martes, 14 de abril de 2020

El contraataque de Cristina.



La ex Presidente de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, pasa a la fase B del desarrollo del plan que desde Cuba vienen ejecutando (no olviden en este punto la innumerable cantidad de viajes que ha realizado en los últimos dos años con la excusa de la salud de su hija). Ha comenzado el contraataque presionando a la Suprema Corte para que de vía libre a las sesiones con las cuales pretenderá dar comienzo al proceso de expropiación de riqueza por fases.

Antes de comenzar a despotricar contra Cristina y su gente es importante no olvidar ciertos detalles no menores. Si todo esto finalmente sale como el kirchnerismo lo prevé, avanzarán nuevamente hasta donde puedan empujando hasta donde se los deje y, si no encuentran freno con un rigor suficiente y justo, sabemos que van por todo. Por eso continuar insultando a Cristina, el kirchnerismo, el albertismo o lo que fuere, es esquivar el bulto. Sería deseable ahora más que nunca concentrar nuestra mirada en el grado de obsecuencia vil presente en todo el arco político argentino, que hizo que por dos años esta señora volara a La Habana a gusto y antojo como quien va a dar un paseo de fin de semana, y todo en medio de un proceso judicial que, supuestamente, la tenía con las pruebas suficientes como para haber estado presa. Y también la culpa es de esa misma vil obsecuencia que hizo que la posición políticamente correcta sobre lo que pasaba con Florencia Kirchner nos hacía decir "no seamos duros, es una mujer que está sufriendo y seguramente no la debe estar pasando bien en Cuba". Cuando sabemos que eso tiene la misma credibilidad que un relato de alienígenas.

Esta gente siempre se escudó atrás de dolores para avanzar sin contrapuntos. Y siempre llegamos tarde a advertir sus lágrimas de cocodrilo; no olviden que captamos que 30 mil no era más que un slogan cuando ya de nada servía captarlo como tal, puesto que ya lo habían utilizado para vendernos sueños compartidos, miles de subsidios fantasma, decenas de miles de puestos públicos y un posicionamiento burocrático con el cual se han enquistado como un cáncer en el poder público. Y lo captamos tarde porque toda vez que alguien quiso gritarlo a tiempo fue silenciado por un gran dedo acusador conformado por TODO EL ARCO POLÍTICO que no dudó en atacar al mensajero con todo tipo de apelativos y amenazas.

Esperemos hoy estar a la altura de las circunstancias y que alguien sea capaz de ponerle un freno a tiempo, aunque creo que ahora, también, ya es demasiado tarde.

La AFIP como Pirro de Epiro.


¿De qué sirve la victoria si para lograrla tienes que sacrificar tantos guerreros que al final quedarás solo contemplando un mar de cadáveres?

A tal situación se la suele denominar como una "victoria pírrica" o "victoria a lo Pirro". Y esta definición viene a partir de una frase que habría dicho Pirro, Rey de Epiro, quien luego del triunfo en una cruenta batalla contra los romanos y, contemplando el resultado, habría dicho: "otra victoria como esta y volveré solo a casa".

Bueno, la gente de la AFIP y el gobierno andan declarando que "serán inflexibles" con la fiscalización: Sigan así que la victoria que están provocando los dejará balbuceando lo que Pirro hace dos mil trescientos años.


Militancia científica, el sutil autoengaño de los idiotas.



Una de las características distintivas del conocimiento científico es su metodología. Con independencia a la sociología de la ciencia que indica que no habría tal cosa como "un método" y que éste sería "lo que los científicos hacen", lo cierto es que hay esquemas de corroboración que desplazan el conocimiento intuitivo por emplazar un conocimiento racional. Esto no quiere decir que la intuición no esté presente en el conocimiento científico, lo está. Pero es subsidiaria de la plataforma racional; la posibilidad de intuir ante cada nueva etapa del conocimiento científico se va parando en cada escalón de razonamiento que se va subiendo.

Bien, hoy en Argentina se argumenta que no se hacen testeos masivos por el coronavirus porque "no sería tan necesario". Sin embargo anoche, el Presidente de la Nación -asesorado por un grupo de expertos que sostiene aquello-, comparó gráficos en donde por un lado estábamos nosotros intuyendo casos posibles vs otros países que muestran datos de un universo testeado muchísimo más amplio y riguroso en conclusiones. Sería arriesgado afirmar que la exposición de ayer fue clarificadora, puesto que nuestro grupo de expertos está haciendo algo anómalo en tanto método y en términos de una comparación y/o argumentación respecto de la falta de testeos; intuimos la cantidad de casos que tenemos a partir de la cantidad de muertes en lugar de intuir por donde vendrá la solución posible al paliativo de la pandemia a partir de un universo masivo de testeos y la cantidad concomitante de muertes.

Nuestro grupo de expertos está haciendo algo bastante a tientas y ciegas para abordar cualquier camino de solución posible en términos de organizar la salida de la cuarentena. Y desde esta intuición que capto racionalmente en ellos, intuyo que tendremos cuarentena hasta la primavera, si es que llegamos...

miércoles, 18 de marzo de 2020

Covid-19 y el terrorismo, los amigos invisibles del Estado.


Algo que hemos presenciado en los últimos 10 años fue el declive en la capacidad de control público de las conductas ciudadanas; en la medida en que estas conductas progresivamente mejoraron su acción de reclamo de manera impredecible, creativa y eficaz, los estados fueron quedando inexorablemente expuestos en su anomalía institucional.

Durante los últimos 10 años, desde lo que conocimos como "la primavera Árabe" hasta el persistente movimiento de los chalecos amarillos en Francia, hemos presenciado innumerables momentos que han puesto en jaque al poder público establecido (sea cual fuere su línea ideológica): las manifestaciones en Venezuela pusieron en jaque al chavismo, las de Hong Kong evitan el avance chino sobre la isla, en España gestaron inicialmente al movimiento "podemos" y ahora a su contracara, Vox. Argentina tuvo lo suyo en las manifestaciones espontáneas del 8N y 18A (que pusieron contra las cuerdas al kichnerismo). En Chile una acción coordinada e impredecible -se decía que los manifestantes utilizaron una aplicación usada en Hong Kong para comunicación- hizo lo mismo con el gobierno de Sebastián Piñera. En Noviembre de 2014 y a raíz de un caso de gatillo fácil, en EEUU hubo protestas masivas que se salieron de control. Y hay más ejemplos.

Un argumento que, durante estos últimos años han utilizado los estados para controlar a la ciudadanía, justifica el control como una acción necesaria para luchar contra el terrorismo: Al sanguinario atentado contra la redacción de Charlie Hebdo en enero de 2015 y el ataque simultáneo que comenzó en el Stade de France y luego en Le Bataclan en noviembre de ese mismo año (dejaron ambos más de 130 muertos), se sumó en 2017 el atentado en Inglaterra del Manchester Arena, que dejó 22 muertes y 116 heridos. Aún así la militarización del control social no fue posible todo lo que se hubiera deseado desde esos estados. Hubo derechos adquiridos que ya no tenían vuelta atrás; los derechos garantizados en las constituciones liberales. Hasta hoy...

Desde hace semanas ha aparecido un nuevo enemigo, invisible, impredecible, aparentemente implacable y terriblemente peligroso; un virus. Se pueden especular muchas cosas en torno a esta aparición, pero lo único cierto -al menos hasta ahora y que hoy en día podemos percibir claramente-, es la violenta reversión que ha tenido aquel declive mencionado de control público sobre la ciudadanía. A partir de Covid-19 los estados han vuelto a tener de manera firme las riendas de control, aunque ahora no solo observados a regañadientes por la ciudadanía sino ayudados por ésta, que ahora sí, parece estar dispuesta a entregarlo todo en pos de ese enemigo invisible que solo se deja ver cuando mata (al igual que el terrorismo) y del cual solo podemos sospechar su presencia cuando estornudamos (al igual que el miedo que nos produce ver a alguien con aspecto islámico dejar un bolso en un banco de plaza que está en cercanía).

Este escrito no pretende relativizar peligros ni sugiere actitudes irresponsables, solo intenta poner una mirada más en términos de preguntarnos hasta donde estamos dispuestos a poner límites en la entrega de nuestras libertades y derechos. Hace instantes Facundo Manes y Sergio Berni -en diferentes programas- han repetido la misma frase: "Aquí no hay lugar para librepensadores", y yo en este momento estoy pensando libremente.

¿Podré hacerlo mañana?

lunes, 16 de marzo de 2020

Argentina; la gestión política de su eutanasia nacional.


La reducción de frecuencia de los trenes como paliativo para frenar la transmisión de Covid-19, me hizo recordar otra situación similar en idiotez ante la toma de decisión, aunque mucho menos dramática en consecuencias.

Recuerdo el sábado 12 de octubre de 2019 cuando quise cargar nafta en un bidón -para hacer funcionar el grupo electrógeno- y no me vendieron. El argumento esgrimido pasó porque al estar desarrollándose el encuentro nacional de mujeres en la ciudad de La Plata, tenían la orden de no vender nafta en bidones hasta el día martes (por el riesgo de producción de bombas molotov y demás hechos de público conocimiento).

Recuerdo también que ante esa negativa solicité al expendedor que cargara 500 pesos más en el tanque y, ante eso, nos miramos y pensamos lo mismo sobre la idiotez de esa medida que pretendía evitar desmanes con combustible evitando venderlo en bidones. Le dije que esa medida solo iba a afectar a quienes verdaderamente podrían necesitar combustible para su traslado y habrían de tener que dejar tirado su vehículo hasta que pudieran cargar combustible en bidón -a no ser que algún amigo o alguien de buena voluntad se prestare a cargar más en su vehículo para luego ponerlo contiguo al suyo y pasar combustible con una manguera-: ¿Acaso esos 500 pesos extra que estaba cargando yo en mi vehículo no era lo que necesitaba para el grupo electrógeno y lo pasaría con una manguera en mi domicilio de la misma manera que alguien que -prohibido de proveerse con un bidón y pretendiendo construir bombas molotov-, procuraría su combustible cargando de más en un vehículo para luego pasarlo al recipiente correspondiente?

Recuerdo que al plantear eso concluimos con mi expendedor que aquella medida era una completa, total y absoluta idiotez. Aunque también fruto de gente que no piensa en lo más mínimo en el bienestar y seguridad de la ciudadanía.

