsuelo de agusanados pensamientos y escalofriantes llantos.

Atravesado por el temor de esa completa oscuridad e intentando dilucidar qué tipo de locura mantenía mi avance, confié la bitácora al tacto de mi mano derecha, la cual acariciando temblorosa las paredes de ese negro túnel, supuse, podría anticipar la presencia de amenazas no perceptibles por el resto de mis quebrados sentidos. El caldoso aire que ingresaba por mi boca indicaba que la pestilencia allí presente sería letal ante una mínima inhalación. Comprendí así, repentinamente, la contradictoria dualidad que mi mano izquierda había adquirido; inservible como elemento práctico para continuar el camino, a la vez que garante de mi vida dentro de ése fétido entorno.

Promediando el recorrido y con más cansancio que estupor frente a esos maullidos de ultratumba, el tacto de una superficie rugosa e irregular paralizó mis movimientos adentro de ese oscuro túnel llamado Pagina12. Así, con la lentitud de un Braille de principiante, logré decodificar el título del antiguo gravado; Avatar Político. Por Horacio González…

Paralizado por una fuerza inexplicable que congelaba mi ser, pero espantado ente la posible presencia de ése espectro en tamaña catacumba, grité en silencio: ¡por Dios, y ahora que! Sintiendo que la atadura de esa fuerza parecía empujar en paralelo mi entereza frente al súbito terror, continué mi intento por comprender el código de lo allí escrito. Debía ser un mensaje importante…

Consciente de lo escaso y rudimentario de mis recursos, supuse que era mi destino transmutar ese mensaje de ultratumba, supuse también que debía acercar a la posteridad la señal que aquella entidad desconocida estaba enviando. Lo primero -y casi lo último- que comprendí, fue que el mensajero pretendía garantizar su llegada montado sobre una exitosa y masiva película de reciente avance; Avatar.

Las letras de su mensaje indicaban que la película estaba dirigida por un aparentemente liberal creador de zonceras y vaciada de contenido comprometido. El gravado del zombie también indicaba que la tira, premeditadamente, pretendía sumir el compromiso político de las nuevas generaciones a un pasar simplón de disfrute tecno-económico. La interpretación que logré cifrar era más o menos así: "...películas eran las de antes, esto es solo una idiotez más de la inmunda modernidad liberal...". Poco más, poco menos, es todo lo que pude extraer del críptico gravado en ese oscuro lugar.

Sin embargo, poseído por aquella fuerza inexplicable que apuntalaba un terco convencimiento, sentí que aún no había detectado lo oculto de tal compleja estructura lingüística. Todo hacía pensar que mi razón aún no detectaba el lado sensible de esos gritos desgarradores en forma de mensaje, que pedían ayuda desde una oscura soledad y en urgente necesidad. Debía haber algo más, tenía que descifrarlo…

Finalmente, el mensaje de retorcidos gemidos y contorsiones metafísicas llegó a su clímax; el zombie culminaba así; "…Sin embargo, siempre queda en pie el problema de estos Films surgidos del guionismo y la nueva “gnosis tecnológica” de las grandes producciones de un sector del capitalismo informático liberal, que agita mitologías y meta-leyendas surgidas de la propia historia del cine norteamericano, con profesionalismo enraizado en una historia del relato industrial-cultural muy evidente. Pero sin realizar esfuerzos como el que en su momento, en plena década del ’70, iluminó a Apocalipse Now. Evidentemente, es necesaria una nueva cinematografía que esté al nivel de las discusiones mas profundas de nuestras sociedades. Desde luego, no la representa Avatar."

¡Que inmenso clamor de este ánima en pena! susurré, y repentinamente capté la profundidad desde donde emanaba la sensible eyaculación del gravado. Ella presentaba todos los síntomas de una próstata envejecida, digno orgasmo de un muerto viviente.

Comencé a retirarme sigiloso, tranquilo por el hecho de saberme satisfecho en mi aventura. Consciente de haber decodificado no un análisis, sino a una expresión de deseo, entendí que había interpretado el escrito del domingo en toda su dimensión. Intuyendo la inexistencia de amenazas mi coraje retornó. Reorienté así mi retirada tal cual había ingresado; mano derecha haciendo las veces de táctil localización y mano izquierda presionando mis fosas nasales para evitar letales pestilencias. La utilidad que brindaba la libertad de la derecha se contraponía a una inmovilizada izquierda, aunque repentinamente todo cambió.

Un espeso aliento a centímetros de mi cuerpo anunció una presencia amenazante y mi retirada súbitamente devino en calvario. Por vez primera experimenté el terror; solo, en la oscuridad de un entorno pestilente y acompañado por el espectro de un submundo por mí desconocido. Desesperado comencé a circundar mi entorno con el brazo derecho, el libre, sin perder la concentración por mantener tapada mi nariz con el izquierdo para evitar una letal inhalación. La presencia de un fantasma se confirmaba al no poder detectar nada corpóreo que me circundase. Sin embargo ese caldoso aliento estaba ahí; su tiránica presencia abordaba mi pequeño ser.

Prácticamente entregado al destino de una muerte segura y esperando el anestésico dolor de un pinchazo hincándose por mi espalda y una erupción sanguínea emanando de mi tórax, sentí un sonido trémolo, grave y agitado entonando las siguientes palabras; "Si pretendes conservar tu vida, diles a todos allí afuera que tengo un compañero aquí adentro que puede hacerlo mejor que James Cameron y su Avatar. Diles que se llama Coco Blaustein y su obra cumbre -Porotos de Soja- aleccionará al mundo del séptimo arte como nunca antes. Estaré observando, se que volverás, si no haces lo que te he dicho en tu próximo ingreso morirás".

