Porque el saber no se obtiene buscando un conocimiento completo, sino captando nuestra ignorancia adecuada.
jueves, 1 de abril de 2010
Proyecto Nacional y Popular...
domingo, 31 de enero de 2010
Una de Zombies
El guion de argumentaciones que tiñó de monotonía mi paseo por el sendero informativo, inoculó una especie de horror al vacío al mostrarme tan solo frente a pueriles dicotomías gestadas por el enfrentamiento entre tecnócratas y burócratas estatales. Buscando un antídoto que de sentido a esa rutinaria mañana, hice una parada en el pasquín oficialista para observar qué nuevas historias albergaba en su seno.
Tipeando su enlace con la mano derecha, sentí que abría las puertas de una catacumba a la vez que cerraba mis fosas nasales con el índice y el pulgar de la izquierda, consciente de la posible presencia de olores nauseabundos. De esta forma me adentré -una vez más- a ese subsuelo de agusanados pensamientos y escalofriantes llantos.
Atravesado por el temor de esa completa oscuridad e intentando dilucidar qué tipo de locura mantenía mi avance, confié la bitácora al tacto de mi mano derecha, la cual acariciando temblorosa las paredes de ese negro túnel, supuse, podría anticipar la presencia de amenazas no perceptibles por el resto de mis quebrados sentidos. El caldoso aire que ingresaba por mi boca indicaba que la pestilencia allí presente sería letal ante una mínima inhalación. Comprendí así, repentinamente, la contradictoria dualidad que mi mano izquierda había adquirido; inservible como elemento práctico para continuar el camino, a la vez que garante de mi vida dentro de ése fétido entorno.
Promediando el recorrido y con más cansancio que estupor frente a esos maullidos de ultratumba, el tacto de una superficie rugosa e irregular paralizó mis movimientos adentro de ese oscuro túnel llamado Pagina12. Así, con la lentitud de un Braille de principiante, logré decodificar el título del antiguo gravado; Avatar Político. Por Horacio González…
Paralizado por una fuerza inexplicable que congelaba mi ser, pero espantado ente la posible presencia de ése espectro en tamaña catacumba, grité en silencio: ¡por Dios, y ahora que! Sintiendo que la atadura de esa fuerza parecía empujar en paralelo mi entereza frente al súbito terror, continué mi intento por comprender el código de lo allí escrito. Debía ser un mensaje importante…
Consciente de lo escaso y rudimentario de mis recursos, supuse que era mi destino transmutar ese mensaje de ultratumba, supuse también que debía acercar a la posteridad la señal que aquella entidad desconocida estaba enviando. Lo primero -y casi lo último- que comprendí, fue que el mensajero pretendía garantizar su llegada montado sobre una exitosa y masiva película de reciente avance; Avatar.
Las letras de su mensaje indicaban que la película estaba dirigida por un aparentemente liberal creador de zonceras y vaciada de contenido comprometido. El gravado del zombie también indicaba que la tira, premeditadamente, pretendía sumir el compromiso político de las nuevas generaciones a un pasar simplón de disfrute tecno-económico. La interpretación que logré cifrar era más o menos así: "...películas eran las de antes, esto es solo una idiotez más de la inmunda modernidad liberal...". Poco más, poco menos, es todo lo que pude extraer del críptico gravado en ese oscuro lugar.
Sin embargo, poseído por aquella fuerza inexplicable que apuntalaba un terco convencimiento, sentí que aún no había detectado lo oculto de tal compleja estructura lingüística. Todo hacía pensar que mi razón aún no detectaba el lado sensible de esos gritos desgarradores en forma de mensaje, que pedían ayuda desde una oscura soledad y en urgente necesidad. Debía haber algo más, tenía que descifrarlo…
Finalmente, el mensaje de retorcidos gemidos y contorsiones metafísicas llegó a su clímax; el zombie culminaba así; "…Sin embargo, siempre queda en pie el problema de estos Films surgidos del guionismo y la nueva “gnosis tecnológica” de las grandes producciones de un sector del capitalismo informático liberal, que agita mitologías y meta-leyendas surgidas de la propia historia del cine norteamericano, con profesionalismo enraizado en una historia del relato industrial-cultural muy evidente. Pero sin realizar esfuerzos como el que en su momento, en plena década del ’70, iluminó a Apocalipse Now. Evidentemente, es necesaria una nueva cinematografía que esté al nivel de las discusiones mas profundas de nuestras sociedades. Desde luego, no la representa Avatar."