Bueno, lo mismo está sucediendo por estas horas con muchas de las medidas (que denominan "prácticas" y "eficientes") en términos de una lucha contra Covid-19.

¿Quién forma a esta gente? ¿O es el universo en el que se mueven que les vacía la cabeza y transforma a estas personas en idiotas consumadas?


viernes, 6 de marzo de 2020

El lastre.


La gente de las fotos que acompañan esta entrada forma parte de la última camada de un grupo de personas que desde hace aproximadamente 70 años comenzó a militar políticamente para cambiar el sentido simbólico de la vida económica, civil e institucional de la República Argentina.

Esta gente y toda su corriente política nació, creció y se desarrolló en base a invertir la lógica secuencia entre medios, fines, causa y efectos; a partir de lo que lograron establecer -entronizando en las instituciones educativas y todo medio posible de amplificar sus elucubraciones-, una persona promedio, en argentina, cree que la necesidad otorga derechos y que el derecho como la garantía para alcanzar una necesidad mediante el esfuerzo propio, es un engaño histórico perpetrado por clases acomodadas para mantener en mansedumbre a las personas más desposeídas, privándolas de derechos. Esta gente logró que el promedio de la ciudadanía argentina confunda derecho con obligación, creyendo que es antes la acción de espera por recibir (porque es obligatorio e imperativo moral el hecho de "dar"), antes que ejecutar el propio derecho a hacer libremente (seleccionando lógicamente producir previamente para dar en consecuencia y ejercer así el pleno derecho a ser, en libertad).

En los inicios la generación que gestó el movimiento en el que dicen estar estas personas, se alimentó de un entorno que rebozaba de riqueza heredada y pudieron ejecutar -en la práctica- la falacia de sus elucubraciones; pudieron así esconder de manera provisoria el esencial yerro de combatir lo que naturalmente es imposible hacer si es que se quiere mejorar progresivamente. Así los slogans "combatiendo al capital" y "redistribuyendo la renta" encarnaron en la sociedad como una condición no solo posible, sino también altruista. De esta manera construyeron su propio universo de mansedumbre, logrando eliminar de las personas toda posibilidad de apropiación conceptual de lo más básico de un proyecto económico para afrontar la vida. Esta gente empujó a la ciudadanía a que olvide sus obligaciones civiles y las lobotomizó dejándolas en espera del derecho obligatorio que el Estado DEBÍA otorga. Pero en ese contexto, con esa conducta, esta gente también gestó su propia anomalía; y la fantasía hasta aquí ha llegado: Un Estado Nación que sin poseer una ciudadanía apta como vehículo para la creación de riqueza y la obtención de recursos, se fue quedando progresivamente sin ellos y ya no puede continuar garantizando aquellos derechos que todo el mundo pedía sin producir lo necesario para que les sean otorgados. Y de esta manera ese estado famélico comenzó a pretender garantizarlos imprimiendo billetes, haciendo crecer aún más la ficción, generando rebotes inflacionarios permanentes que nos empobrecen más y más y más.

Y hoy estas personas continúan festejando una victoria pírrica, posan con los dedos en V cantando una marcha demodé que no solo nada dice, sino que los expone como lo que son; una manada de idiotas maleducados que no alcanza a captar que están rodeados de un mar de pobreza que en breve comenzará a inundar sus propias ambiciones debido a sus propias torpezas.




viernes, 28 de febrero de 2020

Guillermo Moreno, Adam Smith, David Ricardo, la oligarquía terrateniente, la deuda y el libre comercio.


El pasado fin de semana el ex Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se expresó en términos de la deuda Argentina y la fuente de recursos –que considera legítimos- desde donde se debería tomar el excedente necesario para pagar los compromisos adquiridos. El ex Secretario minimizó la importancia de los recursos que se generarían por ajustes en la administración pública por considerarlos despreciables en volumen respecto de -y aquí viene su punto-, los miles de millones de dólares anuales que conforman la renta que obtienen los dueños de las mejores tierras de la pampa húmeda debido al arrendamiento. El punto del ex Secretario pasa por sostener que la pampa húmeda aún posee un sistema feudal de explotación, tal sistema haría que los propietarios de grandes extensiones se queden con una renta extraordinaria a expensas de los pooles de siembra, que serían quienes generan la producción capitalista desde la cual estos “parásitos poseedores" obtienen grandes ingresos sin producir absolutamente nada, tan solo por el derecho de propiedad de los mejores suelos del país (haciendo hincapié en una supuesta ilegitimidad de la posesión como tema para abordar “más adelante” casi como una especie de carta de negociación en caso de encontrar reticencias a sus sugerencias).

Guillermo Moreno también fue un paso más allá y sugirió, ante una hipótesis de conflicto, que “las fuerzas armadas ya no están del lado de estas mil familias, ahora están solitos con su alma. Ahora les llegó el momento del pongui pongui; tienen que poner la que tienen que poner” y por lo tanto “deberán adecuarse a este avance o vender la tierra a quienes las trabajan”, y con ello, “tiene que irrumpir el capitalismo moderno en la pampa húmeda”. Aquí el vídeo de la entrevista completa en la cual pueden chequear lo que acabo de sintetizar:




Guillermo Moreno ha soslayado algunos puntos neurálgicos al pretender tomar como ejemplo el caso de Inglaterra y el contrapunto conceptual entre los aportes de Adam Smith y David Ricardo respecto de renta, producción y comercio. Intentaré mostrar cuales han sido estos soslayos y de qué manera, al hacerlo, la contradicción en la cual ha incurrido lo deja parado en la vereda contraria a la cual, se supone, él pertenece.

Si hacemos una breve observación –parados desde el edificio conceptual en el cual se encuentra el ex Secretario- al respecto de las bases que dieron origen a la ciencia económica como el motor de indagación del proceso de reproducción material en la era de las manufacturas, debemos mencionar a la Economía Política, cuya luz se enciende como consecuencia de los procesos de cambio que se vivieron en la transición hacia la era burguesa (si bien los conceptos de “burguesía” y “manufacturas” corresponden a una categoría analítica que podríamos denominar “a la marxista”, el ex Secretario nos está hablando de pujas de poder en torno a los procesos de redistribución partiendo desde David Ricardo y Adam Smith, por ello es preciso trabajar desde su edificio conceptual puesto que sería un formalismo estéril hacer un ejercicio liberal para liberales tomando a Smith y Ricardo en clave liberal cuando analizamos a quien los ha interpretado en clave burocrática).

Aquellos cambios políticos, sociales e ideológicos maduraron en Francia e Inglaterra en el transcurso de los siglos XVII Y XVIII e impulsados por la aparición de grupos de capitalistas industriales cuyos intereses estaban contrapuestos a quienes conformaban los grupos agrarios comerciales y aristócratas conservadores. En tales cambios fue tomando forma la concepción unificada de una sociedad económica como objeto de la Economía Política. Adam Smith avanzaría con la Teoría de los sentimientos morales para finalmente culminar su gran obra con la Investigación sobre la naturaleza de la riqueza de las naciones. Más adelante sería David Ricardo quien, parándose en aquella investigación y, confirmándola por partes pero negándola en otras, trazaría su análisis sobre la distribución de la renta. Guillermo Moreno parece tomar estos dos puntales para avanzar hoy con su “teoría para la Argentina”.

En este punto no es ocioso recordar que aquellos son momentos en los que el derecho natural va a terminar desplazando al derecho divino, y es en este sentido que el nacimiento de una sociedad económica será observada como la consecuencia de una “ley natural”. Por lo tanto será la indagación sobre los aspectos principales de esta ley natural el objetivo principal de la economía política de aquel entonces. Y así las cosas los rieles sobre los cuales se iba a desplazar el avance del conocimiento económico tenían un solo destino; buscar conceptos claros, unificados y demostrados mediante los cuales pudiera quedar debidamente establecido el argumento positivo sobre cómo dejar que la sociedad marchase sin reglamentaciones –o con la menor cantidad posible de ellas-. Reglamentaciones que eran vistas como freno para el proceso de reproducción material, entendido éste como la consecuencia de una acción natural. Así quedaba asegurado el camino hacia la riqueza de las naciones: El dejar hacer (laissez-faire) se transformaría en el argumento central en esa apologética; el individualismo capitalista comenzaba a dar sus primeros pasos.

El principio unificador de aquel giro conceptual que significó la economía política estuvo construido sobre la base de observar el proceso de circulación económica de manera análoga al proceso de circulación sanguínea del cuerpo humano. De esta manera, si la “nueva sociedad" económica debía por fuerza tener un orden vital en el proceso de circulación de la riqueza, entones el sistema económico -en tal sentido- debía necesariamente ser lo mismo que el cuerpo para la personalidad del ser humano; una base física para desarrollar funciones más elevadas (Dobb 1938). Así –sintéticamente explicado-, se argumentará que el sistema económico debe proporcionar al Estado la mayor riqueza y excedente posibles (no es ocioso en este punto volver a recordar que no estamos hablando de historia económica sino argumentando sobre los objetivos de Guillermo Moreno).

Originalmente el producto neto se barruntó como riqueza y fue asociado a lo que producía la tierra luego de una temporada de producción y circulación. Los fisiócratas veían el principio físico excedentario que causaba el flujo de circulación económica y que gestará el excedente en forma de producto neto, en la diferencia entre la abundancia de semillas sembradas respecto de la escasez de semillas cultivadas. En tanto que parados en el mismo lugar de observación veían en la acción industrial un proceso estéril que solo transformaba la naturaleza pero no creaba “algo más”. Será David Ricardo quien con más fuerza llegará observar –y argumentar- la generación del producto neto en las manufacturas y no ya en la agricultura, encargándose de sentar las bases de definición del producto neto como una forma de apropiación de riqueza de la clase pasiva de terratenientes en desmedro de las clases trabajadoras (en el sentido de clase de productores de industria y no de trabajadores como acostumbramos en nuestro léxico). Se sellaba así la primera argumentación formal en apoyo a una grupo económico por sobre otro en términos de un análisis basado en leyes naturales como argumento central para ir contra una ley formal institucional. A partir de este momento la clase industrial comenzará a ser vista como el motor del desarrollo y conveniente para el progreso de las Naciones en tanto que las clases terratenientes tendrán el destino de observación contrario; como castas parasitarias y freno para el desarrollo.