Casi sin poder emitir sonido, con mis esfínteres a punto de ceder, a la vez que confiando en que aún no había llegado mi hora, respondí con prudente desatino que mi mundo no era equiparable al de los muertos, que en él no se comprendería fácilmente el mensaje de un oscuro director. Que el cine lo vivimos como el único arte que puede englobar porciones de aportes en una especie de gran amalgama de quehaceres alegres y gustosos. Que James Cameron y todos los que compusieron Avatar comprendieron muy bien la esencia de su tiempo, logrando cohesionar miles y miles de personas para contar una historia que es fiel reflejo del estado del arte técnico al servicio del hombre contemporáneo. Que la palabra Avatar es la expresión comúnmente utilizada que se da a una imagen digital, la cual refleja el perfil de un usuario particular al ingresar en ese mundo. Que le gustaría saber que algunos Avatars en foros de discusión presentan la imagen del Ché, sin que sea el famoso revolucionario quien escribe tras ella. Que el concepto de Avatar es una especie de nuevo documento de identidad que el mundo de los muertos no comprendería. Que el brillo de esa película lejos de ser una idiotez es la culminación del encuentro de diferentes espíritus CONTENTOS con su trabajo. Que en nuestro mundo el cine es un arte al que pretendemos despolitizado y que en nuestro transcurrir de plenas vivencias no son bienvenidos aquellos con intención de erosionarlas enclavando políticas discusiones en lugares equivocados. Que agradecemos esas nobles intenciones de profundo altruismo adornando de regalos al visitante y depositándolo nuevamente en su tumba. Que no era difícil percibir a golpe de ojo el estado de ánimo de todos los que intervinieron en esa superproducción. Que era claro ver personas plenas con su quehacer, ORGULLOSAS de su rol y que tan solo un imbécil podría ver en ellas a un grupo de CONSPIRADORES LIBERALES. En fin; QUE SENCILLAMENTE SE TRATABA DE SERES VIVOS...

Un repentino soplo de aire fresco transmitió a mis sentidos la retirada de ésa insoportable presencia. Sin embargo dejó un pesado mensaje en mi mano; en un mármol tallado descansaba una dirección de enlace digital, el cual abría la puerta al trabajo de su zombie compañero cineasta, al que en su mundo llamaban Coco Blaustein, portador del mensaje del amo. También el mármol sugería realizar una comparativa entre Avatar y la producción de ultratumba para mostrar al mundo de los vivos cómo los zombies realizan cine comprometido, con guiones dignos de encomiable profundidad, completos de esa necesaria politización tan reclamada para el séptimo arte y financiados sin contraprestación por los dueños de la funeraria que construyo sus féretros. Aquí esta entonces la impresionante obra de Blaustein llamada “porotos de soja”, probablemente una veintena de zombies trabajaron para su nacimiento.





Y aquí la del creador de zonceras James Cameron, ella fue alumbrada por el trabajo acumulado de miles y miles de seres vivientes.



Era claro y contundente que el mundo de los vivos había triunfado una vez más.

sábado, 23 de enero de 2010

De fascismos y otras yerbas...

Este es un lúcido artículo que ha salido publicado hoy en la pagina del El Cato Institute. Comparto el mismo aquí, en mi lugar; espero puedan disfrutar de este breve y claro recorrido.

22 de enero de 2010

El notable éxito del fascismo


por Alberto Benegas Lynch (h)

Habitualmente se toma el fascismo por un insulto pero no se repara en su significado. Si estudiamos los trabajos de Giovanni Gentile, Arturo Lavriola, Alfredo Rocco o el propio Mussolini veremos que uno de los ejes centrales de esa postura estriba en que el aparato estatal permite el registro de la propiedad a manos particulares pero, de hecho, usa y dispone el gobierno.

Entre otros muchos documentos lo anterior deriva de lo expresado en “El programa-manifiesto del Partido Fascista Republicano” proclamado en Verona el 14 de noviembre de 1943. Allí se subraya la administración por parte del gobierno del flujo de fondos de las empresas a través del manejo de precios, salarios y ganancias, la “abolición del sistema capitalista” y la entronización del corporativismo con preponderancia del sindicalismo.

El canal del fascismo resulta más aceptable que la lisa y llana expropiación de todo propuesta por los comunistas pero, en última instancia, se dirige a los mismos resultados. En esta línea de pensamiento, Gentile escribe en su Origini e dottrina del fascismo que “El fascismo es consecuencia del patrimonio marxista y soreliano” y por ello es que Lenin en su Karl Marx recomienda los ensayos de Gentile. Por otra parte, como es bien sabido, Hegel inspiró tanto a fascistas como a marxistas (Benito Mussolini era un ferviente marxista hegeliano tal como lo consigna en Opera Omnia).

Autores como Jean-François Revel en La gran mascarada apuntan la identidad del nacional-socialismo, el fascismo y el marxismo como adhiriendo a la filosofía colectivista-totalitaria y que comparten el mismo enemigo común: el liberalismo. En el terreno político a veces han sido enemigos por la lucha de bandos por el poder y otras veces aliados (como en el pacto Molotov-von Ribbentrop), pero en lo filosófico comparten los mismos principios fundamentales. James Gregor en The Ideology of Fascism y Gregorio R. de Yurre en Totalitarismo y egolatría suscriben la misma posición y agregan las raíces marxistas de las principales figuras del fascismo.

Veamos unos ejemplos al azar. El servicio de taxis en muchas ciudades: los permisos, los colores con que están pintados, las tarifas y los horarios dependen de las directivas de los intendentes, ergo, los que se dicen titulares no lo son sino los gobernantes de turno. Las empresas acorraladas por disposiciones en las que los llamados dueños pierden toda independencia, los sistemas de educación en los que se habla de instituciones privadas pero la estructura curricular depende del ministerio del ramo y así sucesivamente.

En verdad se trata de un juego macabro por el que ese pretende algo que no es. Lo cual va incluso para países como EE.UU. Ya en 1975 Charlotte Twight advertía del problema en su obra titulada America`s Emerging Fascist Economy. Como se ha destacado en diversas oportunidades, la estrategia fascista presenta la ventaja sobre el comunismo en cuanto a que los megalómanos pueden endosar la responsabilidad de los reiterados fracasos a los empresarios que exhiben los títulos de propiedad aunque en verdad sean títeres del gobierno.