¡Que inmenso clamor de este ánima en pena! susurré, y repentinamente capté la profundidad desde donde emanaba la sensible eyaculación del gravado. Ella presentaba todos los síntomas de una próstata envejecida, digno orgasmo de un muerto viviente.
Comencé a retirarme sigiloso, tranquilo por el hecho de saberme satisfecho en mi aventura. Consciente de haber decodificado no un análisis, sino a una expresión de deseo, entendí que había interpretado el escrito del domingo en toda su dimensión. Intuyendo la inexistencia de amenazas mi coraje retornó. Reorienté así mi retirada tal cual había ingresado; mano derecha haciendo las veces de táctil localización y mano izquierda presionando mis fosas nasales para evitar letales pestilencias. La utilidad que brindaba la libertad de la derecha se contraponía a una inmovilizada izquierda, aunque repentinamente todo cambió.
Un espeso aliento a centímetros de mi cuerpo anunció una presencia amenazante y mi retirada súbitamente devino en calvario. Por vez primera experimenté el terror; solo, en la oscuridad de un entorno pestilente y acompañado por el espectro de un submundo por mí desconocido. Desesperado comencé a circundar mi entorno con el brazo derecho, el libre, sin perder la concentración por mantener tapada mi nariz con el izquierdo para evitar una letal inhalación. La presencia de un fantasma se confirmaba al no poder detectar nada corpóreo que me circundase. Sin embargo ese caldoso aliento estaba ahí; su tiránica presencia abordaba mi pequeño ser.
Prácticamente entregado al destino de una muerte segura y esperando el anestésico dolor de un pinchazo hincándose por mi espalda y una erupción sanguínea emanando de mi tórax, sentí un sonido trémolo, grave y agitado entonando las siguientes palabras; "Si pretendes conservar tu vida, diles a todos allí afuera que tengo un compañero aquí adentro que puede hacerlo mejor que James Cameron y su Avatar. Diles que se llama Coco Blaustein y su obra cumbre -Porotos de Soja- aleccionará al mundo del séptimo arte como nunca antes. Estaré observando, se que volverás, si no haces lo que te he dicho en tu próximo ingreso morirás".
Casi sin poder emitir sonido, con mis esfínteres a punto de ceder, a la vez que confiando en que aún no había llegado mi hora, respondí con prudente desatino que mi mundo no era equiparable al de los muertos, que en él no se comprendería fácilmente el mensaje de un oscuro director. Que el cine lo vivimos como el único arte que puede englobar porciones de aportes en una especie de gran amalgama de quehaceres alegres y gustosos. Que James Cameron y todos los que compusieron Avatar comprendieron muy bien la esencia de su tiempo, logrando cohesionar miles y miles de personas para contar una historia que es fiel reflejo del estado del arte técnico al servicio del hombre contemporáneo. Que la palabra Avatar es la expresión comúnmente utilizada que se da a una imagen digital, la cual refleja el perfil de un usuario particular al ingresar en ese mundo. Que le gustaría saber que algunos Avatars en foros de discusión presentan la imagen del Ché, sin que sea el famoso revolucionario quien escribe tras ella. Que el concepto de Avatar es una especie de nuevo documento de identidad que el mundo de los muertos no comprendería. Que el brillo de esa película lejos de ser una idiotez es la culminación del encuentro de diferentes espíritus CONTENTOS con su trabajo. Que en nuestro mundo el cine es un arte al que pretendemos despolitizado y que en nuestro transcurrir de plenas vivencias no son bienvenidos aquellos con intención de erosionarlas enclavando políticas discusiones en lugares equivocados. Que agradecemos esas nobles intenciones de profundo altruismo adornando de regalos al visitante y depositándolo nuevamente en su tumba. Que no era difícil percibir a golpe de ojo el estado de ánimo de todos los que intervinieron en esa superproducción. Que era claro ver personas plenas con su quehacer, ORGULLOSAS de su rol y que tan solo un imbécil podría ver en ellas a un grupo de CONSPIRADORES LIBERALES. En fin; QUE SENCILLAMENTE SE TRATABA DE SERES VIVOS...