¿Pero qué había sucedido en verdad tras la argumentación de Ricardo que tanto enamora a Guillermo Moreno?

Ricardo había expuesto -descubrió- una ley; la ley de los rendimientos marginales decrecientes de la tierra. Mediante ella trazó un principio unificador para explicar la formación de precios en el mercado de granos. Grosso modo el mecanismo expuesto fue el siguiente:

Al comenzar la industrialización acelerada y, entre otros factores, la expansión demográfica que siguió al proceso de éxodo del campo a las ciudades y las mejoras de asepsia de atención en los partos, la tasa de mortalidad al nacer comenzó a disminuir y progresivamente se fueron necesitando más tierras cultivables para suministrar alimentación a mayor cantidad de personas trabajando en el sector industrial. Las mejores tierras -como era lógico- ya estaban siendo utilizadas, por lo tanto se expande la frontera de utilización hacia tierras menos fértiles. El resultado que Ricardo observó –y que en realidad Marx tradujo desplazando para su beneficio teórico- fue el siguiente; para generar producto en aquellas nuevas tierras debía incrementarse el laboreo (el trabajo sobre las mismas) decantando en un incremento del costo en producción. Sin embargo los precios de intercambio al que se encontraban los granos en el mercado no se fijaba basados en los costos de las tierras más fértiles, sino en el laboreo incorporado en las tierras menos fértiles (que era más intenso y elevado que el necesario en las tierras más fértiles). Lo que Ricardo observo -y se encargó de argumentar con claridad- fue la relación asimétrica entre los industriales y los terratenientes dado que tales precios de los granos -el output agropecuario- eran el principio formador de los costos de la industria mediante los salarios “salarios de subsistencia” de sus trabajadores -el input idustrial-. Pero relatemos esta dinámica de la siguiente manera:

El sector de terratenientes tradicional era poseedor de las tierras más fértiles, por tanto el valor de su laboreo era bajo. El valor de cambio que recibían por el precio de los granos se formaba bajo la lógica del laboreo en las tierras menos fértiles (más elevado que los suyos). Los industriales costeaban su sector sobre la base de los salarios de subsistencia y éstos se medían fundamentalmente en términos del precio de los granos. A su vez, el precio de los granos se formaba en el margen de producción de la estructura económica disponible (las tierras menos fértiles). Por lo tanto para Ricardo había una extorsión de clases en desmedro de la clase trabajadora por parte de la clase terrateniente tradicional. La extorsión al sector industrial se dictaba de manera en que los terratenientes tradicionales -casi sin hacer nada más que tirar las semillas en la tierra y esperar- se apropiaban de una renta extra gracias al sobreprecio al cual vendían sus granos respecto del costo en el que incurrían (sobreprecio que era el precio de costo de las tierras menos fértiles donde se formaba el precio de margen de mercado, convalidado por los trabajadores industriales pagando el salario que conformaba la demanda de granos, subsistencia de los trabajadores de su sector).

De esta manera, a más expansión del sector industrial más se elevaban sus costos y más ganancia vía renta por parte de los terratenientes tradicionales se gestaba. Y es aquí que Ricardo acusa a una ley formal como la provocadora de esta injusticia, y es lo que no menciona el señor Guillermo Moreno: La Ley de Granos.

Si David Ricardo expuso la inevitabilidad de una ley natural económica para denunciar el perjuicio de una ley formal que la deformaba, Guillermo Moreno pretende mantener un sistema formalmente deformador de la acción económica natural para mantener un principio burocrático que frena el desarrollo mediante una anómala interpretación ricardiana de redistribución de la renta, imposibilitando el devenir económico de la Nación Argentina.

Aquel proceso de injusta distribución de la renta que Ricardo acusaba con sobrada prueba, no se debió a una extorsión parasitaria sino a la consecuencia anómala de una política pública aún más anómala; una Ley Pública que cerraba el comercio exterior libre imposibilitando a Inglaterra la provisión adecuada de granos a un menor precio bajando el costo del sector industrial, proponiendo realidad natural al proceso económico como un lógico devenir de la acción productiva mediada por un intercambio libre y no como un hecho posible de ser regulado por el Estado. Y es este punto -crucial y central en Ricardo- de lo que no hace mención el señor Guillermo Moreno.

Es cierto que al proceso avanzado por Ricardo, luego Marx lo tergiversará proponiendo que en última instancia lo que estaba en juego era ver quién se quedaba con lo que agregaba “el valor”. O sea, el salario. Pero también es cierto que luego serán los austriacos y los marginalistas quienes dejarán en claro que no es el trabajo el fantasma oculto en esas diferencias, sino la escasez y la utilidad. El grano elevaba su precio debido a la escasez, consecuencia de bajos rindes en las tierras menos fértiles (escasez agigantada por la imposibilidad de importar debido a la cerrazón de la ley de granos) y no por el trabajo incorporado en ellas. Y el salario podría caer debido a la natural relación económica en un proceso de libre circulación (y no por una extorsión que agrandaba un supuesto plus valor en la intermediación entre la apropiación capitalista del trabajo obrero).

Luego de hacer este vuelo por el corazón de aquel proceso mencionado por Guillermo Moreno, y pensando en lo que él propone como “solución” para el problema argentino y su visión de “capitalismo avanzado” en términos de “eliminar a los terratenientes” basándose en Ricardo y Smith, pongamos los contrapuntos.

Si fue la ley de granos quien permitió aquella “extorsión de clase”, aquí la extorsión de clase -en aquel sentido- hoy deberíamos buscarla a partir de una ley que esté haciendo las veces de restricción al comercio exterior en términos de los costos internos. En este sentido es menester mencionar que a diferencia de aquel tiempo, hoy la subsistencia del salario industrial ya no se mide por la cantidad de granos o alimentos que el salario podrá comprar, sino por la canasta de bienes con cierto nivel de complejidad industrial que contiene en su monto. Es cierto que en un país extremadamente pobre es el alimento quien determina el costo de un salario (si es que llegan a niveles de salarios potenciales), pero ya no estaríamos hablando de salario industrial sino de subsistencia sin más. Sin embargo es el propio ex Secretario quién se está refiriendo al camino de riqueza y desarrollo y no al de pobreza y subsistencia. Por lo tanto, parados desde la lógica de la enseñanza de Smith y Ricardo, deberíamos hacernos la siguiente pregunta.

¿Qué leyes y políticas públicas están haciendo que nuestras importaciones sean caras en términos de los bienes salario de la nueva subsistencia que conforma el costo de producción industrial en el siglo XXI? ¿Será -como en aquel entonces- la cerrazón por importar granos lo que está elevando la renta terrateniente o será la prohibición de importar bienes industriales lo que está elevando los precios de la canasta de consumo de los trabajadores argentinos y las ganancias extraordinarias de los industriales que no compiten?

Esta es la pregunta que no se hace Guillermo Moreno, quedándose en el argumento estigmatizante -militante- sobre "la oligarquía como causa de todo mal", obviando la causa estructural argentina principal; la burguesía parasitaria industrial Argentina que extorsiona -vía el cierre del comercio exterior- a todo el país de la misma manera que mediante la Ley de Granos los terratenientes ingleses abultaban su renta extraordinaria al imposibilitar de disponibilidad de granos importados a la economía de su época.

Guillermo Moreno debería saber (de hecho lo sabe) que nada fértil puede surgir de un avance compulsivo del sector público, sea éste sobre la propiedad cuanto que también sobre su flujo de producción sin tener como punto de partida la lógica de no perder de vista el hecho económico en acción natural y no como consecuencia de una acción de la voluntad burocrática. Avanzar una exacción compulsiva sobre el flujo de una renta generada por demanda externa y no por un propio proceso interno de expansión está condenado a nacer muerto, puesto que es –en palabras de Maurice Dobb- una "contranatural atención obstétrica" respecto del devenir de un proceso económico que pueda conducir a la riqueza y el progreso (objetivo supuesto del señor Moreno). Es más, hasta en el margen de obligar a vender las tierras a esos supuestos terratenientes parasitarios, se estaría fomentando mayor injusticia que la supuesta injusticia denunciada, dado que el precio que hoy se pagaría por esas tierras permitiría a estas clases disfrutar de una riqueza internacional sin precedentes vía diferentes inversiones en otro tipo de flujos, desprendiéndose a un alto precio de un bien que en última instancia solo circunstancialmente hoy tiene en su producción un precio asequible, pero que nada hace suponer que esto se mantenga en el tiempo (la productividad acelerada de la tecnología de producción de alimentos ya ha comenzado a desprenderse de la necesidad de grandes extensiones de tierra para lograr alimentar a la humanidad).

Pido disculpas por lo extenso de este escrito, pero sentí la necesidad de escribirlo porque no puede suceder más, si es que queremos un país mejor, que dejemos circular burócratas y ex funcionarios (que hicieron un desquicio toda vez que estuvieron en la función pública) continuar paseando por los medios con la actitud pretenciosa de un padre que todo lo sabe cuando a ciencia cierta están más cerca de la brutalidad que del conocimiento.


domingo, 9 de febrero de 2020

La economía argentina; una muerte inadvertida.


Se cumplen dos meses de una nueva administración de la economía argentina y comienza a percibirse -nuevamente- el espejismo que empuja a burócratas y analistas a pensar "el momento en el cual la economía argentina volverá a arrancar".

A principios de 2017, prácticamente a un año de gobierno del ex Presidente Mauricio Macri, recuerdo haber tenido duros e interesantes contrapuntos con algunos seguidores de Cambiemos y personas dedicadas a la economía cuando sostuve -como una hipótesis potencialmente certera- que la economía Argentina podría no arrancar más; y finalmente pasaron los 4 años de Macri y la economía no arrancó, quedaron así las anécdotas de "la luz al final del túnel" "los brotes verdes" "el segundo semestre" y "pasaron cosas".

Ahora parece haber vuelto la caminata de ficción que mueve a la burocracia técnica y el periodismo afín al Gobierno de Alberto Fernández, a transitar la misma espera por llegar a ese espejismo inadvertido; ya se habla de "segundo semestre" y de "resolver el problema de la deuda para volver a crecer" (o en su variante dialéctica "volver a crecer para resolver el problema de la deuda").