Que el fascismo y el nacional-socialismo sean xenófobos y el marxismo internacionalista queda desvirtuado por los arrebatos y simpatías expansionistas de aquellas expresiones. El mito que los primeros sean antisemitas mientras que no lo es el marxismo se refuta con el escrito rabiosamente antijudío de Marx (La cuestión judía) y la política criminal de la Unión Soviética hacia los judíos. Cuestiones circunstanciales de grado y no de naturaleza no borran el estrecho parentesco de ambas posturas totalitarias (son mellizos aunque no gemelos se escribió en National Review). Muchas veces los diferencian cuestiones religiosas en cuanto a que los fascistas se nutren de los aspectos más turbios y retorcidos de las religiones mal entendidas y los marxistas las descartan por ser “el opio de los pueblos”.

Si observamos el mundo de hoy llegamos a la conclusión que el tan denostado fascismo paradójicamente es el sistema que en todos los órdenes se aplica con más entusiasmo en el llamado mundo libre. Por esto es que la denominación “de derecha” arrastra un pesado tufillo nazi-fascista (y en algunos casos alude a conservadores que, en ciertas circunstancias, también comparten aristas fascistoides). Nada más gallardo que el término liberal en su sentido original (y no en la acepción degradada que se utiliza de contrabando en EE.UU.) para indicar el espíritu de la sociedad abierta y el consiguiente respeto recíproco.

Charlotte Twight en la obra antes citada escribe que en EE.UU. el gobierno “ha establecido controles fascistas sobre virtualmente todos los aspectos de la vida económica […] Áreas económicas clave —agricultura, sistema bancario (oferta monetaria), transportes, comunicaciones, energía e información— una por una han caído víctimas del ímpetu del gobierno central de manipular el 'sector privado' para implementar políticas económicas […] Solo se rechazarán las política fascistas cuando la gente perciba la gravedad de la legislación en cuanto a la reducción de libertades económicas y la consiguiente disminución en los niveles de vida”.

Por esto es que resulta a todas luces mentiroso e hipócrita sostener que las crisis recurrentes de los últimos tiempos en el otrora baluarte del mundo libre se deben al capitalismo cuando las voces de alarma vienen gritando sobre los peligros del reiterado estatismo. Por eso es que resulta de una insensatez manifiesta que G. W. Bush haya dicho durante su gobierno que “nos apartamos de los principios del mercado libre para salvar al mercado libre”, del mismo modo que F. D. Roosevelt acentuó el intervencionismo gubernamental durante sus nefastas gestiones que profundizaron y prolongaron la depresión provocada por el abandono de la disciplina monetaria y fiscal de antaño. Por eso es que preocupa seriamente la política de Obama a todos los que simpatizamos con la filosofía que dio origen a la Revolución de 1776, que fue el experimento más exitoso de la historia de la humanidad. Y todo puede resumirse en lo escrito por George Madison: “El gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Éste es el fin del gobierno, sólo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo”.

Por esto es que contemporáneamente Ludwig von Mises ha consignado en su obra titulada Liberalismo que “el programa del liberalismo, por tanto, está condensado en una sola palabra: propiedad, esto es, la propiedad privada de los medios de producción […] Todas las otras demandas del liberalismo resultan de esta demanda fundamental”. Y por esto es que Marx y Engels escriben en el Manifiesto Comunista que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”. Como queda dicho, el fascismo presenta la mejor oportunidad para debilitar y finalmente demoler la institución de la propiedad con ropaje de “sector privado” aunque resulte privado de toda independencia.

Los empresarios prebendarios han hecho mucho por liquidar el sistema en el que operan, de allí es que Lenin ha predicho que la ceguera de aquellos “los conducirá a competir por las ventas de las cuerdas con las que serán ahorcados”. Charles Koch en Using Government Power: Business against Free Enterprise se pregunta “¿Que está pasando aquí? ¿Los dirigentes empresarios de EE.UU. se han vuelto locos? ¿Por qué están auto-aniquilándose debido a la voluntaria y sistemática entrega de ellos mismos y sus empresas a manos de reglamentaciones gubernamentales? […] La contestación, desde luego, es simple. No, los empresarios ejecutivos no comparten el deseo del suicidio colectivo. Ellos piensan que obtienen ventajas especiales para sus empresas al aprobar y estimular la intervención gubernamental en la economía. Pero se están engañando. En realidad están vendiendo su futuro a cambio de beneficios de corto plazo. En el largo plazo, como consecuencia de haber hecho que el gobierno sea tan poderoso como para destruirlos, sufrirán las consecuencias de su ceguera. Y ciertamente se merecen lo que reciban. Afortunadamente no todos los empresarios son tan miopes”.

En el contexto de los tilingos empresarios del privilegio y los mercados cautivos junto con la agitación morbosa de legisladores que, al arrogarse la facultad de la omnipotencia, abandonan la noción misma del derecho y apuntan a dar y quitar según sus caprichos personales, en este contexto decimos, es pertinente tener siempre presente el agudo pensamiento de Antonio Porchia en Voces donde advertía que “Quien abre todas las puertas puede cerrarlas todas”.

En EE.UU. el bochornoso “salvataje” a empresarios ineptos e irresponsables por parte de la dupla Bush-Obama, fruto del trabajo de otros, traerá aparejada consecuencias nefastas para la economía, lo cual constituye un lamentable ejemplo para el resto del mundo que ya bastantes desatinos acomete a diario. El fascismo abre las puertas para que el aparato estatal administre el núcleo de los negocios a través de confiscaciones de facto,naturalmente con efectos devastadores sobre los salarios e ingresos en términos reales debido a la reducción en las tasas de capitalización, al tiempo que se desbarata el sistema de precios que es la única guía posible para asignar eficientemente los siempre escaso recursos.

No es cuestión de adaptarse servilmente a lo que viene ocurriendo sino de apuntar a metas de excelencia con integridad y coraje a los efectos de contribuir a que se revierta la situación. En esta línea de pensamiento es oportuna la cita del célebre dilema que planteaHamlet entre ser o abdicar a la propia condición humana,“To be or not to be: that is the question/ Whether `tis nobler in the mind to suffer /The slings and arrows of outrageous fortune/Or to take arms against a sea of troubles/And by opposing end them”.