Un repentino soplo de aire fresco transmitió a mis sentidos la retirada de ésa insoportable presencia. Sin embargo dejó un pesado mensaje en mi mano; en un mármol tallado descansaba una dirección de enlace digital, el cual abría la puerta al trabajo de su zombie compañero cineasta, al que en su mundo llamaban Coco Blaustein, portador del mensaje del amo. También el mármol sugería realizar una comparativa entre Avatar y la producción de ultratumba para mostrar al mundo de los vivos cómo los zombies realizan cine comprometido, con guiones dignos de encomiable profundidad, completos de esa necesaria politización tan reclamada para el séptimo arte y financiados sin contraprestación por los dueños de la funeraria que construyo sus féretros. Aquí esta entonces la impresionante obra de Blaustein llamada “porotos de soja”, probablemente una veintena de zombies trabajaron para su nacimiento.
sábado, 23 de enero de 2010
De fascismos y otras yerbas...
22 de enero de 2010
El notable éxito del fascismo
Habitualmente se toma el fascismo por un insulto pero no se repara en su significado. Si estudiamos los trabajos de Giovanni Gentile, Arturo Lavriola, Alfredo Rocco o el propio Mussolini veremos que uno de los ejes centrales de esa postura estriba en que el aparato estatal permite el registro de la propiedad a manos particulares pero, de hecho, usa y dispone el gobierno.
Entre otros muchos documentos lo anterior deriva de lo expresado en “El programa-manifiesto del Partido Fascista Republicano” proclamado en Verona el 14 de noviembre de 1943. Allí se subraya la administración por parte del gobierno del flujo de fondos de las empresas a través del manejo de precios, salarios y ganancias, la “abolición del sistema capitalista” y la entronización del corporativismo con preponderancia del sindicalismo.
El canal del fascismo resulta más aceptable que la lisa y llana expropiación de todo propuesta por los comunistas pero, en última instancia, se dirige a los mismos resultados. En esta línea de pensamiento, Gentile escribe en su Origini e dottrina del fascismo que “El fascismo es consecuencia del patrimonio marxista y soreliano” y por ello es que Lenin en su Karl Marx recomienda los ensayos de Gentile. Por otra parte, como es bien sabido, Hegel inspiró tanto a fascistas como a marxistas (Benito Mussolini era un ferviente marxista hegeliano tal como lo consigna en Opera Omnia).
Autores como Jean-François Revel en La gran mascarada apuntan la identidad del nacional-socialismo, el fascismo y el marxismo como adhiriendo a la filosofía colectivista-totalitaria y que comparten el mismo enemigo común: el liberalismo. En el terreno político a veces han sido enemigos por la lucha de bandos por el poder y otras veces aliados (como en el pacto Molotov-von Ribbentrop), pero en lo filosófico comparten los mismos principios fundamentales. James Gregor en The Ideology of Fascism y Gregorio R. de Yurre en Totalitarismo y egolatría suscriben la misma posición y agregan las raíces marxistas de las principales figuras del fascismo.
Veamos unos ejemplos al azar. El servicio de taxis en muchas ciudades: los permisos, los colores con que están pintados, las tarifas y los horarios dependen de las directivas de los intendentes, ergo, los que se dicen titulares no lo son sino los gobernantes de turno. Las empresas acorraladas por disposiciones en las que los llamados dueños pierden toda independencia, los sistemas de educación en los que se habla de instituciones privadas pero la estructura curricular depende del ministerio del ramo y así sucesivamente.
En verdad se trata de un juego macabro por el que ese pretende algo que no es. Lo cual va incluso para países como EE.UU. Ya en 1975 Charlotte Twight advertía del problema en su obra titulada America`s Emerging Fascist Economy. Como se ha destacado en diversas oportunidades, la estrategia fascista presenta la ventaja sobre el comunismo en cuanto a que los megalómanos pueden endosar la responsabilidad de los reiterados fracasos a los empresarios que exhiben los títulos de propiedad aunque en verdad sean títeres del gobierno.
Que el fascismo y el nacional-socialismo sean xenófobos y el marxismo internacionalista queda desvirtuado por los arrebatos y simpatías expansionistas de aquellas expresiones. El mito que los primeros sean antisemitas mientras que no lo es el marxismo se refuta con el escrito rabiosamente antijudío de Marx (La cuestión judía) y la política criminal de la Unión Soviética hacia los judíos. Cuestiones circunstanciales de grado y no de naturaleza no borran el estrecho parentesco de ambas posturas totalitarias (son mellizos aunque no gemelos se escribió en National Review). Muchas veces los diferencian cuestiones religiosas en cuanto a que los fascistas se nutren de los aspectos más turbios y retorcidos de las religiones mal entendidas y los marxistas las descartan por ser “el opio de los pueblos”.