Vuelvo a reiterar lo mismo, de lo cual ya hay pruebas más que suficientes: Desde noviembre de 2011 la economía argentina funciona con una especie de respirador artificial, ya no genera "ese poco más" (o producto neto en términos fisiocráticos si se me permite la expresión teórica) después de cada año de una medición de su producción; Argentina en términos de conjunto ya va para 10 años de estancamiento con inflación. Esto nos está gritando algo que es hora de escuchar con claridad; el paradigma desde el cual se han organizado nuestros fundamentales económicos asesinó la capacidad de producción, creatividad y productividad de la economía argentina como conjunto.

Nuestra economía no arrancará más; hoy es un viejo motor que ya no tiene más para dar. Puede usarse de ella aún algunas piezas que se mantienen útiles funcionando cableadas a las baterías de otros motores que se encuentran afuera -como el sector agropecuario y algunos nichos diferenciados de sus manufacturas, determinados circuitos de componentes ligados a las multinacionales del sector automotor y metalmecánico, algunas estructuras mineras y energéticas y algo de software y servicios-; componentes que evitan la asfixia total y aún aportan cierto aire a la burocracia pública que mantiene el sistema tomando para sí y "redistribuyendo" para quitar el oxido a las piezas muertas del conjunto motor, ficcionando demanda agregada mediante ingresos no correspondidos a productividad económica alguna.

Todo lo que hemos visto hasta ahora en estos dos meses de gestión, no es más que la continuidad de un protocolo de reanimación para un cadáver que lleva 9 años muerto.

miércoles, 5 de febrero de 2020

La responsabilidad del Estado.


Hace dos días un vehículo que transportaba pasajeros en Argentina salió de la senda asfáltica de la ruta y volcó. Como resultado de ello dos pasajeros murieron y otros tres tuvieron que ser amputados. Se ha dicho en las últimas horas que el chofer se quedó dormido y por eso sucedió la tragedia. Y se ha agregado que la causa de esta anomalía en su función fue el exceso de trabajo y el escaso tiempo de descanso entre viajes -le llaman "el rebote" y significa que solo descansan dos horas entre viajes cuando deberían hacerlo 12-. Si en efecto este "rebote" sería el causal de la somnolencia del chofer, podría solucionarse incorporando más choferes a la plantilla -digamos el doble- pero eso dejaría a la empresa en cuatro situaciones posibles de las que tendrá que optar por una de ellas:

- Deberá pedir subsidios -que luego pagamos todos con impuestos- porque no le dan los costos debido a las cargas sociales e impositivas que significan esos nuevos salarios.

- Deberá elevar el precio de los pasajes en un contexto de demanda agotada debido a la caída de ingresos (elevación de precios de pasajes que podría ser, nuevamente, amortiguada por la ficción de un subsidio público)

- Deberá incrementar el nivel de riesgo de accidentes en el mediano plazo por haber desacoplado la proporción entre gastos de capital y gastos corrientes, empujando a no reponer stock de capital (nuevas unidades) en pos de pagar salarios y bienes complementarios.

- Deberá ir directamente a la quiebra en el mediano plazo porque no podrá hacer frente a pago de proveedores debido a las cargas salariales y sociales que significa la duplicación de planta.

De la única manera en que la empresa podría duplicar su planta de choferes y continuar siendo viable económicamente, es si se redujeran a la mitad las cargas impositivas y las cargas sociales al trabajo.

No le den más vueltas al asunto: El Estado es responsable.

martes, 4 de febrero de 2020

Productividad del rico y productividad del pobre


La productividad creciente del trabajo se manifiesta en cada país como la condición material de la cual su ciudadanía está rodeada. Y la división de tareas de la que disponen potencialmente, está atada a esa condición material. Aquí en Argentina, por caso, quienes trabajamos tenemos que tomar dos o tres diferentes trabajos con diferentes cualidades de tareas si es que pretendemos tener un ingreso que se aleje de la media hacia un nivel superior. De esta manera no se desarrolla la especialización posible y tampoco se incrementa la productividad.

El trabajo bajo estas condiciones también requiere de mayor desgaste y esfuerzo que el que requiere en las condiciones de los llamados "países desarrollados" (que a ciencia cierta son los que manifiestan una condición material de entorno cuantitativa y cualitativamente superior). En Cuba, si por caso pretendieses salir del ingreso medio, deberías tender camas en un hotel a la mañana, armar habanos por la tarde y manejar un cacharro para hacer de remisero por la noche (a escondidas del Estado), con una muy baja productividad en tus tres tareas diferentes.

En tanto que en EEUU quien se dedicase a manejar 6 horas diarias bajo sistema Uber, empujaría con su servicio a la mejora de la productividad de la gente a la cual transporta, y por tal prestación obtendría un ingreso neto mensual que sería el equivalente al de 40 cubanos haciendo tres tareas diferentes durante cada día. Reflejando en esa proporción la productividad aportada en uno y otro caso y bajo las condiciones de uno y otro entorno material. Esa es la diferencia clásica entre un país pobre y un país rico: Ya lo había sostenido Adam Smith; lo que muchas manos hacen de pocos gestos en una Nación en estado de avance, pocas manos deben hacerlos todos en una Nación en estado de atraso.

Si hoy los países desarrollados en apariencia "trabajan menos", es porque ayer trabajaron mucho más para producir menos y hoy trabajan menos para producir mucho más. Se llama capitalismo.

No lo olviden.

sábado, 11 de enero de 2020

Greta Thunberg y el fetichismo de la bondad.


La militante ambientalista Greta Thunberg ha vuelto a ser noticia, ahora se ha tomado el atrevimiento de sugerir a Roger Federer que termine su relación con uno de sus sponsors principales; Credit Suisse. Al respecto entonces es hora ya de ir dejando algunas cosas en claro.

Greta Thunberg es solo una adolescente con síndrome de asperger a la cual su mamá y su papá (militantes con un evidente sesgo ideológico) explotan y utilizan para salir a pasear por el mundo y lobbear intereses sectoriales. Estas personas no solo se esconden atrás del problema de la adolescente para hacerlo, sino también aprovechan la situación para manipular sagazmente la posición ventajosa que desde tal síndrome pueden obtener: O sea, una especie de redención que imposibilita contestar con vehemencia sin poder evitar el señalamiento desvirtuante que desviará el tema en cuestión para centrarlo en el señalamiento como "mala persona" a quien osa contestar con un contrapunto a la posición de la sufriente adolescente (clásica y miserable estrategia política de las izquierdas). De esta manera papá y mamá agarran a su hija para usarla como escudo en la larga campaña internacional que los verá viajando por el planeta entero escrachando personas públicas.

Debe quedar bien claro este punto: 

Greta Thunberg es una adolescente con síndrome de Asperger a la cual explotan utilizándola como escudo, paseándola por el planeta para señalar y escrachar personas públicas a sabiendas que no habrá reacción en contrario (por la condición de la joven). No es recomendable caer en el fetichismo de la bondad del cual esta gente se nutre y desde el cual nos intentan adoctrinar.

jueves, 28 de noviembre de 2019

El pasado y la frustración del presente.


Hay gente que tiene la costumbre de mirar el pasado con las categorías del presente; por ejemplo Felipe Pigna. Este historiador sostiene que Mariano Moreno fue "el primer desaparecido de la historia argentina". Y lo dice así:

"El cuerpo de Moreno fue arrojado al mar como ocurriría mucho tiempo después con otra gente que resultaba incómoda a los que anteponen la razón de Estado a cualquier otra cosa. Para algunos una bala en la nuca y una tumba sin nombre, para otros veneno y el mar como tumba. Como decía Sócrates, para algunos estados los pensadores valen muy poco". F, Pigna: https://www.youtube.com/watch?v=F25pKWvE5Lw

Este sujeto al hacer esto no solo inyecta una anomalía conceptual en el análisis histórico, también traslada esa anomalía hacia quienes se introducen en la historia desde los planes de estudio pergeñados en base a tal yerro de traducción. Y ambos errores (devenidos a su vez por el desplazamiento del pensamiento -basado en la razón- a manos del deseo -basado en la voluntad militante-) inoculan un resentimiento que será imposible de revertir sobre la base de conceptos desarrollados con un espíritu racional; esa categoría muere en el estudiante y en toda persona que se introduce a estudiar la historia desde este lugar, puesto que al hacerlo por tal sendero es vacunada contra el espíritu positivo y el pensamiento lógico -único camino fértil para asegurar el desarrollo de un análisis crítico-, para ser adormecida con el apresuramiento de los deseos y la voluntad. La sed por investigar para conocer queda saciada con el trago amargo de la búsqueda de un reequilibrio justiciero: Muere el espíritu científico y nace el adormecimiento militante.

En la mitología griega aparece una carrera de carros que se disputó hacia el año 1200 a. C. La carrera fue parte de una serie de juegos fúnebres en honor al Patroclo (que había muerto a manos del Príncipe Héctor en la Guerra de Troya). De esa carrera de carros participaron Diomedes, Eumelo, Menelao, Antíloco y Meríones, resultando Dimedes el vencedor luego de una caída de Eumelio cuando venía liderando.

Bien¿Saben qué hace Felipe Pigna cuando traslada el simbolismo del presente en la interpretación del pasado al indicar que "Mariano Moreno es el primer desaparecido de la historia argentina"? Hace lo mismo que yo haría si les digo que Diomedes fue el primer ganador de un Gran Premio de Fórmula 1 aprovechando el fuera de pista de Eumelio.

Una terrible pelotudez ¿No les parece?

miércoles, 9 de octubre de 2019

Petulancia intelectual e idiotez generalizada.

En algún momento alguien o algo nos hizo creer que el nivel del pensamiento intelectual argentino era de excelencia. Que ese nivel se transfirió al grueso de la sociedad argentina y que a consecuencia de eso, teníamos una sociedad lúcida que no se dejaba arriar así como así por instituciones que en el resto del mundo habían dominado (engañando a los pueblos con ciertas ficciones que aquí finalmente habíamos desentrañado). Creímos que ese engaño había sido posible porque en esas sociedades la ciudadanía era una especie de manada idiotizada por la sociedad de consumo, que no pensaban en -y no les interesaba- otra cosa más que sus tostadoras; algo así como sociedades pochocleras que son motivo de la sorna y el gaste nacional y popular.