Cuando la desesperanza es grande parecería que todo está perdido pero en modo alguno es así: ningún esfuerzo se desperdicia, cada contribución produce su efecto. Cuando estudiábamos física en el colegio nos enseñaban lo que se denomina “el polígono de fuerzas” que podemos imaginar como que en un galpón hay una piedra muy pesada y grande que es movida a través de cuerdas y roldanas de las que tiran distintas personas con distinta fuerza ubicadas en diferentes posiciones: la piedra se desplazará según sea la resultante neta de fuerza (o quedará inmóvil si las fuerzas respectivas se neutralizan unas a otras). Lo mismo ocurre con las ideas, ninguna se desperdicia, todas surten efecto. No hay que dejarse abatir y, en cambio, proceder a clarificar los fundamentos de la sociedad abierta que siempre produce resultados, sea para mejorar o para no permitir mayores empeoramientos respecto de los que hubiera ocurrido de no ser por el testimonio de marras. Entonces, el éxito o el fracaso del fascismo en boga depende de nosotros.



jueves, 21 de enero de 2010

INADI Para la Presi...

¿Imaginan si esto que a continuación oirán y observarán lo hubieran o hubiesen dicho Mauricio Macri, Julio Cleto Cobos, Hugo Biolcatti, Carlos Reutemann o cualquiera de los Argentinos que no estamos embarcados en la pantomima oficial? Seguramente nos mandarían derechito a los juicios por crímenes de lesa humanidad, por conspirar y hacer apología de los mismos. Observe y escuche atentamente; ¡Morgado al fin tienes trabajo!



Por cierto, quienes festejan esa exhalación apresurada que ha salido de las fauces de nuestra Presi, ese rebaño de cortesanas, toda esa modorra filosófica amontonada, solo puede ser conseguida por un grupo de intelectuales denominados "grupo Carta Abierta", o mejor dicho; acompañantes de sobre cerrado.

sábado, 31 de octubre de 2009

Pensamiento crítico Latinoamericano...


Los desafíos del pensamiento crítico.

En el pasquín oficialista Pagina 12 de hoy se incorpora una nota que aparece promediando el cuerpo central de su sitio digital. Es un breve interludio que pareciera fuera de secuencia respecto del sendero informativo que puede ir recorriendo un lector. Ya al observar su título sentí el mismo desconcierto y gracia que al presenciar la irrupción de un fanático desnudo en medio de una contienda deportiva; quedé estupefacto.

En efecto, al leer “Desafíos del pensamiento crítico” como nota en la sección mundo, y al observar que se trataba del aporte del Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (en adelante CLACSO) Emir Sader, volví lentamente a entrar en secuencia racional y, antes de comenzar la lectura me pregunté; ¿Será “el mundo” el actual desafío del pensamiento crítico? Que revelación!
Y pensar que yo creía que este fenotipo mental se habría gestado en paralelo al proceso de toma de conciencia humana! Proseguí entonces y me encaminé a descifrar el revelador mensaje del sendero informativo.

Ya desde el inicio mismo del breve interludio me abordó el deseo de sentir la próxima canción… Y es que los tonos sonaban así.

El pensamiento crítico latinoamericano ha acompañado, a lo largo de varias décadas, los procesos políticos más avanzados del continente, analizándolos y apuntando sus potencialidades, límites, contradicciones y perspectivas. Hoy, cuando varios países del continente experimentan la construcción de alternativas políticas al neoliberalismo, el pensamiento social del continente necesita urgentemente ponerse a tono con estos procesos. Una teoría que no desemboca en propuestas efectivas de trasformación social, que no busca la comprensión de las dinámicas de cambio democrático que ocurren de forma real y no meramente imaginaria en nuestras sociedades, termina por volverse una teoría estéril, inocua para cualquier proyecto emancipatorio y liberador. Asimismo, una práctica política que se nutre de la buena teoría, rigurosa, crítica y comprometida, tiende a multiplicar sus potencialidades como práctica transformadora de la realidad social

En un primer instante mis sentidos interpretaron que se trataba de una brillante reflexión crítica, aunque, inmediatamente después, el razonamiento comenzó a traducir y procesar la hipotética profundidad de los significados y, contrastando los mismos con la realidad social que cotidianamente ha interpretado, comenzó a enviar mensajes a unos dedos que, descontrolados, imprimieron movimiento sobre el teclado al compás de sus impulsos nerviosos. Al no poder contenerlos, reposé observando temeroso como concatenaban las siguientes palabras.

“El pensamiento crítico latinoamericano ha sido imbuido a lo largo de varias décadas por un extenso abanico de procesos y organizaciones políticas. Un análisis profundo, racional y sistemático de estos procesos puede apuntalar los primeros esbozos y principios de una construcción teórica que aporte elementos científicos para brindar luz a ciertas contradicciones por ellos generadas. Hoy, cuando varios países del continente se encuentran inmersos en un sendero de crisis institucional profunda, el pensamiento social latinoamericano es una caja de redundancia que se debate entre ponerse a tono teórico con los tiempos que corren (sobre una escasez conceptual de base gestada a raíz de una crítica unidireccional, la neoliberal) o seguir apoyando acríticamente procesos políticos que se encuentran a la deriva y totalmente desconectados del contexto socioeconómico. Impulsar una renovación profunda en el pensamiento crítico latinoamericano para generar nuevos elementos conceptuales que superen el histórico retraso cognitivo, podrá ser un buen punto de partida para alentar una necesaria introspección científica. Probablemente este prudente y responsable proceder, impulsará desde su inicio y para nuestro continente, el emblema emancipador que el pensamiento científico aportó para el avance sostenido y la libertad duradera de las sociedades desarrolladas.

Es obvio que con esa frase no permitiría que estas manos, en connivencia con el sano razonamiento, pudieran o pudiesen elucubrar la blasfemia de ajustar a simetría la altura del secretario ejecutivo de CLACSO. Entiendo que una eminencia de tal calibre es inalcanzable por las pequeñas extremidades de un Blogger emancipado…

Ya con mis falanges temblorosas a consecuencia de recibir una excesiva información del sistema nervioso, proseguí con la lectura del breve artículo en el citado pasquín y, nuevamente me abordó la sorpresa y el desconcierto al ver que la reflexión anteriormente expuesta no era del señor Sader, sino del vicepresidente de Bolivia; Alvaro García Linera. La misma formaba parte del cierre de la XXIII Asamblea del citado Consejo. A partir de ahí observé cautelosamente cuál era el aporte de Saer sobre la base de este avance en el artículo; el autor comienza entonces indicando que el evento...

constituyo un vigoroso llamamiento a que la enorme capacidad crítica del pensamiento latinoamericano y caribeño se vuelque de forma decidida a los desafíos concretos que los movimientos y los gobiernos populares de la región están enfrentando".