Si observamos el mundo de hoy llegamos a la conclusión que el tan denostado fascismo paradójicamente es el sistema que en todos los órdenes se aplica con más entusiasmo en el llamado mundo libre. Por esto es que la denominación “de derecha” arrastra un pesado tufillo nazi-fascista (y en algunos casos alude a conservadores que, en ciertas circunstancias, también comparten aristas fascistoides). Nada más gallardo que el término liberal en su sentido original (y no en la acepción degradada que se utiliza de contrabando en EE.UU.) para indicar el espíritu de la sociedad abierta y el consiguiente respeto recíproco.
Charlotte Twight en la obra antes citada escribe que en EE.UU. el gobierno “ha establecido controles fascistas sobre virtualmente todos los aspectos de la vida económica […] Áreas económicas clave —agricultura, sistema bancario (oferta monetaria), transportes, comunicaciones, energía e información— una por una han caído víctimas del ímpetu del gobierno central de manipular el 'sector privado' para implementar políticas económicas […] Solo se rechazarán las política fascistas cuando la gente perciba la gravedad de la legislación en cuanto a la reducción de libertades económicas y la consiguiente disminución en los niveles de vida”.
Por esto es que resulta a todas luces mentiroso e hipócrita sostener que las crisis recurrentes de los últimos tiempos en el otrora baluarte del mundo libre se deben al capitalismo cuando las voces de alarma vienen gritando sobre los peligros del reiterado estatismo. Por eso es que resulta de una insensatez manifiesta que G. W. Bush haya dicho durante su gobierno que “nos apartamos de los principios del mercado libre para salvar al mercado libre”, del mismo modo que F. D. Roosevelt acentuó el intervencionismo gubernamental durante sus nefastas gestiones que profundizaron y prolongaron la depresión provocada por el abandono de la disciplina monetaria y fiscal de antaño. Por eso es que preocupa seriamente la política de Obama a todos los que simpatizamos con la filosofía que dio origen a la Revolución de 1776, que fue el experimento más exitoso de la historia de la humanidad. Y todo puede resumirse en lo escrito por George Madison: “El gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Éste es el fin del gobierno, sólo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo”.
Por esto es que contemporáneamente Ludwig von Mises ha consignado en su obra titulada Liberalismo que “el programa del liberalismo, por tanto, está condensado en una sola palabra: propiedad, esto es, la propiedad privada de los medios de producción […] Todas las otras demandas del liberalismo resultan de esta demanda fundamental”. Y por esto es que Marx y Engels escriben en el Manifiesto Comunista que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”. Como queda dicho, el fascismo presenta la mejor oportunidad para debilitar y finalmente demoler la institución de la propiedad con ropaje de “sector privado” aunque resulte privado de toda independencia.
Los empresarios prebendarios han hecho mucho por liquidar el sistema en el que operan, de allí es que Lenin ha predicho que la ceguera de aquellos “los conducirá a competir por las ventas de las cuerdas con las que serán ahorcados”. Charles Koch en Using Government Power: Business against Free Enterprise se pregunta “¿Que está pasando aquí? ¿Los dirigentes empresarios de EE.UU. se han vuelto locos? ¿Por qué están auto-aniquilándose debido a la voluntaria y sistemática entrega de ellos mismos y sus empresas a manos de reglamentaciones gubernamentales? […] La contestación, desde luego, es simple. No, los empresarios ejecutivos no comparten el deseo del suicidio colectivo. Ellos piensan que obtienen ventajas especiales para sus empresas al aprobar y estimular la intervención gubernamental en la economía. Pero se están engañando. En realidad están vendiendo su futuro a cambio de beneficios de corto plazo. En el largo plazo, como consecuencia de haber hecho que el gobierno sea tan poderoso como para destruirlos, sufrirán las consecuencias de su ceguera. Y ciertamente se merecen lo que reciban. Afortunadamente no todos los empresarios son tan miopes”.
En el contexto de los tilingos empresarios del privilegio y los mercados cautivos junto con la agitación morbosa de legisladores que, al arrogarse la facultad de la omnipotencia, abandonan la noción misma del derecho y apuntan a dar y quitar según sus caprichos personales, en este contexto decimos, es pertinente tener siempre presente el agudo pensamiento de Antonio Porchia en Voces donde advertía que “Quien abre todas las puertas puede cerrarlas todas”.