Sin embargo la cruda realidad está golpeando nuestra puerta:

No somos una sociedad lúcida ni nada que se le parezca, somos una sociedad pobre, estúpida y embrutecida. Estamos endeudados y no podemos pagar nuestros compromisos, tenemos recursos potenciales para pagar diez de esas deudas pero no sabemos cómo trabajarlos. No sabemos cómo educar a las nuevas generaciones ni contraprestar con dignidad a nuestros jubilados el trabajo que entregaron en toda su vida. Ejércitos de personas en edad de trabajar no saben distinguir un clavo de un tornillo o la diferencia entre una aplicación de un Smartphone y un sistema operativo. El 80% de la ciudadanía en condiciones de votar no sabe discriminar un derecho de una obligación, y cree que el espíritu liberal de nuestra constitución fue una elucubración pergeñada para hacerle daño antes que un pensamiento altruista para elevar sus capacidades de realización. Más de la mitad de las personas que compran un vehículo cero kilómetro llegan a sus domicilios y lo primero que hacen es colgar una cinta roja de alguna de sus partes para que "no envidien su éxito". Somos capaces de quitarnos la vida por un SmarTV, un par de zapatillas y hasta por un atado de cigarrillos. No podemos disfrutar de un espectáculo deportivo porque los simpatizantes de uno y otro lado utilizan el momento para dirimir reyertas por ver quién se queda con la recaudación de un estacionamiento o el puesto de choripan de la esquina. Se inundan nuestras ciudades ante unos milímetros de lluvia imprevista, tenemos que sufrir decenas de muertos en accidentes para mejorar -parcialmente- las condiciones de transporte. Hordas de personas pululan cada mañana como zombies cortando calles al grito de "pan, dignidad y trabajo", pero no bastan 20 años de hacer siempre lo mismo para que adviertan que alimentan su indignidad cada mañana al mostrarse completamente inútiles para cualquier actividad práctica que pueda propender a la solución que están pidiendo. Del otro lado, la ciudadanía que supuestamente posee las capacidades para advertir la trágica desidia, observa a esas mismas hordas asintiendo con sus reclamos sin captar la tragedia que están presenciando.

La verdad suele ser dolorosa y aún más; Argentina no es ese centro de lucidez tan celebrado intelectualmente por ciertos recovecos de la intelectualidad del subsuelo, tampoco es el lugar donde el capitalismo tocaría su límite debido a la nula capacidad de domesticar a unos trabajadores en lucha permanente por lo supuestamente bien despiertos que aquí están. Nada de eso: Argentina es el lugar donde se gestó la ciudadanía política más idiota e idiotizada del planeta tierra.

No tengan dudas.


El exilio como una inversión de capital.


Ayer la Corte Suprema de Justicia de la Nación determinó que las personas que fueron forzadas a exiliarse durante la dictadura militar tienen derecho a recibir la misma indemnización por parte del Estado que aquellas personas que fueron víctimas en carácter de detenido/desaparecido. No sé por qué, pero ante esta declaración de importancia por parte de nuestra Suprema Corte, pensé en el reconocimiento del Estado Argentino para con las madres de los caídos en Malvinas -por caso-.

Madres cuyos hijos el Estado arrancó a la fuerza cuando cumplieron 18 años, puso unos borceguíes en sus piernas y un fusil en sus manos. Los cargó en un Hércules y los llevó a 4 mil kilómetros de distancia para tirarlos en campo árido a 10 grados bajo cero con una pala pequeña para que caven pozos para esconderse esperando a los ingleses para cagarse a tiros (si sobrevivían a los bombazos de los aviones y los barcos). Después de haberlos mantenido un mes mal alimentados y enterrados en los pozos que ellos mismos cavaron (y con agua helada y barro hasta la cintura), en combate los expusieron a que los recontracagaran a tiros a todos. Y, finalmente, a aquellos muchachos que murieron en esas condiciones y circunstancias -y que el Estado no tuvo tiempo, prioridades ni supo identificar-, los abandonó tirándolos amontonados allí.

Hoy, el mismo Estado que vuelve a reconocer por enésima vez a viejos guerrilleros exiliados, a esas madres de esos muchachos abandonados en Malvinas no les dio ni las gracias. Solo después de 36 años, a las que aún viven, les ha costeado un vuelo para tirarlas en medio de aquel campo para que puedan llorar al lado de un trozo de mármol que tiene grabado el nombre de su hijo -y que vaya uno a saber si es que realmente ahí está-.

¿Cómo tomar esta medida de la Suprema Corte en momentos en que no disponemos de recursos ni para pagar impuestos, pero sin embargo nos empuja a transferir cientos de miles de dólares a un grupo de personas que intentó violentar las instituciones y que, luego de haberse exiliado, ha vivido de la política hasta hoy cobrando suculentos dividendos por continuar militando aquella gesta delincuencial? ¿Cómo no indignarse con este tipo de fallos cuando atrás del mismo sobrevendrán nuevas transferencias de ingresos a grupos de personas que, muchas de ellas, portaron fusiles y pusieron bombas imprevistas sin pensar en las muertes inocentes y que encima de eso, el Estado Argentino no ha cesado en homenajes con días feriados, honores públicos, acceso a los medios de manera privilegiada, reconocimiento en cuanta fundación hay, manejos presupuestarios especiales, apertura de universidades para que utilicen como cotos de caza de nuevas generaciones para su adoctrinamiento, postulaciones a premios, rangos e instituciones internacionales, acceso a lobbys de todo tipo, nombres en plazas, calles, cines y vaya uno a saber cuántas cosas más?

El estado del Estado en la Justicia argentina es poco menos que una letrina donde defecan los seres más injustos e indignos de nuestro entorno. De esto no tengo absolutamente ningún tipo de dudas.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Hong Kong libra la gran batalla.


Hay quien cree que Hong Kong es un refugio de delincuentes internacionales y China el sistema que podría revitalizar las condiciones del "Estado benefactor". Para esta gente con tales creencias Hong Kong sería el efluvio del "neoliberalismo capitalista", en tanto que China portaría -finalmente- el efectivo camino de realización del tan ansiado socialismo planificado con inclusión económica y superación de escasez.

Intelectuales y analistas que abominan del ciclo comercial de Hong Kong y ponen el foco en la protección británica a partir de las consecuencias de la guerra el opio, olvidan el genocidio Chino a partir de la gran marcha de Mao. Con ese lastre inicial analizan lo que hoy sucede en la pequeña isla, una isla que siendo poco más que un trozo de roca inútil como recurso natural de cualquier tipo, se transformó -basada en una protección irrestricta de las libertades individuales y el derecho de propiedad-, en la plataforma comercial más importante de Asia llegando a tener un PIB per cápita de los más elevados del mundo y la deuda más baja del planeta; 49 mil dólares per cápita y 0,1% del PIB de deuda.

Hoy, las libertades civiles y comerciales de Hong Kong están seriamente amenazadas por la entronización de la política China mediante una ley de extradición que parece ser un caballo de Troya para quebrar la autonomía pactada hasta 2047. Y así hoy, lo que para algunos (a 70 años de la Revolución de Mao) es un motivo de festejos, para los habitantes de Hong Kong es un momento de luto (los 40 millones de muertes bajo el puño genocida de Mao Zedong no se olvidan allí como sí los ha olvidado y ocultado el occidente intelectualizado).

La gesta que hoy está librando Hong Kong contra la potencia China es una reedición de David contra Goliat. Esperemos, por el bien de la libertad y la humanidad, que vuelva a triunfar el pequeño gran gigante.


lunes, 2 de septiembre de 2019

El Padre Paco y el conocimiento inconducente.

Hace unos días que en Argentina hay un cura tercermundista, conocido como "Padre Paco", que pulula por los medios de comunicación alertándonos de "los peligros del capitalismo", el mercado, el "neoliberalismo", el gobierno de Macri y "la explotación de los poderosos en desmedro de los desposeídos" (entre otros slogans de militancia). Llama la atención ver que en cada mesa en la cual se sienta lo rodean especialistas de diferentes áreas y lo escuchan en silencio casi como quien escucha l conferencia de un premio Nobel. Pareciera ser que el Padre Paco es respetado por su investidura y por el supuesto rol que dice tener; es un cura tercermundista que vive la pobreza y hace militancia territorial para combatirla. Tal rol parece haberlo dejado con el derecho a hablar de lo que desee y opinar de todo tipo de conocimientos casi como si fuera un especialista. En los últimos días ha hablado de sistema financiero, tipo de camio, medición técnica de la pobreza, inflación, cualidad y calidad de activos y pasivos, deuda interna y externa. En definitiva, de cuestiones de las que no sabe absolutamente nada. Pero habla como si supiera y, reitero, lo escuchan como si se tratara de un premio Nobel. ¿Qué pasaría si invertimos la situación y en una mesa en donde debaten personas que se dedican a hacer asistencia social, un economista dijera -por caso a este cura conocido como "Padre Paco"- algo así?:

- "Lo que sucede con ustedes es que parten de una abstracción equivocada y desde ahí construyen los conceptos con los cuales toman decisiones de gestión de la pobreza que están completamente fuera de foco respecto de lo que necesita, esencialmente, una persona pobre para salir de su condición. Ustedes no entienden la pobreza pero la gestionan hace años, haciéndonos creer que saben algo pero nos estafan apelando a argumentos comunes que surgen de observar el proceso de pobreza solo al nivel de las apariencias".

Sería un horror para algunos y motivo de sorna para otros. Y aparecería una respuesta más o menos así:

- "¿Y usted señor economista quien se cree que es para hablar de lo que no sabe e intentar tamaña osadía de enfrentar a una persona comprometida, proba, de toda una vida de trayectoria al lado de la pobreza y ayudando a los que menos tienen, esos silenciados en los que nadie piensa?"

Y el economista pasaría a ser poco menos que un demonio para algunas personas, un imbécil para otras y un idiota descomprometido para otras más. Ahora bien.

Si esto es así en esa situación, entonces pregunto: ¿Quién puede explicar por qué ponen a sujetos como este "Padre Paco" a hablar de mercado, economía y "neoliberalismo" cuando a ciencia cierta no tiene ni la más remota idea de lo que habla?



domingo, 25 de agosto de 2019

Las marchas como expresión política de un jardín de adultos.