Haciendo caso omiso a mi corazón y sufriendo los embates de una emancipación nerviosa que los colonizaba, el índice y el pulgar comenzaron nuevamente a tocar el teclado, enardeciendo también al meñique, el mayor y el anular. Creo que interpretando una propagandística excesiva de Sader sobre el citado encuentro, entre todos escribieron.

“Si la enorme capacidad crítica del pensamiento latinoamericano de las últimas 4 décadas nos ha traído hasta aquí, por favor señor Sader; deje que la pequeña incapacidad acrítica del pensamiento racionalmente construido, pueda aportar elementos de juicio objetivos para dar a los gobiernos herramientas más fiables y seguras que puedan contrarrestar, de aquí y para siempre, las emergencias estructurales que, entre otras cosas, han transformado a su consejo en un centro de adoctrinamiento. O sea, el reverso de lo que sería esperable de grupos de investigación de excelencia científica”

Luchando contra la energía de esa fuerza liberadora que oprimía a unos dedos descontrolados, e intentando reprimir la prepotencia que emanaban con la presión de mis piernas, seguí leyendo

Clacso fue fundado hace poco más de cuatro décadas, en 1967. Un año lleno de significados relevantes para América latina: la muerte del Che y el lanzamiento de Cien años de soledad, dos acontecimientos que terminaron por proyectar, definitivamente, nuestro continente en el mundo…”

Ahora las manos enteras se solidarizaron con la causa y, perdiendo total y absolutamente el control, se desprendieron casi definitivamente de mí

“¿Cómo es posible que un “Consejo de Ciencias” un “Consejo Académico” encuentre el vértice representativo de la esencia de su tarea en el simbolismo que emana del homenaje a Ernesto Guevara Lynch, un personaje que despreció profundamente el procedimiento científico? Son estas contradicciones las que en Latinoamérica han llevado progresivamente estancamiento y retraso en donde hay condiciones de desarrollo y avance. Este tipo de burocracia política en la investigación representada mediante un gigantismo inerte, se a transformado en la quintaesencia de la confusión generalizada; nos han dejado sin razón y con mucho de mamón. Cuando arguyen y construyen cuasi-científicamente un encadenado de elucubraciones que siempre tienen el mismo objetivo y por ende la misma conclusión, nos preguntamos; ¿Será que la manifestación de dependencia puede captarse observando el éxtasis de contradicciones internas que estos grupos de “científicos” sociales padecen sin advertirlo? ¿Será que podemos captar la dependencia del pensamiento único observando saturados congresos dando rienda suelta a la "sensibilidad comprometida" gracias a transferencias de recursos sociales que son succionados casi sin contraprestación real? ¿Estos académicos que enaltecen a un personaje que fundió un banco central en semanas por su analfabetismo económico son los que pretenden darnos conocimientos para la construcción de una sociedad libre e independiente?...”

Ya sin control de mis manos seguí leyendo el desarrollo que sobre CLACSO hace su secretario y comencé a comprender racionalmente que estaba sucediendo. Esta institución se maneja como una trasnacional, tiene una tirada de 2 millones de “cuadernos críticos” por año y posee el apoyo de unas cuantas organizaciones y medios periodísticos, entre ellos Le Monde (no podía ser de otra manera) y el pasquín local Pagina 12… Sin embargo, la contradicción que padecen y solo perciben intuitivamente es un puñal en el corazón de su existencia; el grueso de los cantos de sirena de sus “cuadernos críticos” repta entorno a la observación aparente y sencilla sobre desequilibrios de mercado, el capitalismo, las transnacionales, el neoliberalismo, el casino financiero, las élites dominantes, las condiciones históricas, bla bla bla... ¿Acaso han advertido que sin estos fantasmagóricos conceptos, sin esas altisonantes definiciones, sin esos enemigos vitales...en fin; que sin capitalismo de mercado su existencia como "consejo de ciencias" sería tan efímera que pasaría desapercibida? ¿Será una buena hipótesis científica plantear que la creación de conceptos tan generales para criticar negativamente un sistema humano tan complejo, ha sido la forma en que se crea la enfermedad bajo la cual luego se nos vende la cura? ¿Como salir de esta paradoja Señor Sader? Ponga su consejo de expertos a intentar explicar esto por favor...

Finalmente mis manos habían vuelto a su lugar...

martes, 27 de octubre de 2009

Impuestos

Este artículo de Roberto Cachanosky abrió la semana en el sitio del cual es columnista*, me ha parecido pertinente traerlo para poder "socializarlo".

Pague sus impuestos: ver jugar al seleccionado es caro

El Estado no brinda información detallada y accesible al momento de rendir cuentas de qué hace con nuestros impuestos. Peor aún, cuando obtenemos esa información en general es gracias a que trasciende algún caso escandaloso de utilización de los fondos públicos.

El presidente de Aerolíneas Argentinas está metido en medio de un escándalo por haber utilizado un avión de la empresa estatal que preside, para ir a ver a Uruguay a la selección argentina. Recordemos que la compañía aérea tiene abultadas pérdidas y es financiada por los contribuyentes.

El matrimonio usa los aviones que todos pagamos con nuestros impuestos para ir a pasar el fin de semana a El Calafate. Algún avión de la flota, que todos mantenemos con los impuestos que pagamos, va a buscar a la hija del matrimonio como si se tratara de un auto de la remisería de la otra cuadra.

Al hijo de un piquetero adicto al oficialismo, que trabajaba en alguna repartición estatal (es decir cobraba su sueldo con los impuestos que pagamos) lo detuvo la policía con una camioneta, que también sería del Estado, cargada con marihuana. Camioneta que, también, funciona con los impuestos que pagamos.