En EE.UU. el bochornoso “salvataje” a empresarios ineptos e irresponsables por parte de la dupla Bush-Obama, fruto del trabajo de otros, traerá aparejada consecuencias nefastas para la economía, lo cual constituye un lamentable ejemplo para el resto del mundo que ya bastantes desatinos acomete a diario. El fascismo abre las puertas para que el aparato estatal administre el núcleo de los negocios a través de confiscaciones de facto,naturalmente con efectos devastadores sobre los salarios e ingresos en términos reales debido a la reducción en las tasas de capitalización, al tiempo que se desbarata el sistema de precios que es la única guía posible para asignar eficientemente los siempre escaso recursos.
No es cuestión de adaptarse servilmente a lo que viene ocurriendo sino de apuntar a metas de excelencia con integridad y coraje a los efectos de contribuir a que se revierta la situación. En esta línea de pensamiento es oportuna la cita del célebre dilema que planteaHamlet entre ser o abdicar a la propia condición humana,“To be or not to be: that is the question/ Whether `tis nobler in the mind to suffer /The slings and arrows of outrageous fortune/Or to take arms against a sea of troubles/And by opposing end them”.
Cuando la desesperanza es grande parecería que todo está perdido pero en modo alguno es así: ningún esfuerzo se desperdicia, cada contribución produce su efecto. Cuando estudiábamos física en el colegio nos enseñaban lo que se denomina “el polígono de fuerzas” que podemos imaginar como que en un galpón hay una piedra muy pesada y grande que es movida a través de cuerdas y roldanas de las que tiran distintas personas con distinta fuerza ubicadas en diferentes posiciones: la piedra se desplazará según sea la resultante neta de fuerza (o quedará inmóvil si las fuerzas respectivas se neutralizan unas a otras). Lo mismo ocurre con las ideas, ninguna se desperdicia, todas surten efecto. No hay que dejarse abatir y, en cambio, proceder a clarificar los fundamentos de la sociedad abierta que siempre produce resultados, sea para mejorar o para no permitir mayores empeoramientos respecto de los que hubiera ocurrido de no ser por el testimonio de marras. Entonces, el éxito o el fracaso del fascismo en boga depende de nosotros.
jueves, 21 de enero de 2010
INADI Para la Presi...
Por cierto, quienes festejan esa exhalación apresurada que ha salido de las fauces de nuestra Presi, ese rebaño de cortesanas, toda esa modorra filosófica amontonada, solo puede ser conseguida por un grupo de intelectuales denominados "grupo Carta Abierta", o mejor dicho; acompañantes de sobre cerrado.
sábado, 31 de octubre de 2009
Pensamiento crítico Latinoamericano...
Finalmente mis manos habían vuelto a su lugar...
martes, 27 de octubre de 2009
Impuestos
| El Estado no brinda información detallada y accesible al momento de rendir cuentas de qué hace con nuestros impuestos. Peor aún, cuando obtenemos esa información en general es gracias a que trasciende algún caso escandaloso de utilización de los fondos públicos. |
El presidente de Aerolíneas Argentinas está metido en medio de un escándalo por haber utilizado un avión de la empresa estatal que preside, para ir a ver a Uruguay a la selección argentina. Recordemos que la compañía aérea tiene abultadas pérdidas y es financiada por los contribuyentes.
El matrimonio usa los aviones que todos pagamos con nuestros impuestos para ir a pasar el fin de semana a El Calafate. Algún avión de la flota, que todos mantenemos con los impuestos que pagamos, va a buscar a la hija del matrimonio como si se tratara de un auto de la remisería de la otra cuadra.
Al hijo de un piquetero adicto al oficialismo, que trabajaba en alguna repartición estatal (es decir cobraba su sueldo con los impuestos que pagamos) lo detuvo la policía con una camioneta, que también sería del Estado, cargada con marihuana. Camioneta que, también, funciona con los impuestos que pagamos.
Milagro Sala, que comanda el movimiento “social” Tupac Amarú, recibe fondos del Estado Nacional, que son fondos financiados con nuestros impuestos. Su organización agredió físicamente al presidente de la UCR, Gerardo Morales.
Néstor Kirchner utiliza la Quinta de Olivos, que todos mantenemos con nuestros impuestos, como si fuera una unidad básica desde la cual reparte órdenes.