Políticamente, Argentina es el jardín de infantes en donde se aglutina la inconsciente crueldad de una niñez idiota y el infantilismo de una madurez trunca.

Observando las imágenes de la marcha de ayer y leyendo algunos comentarios en las redes, me vino el recuerdo de lo vivido en una cancha de fútbol en la ciudad de La Plata, donde una hinchada cantaba a la otra "la vida los cagó, la vida los cagó...". También leí en intercambios la harto repetida palabra "fracasado y fracasada" como forma de descalificar a otra persona en una discusión.

En Argentina apalear a esa condición suele ser utilizado por no pocas personas cuando pretenden descalificar a otras. Generalmente quienes más acusan de fracaso a otras personas son quienes se muestran con la incomodidad característica de quien sufre por saber inconclusos sus anhelos y objetivos respecto de la efectiva consecución de los mismos. O sea, la persona que siente que realmente ha fracasado y transfiere en los demás su propio desasosiego.

Una de las principales características de las expresiones políticas argentinas -o tal vez la principal- pasa por señalar al rival con cualquier tipo de apelativo descalificativo y no por las características de sus ideas: De un lado señalan al otro con el desprecio por su condición económica, estética y cultural al grito de "negros de mierda y descerebrados choriplaneros" y del otro responden al señalamiento apelando a una supuesta condición negativa por llegar a una adultez tardía acomodada; "viejos chetos y garcas de clase alta con pañales comprados en Recoleta".

Argentina nació partida. Nuestra Nación nunca definió sus tensiones para delimitar finalmente su rumbo: Y así, la interpretación que de la marcha de ayer trazaron sus rivales evidencia las cualidades de los bandos políticos; como si se tratase de dos personas que se amenazan e invitan a pelear en una esquina (luego de un intercambio incómodo de miradas), elevándose la voz y el tono de las amenazas. Pero destinadas por su propia futilidad a quedar congeladas en potencia y cada vez más lejos del acto. Argentina y sus bandos políticos en pugna es la expresión de lo cobarde intentando eternamente esa gesta épica que nunca llega:

Argentina es, esencialmente, la expresión del fracaso y la impotencia en el más puro y claro sentido de existencia.

sábado, 3 de agosto de 2019

El voto militante y el voto racional.


Santiago Maldonado se ahogó cuando huía de un corte de una Ruta Nacional e intentó cruzar un río sin saber nadar.

- Pero la militancia te dice que fue un desaparecido forzado.

Hubo 6248 desaparecidos entre 1974 y 1982 y se dieron en alternancia entre un gobierno peronista y una dictadura militar.

- Pero la militancia te dice que fueron 30 mil y que solo fueron bajo dictadura militar.

Absolutamente todas las políticas implementadas en la República Argentina desde el primer tercio del siglo XX hasta hoy han sido esencialmente contrarias a los principios básicos del liberalismo.

- Pero la militancia te explica todas las injusticias y el sufrimiento argentino como consecuencia de la participación del liberalismo -en todas su formas- en la vida política de la República Argentina.

Un proceso inflacionario es un fenómeno monetario que se desata a partir de un desacople inducido de manera exógena respecto de la conjunción entre los parámetros de tiempo, productividad y masa monetaria en relación con la oferta y la demanda de bienes y servicios y parámetros de intercambio.

- Pero la militancia te explica que la inflación es un fenómeno multicausal generado por grupos concentrados que manejan los precios y la excesiva ambición de quienes quieren ganar más a costa de los que menos pueden y tienen.

Todo, absolutamente todo lo que tenga que ver con algo que pueda portar un sufrimiento, la militancia te lo va a transmitir con el guión adecuado para ella poder transformarse en la vía de solución a tal sufrimiento, desplazando el conocimiento puro sobre cada tema que pueda poner justeza sobre el mismo. Saben -y así fueron educados para la militancia- que en tal universo justo el sentido de sus gestas ya no tendría sentido. Y se quedarían sin nada.

Si exponés el número de desaparecidos o la condición de Santiagao Maldonado y no encuentran manera de rebatir los datos objetivos, dirán que eso es un "simbolismo" que no comprendemos y mediante el cual podemos "mejorar la memoria" y ser un poco más "sensibles" para hacer de nuestra sociedad algo "más justo" (y repetirán, precisamente, que será en honor a los muertos y los desaparecidos). Ya desde ahí te acusarán de todo tipo de cosas, hasta exponerte como un demonio al servicio de lo más crudo de la insensibilidad humana.

Si exponés a la ausencia de liberalismo político y al desacople monetario económico como los rieles principales que nos condujeron a la desgracia argentina, te dirán -con cierta sorna petulante- que tu nivel de conocimiento es escaso y que está demostrado que "todo fue así" (como sostiene la militancia). Pero no expondrán ningún argumento consistente que lo compruebe, solo apelarán a demostraciones parciales e inconclusas; verdades a medias montadas en falacias argumentativas.

El problema de argentina no pasó nunca por la falta de militancia política sino por su abundancia. Hemos entregado un excesivo prestigio a ésta como elemento desde el cual se toman las decisiones trascendentales de nuestra vida institucional, y hasta aquí nos trajo tal conducta...

Entonces, en estas próximas elecciones: ¿No habrá llegado la hora de advertir más claramente esta mentira y comenzar a pensar nuestro voto desde ese lugar?


domingo, 21 de julio de 2019

El viaje a la Luna y el mito de los idiotas.


Corre el año 1969, la Unión Soviética y Estados Unidos se encuentran en pleno desarrollo de una disputa por la obtención de ventajas en lo que se conoció como “la carrera espacial”. Proceso inmerso dentro de otro que se dio a conocer como “la guerra fría”. En tal devenir ambas potencias tenían espías y habían inundado la estratósfera de satélites con los cuales espiaban la superficie del planeta -en especial los soviéticos que aventajaban en esto a los estadounidenses-.

En ese contexto Estados Unidos logra llevar a la luna a tres seres humanos, depositando a dos de ellos en su superficie y trayéndolos de vuelta. Fue un hito en la historia de la humanidad. Sin embargo, hay quienes creen que todo fue un "montaje de Estados Unidos" para hacer propaganda de una especie de beneficios de un sistema que -creían y creen aún-, precisamente se caracterizaba por "vender espejos de colores para dar sentido a la explotación humana, engañando a la humanidad con la falsa perspectiva que brindaba un logro trascendental como fruto del esfuerzo de la empresa humana y la acción individual". Esta gente pensaba -y aún piensa-, que con este montaje se empañaban los "logros cooperativos" que atribuían al alcance de los objetivos como "fruto de un empeño colectivo", representado -claro está-, por la comprometida e igualitarista Unión Soviética.

Quienes más identificados estaban con esta última postura, argumentaron en su momento que el “show lunar”, habría sido un montaje de lo más puro de las industrias de la distracción de Estados Unidos representadas en Disney y Hollywood. Veamos:

- Se requirió cerrar un estado de fútbol por al menos 6 meses para preparar la escenografía.

- Se tuvo que demandar -extra a la demanda de mercado- cientos de miles de toneladas de talco y ceniza (o alguna forma de polvo similar), a alguna empresa para poder preparar la réplica de suelo lunar.

- Hubo de necesitarse centenares de máquinas tipo Caterpillar, grúas y camiones para el traslado y el montaje de todo el “paisaje lunar”.

- Se requirió una mega estructura de descompresión para poder simular el efecto de gravedad en ese estadio.

- Seguramente se necesitaron miles de horas de producción y post producción para poder hilvanar todas las imágenes necesarias.

- Se requirió de tecnología especializada y artistas expertos para replicar, en el talco, los cráteres y las deformaciones del suelo lunar sin que pudieran salir caminando de ese lugar, o sea, colgados de arneses o algo por el estilo.

- En el momento de la filmación y desarrollo del proceso de engaño, se requirió hacer muchas tomas para buscar la perfección, por lo cual todo lo anterior debió hacerse una y otra y otra vez hasta que los directores estuviesen conformes.

- En todo ese proceso debieron participar no menos de cien mil personas personas, siempre que tomemos a las personas que trabajaron en la producción de todos esos insumos y de la puesta en escena de todo el entorno.

- Miles de personas debieron trabajar en el desarrollo de la película en sí (por caso pienso en pequeñísimos ventiladores para replicar en ese talco escenográfico, el aterrizaje del módulo y en medio de un contexto de ingravidez simulada y un artefacto que baja colgado de arneses).

- Y todo esto en un contexto de espionaje cruzado como el que se estaba viviendo.

¿Alguien puede creer que en cientos de miles de personas involucradas -directa e indirectamente- en tal gesta, y en medio de espionaje cruzado, no haya existido una sola persona que hubiera sido descubierta o que haya, sin quererlo, mencionado que trabajó en algo que le llamó la atención por lo excéntrico del ejercicio durante aquella época (por caso un empleado de una empresa que produce polvo como talco que dijese; “recuerdo que en 1968 tuvimos una demanda de ciento cincuenta mil toneladas de talco con una pedido especial, teñido de gris, que nunca supe qué función tendría y tampoco para qué empresa se destinó la producción")?

Para que quede más claro y contextualizar aquel escepticismo en aquel contexto: Técnicamente y debido a las circunstancias de espionaje y competencia, era más difícil el montaje para simular la llegada a la luna sin ser descubierto que producir el viaje efectivo y la llegada a la luna en sí.

Si después de pensar seriamente este punteo que acabo de dejar, alguien continúa realmente creyendo que “lo de la luna fue un montaje de Hollywood y Disney”, debo decir que ya no hay nada que ahcer con ese cerebro, está quemado.

viernes, 5 de julio de 2019

La emboscada y el "compromiso social".


Una de las características típicas de la conducta promedio de la ciudadanía argentina, ha sido definida como “viveza criolla". Esa supuesta ventaja originaria subyace en lo que podríamos denominar "el gaste cotidiano del hincha de tablón"; así, de tal típica fuente de conducta surgieron chistes contra lo diferente y jactancia de pertenencia. Para comprobarlo solo alcanza con ver nuestras publicidades, observar lo subyacente a una humorada argentina típica o escuchar un cántico de cancha de fútbol. Podrá captarse que desde esa "viveza criolla" los argentinos se toman la atribución de mofarse de los asiáticos apelando a su condición de tal, de los africanos apelando a una supuesta "falta de inteligencia" (y exponiéndolos solo como serviles a una especie de atletismo sexual), de los nórdicos como intrascendentes y de los estadounidenses como idiotas -entre otros tantos estigmas con los cuales este argentino promedio se divierte fácil señalando a los demás-.