Milagro Sala, que comanda el movimiento “social” Tupac Amarú, recibe fondos del Estado Nacional, que son fondos financiados con nuestros impuestos. Su organización agredió físicamente al presidente de la UCR, Gerardo Morales.

Néstor Kirchner utiliza la Quinta de Olivos, que todos mantenemos con nuestros impuestos, como si fuera una unidad básica desde la cual reparte órdenes.

Seguramente los lectores podrán ayudarme a hacer más largo este listado. Pero con estos datos es suficiente para advertir que los argentinos estamos siendo esquilmados impositivamente para financiar gastos que no tenemos por qué bancar.

En la Argentina que estamos viviendo, un inspector de la AFIP puede pedirnos información privada con el argumento de que tiene que controlar el pago de nuestros impuestos. Esa información, que solo un juez, y bajo fundamento, solo podría pedirnos, es accesible a cualquier funcionario del ente recaudador. Los argentinos tenemos que explicarle detalladamente al Estado cuánto ganamos y en qué gastamos porque así lo manda la ley. Sin embargo, el Estado no brinda la misma información al momento de rendir cuenta de qué hace con nuestros impuestos. Y encima de no brindarnos la información, todo el tiempo surgen casos escandalosos del uso de nuestros impuestos. Unos se van a ver la selección en un avión del Estado, los otros mandan otro avión a buscar a la hija como si estuvieran llamando un taxi, los otros viven de nuestros impuestos y se organizan como sociedades mafiosas tras el telón de organizaciones sociales y la historia sigue.

Seguramente a los Kirchner no les pasará, pero al común de los mortales que vivimos en Argentina nos cuesta mucho trabajo ganarnos la vida para que, encima, nos maten con impuestos para financiar este tipo de comportamientos escandalosos. No solo el matrimonio está destruyendo la economía, lo cual hace más complicado ganarse el sustento diario, sino que, encima, nos agobia con impuestos para utilizarlos de esta manera que supera los límites de la moral y el respeto al trabajo de la población.

El debate de cuál debe ser una carga tributaria aceptable está ligado a las funciones que debe realizar el Estado. Sobre este último punto también hay debates. ¿Debe el Estado redistribuir el ingreso, otorgar subsidios, tener empresas estatales, llenarse de burócratas innecesarios, etc.? Dependiendo del tamaño del Estado, será la carga tributaria que deberá soportar el contribuyente. Pero digamos que lo podemos aceptar como cierto grado de discusión racional sobre la cantidad de empleados públicos, empresas estatales o subsidios que puede tener y repartir el Estado. Sin embargo, una cosa muy diferente es que el Estado, utilizando el monopolio de la fuerza que le delegamos, nos trate como esclavos para que trabajemos, paguemos impuestos y después ellos usen los bienes del Estado como si fueran activos que pertenecieran a su patrimonio. El escándalo que generó la compra del Tango 01 en los 90, era como comprar un barrilete en comparación a la flota de aviones y helicópteros que tiene el matrimonio a su disposición.

El ex presidente Fernando de la Rúa irá a juicio por la famosa “BANELCO” con la cual, supuestamente, se compraron votos para obtener una ley en el Congreso. Legisladores que se dieron vuelta con la Ley de Medios han confesado, en algunos casos, que lo hicieron para que sus provincias pudieran resolver sus problemas financieros. ¿Qué diferencia de fondo hay entre el caso de la “BANELCO” y el mecanismo de apriete a las provincias para que sus legisladores voten a favor las leyes que desea el Gobierno?

Pero si todo esto es grave, mucho más grave es que los contribuyentes tengamos que darle una buena parte del fruto de nuestro trabajo a un Estado que luego financia a grupos violentos. ¿Qué derecho tienen los gobernantes de quitarnos el fruto de nuestro trabajo para luego dárselo a quienes nos van a agredir físicamente?

¿Acaso Luis D’Elía y el líder del violento movimiento Quebracho no defendieron públicamente a Milagro Sala, cuyo “movimiento social” agredió a Morales? ¿Qué funcionario público se encargó de quitarle inmediatamente al movimiento Tupac Amarú los fondos que recibe? ¿Acaso el Gobierno es cómplice de estas agresiones que no le quita de inmediato el subsidio que recibe por el comportamiento que tuvieron? ¿Puede el Estado exigirnos que paguemos impuestos para financiar a grupos que, disfrazados de movimientos sociales, utilizan la violencia y la intimidación, financiados con nuestros impuestos, para agredir a quienes no piensan como el gobierno de turno?

Como decía antes, el tamaño del Estado y las funciones que puede tener o no, puede ser parte de un debate de políticas públicas dentro de un marco civilizado. En consecuencia, el debate posterior es quién tiene que cargar con el costo de un Estado más grande. Pero muy distinto es cuando entramos en otro terreno de discusión: ¿tiene derecho el Estado a cobrar impuestos para que uno transporte marihuana en camionetas de reparticiones públicas, el otro financie grupos de choque contra la población, un tercero se vaya en avión a ver a la selección y el matrimonio use los aviones para fines personales sin ningún tipo de límites?

En estos casos de uso del los fondos públicos para beneficio personal del los funcionarios de turno ya no estamos hablando de políticas públicas, estamos hablando de la peor opresión que pudieron ejercer los monarcas más feroces contra su población para disfrutar de sus fiestas de palacio o emprender costosas guerras para ampliar sus dominios.

En la Argentina pagamos impuestos para tener seguridad y el delito crece constantemente. Pagamos impuestos para tener defensa y nuestras Fuerzas Armadas son fuerzas desarmadas. Pagamos impuestos para tener educación y esta brilla por su ausencia. Lo único que sobresale en educación estatal es que algunos alumnos del Nacional Buenos Aires se les ocurre tomar el Colegio por la huelga de Kraft. En definitiva, el Estado nos acosa con impuestos que lejos parecen estar de financiar un Estado democrático y republicano. Ni siquiera financian al llamado estado de bienestar. Más bien somos algo parecido a un sistema de esclavitud por el cual tenemos que producir y pagar impuestos para satisfacer los lujos del matrimonio reinante, darle caja para acumular poder y, encima, mantener a quienes querrán literalmente partirnos la cabeza el día que la gente se canse de ser atropellada.