Seguramente los lectores podrán ayudarme a hacer más largo este listado. Pero con estos datos es suficiente para advertir que los argentinos estamos siendo esquilmados impositivamente para financiar gastos que no tenemos por qué bancar.
En la Argentina que estamos viviendo, un inspector de la AFIP puede pedirnos información privada con el argumento de que tiene que controlar el pago de nuestros impuestos. Esa información, que solo un juez, y bajo fundamento, solo podría pedirnos, es accesible a cualquier funcionario del ente recaudador. Los argentinos tenemos que explicarle detalladamente al Estado cuánto ganamos y en qué gastamos porque así lo manda la ley. Sin embargo, el Estado no brinda la misma información al momento de rendir cuenta de qué hace con nuestros impuestos. Y encima de no brindarnos la información, todo el tiempo surgen casos escandalosos del uso de nuestros impuestos. Unos se van a ver la selección en un avión del Estado, los otros mandan otro avión a buscar a la hija como si estuvieran llamando un taxi, los otros viven de nuestros impuestos y se organizan como sociedades mafiosas tras el telón de organizaciones sociales y la historia sigue.
Seguramente a los Kirchner no les pasará, pero al común de los mortales que vivimos en Argentina nos cuesta mucho trabajo ganarnos la vida para que, encima, nos maten con impuestos para financiar este tipo de comportamientos escandalosos. No solo el matrimonio está destruyendo la economía, lo cual hace más complicado ganarse el sustento diario, sino que, encima, nos agobia con impuestos para utilizarlos de esta manera que supera los límites de la moral y el respeto al trabajo de la población.
El debate de cuál debe ser una carga tributaria aceptable está ligado a las funciones que debe realizar el Estado. Sobre este último punto también hay debates. ¿Debe el Estado redistribuir el ingreso, otorgar subsidios, tener empresas estatales, llenarse de burócratas innecesarios, etc.? Dependiendo del tamaño del Estado, será la carga tributaria que deberá soportar el contribuyente. Pero digamos que lo podemos aceptar como cierto grado de discusión racional sobre la cantidad de empleados públicos, empresas estatales o subsidios que puede tener y repartir el Estado. Sin embargo, una cosa muy diferente es que el Estado, utilizando el monopolio de la fuerza que le delegamos, nos trate como esclavos para que trabajemos, paguemos impuestos y después ellos usen los bienes del Estado como si fueran activos que pertenecieran a su patrimonio. El escándalo que generó la compra del Tango 01 en los 90, era como comprar un barrilete en comparación a la flota de aviones y helicópteros que tiene el matrimonio a su disposición.
El ex presidente Fernando de la Rúa irá a juicio por la famosa “BANELCO” con la cual, supuestamente, se compraron votos para obtener una ley en el Congreso. Legisladores que se dieron vuelta con la Ley de Medios han confesado, en algunos casos, que lo hicieron para que sus provincias pudieran resolver sus problemas financieros. ¿Qué diferencia de fondo hay entre el caso de la “BANELCO” y el mecanismo de apriete a las provincias para que sus legisladores voten a favor las leyes que desea el Gobierno?
Pero si todo esto es grave, mucho más grave es que los contribuyentes tengamos que darle una buena parte del fruto de nuestro trabajo a un Estado que luego financia a grupos violentos. ¿Qué derecho tienen los gobernantes de quitarnos el fruto de nuestro trabajo para luego dárselo a quienes nos van a agredir físicamente?
¿Acaso Luis D’Elía y el líder del violento movimiento Quebracho no defendieron públicamente a Milagro Sala, cuyo “movimiento social” agredió a Morales? ¿Qué funcionario público se encargó de quitarle inmediatamente al movimiento Tupac Amarú los fondos que recibe? ¿Acaso el Gobierno es cómplice de estas agresiones que no le quita de inmediato el subsidio que recibe por el comportamiento que tuvieron? ¿Puede el Estado exigirnos que paguemos impuestos para financiar a grupos que, disfrazados de movimientos sociales, utilizan la violencia y la intimidación, financiados con nuestros impuestos, para agredir a quienes no piensan como el gobierno de turno?
Como decía antes, el tamaño del Estado y las funciones que puede tener o no, puede ser parte de un debate de políticas públicas dentro de un marco civilizado. En consecuencia, el debate posterior es quién tiene que cargar con el costo de un Estado más grande. Pero muy distinto es cuando entramos en otro terreno de discusión: ¿tiene derecho el Estado a cobrar impuestos para que uno transporte marihuana en camionetas de reparticiones públicas, el otro financie grupos de choque contra la población, un tercero se vaya en avión a ver a la selección y el matrimonio use los aviones para fines personales sin ningún tipo de límites?