También hay que indicar que es el recurso de los idiotas el mofarse de otras personas usando un código propio sin que éstas lo perciban. Y no solo es un recurso de idiotas, también de cobardes, porque las personas “gastadas” (término del lunfardo argentino que significa "mofarse del otro") nunca saben de qué se trata "tal gaste" y no tienen herramientas para poder, al menos, brindar su contraparte; esto lo hemos visto en muchas entrevistas en donde entrevistadores "cancheros" (otro término del lunfardo argentino que denota cierta superioridad) gastaban a sus personas entrevistadas y éstas, muchas veces, no se enteraban que estaban siendo víctimas de sorna por parte de quien la estaba entrevistando (era más evidente cuando la persona entrevistada no era argentina y por lo tanto no tenía “el código del gaste” en su universo).

Esa conducta hoy es característica de un personaje típico que ha gestado argentina en las últimas décadas; el ñoqui (lunfardo argentino con el que se define al inútil acomodado) público que vive de estar en la secretaría de un sindicato, en algún Ministerio pululando en diferentes áreas menores (siempre tejiendo conspiraciones menores de pasillo) o como parte del núcleo operativo marginal de algún emprendimiento derivado de un desarrollo de un presupuesto público; chofer o personal de planta de mantenimiento de algunas dependencias científicas y tecnológicas. Es un personaje que a ciencia cierta no aporta nada, pero divierte mucho en su micro-mundo y molesta sobremanera a quienes no pertenecen a su entorno -suele estar yendo de manera permanente a cortes de calles, actos de militancia, escraches a otras personas y demás acciones que ponen de manifiesto su condición de servil miserable-.

Este típico personaje argentino trazó, una vez más, un acto de "viveza criolla"; la víctima esta vez fue el Presidente argentino. Tres de sus fieles exponentes se tomaron el trabajo -en Suiza-, de esperar a la comitiva presidencial argentina para "gastar" al Presidente. Esperaron en un lugar solitario del que sabían, sería paso obligado de la caravana, cuando ésta se acercó, mostraron fervor argentino con la camiseta de la selección de fútbol y así, poder asegurar perpetrar el engaño. Estamos en Suiza, el auto presidencial se acerca a un par de argentinos en medio de una completa soledad que festejan ser connacionales mostrando la camiseta y saludando con cariño desde un lateral el paso de la comitiva, es el comienzo de la culminación del acto de los miserables. El Presidente argentino, como es lógico, baja la ventanilla para saludar, y es en ese instante que, durante el saludo, trazaron una mofa socarrona al más puro estilo del cobarde llorón; "ehhh, Cristina va a volver! Vos te vas a ir! Vamos a volver! vamos a volver!".

Tal situación se dio porque esta gente sabe aprovechar el don de gente de las otras personas y se valen de esa acción para engañar. Es la forma más fácil de inducir al engaño a una persona, y es una acción característica, típica del ratón social argentino. ¿De qué manera el Presidente argentino podría haber evitado esa situación? Para evitar esa zancadilla, el Presidente argentino debía haberse comportado como lo hubiera hecho en vida Fidel Castro o su hermano Raúl, históricos tiranos comunistas cubanos. O sea, no bajar la ventanilla y acelerar dejando a esos ratones aspirando polvo de tierra y gases de motor. Sin embargo el Presidente argentino tuvo la deferencia de brindar un saludo que fue contestado con una cachetada.

Sería un buen ejercicio pensar si esas personas que se mostraron tan sagaces, podrían llegar a ser igual de valientes para vivir una vida sin parasitar a la ciudadanía desde los lugares públicos en los que se enquistan. Sería interesante pensar qué sucedería si asumiera un Presidente que realmente cumpla con lo que en la eterna militancia del sollozo subyace y los expulse de todo tipo de posibilidad de continuar parasitando desde el sector público, exponiéndolas a la prueba de su propia estupidez para que midan en la arena de la realidad –en el mercado-, cuánto pueden llegar a adquirir de sustento por la viveza que creen poseer. Sería interesante poder ver en esa situación a esos idiotas que ayer creyeron gastar al Presidente argentino.




miércoles, 29 de mayo de 2019

La militancia nacional y popular.

- Jamás admitirán falencia alguna, pero señalarán las tuyas aprovechando tu don de gente.

- Cuando hablan de política nunca intercambian una idea si no es por imposición de la suya.

- Asesinan la razón y se entregan con sumisión al verticalismo de la organización.

- Detestan objetivos dimanados por el pensamiento, solo abrazan causas movidas por deseos.

- Se sienten ungidos por la historia para cambiar la historia, aunque no advierten el histórico fracaso de quienes sintiéndose ungidos por ella creyeron cambiarla.

- Suelen andar desalineados y desafiantes, en manada y nunca solos.

- Desconfían del individuo.

- Cuando muestran sosiego y templanza hay que prestar atención, pues se están camuflando para buscar un flanco abierto para poder atacar.

- Sus parámetros son pendulares y dicotómicos: Buenos o malos, justos o injustos, nosotros o ellos, vencer o ser vencidos, ricos o pobres, comprometidos o tilingos, cipayos o nacionalistas, elitistas o populares. Todos y todas...

- Saben sacar ventaja de la coyuntura y utilizan con sagacidad las circunstancias a la que nos exponen las desgracias.

- Sin un líder se sienten nadie.

- Y con uno se creen omnipotentes.

- El contrapunto es su alimento, el acuerdo un veneno letal.

- No ven en la conciliación ganancia alguna sino una pérdida implícita.

- Jamás contestan una pregunta en forma clara, aunque intentarán imponer la suya en forma oscura.

- Desconfían de las siguientes palabras, las cuales pronuncian a regañadientes intentando cambiar sus significados:

  • Libertad; solo la pronuncian con un sentido de liberación de masas, manipulando el concepto original porque intuyen el verdadero sentido del mismo, o sea, su espíritu liberal por excelencia.
  • Individuo; solo se pronuncia si es como parte de un sentido colectivo, están convencidos que la esencia de esa palabra nos envilece.
  • Ambición; antes de mencionarla anteponen la palabra "sana" puesto que la consideran enferma de nacimiento.
  • Empresa; recelan del espíritu emprendedor como bien social empujado por la búsqueda de un mérito individual, solo aceptan una empresa cuando se pone de manifiesto en forma explícita su condición de cooperación colectiva.
  • Propiedad; solo digieren la apropiación después de ser tamizada por la tribu, intentan siempre erosionar derechos que puedan ser sustento de propiedad privada y enaltezcan el fruto del quehacer individual.
  • Dialogo; consideran que es una zoncera en la que caen los incautos y mediante la cual, ocultos poderes, succionan la sangre del movimiento.

- Tienen adicción por los adjetivos descalificativos: cipayo, tilingo, vendepatria, gorila, zonzo, careta, cheto, neoliberal. Son acusadores seriales.

- Si bien sus preconceptos están plagados de lugares comunes detestan el sentido común.

- Son víctimas por sobre todas las acciones y circunstancias.

- Tiran al crematorio todo atisbo de ideas nuevas ya que viven de otras muertas que mantienen embalsamadas.

- Desfallecen por lugares de poder.

- Aman adularse entre si y organizar escraches al resto.

- Luchan contra la propiedad, aunque se dejan poseer por completo por la voluntad de sus líderes.

- Adoran las banderas, aunque detestan las diferencias.

- Pretenden luchar por la liberación, aunque enalteciendo las fronteras.

- Denuncian la colonización cultural mirando el logo de nuestras zapatillas y los dibujos de nuestras remeras, aunque gritan la acusación a los cuatro vientos apoyándose en amplificadores Marshall, tocando guitarras Fender Telecaster y saltando al ritmo del más puro Punk-Rock anglosajón.

- Desconfían del profesionalismo, les desagrada la postura simétrica de una persona especializada a la vez que consideran romántica la reconciliación tribal entre malón y humanidad.

Y entran en trance en los actos voluminosos donde compiten por demostraciones de lealtad, pueden llegar a matar para ganar un par de metros que les posicionen más cerca del líder -esté éste vivo o muerto-.


miércoles, 8 de mayo de 2019

A 100 años del nacimiento de Evita.


El pasado 7 de Mayo se cumplieron cien años del nacimiento de Eva Duarte; Evita. Como era previsible, asistimos a un desfiladero de personajes babeándose y posando para la foto, aprovechando la circunstancia para ver con qué frase de cotillón podrían quedar mejor para con la "jefa espiritual de la nación". Veamos a quien homenajeamos.

Evita fue una mujer que trató a los más desposeídos no como a ciudadanos despojados del pleno derecho constitucional del cual debían gozar, sino como a incapaces de poder ser y por lo cual ella debía asistir. Una mujer que en lugar de propender a empujar los principios fundamentales de la sociedad civil para corregir la anomalía de la falta del ejercicio efectivo del derecho para quienes no eran alcanzados de tal, se dedicó a forzar la llegada de esos derechos mediante la ficción de corto plazo, empujando por la fuerza a los más acomodados a redistribuir y dar a los más desposeídos, confundiendo el derecho y su ejercicio pleno con el beneplácito de los bienes de consumo ocasional o un salario descalzado de su productividad. Para aquel desposeído asistido por Evita, el recuerdo de ella es el de la primera bicicleta y la primera muñeca, pero no el de la vez en que sintió que ya no lo discriminaban sino que lo trataban como igual.

Evita no luchó por igualar derechos formales constitucionales para con los más desposeídos, continuó el ciclo discriminatorio y lo profundizó para canalizar su asistencia y monopolizar el derecho a un liderazgo por fuera del derecho. Fue ella la que trató a sus asistidos como "cabecitas negra" y "mis grasitas". Es cierto, podrá decirse que repetía de manera denunciante el apelativo que tenían las clases altas de Buenos Aires para señalar a los más pobres, pero sea como fuere, fue ella quien profundizó esa horrible separación agigantando el señalamiento para marcar a los suyos propios. Y con ello, abrir la herida de esa diferencia y realizarse autoasumiéndose como la guía de los que no pueden. Y que sin ella nunca podrán...