Insisto: esto ya no es un debate de políticas públicas en que se define el monto de impuestos y tipo de impuestos necesarios para financiar las actividades del Estado. Este es un debate propio de las monarquías absolutistas que funcionaban antes de que comenzara a regir el sistema de la democracia republicana, cuando los reyes expoliaban a la población para darse la gran vida y financiar a los ejércitos que oprimían a la población.
© www.economiaparatodos.com.ar


*http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=2651

jueves, 22 de octubre de 2009

Argentina hoy para la Argentina del mañana



Senadores y diputados de uno y otro lado intentan evitar corregir (o corregir) yerros en la escritura de la nueva ley de medios audiovisuales. Los colegios y las universidades sufren los cimbronazos de tomas vehementes y el correspondiente corte de actividades. Las avenidas, principales accesos y salidas de las ciudades más importantes (con su epicentro en la Capital Federal) permanecen cortadas en horarios centrales de la jornada laboral por un entramado complejo de organizaciones “sociales”. Un caudal creciente de Ciudadanos ingresan en las actas policiales y las morgues judiciales víctimas de violentos ataques a la propiedad privada. Los sindicatos dirimen sus rencillas políticas dentro de las fábricas paralizando sus líneas de producción. La otrora mano de obra desocupada de la inteligencia organizada trabaja en el espionaje de víctimas de atentados y de políticos peligrosos a tenor de las elucubraciones oficiales.


Luis Delia[1] se abraza con Esteche en conferencia de prensa[2], el perro Santillán[3] deviene en un pequeño felino luego de ser amedrentado por un grupo de choque oficialista. Horacio Verbitsky[4] impulsa desde su centro de operaciones (CELS) todo tipo de trabas legales para impedir la creación de un nuevo organismo de seguridad ideado por el gobierno de Mauricio Macri[5]. El director de la Biblioteca Nacional hace lo que puede con un cerebro entumecido y un corazón enardecido. El secretario de cultura de la Nación descerebra lo cultural y enarbola su lucha generacional. Un tal Orlando Varone[6] se arrastra conceptualmente para recibir las migajas de reconocimiento de un grupo de circenses mediáticos de la ideología y otro tal, Diego Gvirtz[7] deviene lentamente en una especie de Joseph Goebbels[8] telúrico.


El director técnico del seleccionado de nuestro deporte más representativo muestra para la ciencia el síntoma de la corrosión cerebral escupiendo estupideces intermitentes ante los micrófonos internacionales y, a consecuencia de esto, los periodistas del medio local muestran a la National Geographic como se desarrolla la carroña buscando alimento en una fauna etíope...

Y finalmente ella...

Nuestra Reina madre menospreciando ideológicamente a todos sus ciudadanos; a los más necesitados como a seres inferiores venidos de otro planeta y a los que hay que cuidar (solo para examinarlos, prevenir su extinción y garantizar votos) a los menos necesitados como si se tratara de animales, a los acomodados como a un enclave minero a cielo abierto al que se le puede extraer todo de cuanto de y a sus pares políticos como a espectadores acéfalos aptos para ser amedrentados.

Con todo este panorama ¿Acaso podemos dudar de cuan bien gobernados estamos por este matrimonio de ex-jóvenes idealistas? ¿Acaso podemos afirmar con toda vehemencia que el martirio que otros sufrieron fué el slogan que promovió a esta generación a que nos lidere al tercer milenio? ¿Acaso podemos tomarnos la atribución de expresar nuestro hartazgo cuando asistimos impávidos a la mayor transgresión a los derechos humanos, civiles y elementales que nuestra sociedad pudiera garantizar efectivamente con otro tipo de liderazgo bien preparado?¿Acaso debemos quedarnos estáticos si ante un reclamo civilmente elaborado sobre las violaciones de derechos a las que asistimos cotidianamente se nos menoscaba con el slogan de clase acostumbrado?

Muchas gracias Cristina y Nestor Kirchner por todo lo que nos dieron!

Por favor, cuando se retiren que el último apague la luz...


[1] Líder de una organización social reconocido explícitamente a favor de los medios y fines del actual gobierno nacional
[2] Líder de “Quebracho”, una organización política que se ha especializado en la reyerta callejera y el ataque sistemático contra la propiedad privada. Su financiamiento no esta debidamente declarado.
[3] Líder representativo de la lucha contra el gobierno de Carlos Menem y su política de apertura de mercado durante la década de 1990.
[4] Periodista de investigación con pasado turbulento en la década de 1970 devenido en los 90 en mediático operador de una porción de la “izquierda” local. Entre sus momentos políticos figura una pelea con Hebe de Bonafini (Presidenta de una organización de madres de plaza de mayo) luego de que ésta lo acusara de recibir financiamiento externo por parte de Estados Unidos.
[5] Intendente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
[6] Opinador profesional y “comprometido”. Ha desarrollado su discurso en diferentes diarios y revistas a lo largo de casi tres décadas.
[7] Productor de televisión. Sus primeros pasos los realizó con un programa sobre programas, en donde se intentaba mostrar el nivel de liviandad para con el compromiso social con el que las personas comunes afrontan su día a día. En su actual programa en la televisora oficial y con Orlando Varone como opinólogo central se analiza la construcción simbólica que los programas “mercantilizados” incorporan en la sociedad para “desarticularla” y “obscurecer” su toma de “conciencia de clase”. Hoy es el futuro postulante a la dirección del canal oficial “la televisión publica”.
[8] Ministro de propaganda Nazi


sábado, 10 de octubre de 2009

Cuba y su bloqueo comercial

Luego de una acalorada discusión política en un reciente evento, entendí que es momento de comenzar a desmitificar ciertos lugares comunes. Gracias a la divina providencia, he encontrado este lúcido ensayo sobre el bloqueo a la isla cubana. Al final del mismo encuentran la ruta de la entrada original. Que lo disfruten.