En estos casos de uso del los fondos públicos para beneficio personal del los funcionarios de turno ya no estamos hablando de políticas públicas, estamos hablando de la peor opresión que pudieron ejercer los monarcas más feroces contra su población para disfrutar de sus fiestas de palacio o emprender costosas guerras para ampliar sus dominios.
En la Argentina pagamos impuestos para tener seguridad y el delito crece constantemente. Pagamos impuestos para tener defensa y nuestras Fuerzas Armadas son fuerzas desarmadas. Pagamos impuestos para tener educación y esta brilla por su ausencia. Lo único que sobresale en educación estatal es que algunos alumnos del Nacional Buenos Aires se les ocurre tomar el Colegio por la huelga de Kraft. En definitiva, el Estado nos acosa con impuestos que lejos parecen estar de financiar un Estado democrático y republicano. Ni siquiera financian al llamado estado de bienestar. Más bien somos algo parecido a un sistema de esclavitud por el cual tenemos que producir y pagar impuestos para satisfacer los lujos del matrimonio reinante, darle caja para acumular poder y, encima, mantener a quienes querrán literalmente partirnos la cabeza el día que la gente se canse de ser atropellada.
Insisto: esto ya no es un debate de políticas públicas en que se define el monto de impuestos y tipo de impuestos necesarios para financiar las actividades del Estado. Este es un debate propio de las monarquías absolutistas que funcionaban antes de que comenzara a regir el sistema de la democracia republicana, cuando los reyes expoliaban a la población para darse la gran vida y financiar a los ejércitos que oprimían a la población. © www.economiaparatodos.com.ar
jueves, 22 de octubre de 2009
Argentina hoy para la Argentina del mañana

sábado, 10 de octubre de 2009
Cuba y su bloqueo comercial
El bloqueo
Por José García Domínguez
La culpa es del bloqueo. En 1959, Cuba ocupaba el tercer lugar por nivel de vida entre todos los países de América Latina, sólo por detrás de Uruguay y Chile. Hoy, el salario medio de un cubano, 9´4 dólares, llega justo para comprar un kilo de carne -8´65 dólares-. Los jubilados pueden conseguir cuatro filetes al mes, eso sí, a condición de que estén dispuestos a invertir en ellos el importe íntegro de su pensión de cuatro dólares. En 1959, el número estimado de prostitutas en La Habana era de 11.500; hoy, por vergüenza, nadie quiere repetir el cálculo. Pero la culpa es del bloqueo. La mitad de los edificios de la capital serían declarados en ruinas si se siguieran los parámetros que fijan los manuales de arquitectura; en todas las viviendas de la ciudad hay grifos, pero sólo algunas –menos de la mitad- disponen de servicio de agua corriente todos los días, las otras no. Si sus dueños quieren alquilar una de sus habitaciones a algún turista, deben pagar un impuesto de 250 dólares; los que tratan de eludirlo, se enfrentan a una multa de 1.800 dólares. Si alguien pretende poner unas mesas y unas sillas para ofrecer bebida o comida a esos visitantes, tiene que disponer antes de los 850 dólares en efectivo del impuesto que le exigirá el Estado para concederle la licencia. Ya se sabe, el bloqueo.
Si se tienen dólares, en la Isla se puede comprar cualquier cosa que se desee. Pero los empleados del Estado cobran en pesos, no en dólares. Y el noventa y ocho por ciento de los cubanos que viven en la Isla son empleados del Estado. Sólo las empresas extranjeras pagan a sus empleados en dólares, pero el Gobierno confisca sus nóminas. Cada fin de mes, esos trabajadores reciben el equivalente en pesos. Al cambio oficial. En las tiendas del Estado se puede comprar cualquier cosa con dólares, pero el Estado cierra casi todas las vías para que la población pueda disponer de dólares. Casi todas. Y fuera de esas tiendas, no se puede encontrar casi nada. Es la economía política del Estado jinetero: convertir al Gobierno en el mayor proxeneta de un país. Pero es por el bloqueo.