¿En serio hay algún motivo para festejar los 100 años del natalicio de semejante monstruo?

domingo, 28 de abril de 2019

Religión y revolución.


El cura tercermunidista se tira a la izquierda, lucha contra el mercado, contra el capitalismo, la propiedad privada, la ambición, el desarrollo individual y, si es necesario, porta un fusil. No cree en ninguno de los protocolos tradiciones de la iglesia católica, ni en su dogma. Tampoco en su historia, solo utiliza la institución para el fin superior; "la revolución social" para "la igualdad de los pueblos" a partir de la rebelión intrainstitucional. Para él la iglesia tradicional siempre estuvo al servicio del poder, y ese poder siempre estuvo al servicio de los atributos arriba mencionados. Está convencido que la Iglesia tradicional (ésa que ven "a la derecha") fue funcional para sostener la explotación de la humanidad atemperando el sufrimiento del explotado promoviendo su mansedumbre y solventando el dolor del marginado promoviendo la limosna. Para el cura tercermundista la religión católica tradicional nunca estuvo al servicio de aquello que debió haber sido su verdadera razón de ser; la revolución.

Esto no viene de una noche de tragos sacerdotales y elucubraciones entre gallos y medianoche. El cocktail conceptual que los formó arrancó con los Jesuitas (marginales en su propia diáspora, autoexcluídos y perseguidos que se refugiaron en solitarios conventos lejos del mundo de la producción mercantil que detestaban). Y continúo cuando Marx y Engels trazaron su hoja de ruta para el advenimiento del socialismo y ésta llegó a manos de los discípulos jesuitas. Pero también de intelectuales cercanos al mundo religioso, que no dudaron en hacer carrera pastoral buscando el camino para el objetivo marxista entronizando en la milenaria institución.

El "camino al socialismo" que promovieron Marx y Engels tenía el sentido dentro del propio desarrollo de las fuerzas del capitalismo, el mercado y la occidentalización de la humanidad, y consideraban que la religión era el bastión a ser tomado a partir del cual, invirtiendo su sentido, podría tomar impulso definitivo la liberación humana. Porque para ellos esa forma de opio -"el opio de los pueblos"-, debía ser reemplazada por las formas de liberación que habían descubierto y proponían, a sabiendas que solo era posible ese esquema de adoctrinamiento; el único posible de ser posible porque formaba "ab ovo" el sentido de existir. Y era una columna importante para complementar al desarrollo de lo que llamaron "las fuerzas productivas" puesto que con tal acompañamiento maduraría la fuerza del pensamiento humano liberador (relación única posible de gestar el camino material que a su vez será el único camino liberador posible; del idealismo hegeliano al materialismo marxista). Y apuntaron ahí porque vieron, precisamente, que por miles de años esa forma de pensamiento y transmisión perduraba, y perduraba y perduraba. A su tiempo, hubo quien trazó la entronización marxista en el catolicismo, pero también en el judaísmo y toda forma religiosa posible. Si no me equivoco, la única línea no entronizada ha sido el protestantismo.

Hoy hay un Jesuita en el Vaticano, es argentino y nos habla de "estiércol del demonio" cuando se refiere al dinero, de "malos y buenos" cuando habla de empresarios y trabajadores y de "vida sin sentido" cuando apunta al mercado y la búsqueda de la realización personal mediante la meritocracia y el progreso material en una carrera de ascenso. No pierdan de vista esto, porque es "nuestro papa".


viernes, 19 de abril de 2019

El liberalismo argentino y la encrucijada electoral.


El liberalismo vernáculo se fortalecerá, adquirirá sentido y aglutinará sus propias fuerzas sobrepasando sus diferencias y conformando una oferta electoral que podrá cosechar un tercio del electorado hacia las intermedias de 2021, solo si abiertamente se opone al actual gobierno de Cambiemos, aún a sabiendas que el riesgo de tal postura sea el retorno franco del kirchnerismo.

Estamos a meses de la contienda electoral y ya es momento de terminar con la tibieza: ¿Qué clase de liberalismo se pretende construir a partir de la actitud pusilánime que sintetiza la frase "vamos con ellos porque de lo contrario vienen aquellos"? ¿Qué clase de persona libre se decide por un movimiento tibio, antiliberal, que salta a la vista que de tan lábil, al primer tripulante que tirarán del barco a la primera de cambio, será a un liberal? ¿Acaso la historia de quienes promovieron la Revolución Gloriosa, la Revolución del Té y las grandes gestas liberales de la historia tuvieron esa actitud miserable?

El liberalismo fue -y deberá ser- un grito profundo de libertad y justicia y hoy, en Argentina, no hay ni la una ni la otra. Y el actual gobierno no está llamado a garantizar o luchar con bríos por tal objetivo -el máximo posible en una sociedad civil-. ¿Miedo al cuco?

Liberales, el miedo es algo que todos tenemos, pero también el poder de un convencimiento de estar luchando por una causa justa, hace que se pueda sobrellevar.

Permanecer pensando en Cambiemos porque vuelve el kircnerismo, conlleva cierta execrable pusilanimidad. Si vuelve el kirchnerismo, que vuelva! Más aglutinante será la posición liberal y más gente comprenderá el sentido de nuestra gesta. ¿Seremos perseguidos? Seguramente! Pero también con este gobierno lo somos, de hecho, ya lo estamos siendo a nivel de estigma con la mofa y el tilde de "libersaurios" y "liberalotes". La única diferencia que obtendremos con el retorno del kirchnerismo, será positiva; y es que con el verdadero monstruo adelante, la verdadera gesta podrá nacer. De lo contrario, seguiremos siendo soldados furtivos atrincherados en solitario entre las montañas y, claro está, también cobardes arrastrándose de oficina en oficina negociando mendrugos de libertad que nunca llegan y siendo escupidos por el escarnio público (sabemos que de ésos tenemos muchos en nuestras filas, pero también servirán llegado el momento).

La única gesta posible que podrá hacer del liberalismo una alternativa a tener en cuenta por más personas en este inefable país, es oponerse abiertamente a este gobierno y no dudar más. Menos aún, pensando en "el cuco". El liberalismo nunca se distinguió por ser un movimientos de cobardes, sino todo lo contrario. Y hoy estamos quedando como lo que no debemos ser ¿O será que lo somos?

jueves, 4 de abril de 2019

Argentina y el estallido social.


La Ciudad de Buenos Aires y parte del gran buenos aires, están nuevamente cortados por organizaciones sociales, movimientos políticos, piqueteros y agrupaciones sindicales. Nuevamente queda expuesta la falta de acción del actual gobierno para solucionar esta problemática, que ya parece ser algo crónico. En este muro se ha repetido hasta el hartazgo que es muy difícil crecer económicamente para brindar oportunidades a más y más personas, siempre que esto continúe en el tiempo, puesto que es una accionar estéril en términos económicos. Y es la mejora económica lo único que puede brindar soluciones a estas agrupaciones. Pero no solo es eso.

Estas agrupaciones -y también lo hemos repetido hasta el hartazgo en este muro-, se conformarían con estar igual que hoy pero bajo otro sistema económico-político a la alternativa de mejorar económicamente bajo el sistema que actualmente rige (mal que mal, cierta ficción de propiedad privada y cierta ficción de capitalismo argentino es el objetivo a combatir); su lucha es, ante todo, contra los símbolos del derecho anglosajón, de propiedad, de mercado y todo lo que tenga que ver con el sistema económico que rige desde que nuestra Constitución nos constituyó.

Recuerdo que días atrás no pude bajar de una autopista porque estaba bloqueada por un puñado de no más de 30 o 40 personas, alcancé a divisar la cara del Che Guevara retratada en una bandera roja. Eran las 9 de la noche. En ese momento pensé -mientras continuaba hasta la próxima bajada-, qué sucedería si realmente un grupo de Gendarmería fuera con bríos como nunca antes a sacar a esa gente de ese lugar para des-obturar esa bajada. Concluí que sería una escaramuza que probablemente dejaría heridos graves y hasta muertes, pero también que el líder de ese bloqueo, instantáneamente se coordinaría con cientos de otros líderes organizados y en no más de un par de horas, absolutamente todos los accesos principales y periféricos de prácticamente todos los municipios del conurbano, serían bloqueados por todas las organizaciones. Lo cual representaría un desmadre del problema. Y para solucionarlo, el gobierno no tendría más opción que emprender la retirada (retirada de todo el gobierno desde la cúpula hasta todo el gabinete) o profundizar con rigor experto la búsqueda del objetivo de la decisión tomada.

La primera alternativa dejaría el símbolo de la victoria a estas agrupaciones que pretenden el cambio de sistema. La segunda requiere de un gobierno preparado. Si se decide des-obturar una arteria, se debe saber que hay que tener preparados al menos 50 mil personas de la fuerza pública, diagramadas en lugares estratégicos para esperar el rebote y que no tome por sorpresa la respuesta a tal corrección civil en la acción de levantar el primer piquete. Si no se tiene bien coordinado este ejercicio, la acción siguiente puede decantar en lo que vulgarmente se denomina como "guerra civil", puesto que podría ser la ciudadanía afectada por el accionar de estas organizaciones la que finalmente se organice para tomar cartas en el asunto.

Hoy el gobierno ha tomado cartas en el asunto en las fronteras, y parece ser que pretende ir con pie firme contra lo que se denomina "bagayeros". La acción de estas personas no es la de obturar el proceso económico, sino de evadir las obturaciones oficiales para recrear otro proceso económico. El gobierno se ha empeñado en luchar ahí, pero aún no tiene intenciones (aún no se sabe si por falta de agallas o por condición objetiva y cruda certeza de imposibilidad) de dar la verdadera batalla para cambiar el estado de letargo de nuestra economía. La ingrata noticia es que esta decisión que hoy se continúa evadiendo, ya no se puede evadir más; está cada vez más cerca el momento del contraste de opciones indicado más arriba. No sucederá la situación de crecimiento y la "inclusión social" de estas organizaciones, sucederá que llegará el momento de optar por qué camino seguir; la retirada o la represión.

¿Ustedes qué elijen?