El bloqueo
Por José García Domínguez

La culpa es del bloqueo. En 1959, Cuba ocupaba el tercer lugar por nivel de vida entre todos los países de América Latina, sólo por detrás de Uruguay y Chile. Hoy, el salario medio de un cubano, 9´4 dólares, llega justo para comprar un kilo de carne -8´65 dólares-. Los jubilados pueden conseguir cuatro filetes al mes, eso sí, a condición de que estén dispuestos a invertir en ellos el importe íntegro de su pensión de cuatro dólares. En 1959, el número estimado de prostitutas en La Habana era de 11.500; hoy, por vergüenza, nadie quiere repetir el cálculo. Pero la culpa es del bloqueo. La mitad de los edificios de la capital serían declarados en ruinas si se siguieran los parámetros que fijan los manuales de arquitectura; en todas las viviendas de la ciudad hay grifos, pero sólo algunas –menos de la mitad- disponen de servicio de agua corriente todos los días, las otras no. Si sus dueños quieren alquilar una de sus habitaciones a algún turista, deben pagar un impuesto de 250 dólares; los que tratan de eludirlo, se enfrentan a una multa de 1.800 dólares. Si alguien pretende poner unas mesas y unas sillas para ofrecer bebida o comida a esos visitantes, tiene que disponer antes de los 850 dólares en efectivo del impuesto que le exigirá el Estado para concederle la licencia. Ya se sabe, el bloqueo.

Si se tienen dólares, en la Isla se puede comprar cualquier cosa que se desee. Pero los empleados del Estado cobran en pesos, no en dólares. Y el noventa y ocho por ciento de los cubanos que viven en la Isla son empleados del Estado. Sólo las empresas extranjeras pagan a sus empleados en dólares, pero el Gobierno confisca sus nóminas. Cada fin de mes, esos trabajadores reciben el equivalente en pesos. Al cambio oficial. En las tiendas del Estado se puede comprar cualquier cosa con dólares, pero el Estado cierra casi todas las vías para que la población pueda disponer de dólares. Casi todas. Y fuera de esas tiendas, no se puede encontrar casi nada. Es la economía política del Estado jinetero: convertir al Gobierno en el mayor proxeneta de un país. Pero es por el bloqueo.

Castro necesita dólares para combatir el bloqueo. Da igual de donde salgan. Tres cuartas partes de la deuda externa han vencido, y no se ha pagado. Por eso permite que los gusanos envíen millones cada año desde Estados Unidos a los familiares que él tiene secuestrados. Pero necesita más. Otro anti imperialista, Chávez, le regaló hace poco (en teoría, tiene que pagar dentro de veinte años) dos mil quinientos millones de dólares en petróleo, y él lo ha revendido en el mercado internacional de contrabando. Pero no es suficiente. Por eso dejó de pagar la parte del crudo que sí le cobra su amigo. Cuando lo supo el director general de Petróleo de Venezuela, quiso dejarlo sin suministro; cuando lo supo Chávez, dejó sin empleo al director general de Petróleo de Venezuela. Las cartillas de racionamiento de la población ya sólo dan para una semana. De cada cien habitantes, veinte han conseguido huir; los otros no. Hace dos semanas, tres negros quisieron marcharse y Castro los mató. El bloqueo.

Porque la miseria material y moral en la que está hundida Cuba no tiene nada que ver con el socialismo. Como tampoco la ideología socialista tuvo relación alguna con la miseria material y moral que enfangó a la Europa que quedó atrapada tras el Muro de Berlín. Igual que ni uno sólo de los cadáveres de los cien millones de trabajadores que fueron asesinados por los regímenes socialistas puede proyectar la menor sombra de duda sobre la superioridad ética del socialismo. Y mucho menos los de esos tres negros. Por eso Saramago puede criticar a Castro sin dejar de tener un alto concepto de sí mismo. Por eso la parte decente de los intelectuales de la izquierda española se atreve, incluso, a susurrar Abajo Castro; pero nunca podría gritar Abajo el comunismo. Porque la culpa puede ser de Castro. Y si no fuera de Castro, sería de Partido. Y si no fuera del Partido, sería de Stalin. Y si no fuera de Stalin, sería de Lenin. Y si no fuera de Lenin, sería de las condiciones objetivas. O del bloqueo. Pero nunca del socialismo.

Para nuestra izquierda, los datos económicos de todas las experiencias socialistas no tienen ninguna importancia. No prueban nada. Los campos de concentración y los cadáveres, tampoco. De hecho, para la izquierda la realidad no importa. Los actos son prescindibles, contextualizables, irrelevantes. Lo único que importa son las intenciones.
Ibarretxe y Arzalluz se pueden abrazar ahora a los comunistas cubanos porque son de los que creen que si se entra en una librería se está obligado a comprar. Y por eso aún no se han enterado de que Marx publicó y aplaudió en la revista que dirigía, la Neue Rheinische Zeitung, un artículo de Engels en el que proponía que se exterminase a los vascos, entre otras minorías culturales europeas. Los lectores cándidos de El País y Le Monde diplomatique podrán acabar sus días creyendo que el embargo económico que decretó Estados Unidos contra la dictadura cubana es cualquier cosa menos lo que es: la determinación de Norteamérica de no comprar ni vender nada a ese régimen. Pero los políticos y los intelectuales de la izquierda conocen perfectamente la realidad de Cuba. La han conocido siempre. Y, pese a eso, no les importará volver a dejarse fotografiar cientos de veces, como en las manifestaciones a favor de Sadam Husein, sonriendo ante la efigie de Ernesto Guevara. Lo harán porque Guevara era puro y despreciaba el dinero. Lo despreciaba tanto que prefirió seguir siendo toda su vida un analfabeto económico y no estudiar los rudimentos más elementales de esa ciencia lúgubre. Su ignorancia llevó al desastre al Banco de Cuba cuando lo presidió. Pero era tan puro que, al fundar el primer campo de concentración de la Isla, no discriminó jamás entre blancos y negros a la hora de llenarlo de inquilinos. Murió joven y quería crear al hombre nuevo. Lo quería sinceramente. Puede que fuese un idiota moral, pero sus intenciones eran buenas. Mató a muchos, y también él hubiera asesinado a esos tres chicos que querían marcharse. Pero creía sinceramente en la causa. Y para los progresistas eso es lo que importa, lo único que importa. Ese es su bloqueo, de la izquierda; el único que ha padecido y seguirá padeciendo Cuba

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