Castro necesita dólares para combatir el bloqueo. Da igual de donde salgan. Tres cuartas partes de la deuda externa han vencido, y no se ha pagado. Por eso permite que los gusanos envíen millones cada año desde Estados Unidos a los familiares que él tiene secuestrados. Pero necesita más. Otro anti imperialista, Chávez, le regaló hace poco (en teoría, tiene que pagar dentro de veinte años) dos mil quinientos millones de dólares en petróleo, y él lo ha revendido en el mercado internacional de contrabando. Pero no es suficiente. Por eso dejó de pagar la parte del crudo que sí le cobra su amigo. Cuando lo supo el director general de Petróleo de Venezuela, quiso dejarlo sin suministro; cuando lo supo Chávez, dejó sin empleo al director general de Petróleo de Venezuela. Las cartillas de racionamiento de la población ya sólo dan para una semana. De cada cien habitantes, veinte han conseguido huir; los otros no. Hace dos semanas, tres negros quisieron marcharse y Castro los mató. El bloqueo.
Porque la miseria material y moral en la que está hundida Cuba no tiene nada que ver con el socialismo. Como tampoco la ideología socialista tuvo relación alguna con la miseria material y moral que enfangó a la Europa que quedó atrapada tras el Muro de Berlín. Igual que ni uno sólo de los cadáveres de los cien millones de trabajadores que fueron asesinados por los regímenes socialistas puede proyectar la menor sombra de duda sobre la superioridad ética del socialismo. Y mucho menos los de esos tres negros. Por eso Saramago puede criticar a Castro sin dejar de tener un alto concepto de sí mismo. Por eso la parte decente de los intelectuales de la izquierda española se atreve, incluso, a susurrar Abajo Castro; pero nunca podría gritar Abajo el comunismo. Porque la culpa puede ser de Castro. Y si no fuera de Castro, sería de Partido. Y si no fuera del Partido, sería de Stalin. Y si no fuera de Stalin, sería de Lenin. Y si no fuera de Lenin, sería de las condiciones objetivas. O del bloqueo. Pero nunca del socialismo.
Para nuestra izquierda, los datos económicos de todas las experiencias socialistas no tienen ninguna importancia. No prueban nada. Los campos de concentración y los cadáveres, tampoco. De hecho, para la izquierda la realidad no importa. Los actos son prescindibles, contextualizables, irrelevantes. Lo único que importa son las intenciones.
Ibarretxe y Arzalluz se pueden abrazar ahora a los comunistas cubanos porque son de los que creen que si se entra en una librería se está obligado a comprar. Y por eso aún no se han enterado de que Marx publicó y aplaudió en la revista que dirigía, la Neue Rheinische Zeitung, un artículo de Engels en el que proponía que se exterminase a los vascos, entre otras minorías culturales europeas. Los lectores cándidos de El País y Le Monde diplomatique podrán acabar sus días creyendo que el embargo económico que decretó Estados Unidos contra la dictadura cubana es cualquier cosa menos lo que es: la determinación de Norteamérica de no comprar ni vender nada a ese régimen. Pero los políticos y los intelectuales de la izquierda conocen perfectamente la realidad de Cuba. La han conocido siempre. Y, pese a eso, no les importará volver a dejarse fotografiar cientos de veces, como en las manifestaciones a favor de Sadam Husein, sonriendo ante la efigie de Ernesto Guevara. Lo harán porque Guevara era puro y despreciaba el dinero. Lo despreciaba tanto que prefirió seguir siendo toda su vida un analfabeto económico y no estudiar los rudimentos más elementales de esa ciencia lúgubre. Su ignorancia llevó al desastre al Banco de Cuba cuando lo presidió. Pero era tan puro que, al fundar el primer campo de concentración de la Isla, no discriminó jamás entre blancos y negros a la hora de llenarlo de inquilinos. Murió joven y quería crear al hombre nuevo. Lo quería sinceramente. Puede que fuese un idiota moral, pero sus intenciones eran buenas. Mató a muchos, y también él hubiera asesinado a esos tres chicos que querían marcharse. Pero creía sinceramente en la causa. Y para los progresistas eso es lo que importa, lo único que importa. Ese es su bloqueo, de la izquierda; el único que ha padecido y seguirá padeciendo Cuba
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http://www.liberalismo.org/articulo/134/17/bloqueo/
sábado, 18 de julio de 2009
Revolución en Honduras

sábado, 4 de julio de 2009
De lealtades, justicias justicialistas y otras yerbas
miércoles, 1 de julio de 2009
Luego de la derrota K
*http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-127444-2009-06-29.html
**http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-127500-2009-06-30.html
